
Algunos economistas sugieren que e la política monetaria de Greenspan a partir de 2001 fue un intento de emular un sistema de banca libre con patrón oro, al haber congelado la base monetaria. Lo hacen por ejemplo Henderson y Hummel en un famoso paper que publicaron hace meses.
Lo primero es matizar los datos: la base monetaria aumentó un 34% entre enero de 2001 y enero de 2006, que sin ser el mayor aumento de la historia, sí es considerable:

En todo caso, Henderson y Hummel me parece que se equivocan. Sus argumentos podrían tener cierto sentido de no haberse escrito nunca el Bullion Report después de que Inglaterra suspendiera la convertibilidad en 1797. Y es que los redactores del Bullion Report, al analizar el comportamiento de la libra de papel entre 1797 y 1810, concluyeron que un banco central cuyos pasivos no sean convertibles en oro debe fijarse en dos variables si quiere emular los ajustes automáticos que provocaba el patrón oro: a) los tipos de cambio, b) el precio del oro:
El Comité no puede dejar de manifestar su opinión, fruto de largas deliberaciones, de que es un enorme error práctico de gran magnitud suponer que los tipos de cambio y el precio del oro no se ven afectados por la cantidad de papel moneda que no sea convertible a la orden de su tenedor. Que los tipos de cambio van a caer y el precio del oro va a subir cuando ese papel sea excesivo es un principio no sólo establecido por las autoridades monetarias más eminentes, sino que su verdad práctica ha sido validada a lo largo de la historia por casi cualquier Estado que ha empleado el papel moneda moderno.
Por tanto, el Banco de Inglaterra debía reducir sus pasivos cuando la libra se depreciara. Edwin Cannan, en su popular introducción al Bullion Report (La libra de papel: 1797-1821) es todavía más explícito y explica que:
Si los directores del Banco de Inglaterra querían haber actuado como antes de la suspensión de pagos en oro no debería haberse planteado la calidad de cada descuento comercial sino que deberían haber estudiado qué habría sucedido si no se hubiesen suspendido los pagos en oro. En caso de haber hecho eso, habrían limitado el número de descuentos y reducido la cantidad de billetes en circulación siempre que los billetes de una libra se depreciaran por debajo de los 123,5 gramos de oro.
Bien, ahora echémosle un vistazo a qué sucedió con los tipos de cambio frente a una media ponderada de las principales divisas y con el precio del oro entre 2001-2006.


Pues no, parece que Greenspan no se comportó como lo habría hecho un sistema de patrón oro y que infló el crédito precisamente al no permitir que se desinflara (con la inestimable colaboración del banco central chino, todo sea dicho) como habría ocurrido bajo el patrón oro y como habría tenido que ocurrir en un sistema de dinero papel que quisiera emular al patrón oro.
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