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Portada - Comentarios - Eugenesia y darwinismo social o el Estado asesino

27/12/2006 - Alberto Illán Oviedo

Eugenesia y darwinismo social o el Estado asesino

El siglo XIX fue mucho más que el siglo del laissez-faire: la era victoriana fue la maceta donde germinaron grandes movimientos que sacudieron la filosofía, la política y la ciencia y cuyas luces y sombras, a principios del siglo XXI, aún nos siguen afectando. Durante el siglo XIX nada estaba realmente diferenciado, los grandes descubrimientos científicos se interrelacionaban con los movimientos filosóficos y religiosos que conformaban la moral de las sociedades y, por tanto, buena parte de las políticas de sus gobiernos. Fue en este contexto en el que Charles Darwin, tras viajar en el Beagle dos años y después de varios más analizando sus muestras y observaciones, decidió hacer pública su teoría sobre la evolución de las especies.

Pronto la supervivencia del más apto, término que no fue acuñado por Darwin sino por el filósofo británico Herbert Spencer, o la selección natural, que sí se le debemos al naturalista, dieron el salto de lo meramente biológico al campo de la filosofía y de la naciente sociología. Francis Galton, además de primo de Darwin, fue un hombre de ciencia polifacético. Sus estudios sobre herencia ayudaron a desarrollar lo que se conocería décadas después como genética. Además, destacó en estadística, cartografía, geografía y meteorología, donde llamó la atención sobre el papel de los anticiclones. Pero aparte de todo esto e imbuido por los escritos de su primo, fundó y promovió la eugenesia, pseudociencia que propugna la mejora de la especie humana. Galton aseguraba que:

Mi objetivo general ha sido tomar nota de las variadas facultades hereditarias que tienen las personas, para averiguar hasta qué punto la historia puede haber mostrado si es practicable o no la sustitución del ineficiente género humano por unas líneas mejores, y valorar si sería o no nuestro deber realizarla, poniendo en juego los esfuerzos que puedan ser razonables, con el fin de ampliar los límites de la evolución con mayor rapidez y menos agotamiento que si dejáramos que los acontecimientos siguieran sus propio curso.

Galtón y otros consideraban que dentro de la Humanidad, los diferentes grupos combatían entre sí mediante mecanismos de competencia darviniana, de forma que los más exitosos eran los portadores de las características más avanzadas y "perfectas" y, por tanto, los más aptos y lógicamente, el futuro. Sus estudios sobre genealogías de personajes eminentes o el estudio comparativo de gemelos criados por separado fueron convenciendo a cada vez más gente. No sólo las personas con enfermedades hereditarias o socialmente rechazables como la epilepsia, sino las que padecían problemas como el alcoholismo o incluso aquellas que por circunstancias variadas tenían que practicar actividades como la mendicidad o la prostitución, pronto se pusieron en el punto de mira de sus partidarios. Por supuesto, la raza era otro factor demasiado importante para desecharlo y es que el racismo en esa época no era un concepto tan denostado como en la nuestra.

En Alemania, y a partir de la década de los 60 del siglo XIX, el morfólogo Ernst Haeckel, otro sobresaliente hombre de ciencia con un oscuro perfil político, destacó por su defensa del darwinismo en cuya personal interpretación encontró la justificación "científica" para el racismo. Según él, razas, grupos y nacionalidades evolucionaban respondiendo a su entorno, avanzando a través de una lucha competitiva. Heackel dio así contenido al monismo, filosofía que en la política propugnaba un Gobierno fuerte y centralizado como fuerza impulsora del progreso humano mediante la competencia racial, el sacrificio del grupo y la guerra internacional. Galtón y Heackel, incluso el propio Darwin, creían como mucha gente en esa época en la jerarquía racial y por supuesto, asignaban el escalón más alto a la propia.

Las justificaciones sociales también encontraron su lugar. El criminólogo italiano Cesare Lombroso hablaba de imbéciles morales refiriéndose a aquellos individuos que no habían alcanzado un adecuado grado de evolución, por lo general locos peligrosos, asesinos natos y epilépticos, encontrando así una explicación para los comportamientos antisociales. Semejante tesis tuvo también buena acogida en la población, sobre todo cuando se percibía un incremento del crimen y de cierta inestabilidad social. En Francia, Georges Vacher de Lapouge abogaba por la competencia entre razas por encima de la competencia entre individuos.

La eugenesia tenía dos formas de llevarse a cabo. La primera era evitar que determinados grupos se aparearan entre sí. Este sistema segregacionista se definió como eugenesia positiva y permitía en teoría salvaguardar los supuestos caracteres positivos de los individuos superiores. La segunda, la eugenesia negativa, consistía bien en que no pudieran reproducirse quienes formaran parte de los grupos considerados inferiores, es decir, en su eliminación como sujeto reproductor, bien en su asesinato, acelerando de esta manera el que desde su punto de vista era el proceso natural. Ambos sistemas encontraron lugar en las políticas de los gobiernos de muchos países occidentales. El darwinismo social había encontrado una herramienta perfecta para su máxima expresión, mucho más poderosa que la simple y execrable opinión de un ciudadano con mayor o menor poder o influencia: había encontrado el Estado.

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Opinión de los lectores

Gorka

Alberto, creo que la cita de Spencer no es del todo cierta y ha sido uno de los más maravillosos inventos de la izquierda y la derecha para sepultar a uno de los pensadores liberales más interesantes de todos los tiempos.

Fco. Moreno

Alberto, gracias por este fascinante artículo, completado en liberalismo.org. He aprendido muchos datos que desconocía. Hoy en día opino que en occidente se sigue practicando una eugenesia mucho más sutil, aunque afortunadamente no es ya el propio Estado el que la promueve activamente como los espeluznantes casos que describes. En mi caso concreto, cuando acompañé a mi mujer al médico al inicio de los embarazos de mis hijos, nos sugirió vivamente el ginecólogo en ambas ocasiones hacer la prueba de amniocentesis http://www.nacersano.org/centro/9388_9933.asp
para ver si el feto llegaba con alguna malformación y, en su caso, poder abortar según las causas legalmente establecidas.
Si esto no es eugenesia ¿cómo debería llamársele?

Alberto Illán Oviedo

Gorka, según mis fuentes, este término fue acuñado en su obra "Principios de Biología", en 1864.

Otro asunto, que creo que es el que tratas, es que a partir de este concepto se ha dado un salto de los estrictamente biológico, que es la base primera del darwinismo y la teoría de la evolución, a lo social, que es lo que pretendo denunciar, y que se hayan dicho muchas tonterías. En ese sentido, por supuesto que la izquierda ha sabido manejar la información y el conocimiento a su capricho y su efecto ha sido en muchas ocasiones tremendamente perjudicial para todos.

ANGEL FERNANDEZ

Hola compañeros:

Llegados a este punto, creo que es preciso que se lea detenidamente "La Fatal Arrogancia" de F.A. HAYEK (Union Editorial).

En este último regalo intelectual, Hayek denuncia claramente la teoria de la evolución biológica de Darwin y su errónea aplicación en otras áreas del conocimiento como las áreas humanas y sociales, y explica como dicho error conduce irreversiblemente hacia "cientismos sociales" que en su "fatal arrogancia" se dirigen siempre directa o indirectamente contra los derechos y las libertades individuales.

Hayek propone una TEORIA DE LA EVOLUCION CULTURAL muy coherente, basada en la selección evolutiva creada por tradición, normas morales y otras pautas de comportamiento que, generación tras generación, forman INSTITUCIONES MORALES (la propiedad privada, el ahorro, el intercambio, el juego limpio, la obligación en las obligaciones libremente contraidas, el respecto a la vida, etc...) más adecuadas para facilitar la supervivencia de una más extensa población; que es lo que distingue a la civilización y permite su mayor grado de desarrollo socio económico frente a las sociedades tribales.

Esta evolución cultural de las instituciones morales genera un ORDEN EXTENSO DE COOPERACION HUMANA (y es igualmente generada por el mismo), que no es posible de abarcar sólo racionalmente y, por tanto, es inaprensible por ninguna teoría de cientifismo constructivista (socialismo, nacionalismo, populismo, etc...).

Recomiendo el libro ... para estas fiestas.

¡ Feliz Navidad !

Mirko

La eugenesia no es más que el intento de crear una sociedad "a imagen y semejanza" del creador. En realidad las características "favorables" y "desfavorables" son tantas y sus causas e interacciones tan poco conocidas que es prácticamente imposible crear al superhombre sin estar malogrando todo en algún ángulo.

Aquello que llamamos evolución no es realmente la "supervivencia del más apto" sino la ventaja numérica del que más se reproduce. Más o menos apto no significa nada para la naturaleza. Al que por azar le tocaron los mejores genes puede matarlo un animal al que no se hubiese enfrentado de ser más débil. La tasa reproductiva de los genios no suele acercarse siquiera a la de los individuos de los niveles más bajos de la sociedad.

En un ejemplo: las hemoglobinopatías son comunes en habitantes del mediterraneo. Hay regiones en que hasta el 10% de la población vive con una anemia leve o moderada. Y todo por una mutación en alguno de los los genes que codifican la hemoglobina. Se supone que las mutaciones ocurren de manera puntual en ciertos individuos, y se perpetúan sólo en la medida en que el individuo portador se reproduzca.
En este caso, los portadores tenían desventaja por ser anémicos y esto quizás los hacía malos cazadores e incluso malos reproductores. Según lo del "más apto", esos genes debieron extinguirse...

Sin embargo, esos genes protegían contra la malaria. La hemoglobina de mala calidad no servía para alimentar al plasmodium (parásito de la sangre, causante de la malaria) y por lo tanto este bicho no podía cumplir con su labor de seguir destruyendo glóbulos rojos. Esto resultó en que la población "sana" moría joven con más frecuencia que la población "enferma". Y por eso es que aquellas mutaciones han llegado a nuestros días a través de cientos o miles de generaciones, con una preponderancia poblacional directamente proporcional a la de la malaria en aquellas zonas.

Algún autodenominado eugenesista quizás hubiese propuesto la eliminación de individuos genéticamente anémicos. Y sin tener idea de la ventaja evolutiva y reproductiva que esta característica tuvo en su tiempo y podría volver a tener.

Otro ejemplo: las enfermedades llamadas "de colágeno" producen personas extremadamente elásticas. La desventaja es que las válvulas de su corazón también son elásticas y suelen morir de falla cardiaca alrededor de los 40. Eso les da suficiente tiempo para tener hijos y perpetuar la enfermedad. Sin embargo, imaginemos que la supervivencia de un grupo dependiese de atravesar un agujero muy estrecho. Sólo se salvarían los "enfermos" antes mencionados.

Por otra parte, muchas características infinitamente variables tales como la inteligencia, la talla, la masa muscular, la masa ósea etc. dependen de gran número de genes y no son directamente manejables ya que un gen de un progenitor podría ser neutralizado por el del otro. Sin embargo, en sociedades que han estado sometidas a matrimonios internos por muchas generaciones (inbreeding), las características que de inicio son similares se van sumando y aparecen extremos. Los que tienen características deletéras las tienen en grado tan extremo que no son capaces de reproducirse y quienes tienen características "buenas" las tienen también en grado extremo.

Mencioné que los individuos con gran inteligencia suelen reproducirse menos que aquellos con inteligencia subnormal. En la sociedad actual la falta de inteligencia determina poco la supervivencia hasta la edad reproductiva (hay otros que piensan por uno). Sin embargo, en sociedades de antaño la inteligencia de los padres protegía efectivamente a los hijos de enfermedades, hambre etc. Actualmente la inteligencia no sería una característica ventajosa y digna de perpetuarse, pero anteriormente sí lo fue. Por lo tanto, los factores genéticos favorables a la inteligencia empezarán a desaparecer de la sociedad. En el caso de que la inteligencia promedio de la sociedad disminuya hasta el punto en que ésta no pueda pensar por los individuos menos inteligentes, la tendencia se invertirá y los factores genéticos favorables a la inteligencia volverán a aumentar.

Un individuo que fuerce el emparejamiento preferente entre sujetos inteligentes (que ya existe de forma espontánea) podría también estar abriendo la puerta al aumento de enfermedades mentales o quizás de problemas tales como la miopía que hayan forzado a aquellos ratones de biblioteca a serlo.

Dicen que se preguntó a Einstein qué opinaba de cruzar sus genes con Marilyn Monroe para que salgan sujetos con la inteligencia de él y la belleza de ella. Él respondió que igualmente podrían salir con su belleza y la inteligencia de ella.

Hay, por otra parte, que distinguir esa eugenesia con el control de la disgenesia. Existen muchos errores groseros en la reproducción del ADN que producen individuos incapaces de sobrevivir por sí mismos. Tanto es así que la mayoría de embriones con síndrome de Down son abortados espontáneamente porque no llegan "a funcionar". En el caso de otras trisomías, casi el 100% son abortados espontáneamente. Cuando se hace una amniocentesis se busca este tipo de defectos. El deber es informar a los progenitores, dando un pronóstico y opciones. En todo caso, los padres no sólo están decidiendo sobre sus propias vidas sino también sobre una tercera vida entera con un mayor o menor grado de dependencia, y sobre las vidas del entorno del individuo en el caso que pierda a sus padres o éstos no lo puedan mantener.
Estas decisiones son puramente personales y bastante gente verá en este sacrificio la coronación de su pirámide de Maslow. En mi caso, no es así.

Y no estamos hablando de evolución como en los casos anteriores. La eugenesia es mejorar las características heredables del grupo humano y en este caso se trata de códigos genéticos fallidos incapaces de perpetuarse.

Tenía que opinar sobre aquel comentario. Esto no es eugenesia sino negocios. A una sociedad del bienestar le conviene ahorrar en la salud que regala; ya sea prohibiendo el tabaco, las hamburguesas o enfatizando la detección y eliminación temprana de enfermos. Todo para tener plata que gastar en otras utopías. Sin embargo una sociedad del bienestar no busca generar los mismos "individuos perfectos" que las sociedades eugenesistas, ya que le va mejor mientras más personas dependan de su teta.

antonio abadias

Magnífico artículo. Felicidades Alberto.

Hoy en España está legalizado el aborto en caso de "deficiencias" en el feto. Supongo que hay pocos casos más claros de eugenesia positiva.

En cuanto a la eutanasia, ya he oido a un par de amigos médicos la frasecita: "al igual que los médicos ayudamos a nacer, también tenemos que ayudar a morir" (¿Qué se creen estos tíos que son?). Supongo que es el último eslógan progre de la facultad.

Hace un par de años en una conferencia oí a alguien decir que el Estado "no mata, impide nacer". Martin Amis también carga al comunismo los 100 millones de rusos que Stalin no dejó nacer (en el libro "Koba, el Terrible"). Quien conserve alguna brizna aristotelismo (o tomismo) en su pensamiento, no dejará de apreciar dicha observación, que no es sino eugenesia positiva.

Aunque no tiene que ver con el tema, recomiendo la Eclosión Liberal de Girauta. El capítulo de "a qué nos enfrentamos" puede llegar a ser importante en el futuro.

Un saludo,
A.

Fco. Moreno

Mirko, interesante post.
Es una bendición que, excepto casos como los de China como denunciaba Alberto, no haya hoy estados que se dediquen ya a la eugenesia de forma activa imponiéndonos su moral en estos temas tan delicados.
La información que aporta la amniocentesis a los progenitores para que tomen una decisión (opción), no es tan neutral como parece: pone a los progenitores en un serio dilema (por lo menos lo veo subjetivamente así) y, además, la prueba acarrea un cierto riesgo para el feto. El interrumpir el proceso embrionario activamente (no de forma natural) al conocer disgenesias o trisomías cromosómicas opino que es –o podría ser- una violencia contra la vida y, por tanto, vulnera (o vulneraría) uno de los derechos más importantes del individuo (en formación).
No obstante, reconozco que éste es un espinoso asunto.
Por lo demás, estoy de acuerdo con lo que dices con respecto al interés de las sociedades del bienestar por los estado-dependientes no costosos (no por la mejora eugenésica).

Gorka

ALberto, me refería a la interpretación de esa frase. Es cierto, como apuntas que Spencer fue el autor de la misma pero en un contexto muy determinado. COmo expone Long en un reciente artículo "Spencer painstakingly explains that according to his theory "the survival of the fittest is often not the survival of the best," that "the ethical process is part of the process of evolution," and that "the struggle for life needs to be qualified when the gregarious state is entered." "So far from being, as some have alleged, an advocacy of the claims of the strong against the weak," Spencer insists, his system "is much more an insistence that the weak shall be guarded against the strong." And at Principles of Ethics I. 14 he even hopes that "unceasing social discipline will so mold human nature" that in due course the "likeness between the feelings of the sympathizer and those of the sympathized with" will come "near to identity," with the result that "ministration to others' happiness will become a daily need" and "sympathetic pleasures will be spontaneously pursued to the fullest extent advantageous to each and all."

Creo que es más Spencer es el verdadero predecesor de Hayek y que su filosofía política es claramente una de las más potentes dentro del liberalismo. Su "El Hombre contra el Etado" es claramente sensacional aunque evidentemente diese cierta coartada moral a gente, como Allende o Bernard Shaw para defender la eugenesia, cosa que creo que nunca llegó a sostener.

Lo triste del caso es que salvo escasas excepciones como la de Rothbard, la mayoría de los liberales (como Ayn Rand, por ejemplo) han ocultado el legado de Spencer.

Gracias Alberto y Feliz Año nuevo (a pesar del regalito que los chicos de los "atentados mortales", Zapatero dixit, nos han dejado en la T4)

Aristipo

Estimado Alberto,
Estoy de acuerdo con las conclusiones de tu artículo, pero he de oponerme a que denomines "Darwinismo social" a una postura ideológica que es justamente lo opuesto de lo que Darwin y las ciencias modernas de la evolución nos enseñan.
Las bases de la teoría de la evolución, y aquello que la hace radicalmente apropiada para el estudio de todo tipo de fenómenos complejos (incluída la sociedad humana), son la diversidad y la selección "a posteriori", lo que automáticamente excluye cualquier tipo de planificación como la eugenesia. La teoría de la evolución no es teleológica, no implica que existan individuos o especies "más o menos evolucionadas" que otras, ni permite anticipar el curso de los futuros cambios evolutivos. En este sentido, Hayek es probablemente uno de los primeros que aplica correctamente las ideas de Darwin a la sociología, la economía (no sólo en el libro que recomienda muy adecuadamente Ángel Fernández, sino en la mayor parte de su obra) e incluso al funcionamiento del cerebro (en "El orden sensorial").
La eugenesia, como todos los intentos de planificación social, provienen de conceptos DETERMINISTAS, o sea, de pensar es posible disponer de la información suficiente para predecir las consecuencias de una determinada intervención sobre un sistema. Sin embargo, esto sólo funciona en sistemas físicos muy simples y en situaciones muy próximas al equilibrio.
Lo cierto es que las modernas ciencias físicas y biológicas son muy ANTIDETERMINISTAS, ya que están enfrentadas al estudio de sistemas muy dinámicos y complejos. Por eso, de los grandes pensadores científicos del siglo XIX, Charles Darwin es casi el único cuyas ideas no sólo permanecen tan vigentes como cuando fueron expuestas, sino que han inspirado enormes avances conceptuales en áreas del conocimiento que parecían muy dispares. Sin embargo, el nombre de Darwin continúa erróneamente asociándose exactamente a lo contrario de lo que se desprende de su teoría.
(Es curioso que, mientras permitimos a los marxistas defender impunemente el carácter "científico" de una teoría que va en contra de todo el conocimiento científico moderno, los liberales, con una idea de la sociedad y la economía muy próximas a las descripciones de sistemas complejos procedentes de las ciencias más "duras", no recurramos casi nunca ello)

Feliz 2007 a todos.

ANGEL FERNANDEZ

Matización conceptual muy importante:

Aristipo afirma:
"En este sentido, Hayek es probablemente uno de los primeros que aplica correctamente las ideas de Darwin a la sociología, la economía (no sólo en el libro que recomienda muy adecuadamente Ángel Fernández, sino en la mayor parte de su obra) e incluso al funcionamiento del cerebro (en "El orden sensorial").

Por favor, mucho cuidado al realizar estas afirmaciones, ya que precísamente F.A.HAYEK en su último libro "LA FATAL ARROGANCIA", se declara EN CONTRA DE LA TEORIA DE LA EVOLUCION DARWINIANA APLICADA A LAS CIENCIAS SOCIALES.

Acabo de leer dicho libro y, lo recomiendo para que no se realicen afirmaciones totalmente erróneas sobre HAYEK y sobre su Teoría de la Evolución Cultural.

Las ideologías totalitarias que promueven políticas de "ingeniería social" se basan en un concepto equivocado de la génesis de la evolución social y cultural.

Y, principalmente, sus ideólogos intervencionistas caen en la "fatal arrogancia" de pretender "regular" la sociedad moderna; inaprensible "racionalmente" dado su carácter de orden complejo y extenso de acciones humanas.

Por favor, intentemos no ser también "arrogantes" desde posiciones liberales y, primero leamos "LA FATAL ARROGANCIA" (último libro publicado por Hayek), antes de realizar afirmaciones erróneas respecto de su pensamiento evolucionista.

¡ Feliz Año 2007 !

Aristipo


Hola Angel,

Creo que no has comprendido mi comentario. Estoy de acuerdo contigo en todo lo que expones, salvo en llamar "darwinismo" a lo que no lo es. Cuando Hayek se declara en contra de la teoría de la evolución darwiniana aplicada a las ciencias sociales se refiere a una interpretación particular, determinista y muy poco precisa de algunos aspectos de la teoría darwiniana, que es la que han tratado de extrapolar sin éxito muchos científicos sociales que desconocen el contexto y las limitaciones de la teoría de la evolución. La aplicación de teorías biológicas a las ciencias sociales suele fracasar porque se pretende hacerlas encajar en esquemas preconcebidos, a menudo ideológicos. Sin embargo, creo que es también un error considerar la cultura y la sociedad humanas como excepciones a las leyes de la naturaleza y, aún siendo muy consciente de las dificultades que presenta cualquier "teoría transversal" que pretenda explicar a la vez fenómenos que requieren diferentes niveles de descripción, creo sinceramente que la teoría de la evolución es una de las más adaptables.
Insisto en que la teoría darwiniana excluye radicalmente cualquier tipo de "planificación" o "previsión" tanto como cualquier "dirección" teleológica, por lo que su aplicación "estricta" a las ciencias sociales no puede dar lugar a "ingenierías sociales" ni "regulaciones". No intento polemizar sobre este asunto, pero creo que es un error dejar de lado una teoría tan poderosa y antideterminista como la evolución que, insisto, ofrece una explicación científica a cómo en un sistema complejo se producen autoorganizaciones que EXCLUYEN CUALQUIER TIPO DE REGULACIÓN Y PLANIFICACIÓN. La teoría de la evolucióndescribe el modo en que tienen lugar cambios en un sistema complejo exclusivamente gracias a las inteacciones entre los elementos que lo componen, SIN INSTRUCCIONES PREVIAS NI INFORMACIÓN JERÁRQUICA CENTRALIZADA.
Las ideas de Hayek han inspirado a muchos de quienes han intentado recientemente conciliar sociedad y biología. Como dice el biólogo Steven Rose, otro gran antideterminista, es nuestra biología la que nos hace libres.
Y puestos a recomendar un libro, uno muy curioso e interesante (para aquellos que leáis en inglés, porque desgraciadamente no ha sido todavía traducido al español): "Shakespeare's Twenty-First Century Economics: The Morality of Love and Money", de Fred Turner.

Un saludo

ANGEL FERNANDEZ

Para Aristipo y cualesquiera otros "darwinistas":

Muchos ataques al derecho a la vida y al decrecho a la libertad de las personas han sido perpetrados, en aras de alcanzar un supuesto "bien social", por seguidores "sociales" de Darwin.

Señalar que, después de las traumáticas "experiencias sociales" del siglo XX, sorprende que todavía hoy se realicen defensas acríticas de Darwin en el ámbito social y cultural.

Sinceramente, observo mucho más coherente a F.A. Hayek, si no tergiversamos lo que nos dice en sus libros. En vez de interpretar "lo que dice" Hayek, simplemente he considerado oportuno resumir lo que dijo en el último libro que escribió: "LA FATAL ARROGANCIA", ya que lo acabo de leer y abordó muy seriamente este tema.

Por si no ha quedado suficientemente claro, ahora cito literalmente los comentarios de Hayek en dicho libro, que recomiendo.

En la página 214:
"El mecanismos de la evolución cultural no es darwiniano" (encabezamiento)
"El darwinismo social, de hecho, siempre pretendió que cualquiera que se ocupara de la evolución cultural quedaba obligado a aceptar plenamente la metodología darwiniana, lo que constituye un grave error."

En la página 215:
"Según explica acertadamente Julian Huxley, la evolución cultural es un proceso que difiere drásticamente de la biológica; dispone de sus propias leyes, mecanismos y sistemas, y no puede justificarse en términos estrictamente biológicos (Huxley, 1947)"

En la página 216:
"Además, la teoría de la evolución cultural no sólo es fruto del aprendizaje de los hábitos más usualmente practicados por nuestros progenitores directos, sino también de los asumidos por un amplio conjunto de antepasados; y, como también hemos dicho, los procesos de transferencia y perfeccionamiento por vía del aprendizaje de los usos culturales tienen lugar con una rapidez incomparablemente superior a lo que compete en la evolución biológica."

Etc, etc,...

Lo siento, pero "no acepto pulpo como animal de compañía", ... por mucho que sea producto de la evolución biológica. :-)

Como compañía prefiero a Hayek (sin tergiversar sus "memes") y su PROCESO DE EVOLUCION SOCIO CULTURAL, cuyos conceptos he intentado resumir sucintamente arriba en diversos post, para completar el comentario de Alberto Illán Oviedo.

No quiero entrar en discusiones improductivas, donde cada cual defiende sus aciertos o sus errores reiteradamente, "ensuciando" el comentario de Alberto Illán Oviedo.

Queda clara tu opinión y también queda clara la mía en mis últimos post.

Habrá que tomar unos cafelitos, para limar asperezas comentando nuestros puntos de vista.

Merecería la pena realizar una conferencia en el IJM sobre este asunto.

Un abrazo,
ANGEL FDEZ.

Carlitos

Vaya, uno comenta sus enrevesados problemas con una bombillita de su casa y no se toman la consideración de publicarle. ¡Qué desfachatez! En cambio, otros lo llenan todo de bobadas fatuas y sí que les permiten publicar...

Esto es cosa tuya, ¿verdad Dani?
Oye, sin rencores por lo del Iracundo´s blog , que yo no tengo nada contra tí. Es que me han contratado los del Yoigo y ya sabes cual es el lema de la campaña. Ante todo verdad de la buena; verdad verdadera. ;-)

Marzo

Me parece, Angel, que lo que te queda claro de la opinión de Aristipo no es la opinión de Aristipo. Pareces pensar que sostiene algo que rechaza: que las diferencias culturales entre poblaciones humanas se deban a diferencias genéticas; es decir, lo que él llama "una interpretación particular, determinista y muy poco precisa de algunos aspectos de la teoría darwiniana".

Lo que yo entiendo, en cambio, es Aristipo considera el "orden espontáneo" de Hayek un descendiente intelectual de la "selección natural" de Darwin: en ambas hay unos resultados (respectivamente organismos e instituciones) que cumplen sus funciones de manera que dan la falsa impresión, a observadores apresurados, de haber sido diseñados ex profeso para ello, cuando en realidad son fruto de procesos digamos mecánicos, inconscientes (o, en el caso de las instituciones, sin consciencia del conjunto).

Y me parece que Aristipo tiene razón.

Marzo

Hum. Donde dije "instituciones", debería decir más bien "sociedades".

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