
Es cierto que la hegemonía de la entidad estadounidense (que, por cierto, es privada) tiene algunos riesgos, como que desconecte los dominios de ciertos países que tienen gobiernos abiertamente enemigos de Estados Unidos. Sin embargo, eso no ha ocurrido jamás y resulta más peligroso permitir que sean esos estados quienes controlen la Red. Y que los sistemas políticos represivos (fuera y dentro de la Red) tienen aliados importantes en Naciones Unidas es evidente.
El subsecretario general para Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, Sha Zukang, ha defendido que hay que regular Internet. La excusa: luchar contra el terrorismo o impedir que la pornografía llegue a los menores. Zukang no duda en afirmar que "todos estamos a favor de la libertad, pero la libertad no significa que podamos hacer cualquier cosa". Estos argumentos recuerdan demasiado a lo que dice el Gobierno comunista chino para ejercer la represión en Internet. Y el subsecretario general en cuestión ha sido el embajador ante la ONU de China (el país que concentra el mayor número de ciberdisidentes encarcelados en el mundo), lo que no cabe atribuir más que a una mera casualidad, naturalmente.
Una vez más, tenemos que felicitarnos de que la ONU no haya conseguido poner sus zarpas (que no dejan de ser en este caso las garras de dictaduras a través de la organización internacional) en internet. El día que lo consiga, los internautas deberemos decir: "adiós libertad, adiós".
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