
Estos días se ha publicado el informe del Observatorio de Coyuntura Económica Internacional de la Universidad de Valencia sobre EEUU. Aunque en ciertos aspectos discrepa con nuestro boletín, coincide en uno que considero muy relevante: el alza de las materias primas desde agosto se debe a la política de expansión crediticia de los bancos centrales (a esto ya dedicamos nuestra última nota de prensa).
El OCEI coincide pero lo expresa de otro modo:A mediados de agosto, momento en el que comienzan las inyecciones de liquidez, el precio de las materias primas se dispara.
Se trata de un encarecimiento totalmente previsible, si atendemos a la política de los bancos centrales. Dado que el valor del euro y del dólar sigue una pendiente bajista por los motivos antes apuntados (monetización de deuda de mala calidad y respaldo a la expansión crediticia de un sistema bancario bastante ilíquido), los inversores rechazan mantener sus saldos de caja en numerario, por lo que buscan otros depósitos de valor. Los nuevos fondos afluyen hacia esos otros depósitos de valor, encareciendo sus precios.
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La liquidez adicional que los bancos centrales proporcionan en los mercados monetarios no afluye hacia el mercado de renta fija, sino hacia el de materias primas, ya sea comprando contratos de futuros para revenderlos con ganancia, adquiriendo materias primas al contado y atesorándolas o incluso adquiriendo acciones de empresas relacionadas con la extracción y gestión de las materias primas.
La más reciente escalada de los mismos carece de justificación en los fundamentos de oferta y demanda. Los problemas por el lado de los oferentes existen, y se acentuarán en un futuro próximo (a ellos volveremos de inmediato), pero no se han agravado en tres meses. Respecto a la demanda, aun suponiendo que la procedente de China e India se hubiese acelerado adicionalmente (subrayamos, el adverbio, porque el mayor crecimiento anterior ya se había incorporado a los precios, y no puede justificar el salto más reciente), estos dos países consumen alrededor de 10 millones de barriles diarios, apenas un 40% que Estados Unidos, cuya economía se desacelera (según algunos, hasta las puertas de la recesión). Y las tensiones geopolíticas no se han acentuado en las últimas semanas, aunque se recurra a este manido argumento para explicar cualquier tendencia del mercado.
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En nuestra opinión, la explicación más plausible consiste en que el mercado del petróleo se ha convertido en receptor de una parte significativa de los fondos que han abandonado ciertos segmentos de los mercados financieros a raíz de la crisis de las subprime. Dicho de otra forma, intermediarios no comerciales están especulando con los precios del crudo, entre otras materias primas.
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