2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
.
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - La leche materna de los políticos

06/02/2007 - María Blanco

La leche materna de los políticos

El dinero. Esa es, según Ken Connor, la leche materna de los políticos. Y es cierto. Para ello recurren a sacar fondos de todo lo que se menea, especialmente de los ciudadanos a quienes dicen representar. Dicen, como dicen tantas cosas que no son ciertas. Los socialistas madrileños cabreados por la alianza de su candidato con IU o el enfado de los peperos por las alianzas de sus líderes con los partidos bisagra de turno son un par de ejemplos de representación mentirosa. Nos gobiernan lobbies minoritarios: nacionalismos totalitarios, líderes del leninismo gay, verdes de despacho urbano... Y todos formamos parte, con nuestros impuestos, de la escenificación de la comedia electoral.

La financiación pública de los partidos es un robo a los muchos abstencionistas que decidimos no participar en los comicios electorales. Según los datos del Ministerio del Interior, la abstención en nuestro país fue de un 24’34% en el año 2004, casi los mismos ciudadanos que votaron al PP, principal partido de la oposición; 31’29% en el 2000, más de trescientos mil más que los votantes del PP, entonces partido "ganador"; 22’62% en 1996, 23’56% en 1993, es decir, tercera fuerza política en ambos casos; y 30’26% en 1989, casi ochocientos cincuenta mil ciudadanos más que los que apoyaron al PSOE, proclamado "ganador" en esa ocasión.

El que los partidos políticos se financien con dinero de los contribuyentes en lugar de hacerlo mediante cuotas de afiliados y donaciones de simpatizantes es una vergüenza. En el caso del partido actualmente en el poder, en el año 2005 y según sus propios datos, de los 36 millones setecientos mil euros de ingresos totales, las subvenciones ascendieron a casi 23 millones de euros, frente a los 3.100.000 euros correspondientes a las aportaciones de los afiliados. No es de extrañar esta diferencia, el número de afiliados del PSOE en el año 2004 era de 460.000 nada más. Curiosamente el número de votantes fue de poco más de 11 millones. Los afiliados en ese año al Partido Popular eran muchos más que los socialistas de carné, casi trescientos mil más. ¡Qué cosas tiene la política!

Ambos partidos, además de recibir las cuotas de sus afiliados, reciben la mía, quiera yo o no, vía financiación pública directa e indirecta. No es un mandato constitucional. Nuestra Constitución, redactada por políticos, no concreta el tema. El artículo 6 de la Constitución Española dice:

Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

O sea, nada. Es la ley del 87 la que regula las subvenciones a que tienen derecho los partidos políticos, bien para compensar los gastos generados por los procesos electorales, como aquellas no condicionadas destinadas a financiar su actividad regular y los gastos de seguridad, como las ayudas extraordinarias dispuestas para sufragar los gastos originados por la divulgación y explicación de la conveniencia de una Constitución Europea.

La propuesta de que las cuotas de los afiliados a partidos políticos desgrave en la declaración de la renta es una burla a muchos millones de personas que no quieren afiliarse pero trabajan como el que más para sacar a su familia adelante (que en definitiva es lo que está levantando este país) y van a transferir renta a otros ciudadanos simplemente por el hecho de pertenecer a un partido, sea del color político que sea. Llueve sobre mojado, como se ha denunciado desde el Instituto en otras ocasiones.

No se trata ya de limitar el poder que tienen los partidos políticos, no tanto como representantes de los ciudadanos, que hace tiempo que no lo son, sino como donantes de gracias y concesiones económicas, en dinero o en especie, de todo tipo (cargos con remuneración y poder jugosos, por ejemplo). No se trata tampoco de limitar la capacidad de las empresas para determinar las decisiones políticas de los partidos en el poder, tanto en el gobierno como en la oposición. Se trata de la financiación de un sistema político con dinero de gente que ha manifestado su voluntad de no participar en él. Se trata de no permitir que los políticos sigan nutriéndose de mi dinero, especialmente si no voto porque no me siento representada por ninguno de ellos.

Es un robo a mano armada. No se puede decir más claro.

 

Opinión de los lectores

renegm

Sería interesante un estudio de "democracia comparada" donde se evaluen los distintos modos de financiación de la política por países y épocas. ¿Existirá algo así ya? Puesto que yo no soy multicultural, creo en la torpeza y en el mal menor, considero posible cuantificar, al menos comparativamente, el daño que producen unas reglas frente a otras y veo al relativismo solo como muestra de pereza mental.

mmm Quizás no sea buena idea. A los políticos también les será de utilidad, y se decantarán por la que más beneficios prometan. Y no puede descartarse que busquen imponer leyes expropiatorias carentes de sutileza, con estudo o sin él. Me refiero a ideas como multar a los abstencionistas por ser malos ciudadanos que no se preocupan del mejoramiento de la sociedad. Ponte a salvo María.

Carlitos

María Blanco:
No deberías haber publicado esta colección de infamias gratuitas.
Te estás pasando más de 10 pueblos, sacando a relucir este cúmulo de inmoralidades que atenazan tu alma. Todas ellas revestidas del liberalismo belicista y barriobajero que tan a menudo nos corrompe y atormenta. Es nauseabundo.
Me duele ver cómo te desvías del camino trazado, abrazando ideologías que nada tienen que ver con nuestros propósitos originales y que sólo muestran tu debilidad de espíritu, tu falta de coraje y –por encima de todo- tu falta de visión nocturna. Algo que no necesitamos.
Te hago saber que estas traiciones se pagarán caras pues en esta GUERRA prescindiremos de los débiles, materializando así nuestra voluntad con puño de hierro y estacazo implacable. Es evidente que aquí sólo hay un voto posible y que tu falta de decisión y de disciplina perturban el orden moral establecido. Esto son lentejas… Y si quieres las tomas PERO JAMÁS LAS DEJAS. Has despreciado todo lo que representas y creo que estás confundiendo el partidismo extremo con el partidismo extremo socialista, siendo el 1º un reconstituyente sin igual mientras que el 2º no es más que un espumarajo a destiempo. Un espejismo fatuo que sólo engaña a progres diablos y a liberales traidorazos y alcoholizados.
Te recuerdo que, ante este panorama siniestro, las cosas no las puede hacer cada uno a su modo y manera, amparándose en una lamentable falta de orden, vergüenza y disciplina. Sobre todo, de disciplina.
Esto no se ajusta a nuestros planes y será recordado como signo de tu ateísmo político y comunismo sardónico soterrado. Por mi parte, no lo olvidaré jamás. Espero que tengas clarito en qué bando estás y que tarde o temprano deberás someterte sin rechistar.

Sólo puedo decir una cosa ante el ascazo y retortijones que me producen tus palabras… Brillante y satisfactorio como un orgasmo. :-)

(¿Libertad?, la que diga este señor)

María Blanco

René, a mi me parece una idea interesante. Los políticos, cmo digo, sacarán dinero de donde puedan y de cualquier manera, más sutil y menos... Ya estoy multada: parte de mis impuestos van a esos partidos que no me representan.

Carlitos, gracias, tu también me gustas.

Pedro Ugarte

Felicidades a María Blanco por su artículo.
Adjunto artículo que publiqué recientemente en la edición vasca de El País.
PEDRO UGARTE
La financiación de las doctrinas
PEDRO UGARTE 07/10/2006


Vota Resultado 0 votos
El acuerdo entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal ha supuesto un paso de gigante en la autofinanciación de la Iglesia Católica, una entidad cuyo mantenimiento no se entiende por qué debe correr a cargo de la ciudadanía. Claro que tan magnífico criterio podría extenderse a otras congregaciones. Podrían mencionarse tres clases de tinglados susceptibles de aprovechar las enormes ventajas de la autofinanciación: partidos políticos, sindicatos y organizaciones no gubernamentales.
Es cierto que los partidos políticos cumplen en democracia un importante papel constitucional, pero no es menos cierto que sus proyectos de fondo sólo identifican a algunas personas. Entre sus fuentes de financiación están la insignificante aportación de los militantes; el dinero de los contribuyentes; y, last but not least, una vía sobre la cual mejor no hablar porque, como decía Voltaire, "soy amigo de la verdad, pero en modo alguno del martirio". No, no seré yo el que se complique la vida glosando esa tercera vía de financiación de los partidos, de la que algo sabemos cuando, por despiste, sus cuentas llegan a la prensa o a la jurisdicción penal.

Es decir, los partidos cuentan para financiarse con una vía ridícula, una vía indecente y además nuestro dinero. Es loable negarse a que el dinero público financie a la iglesia, pero no menos loable es aplicar este principio a otros apostolados. Así, se financian con el dinero de la ciudadanía organizaciones que predican el socialismo (de alta o baja intensidad), la unidad de España o la construcción de Euskal Herria. No me niego a que tales formaciones se apliquen, dentro de la ley y por vías pacíficas, a implantar sobre la tierra sus diversos paraísos, pero sí a que lo hagan con mi dinero. Por eso es necesario un nuevo avance y exigir que a los partidos los financien sus militantes, a los sindicatos sus afiliados y a las organizaciones no gubernamentales sus socios y bienhechores. Financiar con dinero público doctrinas particulares y proyectos ideológicos parciales nada tiene que ver con el interés general.

El caso de las ONG resulta especialmente grave. Se habla de ellas de forma acrítica, al amparo de una supersticiosa inmunidad. Los poderes públicos les inyectan dinero sin tasa, ya que cualquier regateo podría ser utilizado en contra del político, siempre dadivoso con aquello que no es suyo. Pero en la industria de la solidaridad, como en botica, hay de todo. Al margen del sarcasmo que supone llamarse "no gubernamental", pero asaltar sin tregua las arcas gubernamentales, conviene recordar la muy diversa utilidad de estas organizaciones: muchas realizan una labor extraordinaria, pero otras se limitan a la arenga ideológica o al turismo en todoterreno. Y, de nuevo, no me niego a que la gente predique lo que mejor le venga en gana, con tal de que sea a su costa. Una conocida ONG vasca, por ejemplo, mantiene un virulento discurso antiisraelí, rayano en el delito de xenofobia. Pues bien, en Internet declara ufanamente que un 70% de su financiación proviene de instituciones públicas.

El camino que se ha iniciado con la iglesia impone su extensión, a medida que la ciudadanía, hablando en plata, vaya despabilando. Sin duda alguna, el dinero de los contribuyentes debe sufragar a aquellos militantes partidistas que acceden a cargos públicos, así como a numerosos operadores sociales, pero es intolerable que financie también los gastos internos de organizaciones que persiguen fines tan discutidos y discutibles como la unidad de España, el antisionismo, la independencia de Euskadi, el Estado fascista, la dictadura del proletariado, la implantación del socialismo, la abolición del capitalismo, la implantación del capitalismo, la abolición del socialismo y la implantación y/o la abolición de cualquier otra mandanga.

Ahora a la iglesia la financia, también en el pico que había pendiente, su propia feligresía. Sólo falta liberar al presupuesto público de lastres aún más costosos. Preveo el entusiasmo con que los partidos políticos y los sindicatos de clase van a aplicarse este didáctico cuento moral. Después de poner a los obispos en su sitio, sólo les falta encontrar a ellos el suyo.

fco. moreno

María, idem con los sindicatos, otros mamoncetes a costa del perplejo contribuyente.
Enhorabuena por tus interesantes aportaciones mañaneras en la emisora de la Cope (precisan urgentemente de más dosis de liberalismo).

ANGEL FERNANDEZ

¡ Muy acertado el artículo María !

La muy deficiente financiación de los partidos políticos es la "punta del iceberg" de la galopante corrupción que impide la liberalización "real" de mercados en España (y en otros paises).

Si no se logra una financiación transparente, los mercados no intervenidos son imposibles de encontrar.

Si no hay financiación clara con una norma que permita las aportaciones dinerarias de "individuos" de la sociedad (que deseen promover determinadas propuestas políticas), el Estado premia constantemente con regulación intervencionista, corsés normativos, medidas proteccionistas, subvenciones, ayudas, etc... realizados políticamente en favor de los "financiadores" actuales (grandes empresas monopolistas u oligopolistas).

A modo de ejemplo véanse las regulaciones intervencionistas en el mercadio de energía, el mercado de telefonía móvil, la ley de suelo, etc...

Bastiat

María no voy a llegar al sarcasmo ácido del tal Carlitos, pero creo que, en el fondo, lo que dice es lo que digo yo en el otro comentario que acabo de poner en Liberalismo opresor de Valín.

El problema es que los políticos saben sacar de la ciudadanía lo peor que tenemos todos individualmente y colectivamente. En muchos casos promoviendo políticas que individualmente puedan beneficiarnos, aunque a veces a un elevado coste para todos, porque el coste de todo lo que se promueve se diluye entre todos, y otras veces haciendo bandera del gregarismo mas salvaje como podemos estar viendo ahora con las actitudes del Gobierno en la que su único argumento para luchar contra una oposición mojigata no tiene mas que enarbolar la bandera de que ellos son fachas, la extrema derecha.

Pero no tienes más que ir a cualquier comunidad de vecinos y comprenderás que el desistimiento de la sociedad es algo común en todos nosotros. En la mayoría de todos nosotros. Podemos comprobar como los ascensores están sucios porque hay unos cuantos que no respetan a los demás pero en las asambleas, a parte de dar muchas voces al final lo único que se dice es que la de la limpieza ha de pasar mas a menudo para arreglar lo que esos hij.. de puttuoaagg estropean. Es decir, se diluye entre todos el aumento del coste. Y así con muchas cosas más. En el fondo, mientras que no me salpique …

Lograr que las personas voten por reducir el estado… esa es la cuestión.

Carlitos

El tal Carlitos sólo se ha remitido a dar su enhorabuena a la tal María, uniéndola a una crítica particular de lo que ve a su alrededor.
En realidad el tal Carlitos no se refería al extenso razonamiento que ha posteado ese tal Bastiat en el artículo del tal Valín. La razón es que el tal Carlitos está muy de acuerdo en algunas de sus afirmaciones pero discrepa profundamente de otras. Hoy ese tal Carlitos no le comentará nada al tal Bastiat porque no está con ánimo y porque no le apetece mucho escribir en el tal IJM. Tal vez en otra ocasión y tal vez en otro lugar el tal Carlitos diga alguna tontería al respecto.

Saludos
Carlitos (y tal y tal…)

María Blanco

Gracias a Pedro, Francisco y Ángel por sus comentarios.
Bastiat. Yo no creo que los políticos tengan que promover políticas que nos beneficien individualmente ni colectivamente. Creo que cada cual ha de buscar su propio beneficio con mercados abiertos. Y el estado si ha de hacer algo es crear un marco adecuado: defensa de la propiedad privada, cumplimiento de contratos, defensa nacional. Eso, mientras no haya una iniciativa privada que lo asegure mejor.

Bastiat

Disculpemé ud. Carlitos, pero lo mismo he interpretado mal sus palabras.

No he querido ofender en ningún momento.

Eso sí, la ironía y el sarcasmo suelen reconocerse mal por escrito y, sobre todo, si como es mi caso, suelo ser en eso un poco zote.

Carlitos

No se preocupe Bastiat. Nos ocurre a todos y en lo que le he leído desde hace tiempo no considero que Ud. sea un zote. Otra cosa es que diverjamos en ciertos aspectos, como es natural.

Tampoco me haga mucho caso en lo que escribo. Llevo más de 6 días sin tomarme las pastillas y los del psiquiátrico me siguen la pista muy de cerca.

Por lo demás, me pueda tutear. Todo menos lo de el "tal" Carlitos, que me recuerda a cierto ex-alcalde marbellí.

Bastiat

De acuerdo Carlitos.

Lo de decir colegui sería excesivo sobre todo, si tenemos discrepandcias.... que bien venidas sean, pardiez!

Lucas

Intentare simplificarlo, Los politicos ganan el pan con el sudor del de enfrente y no el de su frente, que no es lo mismo.

© 2005-2013. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.