Nacionalización en nombre del bien común
El libre mercado lo mide todo, y a todo le otorga un precio. El libre mercado no es un dictador que imponga su moral como usted hace con su particular medida. Cuando un terreno está “muy degradado” o su urbanización es “excesiva” su precio baja según las preferencias subjetivas del consumidor.
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona,
ha anunciado que quiere comprar zonas adyacentes al litoral para su mejor preservación. Así pretende “corregir en lo posible los efectos indeseables de la ocupación en zonas muy degradadas” en la costa o con una “urbanización excesiva”.
Ministra. ¿Qué significa para usted “muy degradado” o “excesivo”? El libre mercado lo mide todo, y a todo le otorga un precio. El libre mercado no es un dictador que imponga su moral como usted hace con su particular medida. Cuando un terreno está “muy degradado” o su urbanización es “excesiva” su precio baja según las preferencias subjetivas del consumidor. Legiones de compradores y vendedores saben mejor que usted el auténtico significado de “muy degradado” o “excesivo”. Su medida es arbitraria y sólo la aplica para aumentar su fuerza, su ego y esnobismo.
Por otra parte, ministra, ¿de dónde piensa sacará el dinero para llevar a cabo su labor? Usted tiene un cargo que no es productivo. El desarrollo de sus funciones no producen ni aportan nada a la sociedad, por eso necesita financiar su puesto y toda la horda de funcionarios que le siguen con impuestos. Dicho de otra forma, necesita recurrir a la extorsión de los impuestos para financiar sus elevados fines que empresas y particulares pagan por miedo a represalias suyas. ¿Le robará el dinero al pequeño comercio? ¿A las familias altamente endeudadas? ¿Acaso a las empresas extranjeras para que se vayan a otro país?
Aparte de usurpar ilegítimamente el dinero de los españoles, ¿ha pensado que pasará con los negociantes que viven del comercio en esas zonas si reduce la dinámica comercial? El “turismo de calidad” por el que aboga su jefe se convertirá en el turismo nulo. ¿De verdad cree que los extranjeros vienen a España para ver parques nacionales, zonas verdes o una “sociedad ecológica”?
La economía privada acabará de una vez por todas con los problemas, que los de su clase han creado; como la “escasez” de energía, el agua que van regalando a los campesinos y malgastan con rupestres sistemas de riego como el de inundación, incluso con
los derechos de contaminación que ustedes venden según sus juegos y manipulaciones políticas.
Elimine todas las subvenciones, especialmente las destinadas a la agricultura. Nos salen carísimas, descomponen la estructura productiva, crean sectores rígidos y anticuados que no deberían existir y evidentemente perjudican a la naturaleza. ¿Quiere convertir nuestras montañas en grades terrenos verdes como en el pasado? ¿Pues qué hace regalando el dinero a agricultores? Si elimina las subvenciones a la agricultura las montañas se volverán a poblar de naturaleza y los agricultores encontrarán sistemas más beneficiosos y productivos que vivir de subvenciones estatales.
Señora ministra, usted no es la solución a ninguno de los problemas ecológicos de España, sino la amenaza. Su ecologismo contra el capitalismo y la propiedad privada lo vamos a pagar todos. Sólo la libertad de mercado —de la que usted es tan detractora— nos darán una España económicamente sostenible y próspera.
