
- Es un error: 200.000 millones de dólares no dan para nada en una cartera hipotecaria de casi 6 billones de dólares. Simplemente si un 3,5% de las hipotecas se impagan, el capital será insuficiente.
- El Gobierno asume una cantidad brutal de deuda potencial (más del 60% de toda la deuda pública actual), que sólo empeora la calidad de la deuda actual y envilece el dólar.
- Pero además, después de Bear Stearns, Countrywide, Indymac y Freddie Mac y Fannie Mae, ¿qué vendrá? Lehman Brothers, Merrill Lynch o Morgan Stanley... todos los bancos de EEUU están en una situación crítica. ¿De verdad el Gobierno asumirá las deudas a corto plazo de TODOS los bancos? ¿Acaso quiere hundir la calidad de su deuda a la de un país sudamericano?
- En las crisis de liquidez la autorización del banco central o de las autoridades puede estar parcialmente justificada (especialmente si luego adoptan medidas para tratar de impedir la iliquidez sistémica). En una crisis de solvencia como la actual, no. Los bancos cumplen muchas funciones esenciales para el sistema financiero (intermediación financiera, control de riesgos, compensación de pagos...), pero inmovilizar los ahorros en estructuras productivas erróneas (como la construcción) no es la manera de salir de la crisis. La liquidación de las malas inversiones debe hacerse lo más rápido posible para no crear zombis bancarios.
- ¿Qué habría que haber hecho en el caso de Freddie Mac y Fannie Mae? Capital Management ha propuesto un plan bastante realista que sirve como base para mi sugerencia: los accionistas pierden todo su dinero, la deuda subordinada se convierte en warrants a un precio que haga difícil su utilización futura (al fin y al cabo, los deudores subordinados comparten bastantes características con los accionistas, especialmente los preferentes) y a los deudores principales se les ofrece una opción entre refinanciar la deuda a un plazo más elevado o en convertirse en accionistas de la empresa (ese plazo más largo de la deuda debería ser suficiente como para encajar los plazos con el vencimiento de sus activos). No hay otra: de esta manera no se retienen los ahorros en estas empresas (como si hace el Gobierno forzando que el dinero de los contribuyentes sirva para pagar toda la deuda de estas empresas), sino que pueden fluir por el sistema financiero, redirigiéndose hacia sus nuevos usos.
- Y, por cierto, Ron Paul volvía a tener razón hace prácticamente cinco años:
¡Qué diferencia entre un candidato que entiende la crisis a la perfección y otro que, según el mismo reconoce, no tiene ni idea de economía!Las conexiones entre Freddie Mac y Fannie Mae y el Gobierno ayudan a que estas dos empresas se sitúen al margen de la disciplina del mercado. Este aislamiento es la causa profunda de su pésima gestión. Al fin y al cabo, si Fannie y Freddie no estuvieran aseguradas por el gobierno federal, los inversores exigirían a estas empresas mayor seguridad en sus operaciones y que siguieran reglas contables más conservadoras.
Irónicamente, el Gobierno, al hacerse cargo del riesgo de impago de estas compañías, incrementa la probabilidad de un doloroso crash en el mercado inmobiliario. Esto se debe a que los privilegios de Fannie y Freddie han distorsionado el mercado inmobiliario, permitiéndoles captar un capital que no habrían podido obtener en un mercado libre. Así pues, el capital se desvía desde sus usos más productivos al mercado inmobiliario.
Esto genera no sólo un daño a largo plazo para la economía, sino que el Gobierno está colaborando en crear un boom inmobiliario a corto plazo.Y como todas las burbujas creadas artificialmente, la de la vivienda no durará para siempre. Cuando los precios caigan, los propietarios tendrán problemas al disipararse todo su capital. Es más, los inversores en deuda hipotecaria también incurrirán en pérdidas; pérdidas que serían muy inferiores en caso de que el Gobierno no hubiese incentivado la sobreinversión inmobiliaria.
Es posible que la Fed pueda retrasar el día del colapso final, adquiriendo deuda de Freddie y Fannie e inyectando liquidez en el mercado inmobiliario, pero no podría retrasarlo para siempre. De hecho, si retrasa el doloroso pero necesario ajuste del mercado, sólo provocará un empeoramiento de las consecuencias. Cuanta más gente invierta en estos mercados, mayores y más generales serán las pérdidas cuando la burbuja estalle.
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