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Portada - Comentarios - Hombres maltratados

14/12/2006 - María Blanco

Hombres maltratados

El artículo 14 de la Constitución española proclama el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo. Por su parte, el artículo 9.2 consagra la obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para que la igualdad del individuo y de las agrupaciones en que se integra sean reales y efectivas.

La igualdad es, asimismo, un principio fundamental en la Unión Europea. Desde la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam, el 1 de mayo de 1999, la igualdad entre mujeres y hombres y la eliminación de las desigualdades entre unas y otros son un objetivo que debe integrarse en todas las políticas y acciones de la Unión y de sus miembros.

No es mío. Lo he leído en un documento de la página de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Esta asociación se ocupa de informar y defender a las mujeres. Entre una de las motivaciones de su creación quiero destacar ésta:

Lo que más conmovió nuestros sentimientos fue el ensordecedor silencio de las mujeres que no se atrevían a gritar ante nosotros su cotidiana tragedia, su miedo; el aislamiento que alimenta su dependencia, que refuerza la inseguridad y la certeza de su soledad ante las circunstancias: Las mujeres maltratadas.

Los malos tratos es uno de los azotes de nuestros días que más me avergüenza. Destroza familias, destruye a las personas. El daño para la víctima colea durante años, eso si hay una sola víctima, y cuando hay hijos, ya se sabe. Todos excepto el verdugo son víctimas. O excepto la verdugo.

Porque en la última década el caso de los malos tratos a hombres se ha disparado. Según un artículo publicado por Luis Losana en la revista Época del mes pasado, los varones representan el 22% de las muertes en el seno de la pareja y el 44% del total de violencia doméstica, según el anuario estadístico de la Policía de 2005.

La violencia contra el hombre adopta una forma diferente a aquella contra la mujer. El doctor en psicología y profesor por la universidad de Málaga Antonio Videra afirma que la violencia de las féminas es psicológica, sutil y basada en la humillación a través de manipulaciones que tienen por objeto herir al hombre en diferentes aspectos como su sexualidad, su profesionalidad, el trabajo en casa, etc.

Lo que resulta sorprendente es que las mismas personas capaces de compadecerse del silencio de las mujeres maltratadas se muestran hostilmente indiferentes frente a los malos tratos a los hombres siendo ambos iguales ante la ley y la sociedad y teniendo en cuenta que esta igualdad es un principio constitucional y un principio fundamental de la Unión Europea.

Para María José Varela, abogada feminista y miembro de la Asociación de Mujeres Juristas Themis los hombres asesinados por sus parejas no se pueden considerar malos tratos: "No hay que contabilizar a la mujer que mata a su pareja fruto de una patología severa como personalidad esquizofrénica".

Esta jurista es capaz de afirmar que el maltrato psicológico es quién hace el trabajo de destruir la identidad y personalidad de la víctima. Reconoce que la dificultad para detectarlo está en que no hay huellas visibles que lo delaten y que el límite está en la pérdida de respeto de palabra con gestos de menosprecio, aunque se pretenda después, por parte del agresor, escudarse en la broma o en conceptos que manipulan esa falta de respeto.

Y, en la misma entrevista, afirma brutalmente un poco después: "Hay hombres maltratados en la misma proporción que los negros maltratan a los blancos. Las excepciones no son el problema y por tanto yo no las contemplo."

Sorprende que adopte la misma actitud que quienes durante mucho tiempo acallaron las voces de las mujeres. Y, lamentablemente, también los hombres víctimas de maltrato psicológico reaccionan como las mujeres hicimos: con miedo y silencio. La psicóloga argentina Silvia Fairman, autora del libro "El hombre maltratado por su mujer (una realidad oculta)" explica:

Cuando en nuestra sociedad el poder ha sido siempre uno de los atributos masculinos, es inadmisible que este hombre reconozca ante sí mismo y ante los demás la estrepitosa caída de su omnipotencia.

No es algo nuevo, algunos hombres ilustres fueron maltratados por mucho que su drama se silenciara: Dalí era maltratado por Gala y Federico Chopin, ya enfermo, por George Sand. En nuestra sociedad no se le da importancia a este fenómeno aludiendo a la superioridad de la fuerza física masculina, pero todos conocemos alguna mujer con "armas de víbora", capaz de torturar psicológicamente a un hombre y hacer de él un desgraciado. Empeora la cuestión el que al ser un tema tabú no se disponga de estadísticas fidedignas. Por otro lado, este silencio tiene muchos componentes: el trato de la Policía cuando un hombre denuncia es denigrante, la asistencia psicológica a hombres es muy escasa aún, a pesar de los esfuerzos de las pocas asociaciones que les defienden.

La negación de que el terrorismo psicológico en el hogar no nos afecta solamente a nosotras es perjudicial tanto para los hombres como para las mujeres. Perpetuar la autopercepción de la mujer como víctima del hombre e incapaz de infligir algún daño, es equivocada y no contribuye a resolver el problema de la mujer maltratada. Quienes pretenden salvar a la mujer del horror del maltrato ninguneando los derechos del hombre y encumbrándole para siempre como macho abusador solamente consiguen mantenerla en ese estereotipo de sexo débil contra el que tan bienintencionadamente luchan. Y es discriminación.

 

Opinión de los lectores

Jose Antonio Baonza Diaz

Fabuloso, María. Suscribo hasta las comas. Como abogado y liberal, añadiría que el principio de la igualdad ante la Ley abstracta y general, tan revolucionario que nadie está dispuesto a entenderlo y a asumir que se aplique, supone partir del estudio del caso concreto y de evitar caer en prejuicios sobre una situación determinada. En cuanto a ese fanatismo "polilogista" (que diría Mises) que ha dado en llamarse feminismo, los ejemplos que pones demuestran hasta que punto se priva de un análisis racional de la relación entre individuos de distinto sexo. El "éxito" de su concepción ha impuesto coactivamente la defunción de ese principio de igualdad ante la Ley mediante "leyes" que, precisamente, introducen el principio de desigualdad ante la ley y el llamado derecho penal de autor: Lo importante no es ya enjuiciar una conducta, sino prejuzgarla en función de quién la comete.

Roberto

Sobre esto mismo he dedicado un par de entradas en mi blog al hilo de las reflexiones suscitadas por "El Varon Castrado".
Realmente es espeluznante comprobar hasta qué punto el art. 14 de la CE no existe para las feminazis.

Fco. Moreno

Has dado en el blanco, María. Había oído estas cifras que mencionas de la revista Época en la radio de IE, pero me siguen pareciendo elevadas (no sé si será debido a que la progresía de lo políticamente correcto ha hecho mella en mí más de lo mentalmente saludable). En cualquier caso, me has quitado algunas telarañas que tenía al respecto. Gracias por romper lugares comunes tan asumidos hoy por la mayoría.

María Blanco

Francisco, observa que se refiere a malos tratos a varones... incluidos los hijos. Me iba a extender más. Por ejemplo, si el hombre violento es hijo de un violento normalmente, la mujer maltratadora-manipuladora cría clones.

pascual

Creo que existe una parte de la sociedad impermable a los mismos conceptos de justicia, igualdad y responsabilidad.

Entienden la justicia como un diagrama de vectores, en que fuerzas iguales y de sentido contrario se anulan dando como resultado el "equilibrio". Como si una injusticia se curase con otra "contraria", pare entendernos. Así mismo, se habla mucho de la igualdad de derechos, pasando por alto la igualdad de responsabilidades. Como si sólo pudiese haber malos padres, y no madres nefastas. Como si llevar dinero a casa fuese una obligación del hombre y una opción de la mujer (sin contrapartida ninguna). Así, un hombre mantiene la obligación de mantener a su legítima después del divorcio si ella no trabaja (¿es que pagar las facturas es una "opción"?), a pesar de haber dejado de recibir el servicio doméstico que ella le proporcionaba durante el matrimonio. Y eso se considera justo.

Por otro lado, se pasa por alto cualquier tipo de violencia, negligancia, manipulación y explotación (incluida la económica) que las mujeres puedan ejercer sobre sus hombres. A cambio, no se llega a tiempo a la hora de ayudar a las que realmente son maltratadas, como demuestran las cifras de muertes. En suma, parece una ley a la que se le escurren entre los dedos los malvados y malvadas, dejando a las almas frágiles a su suerte.

Creo que se tenía que haber hecho una ley global sobre el maltrato doméstico, al margen del sexo, parentesco o edad de quienes ejerzan y sufran la violencia. Porque comparten rasgos comunes de anonimato (por ocurrir en el ámbito privado), apego afectivo de la víctima al agresor, dificultad de conseguir testigos neutrales, etc.

Han pasado un par de generaciones desde que el "servir y sufrir" dejase de ser ley para las mujeres, y sin embargo nuevas maltratadas más jovenes se meten en la jaula y se tragan la llave, y después agarradas a los barrotes gritan desde dentro "sacadme de aquíííííí´.....". Para tener un sistema educativo tan pretencioso como para afirmar "no ser un mero transmisor de conocimientos sino un formador global de la persona", el cambio generacional no parece producirse a mejor. Con el dineral que se gasta la cosa pública en campañas, ayudas económicas y servicios jurídicos varios, ¿a nadie se le ha ocurrido virar de estrategia y lanzar el mensaje "elige bien a tu pareja en lugar de creer que con tu actitud vas a cambiar después lo que no te guste". Digo. Por comentar.

Peripatetico

Muy interesante, si señora!
Solo no me ha gustado eso de Terrorismo domestico... los problemas domesticos no tienen nada de terrorismo. Debe ser el virus que nos inoculan todos los dias con estas pervesiones del lenguje.

Roberto Rábano

Me han parecido expeluznantes las cifras del maltrato a varones. Me parece muy importante ahondar desde los poderes publicos y las asociaciones privadas en el tema de la violencia hacia las mujeres, con campañas de educación, con medios para proteger a las victimas y enjuiciar a los verdugos. Pero eso no nos puede llevar a discriminar al otro genero, como si solo la fuerza fisica fuera la única arma a emplear.
Estoy con Jose Antonio en que una ley que no es igual para todos no es solo una ley injusta sino que deja fuera a parte de la sociedad, ya sea ninguneandola y desoyendola o criminalizandola

María Blanco

Pascual, el tema del divorcio es más complejo, porque la mujer que no trabaja, normalmente, además de las tareas de la casa cuida de los hijos y coordina más de lo que parece. Cuando una pareja se divorcia se desata una guerra que no gana nadie. No tiene porqué haber maltrato, pero suele haber mucho dolor. Si visitas páginas de asociaciones de hombres maltratados (ya hay una casa de acogida en León), es cierto que el maltrato psicológico se da ahí, en el divorcio. Otro aspecto peliagudo es al que te refieres en el último párrafo. La mujer maltratada no elige un maltratador como pareja. El maltratador aparece después, cuando ella ya está enamorada, o cuando hay hijos, o la tiene segura. Y muchas veces nadie lo creería, no tienen aspecto de serlo. Ni ellas.

Peripatético, a mi me espanta ese término.. lo usa esa señora que menciono en el comentario.

Roberto Rábano ¡bienvenido! desconfío del poder estatal como solucionador de problemas y mira las asociaciones financiadas lo que fomentan, esta señora está denunciada por malversación de fondos la muy desgraciada... pero el maltrato es una cuestión de educación, desde luego. Y responsabilidad.

Muchas gracias por todos los comentarios, me hacen pensar y me plantean cuestiones muy interesantes.

harry gallardo

maria.
No puedo estar mas de acuerdo con tu articulo,es mas estoy desarrollardo un proyecto que se llama casa de acogida para hombres asumiendo la violencia desde lo masculino.
en chile el SERNAM atiende a las mujeres el Sename a los niñ@s y a los hombres nos esta quedando El Morro (de Arica)o la carcel cosa que la concidero un desastre sabers porque nosotros tambien sentimos y si bien es cierto que somos los generadores de la violencia eso fue enseñado por seguir este estereotipo de ser masculino para ser segun el formato un Hombresito.

agolmar

Uno de los textos más esclarecedores sobre la cuestión que haya leído nunca. Cualquiera que desee saber la diferencia entre feminista y feminazi, como las llaman en los EEUU debe leer este comentario.

Roberto Amaya

Recientemente, en Argentina, la actualmente muy democrática Argentina kirchnerista, se promulgó una ley que pareciera escrita por las "feminazis" españolas. No hay defensa para los varones en el tema de la violencia doméstica. Un poco por miedo a que los tachen de "machistas", pero mucho porque los argentinos se han vuelto neomaricas.

Mónica

Hola María,
creo que este tema debería tomar más presencia y relevancia en todos los medios de comunicación, e intentar hacer estadísticas más fiables, para poder esgrimirlas contra aquellas mujeres que no quieran ver la realidad.
Y es que me sorprende que cuando alguna vez e intentado mostrar la opción de los hombres maltratados a alguna de estas feministas, me acusan a mi de "ser peor que un hombre" y de que por mujeres "como yo" no se llega a solucionar el problema de las mujeres maltratadas.

Respeto a las feministas, que no a las feminazis, pero considero que hay que ser consecuente con lo que se cree, y si los maltratos son indiscutiblemente horribles para las mujeres, igual de devastadores son para los hombres.
Esta ley contra la violencia de género parece estar dirigida sólo a mujeres , y excluye a los hombre, pero además está provocando que muchas de estas maltratadoras psicológicas lo estén esgrimiendo contra sus parejas, alegando cosas inciertas (y presentando pruebas) para poder conseguir algo de ellos, y maltratándolos aún más utilizando y legitimizando sus actosa través de la ley.

María Blanco

Agradezco de nuevo los comentarios y ánimos. Pero quiero contestar sobre todo a Mónica, única mujer que me comenta. Mónica, totalmente de acuerdo, precisamente las mujeres tenemos doble responsabilidad porque las feminazis son mujeres que envenenan la opinión pública y la opinión del hombre es sospechosa directamente para ellas y sus "damnificados". Así que se trata de combartir con sus armas, sin dejarles que nos callen y desprestigien, acudiendo como dices a datos, cargándonos de razones y de argumentos sólidos. Muchas gracias por tus palabras.

Mónica (otra)

Redundando en lo último que dice mi tocaya, parece ser que las cifras sobre denuncias falsas de maltrato empiezan a ser espectaculares. Cosa que era de esperar. Cuando te cargas la igualdad ante la ley, lógicamente, siempre surge la picaresca de un grupo que intenta aprovecharse de la ventaja. Que, dada la tragedia real de las personas que sufren maltrato (e incluyo aquí no sólo a hombres, sino a niños, ancianos, discapacitados ...), estas falsas denuncias sean especialmente miserables no significa que no estemos ante un nuevo problema que no existiría de no haber sido por la acción un legislador demagogo e irresponsable.

Respecto al feminismo, yo creo que hoy por hoy no es más que un machismo al revés, que le sirve a una serie de aprovechadas para vivir del cuento. Históricamente, puede este movimiento fuera meritorio e importante, pero, desde que la igualdad de derechos entre mujeres y hombres fue reconocida legalmente, me parece que el feminismo no tiene ningún sentido.

pascual

Sobre lo que dije de elegir el maltrato, lo explico: un cierto tipo de mujeres descubre un día que le han estado dando gato por liebre, que su respectivo ha estado fingiendo, y que es un bicho muy, muy malo. Entonces, toman las de villadiego, pero se encuentra con que no existe una ley semejante a la de protección de testigos de los USA para cambiar de identidad, de modo que pueden ser localizadas con poco esfuerzo. En estas les dan caza, y las matan. Bien, esto es muy triste y me produce solidaridad. ESO es ser una víctima.

Otro grupo de mujeres maltratadas, muy muy amplio o al menos eso se podría pensar escuchando cifras y testimonios, se dedican a disculpar y tapar ante su entorno cada exceso de su costillo. Escucha a una de este grupo, y te dirá que ya tenían problemas en el noviazgo, que ya bebía, o que siempre fue muy putero. En el caso más extremo que yo he conocido, él le dió una bofetada en su mismísima primera cita. Cualquiera que esté en sus cabales saldría a estampida, y publicitaría el asunto a los cuatro vientos. Este tipo de mujeres no. Estas damas ya tienen una falla antes de que la agresión sea hábito. La mayoría de las órdenes de alejamiento las rompen ellas, no ellos (esto es un hecho). Miles de denuncias son retiradas, incluso cuando denuncia un vecino o el mismísimo forense, las "víctimas" testifican en favor del agresor (¿habéis olvidado a aquel tipo que violó a su hijo de dos años y cuya mujer se desgañitaba en defenderlo?). En mi opinión, no se puede llamar víctima a quien se comporta así. Es tan adicta al sufrimiento, tan yonqui de su hombre, tan colgada del maltrato como un heroinómano cualquiera lo es del pico. Cualquier persona que fuera prisionera y maltratada durante años podría terminar tocada del ala. El caso es que ellas NO SON prisioneras, sino que ya adoptan ese rol desde el principio.
(1/2)

pascual

Lo que me lleva al siguiente punto: durante el franquismo, como se sabe, el maltrato no estaba penado. El divorcio era ilegal. Independizarse sin permiso del padre (con menos de 25 años), también. Para trabajar, se necesitaba el permiso del marido. Y de hecho, las mujeres no tenían firma. En suma, que más les valía casarse bien, porque estaban en manos de sus maridos en toda la extensión de la expresión. Eso es carecer de recursos y opciones. Hoy en día, legal y socialmente las mujeres tienen las mismas opciones de elegir que los hombres (yo diría que en leyes familiares de hecho se les beneficia en todo); y aún de corregir una decisión equivocada. Efectivamente, no se puede saber cómo es alguien hasta que no te involucras, pero lo que hagas a partir de ahí es tu decisión. Él no la tiene más segura que lo que la voluntad de ella le permita. El primer insulto/paliza puede ser impredecible, pero para sufrir el segundo implica que has elegido seguir ahí.
El amor verdadero es racional, insisto. El enamoramiento ciego es literatura, o dependencia, y no sirve para formar ni relaciones ni familias.
Y una pequeñez más: yo creo que las mujeres lúcidas huyen como de la peste de las feministas actuales, por su propio bien.
(2/2)

María

Pascual, lo que describes son síntomas del prpopio maltrato. La mente es demasiado compleja como para suponer que todos reaccionamos igual. Hay personas con una sensibilidad particular y terrible hacia las situaciones de pánico, y cuando se encuentran en esa situación pierden la capacidad de reaccionar, o bien, su mente les dice que no ha pasado nada. Tienen un problema psicológico, evidente. Pero tiene explicación y no es un porblema de estupidez o de falta de voluntad. También los hombres maltratados deberían saber con quién se casan :-P

Marcos López Mallo

María, no está mal tu artículo. Es curioso comprobar como la discriminación positiva impuesta por ley, de por sí discriminatoria, rompe la igualdad de los ciudadanos ante la ley por el simple hecho de ser hombre/mujer. Es realmente patético comprobar como lo que se supone es un avance social auspiciado por los medios de comunicación, resulta al fin y al cabo un torpedo en la linea de flotación de los orígenes democrático-constitucionales de una sociedad que se pretende moderna. Para más información, consultar las estadísticas de hombres imputados por delitos de malos tratos que son finalmente absueltos. Es para alucinar.

Amparo

María, estoy buscando ayuda para un amigo que en éstos momentos está en calabozos por una acusación falsa de malos tratos... He leído tu artículo en el camino de búsqueda, por medio de internet, de información para solucionar el problema de mi amigo. Ha habido mucho bombo con las leyes de malos tratos de mujeres. Estaba contenta de que, por fin, éste tema se solucionase. Ahora las mujeres estaríamos mas respaldadas por las leyes que antes nos ignoraban, ahora ya podíamos recibir ayuda a los maltratos de nuestras parejas, ahora ya podíamos hablar abiertamente de las vejaciones que recibíamos porque ya no se burlaban de nosotras, ahora... Pues bien, ahora precisamente pasa lo contrario con los hombres. A ver qué hombre es capaz de ir a denunciar a una mujer por mal trato sin esperar que se burlen de él o simplemente no le crean. ¿Qué es lo que está pasando? ¿No somos capaces de asumir que tanto hombres como mujeres somos PERSONAS? Hay PERSONAS que tienen problemas de personalidad con consecuencias de mal trato hacia la PERSONA que convive con ella, sea su mujer, su marido, su hijo, su hija, su padre, su madre... Instintivamente elijen a la PERSONA de su entorno más vulnerable y "cargan" contra esa PERSONA todas sus inseguridades para sentir su destrucción como un sinónimo de dominio. Aunque no son capaces de ver que ése "dominio" en realidad es una guerra por conseguir una victoria fácil al débil, ya que no son capaces de enfrentarse a los que les pueden dar batalla. No malinterpretes cuando digo "débil", cualquiera puede ser débil simplemente porque sea una persona tranquila que no quiere discutir, o porque se siente inferior por algún motivo injustificado. Sobre todo ésto hablo con conocimiento de causa, he sido mujer maltratada psicológicamente durante muchos años y aprendía a defenderme para salir de ésa situación, sola. Ahora lo que me interesa es ayudar a mi amigo. En una buena PERSONA, que no es capaz de maltratar a una mujer, ni física ni moralmente. Lo sé muy bien porque lo conozco desde hace 27 años y hemos sido pareja 4 años (nos separamos hace un año porque no funcionó como pareja, mejor como amigos)No sé a quién o a dónde acudir. Es por lo que estoy pidiendo ayuda para intentar solucionar el problema de mi amigo. Si puedes darme alguna dirección a dónde dirigirme en la que no me hagan perder las esperanzas, te estaré muy agradecida.

Pablo el herrero

María, gracias por tus palabras de crítica al respecto de la hembrista ley de violencia de género. Me satisface que tus ojos detecten y vean “la invisibilidd de la violencia feminista” sobre el varón.
•Demasiados hombres expulsados de sus propias casas (cerca de dos millones desde que se firmó la ley de divorcio);
•demasiados hijos raptados a sus padres (cerca de 4 millones de hijos han dejado definitivamente de vivir con sus padres, y de ellos un 30% han desaparecido de sus vidas para siempre);
•demasiadas madres, hermanas, hijas de padres separados y segundas esposas, víctimas de la violencia feminista;
•demasiadas denuncias falsas (el 90% quedan sobreseídas, pero de esta cantidad ninguna denunciante ha sido penada con el castigo que marca la ley);
•demasiados suicidios de padres separados (la relación de madres-padres separados suicidados del pasado año es de 72-600) silenciados por los medios de comunicación, partidos políticos e instituciones profesionales
•demasiada violencia DEL género contra el varón.
Gracias por sensibilidad con nosotros

Pablo el herrero

Toni Ribes

Me alegro, suscribo y te agradezco tus palabras expresadas publicamente. Pero, también te diré que solo sobrevuelas el problema. Lo cierto es que este feminismo de género, en absoluto, pretende "la igualdad". Su objetivo es darle la vuelta a la tortilla y crear un sistema hembrista de poder, lo que supondría la dominación del varón, que es a lo que van.
Están promoviendo una auténtica guerra de sexos, promoviendo por una parte la rebelión de la mujer ante todo sistema social vigente y apoyándose en el victimismo de lo politicamente correcto. Observa un poco más de cerca a Fernández de la Vega y dime tu si ésta pretende algo que se le parezca a la Igualdad. He oido decir a una importante teoríca española de este movimiento, en una conversación con una de sus adlàteres, que discrepaba un poco sobre el camino que estaba siguiendo este tipo de feminismo, la siguiente frase: "Primero consigamos el poder, después ya veremos que hacemos", Más claro imposible. Y lo peor es que han secuestrado al verdadero feminismo de la igualdad y la complementariedad en el que tanto tu como yo podríamos coexistir en paz. En este empeño se están cargando la familia, la igualdad, la justicia y en general todos estamos perdiendo el sentido de las proporciones en lo que a relaciones hombre/mujer se refiere. Mala faena os estan haciendo a todas las mujeres y más en este pais que es el del moviento pendular....

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