Celebremos el Instituto Juan de Mariana
Existimos como instituto desde hace un par de años. Escribimos artículos de análisis, ensayo y opinión en prensa escrita y digital, participamos en debates y seminarios, nos invitan a la radio y a la televisión, organizamos conferencias, cursos, escuelas de verano, producimos informes. Nos gusta lo que hacemos, sabemos que es importante y crecemos, aprendiendo juntos a hacerlo cada vez mejor. Con recursos económicos ridículos (realmente patéticos, créame y rásquese un poco el bolsillo si le damos pena y cree usted en lo que hacemos) somos el instituto liberal europeo de crecimiento e impacto más espectacular. Tal vez tenga que ver con nuestro entusiasmo y con que contamos con un arsenal intelectual y ético espectacular: vamos, que somos brillantes y además tenemos razón. Nos lo confirman nuestras abuelas; y amablemente algunos de ustedes.
Naturalmente somos humanos e imperfectos, y sabemos que no se puede contentar siempre a todo el mundo. Así como tenemos seguidores tenemos también críticos, faltaría más. No sólo entre los colectivistas enemigos de la libertad humana: también los hay que se autocalifican como verdaderos liberales (y tal vez lo sean pero es difícil saberlo porque no acaban de definir con precisión qué significa para ellos este término) y nos consideran desde inútiles hasta muy nocivos para la causa liberal.
Algunos insisten en que debemos hacer política, utilizar lenguaje político, sobre todo en los medios de comunicación de masas, para convencer a la gente de que no siga comprando ideas equivocadas que conducen a la servidumbre: creen que es la única o al menos la mejor estrategia. Pero si se conoce el liberalismo se sabe que casa bastante mal con la política, que entendida como la gestión coactiva y fraudulenta del colectivismo es la negación de la libertad individual.
Si nos invitan desde un medio audiovisual público o privado seguramente participaremos en la medida de nuestras posibilidades. Sabemos que nuestras ideas son chocantes para la mayoría, que fácilmente generan rechazo, así que conviene ir con cuidado, sobre todo porque no somos animales televisivos. Sabemos que la tele no es un aula ni una revista académica: no hay que ser muy listo para entender la diferencia. Para algunos recurrir a la ciencia económica en un debate televisivo es una actitud elitista esencialmente antiliberal (¿insinúan que agredimos violentamente a los contrincantes?); quizás les duele que en el Instituto Juan de Mariana muchos prefiramos la corrección intelectual y la honestidad argumentativa al éxito político y mediático. Estamos abiertos al debate ideológico y estratégico crítico y constructivo, pero no estamos dispuestos a cualquier cosa para triunfar. Preferimos ser sinceros y acertados a demagógicos y populares, nos gusta más la persuasión intelectual racional y coherente que la manipulación emocional. No nos interesan las ficciones éticas: nos preocupa la ética de verdad, defender el derecho de propiedad, la no agresión, el cumplimiento de los contratos. El avance así es más lento y difícil pero mucho más sólido.
Si la audiencia no nos entiende intentaremos simplificar, explicar y enseñar desde el nivel más bajo que sea necesario, pero sin engañar, ni mentir, ni insultar al adversario. Preferimos que los que ahora son ignorantes algún día lleguen a darse cuenta de quiénes les están estafando. Hay muchos obstáculos importantes: el ideario liberal se basa en que la opinión pública es éticamente irrelevante, que lo importante es la decisión individual pacífica en el ámbito del derecho de propiedad; las ideas instintivas de muchos seres humanos son colectivistas porque surgieron evolutivamente para adaptarse a entornos ancestrales muy diferentes de los actuales (pequeñas tribus o bandas seminómadas), y esas emociones siguen allí aunque sean disfuncionales e inadecuadas en el mundo moderno de sociedades extensas abiertas y dinámicas; el liberalismo es muy minoritario y no nos ayudan precisamente en las escuelas y los medios de comunicación de masas.
Los críticos que aseguran que los liberales austriacos españoles somos políticamente inútiles, incapaces de cambiar una sola conciencia, de modificar una sola corriente de opinión y que no hacemos avanzar la causa de la libertad desde las aulas y los foros académicos; tal vez no nos conocen muy bien. Una gran mayoría de los miembros fundadores de este instituto tenemos algo en común: haber conocido a un académico brillante y entusiasta, Jesús Huerta de Soto, quien jamás hace política ni participa en debates audiovisuales (y comete el imperdonable pecado de ser radicalmente anarcocapitalista y trabajar en una universidad pública, como otros influyentes e inmoderados liberales); pero crea una escuela creciente, motivada e ilusionante.
Necesitamos también políticos y comunicadores liberales para ganar la decisiva batalla de la opinión pública. Algunos políticos liberales, en quienes tenemos grandes esperanzas, incluso tienen poder de gobierno, y los criticamos cuando no ejercen de forma compatible con la libertad. Algunos comunicadores liberales (no hay solamente uno) tienen éxito de audiencia, pero tal vez lo consiguen renunciando en parte al liberalismo para proponer un conservadurismo estatista más asumible por muchos ciudadanos: educación, sanidad y pensiones públicas estatales; no hablar de la despenalización de las drogas o de la eutanasia, porque la audiencia es muy sensible; no criticar educadamente y con argumentos la religión, que ofendes a muchos y ahora necesitamos estar todos juntos frente a los socialistas; y la unión política de la nación es un bien que no admite discusión (el nacionalismo liberal es imposible).
Estos comunicadores pueden despertar en muchas personas el interés por el liberalismo, y gracias que les damos por ello y lo mucho que les debemos, pero hace falta alguien más académico para llenarlo de ideas, propuestas y contenidos. Además no conviene olvidar que ellos también tienen críticos que los rechazan personalmente de forma visceral, lo cual no facilita la difusión del liberalismo en esos sectores. Nosotros no luchamos contra personas sino contra ideas erróneas y nocivas, preferimos pensar, al menos inicialmente, que la gente está equivocada antes de juzgarles como indeseables de aviesas intenciones. Aunque es más cómodo no tener principios claros y consistentes y adaptarse como hacen muchos políticos a lo que quieran las masas votantes (o al menos una facción de ellas), no nos parece mal intentar definir con precisión qué es la libertad y simultáneamente defenderla con argumentos. Preferimos no aparentar que tenemos razón con cualquier táctica que se tenga a mano, correcta o incorrecta, honesta o tramposa (erística); preferimos tener razón y demostrarlo con algo de rigor intelectual.
Nos gusta llegar a la gente y convencerlos, no nos contentamos con circunloquios onanistas. Sabemos que estamos rodeados de estatistas pero no tememos su contagio, por el contrario pretendemos salir a la calle e inculcarles el muy simbiótico meme de la libertad. No somos una panda de corporativistas empeñados en defendernos unos a otros; somos muy tolerantes, tenemos mucho sentido del humor y no somos una secta (por lo menos la última vez que miré mi cuenta bancaria seguía intacta, tenía algo de pelo aunque poco y no me habían prohibido ver a mi familia): en todo caso somos una quinta... de amigos liberales.
Algunos de nosotros (no todos, que conste), ahora que nadie puede enterarse, somos anarcocapitalistas, lo cual suena realmente mal (minarquista es simplemente críptico). Es algo tan malo que algunos críticos insisten en que somos perjudiciales para la causa y que hay que atacarnos y excomulgarnos. Preferiríamos que nos dejaran explicarnos y debatir ideas; no somos alucinados, estamos muy bien de la cabeza y contamos con pensadores muy brillantes, con perdón.
Algunos de nuestros miembros incluso se atreven a afirmar que no son de la escuela austriaca de economía y no los expulsamos de forma fulminante. Unos pocos creen que vestimos de tiroleses en la intimidad. Somos bastante acogedores y no somos tan tontos como para no darnos cuenta de que habrá gente que no quiera ser acogida. No trabajamos por la megalomanía de ninguna prima donna; sí discutimos vehementemente entre nosotros, pero hay que estar aquí para verlo y poder participar.
En breve celebraremos nuestra fiesta anual. Enhorabuena. Aquí estamos. Si quieres apoyarnos, contamos contigo.
Opinión de los lectores
Estimado Francisco Capella, no sólo contáis con mi apoyo sino incluso con mi admiración.
Ante este comentario tuyo la tentación de contar sensaciones personales como tu haces es alta, pero me dejaré sólo el apunte personal en decir que si entré en Internet fue para encontrar sitios como los que vosotros alimentáis con torrentes de ideas, de argumentos, de inteligencia y… de liberalismo.
Como bien dices el liberal tiene a mal eso de formar grupos regulados, partidos políticos. Yo que soy uno de los que mas tabarra dan en ese tema lo hago desde el reconocimiento de que esa realidad haría siempre muy difícil el encontrar un marco estable en el que la mayoría de los que se dicen y sienten liberales puedan encontrar acomodo. Pero si lo hago, si insisto, que es por lo que me siento aludido aunque lo mismo no soy yo el causante de tus palabras puesto que sería tanto como considerarme importante y no creo merecer tanta atención, es porque no puedo dejar de pensar en que unos, los estatistas actúan contra la libertad favoreciendo el boerriguismo de las masas sin que haya nadie, nosotros, los otros, que les ofrezca la posibilidad de elegir.
Libertad de elegir.
Si algo me satisface plenamente de haberos encontrado es el tener la posibilidad de aprender. Estoy continuamente aprendiendo. Aprecio infinitamente cada respuesta que recibo, cada correo recibido, cada palabra nueva, cada argumento propuesto, rebatido o confirmado. Sólo así puede uno asomarse a la verdad, a esa verdad que he leído con fruición en tu sitio Intleib con el que no me cuesta reconocer que estoy de acuerdo en un 95%. Si fuera en un 100% me daría miedo, y no me permitiría aportar matices, rebuscar matices, a un debate con en el que enriquecerme. Que eso es lo que siempre busco.
Podría simplemente haberos dicho “Gracias por estar ahí”, pero me sabría a poco. El ser el primero en apuntar un comentario a este tuyo, sincero y creo que bastante representativo de lo que piensan el resto de los esforzados del liberalismo escolástico-austríaco, ya me parece un poco demasiado presuntuoso por mi parte, pero no por ello voy a dejar de deciros que ánimo y adelante. Y no dejéis nunca de aportar ideas. Y los que se sientan molestos ante la debilidad de las suyas sólo decirles que si tienen un gramo de honestidad intelectual, al menos que hagan el esfuerzo de pensar en libertad… libremente… honestamente y que reflexionen sobre dónde no está y donde sí está la verdad.
Gracias.
Pero que divertido es ver a un Máximo Pradera fuera de sus casillas gritar ¡eso es mentira! ante la afirmación de que Usa no ha firmado el protocolo de Kioto pero lo incumple menos que España.
Y es que cuando sois invitados hacéis interesantes debates que si no serían infumables.
El Juan de Mariana se está conviertiendo, desde una romántica precariedad económica, en un referente intelectual muy sólido dentro del mundo de las ideas.
Por temas laborales no puedo asistir a ninguna de las charlas que organizan los viernes por la tarde pero son de lo más interesante.
Ahora hay que suministrar bagaje intelectual a periodistas, profesores e incluso políticos que posean un "liberalismo intuitivo" pero que carezcan del arsenal argumental necesario para ir calando a través de ellos en el grueso de la población.
El mito del estado debe caer como fruta madura en este siglo y más vale que sea por la fuerza imparable de la Libertad que por el colapso al que nos dirigimos a base de intervencionismo desaforado.
Impecable texto. Después de leerlo no puedo faltar a esta celebración, que espero que sea menos impecable.
No cometas nunca el error de constreñir tu evolución intelectual en nombre de un credo o sistema. Ni confundas con hogar ningún refugio donde apenas se puede pasar una noche.
De cara a esa fiesta anual has hecho una interesente proclama, Paco. Sin ánimo de agotar el raudal de asuntos que abordas en ella, solo quiero contribuir a ese estimulante debate con varias ideas que lanzo al vuelo: 1 Creo que algo consustancial al ideario liberal es la promoción del libre pensamiento del individuo y la búsqueda de la verdad con todas las fuerzas que nuestra inteligencia y la experiencia nos brinda. Esto no casa, ciertamente, con banderías y nos coloca en una posición de autoexigencia ética que nos lleva demandar argumentos consistentes de los oponentes y de nosotros mismos. 2 No encuentro una incompatibilidad esencial entre el liberalismo y la participación política. Lo que observo es la extraordinaria dificultad por ser coherente en la defensa de los principios de la libertad y la actividad política.Desde luego que el poder y la coacción deben examinarse siempre con una aversión totalmente justificada. 3 Dicho eso, creo que sí puede y debe articularse una fuerza que en los más variados foros defienda la necesidad de sustraer al Estado y al juego de las mayorías decisiones que corresponden al individuo. En eso puede haber coincidencia entre un amplio espectro de liberales, desde los defensores del gobierno limitado a los anarco capitalistas. 4 Dentro de la especialización y la división del trabajo, por supuesto que resulta vital el desarrollo de un cuerpo teórico de altura, pero eso no excluye a otros actores en un proceso largo y complejo, a la vista de las ideas estatistas y anticapitalistas dominantes. 5 La necesaria abstracción y generalidad de nuestras ideas no puede llevarnos a desconocer las cuestiones que, nos guste o no, nos preparan los políticos y, muchas veces, no tenemos más remedio que elegir entre lo malo y lo peor 6 La equidistancia entre nacionalismos resulta muy conveniente, pero no debe confundirse con un desconocimiento miope de donde procede el peligro mayor para la libertad en un momento determinado. Si me enterase de que en Madrid le ponen una multa a un comerciante chino, a un bar irlandés o a un tabernero vasco por rotular en sus respectivos idiomas en vez de en español, no dudaría en arremeter contra ese chovinismo que sirve de base al nacionalismo. Pero creo que no es el caso. 7 Aun con todas las taras y defectos de los regímenes demócraticos occidentales y sus estados del malestar, hay algo, entre otras cosas, que les distingue, para mejor, del régimen que está amañando el gobierno multipartito del PSOE y sus ácólitos: sus políticas, aunque podamos y debamos criticarlas, no están tan basadas en el secretismo y en la violación de reglas reconocidas.
No puedo extenderme comentando este armonioso largo artículo, lo haré más tarde.
De momento aprovecho para decirle a Bastiat, si me lee, que, sintiéndome aludido por lo que dice, la libertad de elegir nunca ha sido puesta en duda por mi parte. Lo que he puesto en duda es que los anarquistas puedan ser liberales. Usted con eso puede estar de acuerdo o no, pero yo no restrinjo la libertad de nadie.
Las aportaciones de los anarcocapitalistas no son poco valiosas, pero muchas de sus conclusiones son horribles y son esencialmente utópicos (porque utópico es quien nos habla de un "orden" del que no se nos describe su camino de llegada). El monismo que subyace a su forma de escribir y pensar, esa "libertad" consistente en la no-coacción institucional absoluta, es repudiable y hasta odioso. Ese "mundo ordenado" sin vías de entrada es una muestra de verdadera deshonestidad cuando es utilizado para poner etiquetas a los demás, eso es deshonestidad.
Para los liberales la libertad está por delante de todo: pero no es lo único.
Salud y libre comercio
Por alusiones... Yo, estimado Iracundo, no le he aludido ni en ningún momento he pensado en Ud. a la hora de escribir mi comentario...
Y no es un desprecio. Los estatistas en general, en el que ud. parece que se incluye, son aquellos que pretenden la existencia de un estado fuerte y grande. Por ello yo sí entiendo la postura de Francisco, sus aportaciones filosóficas y éticas al concepto de libertad. El lugar a donde llevan, es un asunto de debate, pero no de crispación.
Y eso, estimado Iracundo, desgraciadamente es lo que en demasiadas ocasiones es lo que ud. propone. No sé si en virtud de dar sentido a su mote o simplemente porque entiende que sus ideas se enfrentan a las de los Ancaps, aunque no acabo por entender en qué medida... Por ello yo prefiero confrontarlas. En la medida en que me/se dejan.
Por lo demás y comentando algo de lo dicho por José Antonio, ni que decir tiene que en todos sus puntos estoy plenamente de acuerdo. Sobre todo en el último párrafo. Es criticable el secretismo y, sobre todo la mala fe por las continuas tácticas de distracción y al lugar a donde nos llevan, como si de un plan perfectamente trazado se tratase. Por ello también entiendo que sólo desde una postura activa de los liberales, de todos genéricamente hablando y, como él dice, apoyándonos en lo que nos une mas que ahondando en lo que nos separa, es precisa una respuesta inteligente, intelectual y, permítaseme, combativa. Y eso sólo currándonoslo en la red creo que se queda corto.
Hola, me parece muy atinado y apropiado tu artículo por lo que ha llovido desde hace unos días. Y está francamente bien.
He visto que José Antonio Baonza ha añadido algún comentario para avivar el debate. Desde luego, son puntos muy interesantes en los que merece la pena ahondar. En España, el peligro de los nacionalismos y del gobierno actual es evidente, habiéndose constituido estos en grupos que rapiñan los recursos de los contribuyentes para perpetuarse en el poder, expandirlo, aborregar, crear dependencia, desarrolar prácticas imperialistas (anexionarse o engullir a Navarra, Valencia, Baleares...) y nada individualistas, etc. No es de extrañar que haya liberales que tengan miedo, y mucho, a estos regímenes liberticidas. Posiblemente, yo llegué al liberalismo precisamente así (cada uno tiene su recorrido), pero es que me da a mí que ahora está casi peor que durante el felipismo, que es lo que a mí me empujó a acercarme. Lo que quiero decir, simplemente, es que España es un sitio delicado, nada más, y que mucha gente se acerca al liberalismo precisamente por la que está cayendo. Y no veo la contradicción.
Aparte, yo echo en falta un punto más (el 8), a riesgo de ser tildada de "beatorra". En el artículo, Paco, dices: "Algunos comunicadores liberales (no hay solamente uno) tienen éxito de audiencia, pero tal vez lo consiguen renunciando en parte al liberalismo para proponer un conservadurismo estatista más asumible por muchos ciudadanos: (...) no criticar educadamente y con argumentos la religión, que ofendes a muchos y ahora necesitamos estar todos juntos frente a los socialistas". Creo que hay sobrados ejemplos de liberales de dentro y de fuera del insituto que son creyentes, lo cual ni mucho menos les convierte en conservadores. No conozco a todos, pero hay un puñado, entre los que se encuentra el maestro, Jesús Huerta de Soto, que son anarcocapitalistas y católicos. No quiero decir con esto más que yo no tacharía necesariamente de "conservador" a alguien religioso, aunque yo tampoco lo sea. Vamos, que no encuentro el vínculo entre una cosa y otra, sin más. Es más, lo veo perfectamente compatible.
Un abrazo a todos y nos vemos en la cena.
"Algunos de nuestros miembros incluso se atreven a afirmar que no son de la escuela austriaca de economía y no los expulsamos de forma fulminante"
Algunos ni siquiera afirmamos ser liberales y sois igualmente acogedores.
Por motivos personales no estaré en la cena del Juan de Mariana, pero que sepais que entre mis propósitos de año nuevo esta el ser mas militante.
Un saludo y Feliz Navidad
Un artículo muy acertado, Paco. Este año no podré veros en la cena, un abrazo.
Hola a todos.
Por motivos familiares no podré estar en la cena. Últimamente la familia me consume el poco tiempo que el trabajo me deja libre.
Yo siempre he pensado que el Instituto sería como la escuela en la que se formaría la "punta de lanza" del liberalismo español en el regazo de excelentes pensadores teóricos para posteriormente llenar la sociedad en todos los ámbitos del día a día. Y creo que el Instituto está bordando su papel.
Ahora solo falta que los demás hagamos el nuestro.
Raquel,
Para los ancaps cristianos recomiendo un libro useño:
"Molon Labe", reconcilia muy bien el liberalismo político con ideas cristianas y conservadoras (moralmente) incluso en temas tan controvertidos para los liberales como el aborto.
Echale un vistazo en amazon.
Buen comentario de Francisco Capella. Especialmente, me sumo a su comentario con las matizaciones hechas por José Antonio Baonza y por Raquel Merino.
Como vengo comentando de vez en cuando, quiero iniciar el próximo año una PLATAFORMA DE REFORMA CONSTITUCIONAL mediante una web participativa que:
A) Permita debatir artículo por artículo nuestra actual Contitución Española de 1978, para llegar a realizar una propuesta liberal de reforma constitucional que "proteja" y "defienda" activamente los derechos y libertades individuales.
B) Debata seriamente una propuesta sólida de financiación de partidos políticos, clara y transparente (que aleje la corrupción y posibilite mercados no intervenidos en favor de los "financiadores" actuales en vez de los ciudadanos). Es decir, que logre "proteger" y "defender" activamente la libertad de empresa y los mercados libres.
C) Debatir nuevas leyes que protejan y garanticen la separación "real" de poderes en España y que puedan ser replicadas en otros países que deseen democracias liberales "reales". Por ejemplo: elección directa por los ciudadanos de los jueces del Tribunal Supremo e incluso del Consejo General del Poder Judicial, del Fiscal General del Estado y del Defensor del Pueblo.
D) Debatir nuevas leyes que permitan "desplazar" poder de la partitocracia actual hacia los ciudadanos introduciendo mecanismos tipo "palanca" que promuevan activamente el liberalismo.
Por ejemplo, listas abiertas al Congreso, eleccion del Presidente a doble vuelta, o elección de diputados por circunscripción local, o necesidad de 5% de votos totales para tener representación en el parlamento nacional, o simplemente lograr que en las votaciones sea 1 persona = 1 voto.
Por ejemplo, redactar una ley que introduzca la democracia interna y el voto secreto en todos los partidos políticos que deseen presentarse a unas elecciones democráticas y también en aquellas organizaciones que reciban cierta financiación directa del estado (o mejor dicho de los "tax-payers").
Por ejemplo, referéndum de obligatorio cumplimiento a nivel local, regional y nacional para cualquier políticas (ley, norma, tarifas y precios intervenidos, subvenciones, ayudas, etc..) que pueda implicar una subida de presión fiscal sobe los ciudadanos.
E) Debatir cualesquiera otras propuestas de reforma que permitan lograr una "verdadera" democracia liberal, frente a la actual partitocracia que está convirtiendo España en un Reino de Taifas ante la actual deriva nacional socialista.
Por ejemplo, la aclaración y definición final (mediante refréndum) de las competencias de las CC.AA. (artículos 147, 148, 149, 150 y siguientes de la Constitución Española de 1978).
F) OJO, lo anterior son sólo ejemplos de posibles propuestas a debatir en dicho foro web, realizado "en exclusiva" para lograr proponer una reforma en profundidad del "sistema pseudo-democrático" actual y para fomentar que se permita una democracia liberal "real" en España.
Evidentemente, dicho foro debe nutrirse de vuestros comentarios desde el IJM pero también de aquellos liberales y otras personas de bien que deseen aportar su granito de arena.
Espero poder comentar el próximo viernes con Daniel Rodríguez y con Gabriel Calzada la mejor forma de articular y facilitar la constitución de dicha PLATAFORMA DE REFORMA CONSTITUCIONAL. Tengo las ideas y el impulso necesario para realizarla pero ... necesito más personas que quieran sumarse a dicha iniciativa.
Es posible actuar, de hecho es lo que estamos haciendo en este momento. Pero ... debemos abrir más frentes (spin-offs) que presionen para avanzar en la consecución de la democracia liberal dentro de nuestra sociedad.
Allí nos vemos ...
Plataforma de Reforma Constitucional
¿Dónde hay que apuntarse? Me interesa mucho.
Mis prioridades serían:
1. Convertir el Dº de Propiedad en un Derecho Fundamental (no expropiación sin ley, recurso de amparo...)
2. Garantizar el Dº de autodefensa (que no te encierren por defender a tu casa y a tu familia de un atracador)
3º Garantizar la subsidiariedad del Etdo en Educación (es un derecho de los padres, no de la "nación")
4º Limitar constitucionalmente el gasto Pº como % del PIB. (o al menos el déficit)
5º Permitir la privatización por usucapión. (no como ahora que hay nacionalización por usucapión)
Lo veo imposible, pero estoy dispuesto a intentarlo.
A mí Madrid me pilla muy a trasmano, así que no podré acudir a su cena. Pero sepan que estaré allí de corazón.
Yo, como Kantor, también tengo entre mis propósitos para el año nuevo ser más militante en la medida de mis posibilidades y allá donde pueda.
Sobre la conciliación de cristianismo y liberalismo, Raquel lo ha dicho casi todo. Si acaso, se me ocurre añadir que cuando como liberal rechazo el aborto lo hago porque no concibo mayor acto de agresión contra la vida y la libertad ajenas que matar a un ser tan desvalido que ni siquiera ha llegado a nacer. Tener a Dios en mi conciencia sólo me lleva a saber que yo jamás abortaría.
Angel Fernández, muy interesantes esas propuestas, aunque yo retocaría algunas cosillas. Por ejemplo, eso de que tengan que ser democráticas por decreto las organizaciones que reciban dinero público. Yo lo que creo es que, sencillamente, debería estar constitucionalmente prohibido que los políticos puedan darle nuestro dinero a ninguna organización, ni democrática ni no democrática (que eso sólo deben decidirlo sus miembros). Que dejen de robarnos mediante impuestos y ya luego decidiremos cada uno individualmente a qué fines deseamos dedicar nuestro dinero.
Respecto al IJM, admiro y agradezco muchísimo su trabajo. Ahora, eso sí, cuando alguno de sus miembros vaya a un debate televisivo en horas de máxima audiencia en una cadena generalista (ojo, no al programa de Punsent, sino a estos aquelarres de La Dos o Canal Sur), por favor, que tenga en cuenta que les van a ver mi madre y mi portera.
Me sumo a la enhorabuena por la labor que estáis realizando, y me gustaría añadir que estoy completamente de acuerdo con Francisco y otros miembros del Instituto acerca de la estrategia para la difusión y divulgación de las ideas liberales.
Es evidente que la televisión y la mayor parte de los medios de comunicación "mainstream" no son ni pretenden ser aulas ni revistas académicas, pero ello no significa que, en un lenguaje claro y comprensible, no deba mantenerse el máximo rigor en las ideas y en su expresión. La resistencia que encuentran los principios liberales en buena parte de la sociedad española actual no se debe a la falta de claridad de quienes las defienden, sino a otros factores sociales que conocéis muy bien y no voy a entrar a discutir ahora.
Mantener la integridad moral e intelectual del discurso, independientemente del medio para el que se hable o escriba, es absolutamente esencial. Buena parte de los males presentes provienen de una degradación de los discursos públicos en nombre de una falsa democracia. El ciudadano debe recordar que para ser libre en una sociedad compleja, se verá obligado a tomar decisiones vitales sobre cuestiones cuyos fundamentos debe esforzarse por comprender. La libertad, cada vez más, depende del conocimiento para tomar estas decisiones. De otro modo, el ciudadano medio preferirá que sean los "expertos" del estado quienes le instruyan sobre problemas científicos tan complejos como el tamaño de las hamburguesas. Creo que debemos transmitir siempre, ante cualquier tipo de público, que la libertad requiere un esfuerzo constante y, hoy en día, ese esfuerzo es, en no poca medida, desarrollar criterios de información cualificada. Una de las mayores desgracias de la divulgación científica, que abre todos los caminos para la intervención del estado en la vida privada de los ciudadanos, es el didactismo.
Un científico de renombre sale en la televisión y se siente moralmente obligado a "enseñarle" a la audiencia que sus hábitos alimenticios son un desastre y deberían, por ejemplo, comer muchos menos huevos. Su recomendación está basada en unos datos que no resistirán 10 años de posteriores investigaciones científicas, pero el miedo al colesterol en los huevos permanece 30 años más tarde. La ciencia —forma parte de su método— tiene modos de corregir sus propios errores, y gracias a ello seguimos avanzando. Sin embargo, cuando un experto hace didactismo ante un público no especializado está actuando sobre factores que no podrá corregir más adelante.
Uno de los motivos por los que las ideas de Hayek sobre la economía son tan interesantes es porque se integran perfectamente bien con lo que sabemos acerca del comportamiento de otros sistemas complejos. Del mismo modo que ningún "planificador" económico puede disponer de la información necesaria para planificar la economía, ningún "planificador sanitario" puede disponer de la información necesaria para planificar la salud.
En conclusión, y sin irme más por los cerros de Úbeda, ofrezcamos la mejor información posible y evitemos falsas popularizaciones.
Un saludo y feliz navidad a todos.