2005 Instituto Juan de Mariana
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - El ecocomunismo llega a España

07/02/2007 - Manuel Llamas

El ecocomunismo llega a España

El ministro de Industria, Joan Clos, ya forma parte del selecto club social integrado por mandatarios de la talla de Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Fidel Castro (Cuba) o Robert Mugabe (Zimbabwe), entre muchos otros. Únicamente existe un requisito para poder ingresar en este exquisito grupo de visionarios: abrazar con firmeza y convicción las exitosas políticas derivadas de la nacionalización de recursos.

Los grupos ecolojetas, entre los que ya se puede incluir sin reparos al Ministerio de Medio Ambiente, prosiguen su fervorosa e incansable misión de alertar acerca del Apocalipsis que se avecina en caso de que los ciudadanos mantengan su abusivo, irracional e, incluso, inmoral consumo de recursos naturales. Los mensajes alarmistas no tardan en surtir efecto en las privilegiadas mentes de nuestros políticos que, raudos y veloces, corren a poner en práctica las medidas necesarias que nos pondrán a salvo de la terrible venganza de la Madre Naturaleza por nuestros irresponsables actos.

Así, el Gobierno baraja, entre sus muchas opciones legislativas, dado el enorme margen de maniobra que ofrece a nuestra clase dirigente el marco estatal, prohibir que los vehículos particulares circulen por el centro de las ciudades; imponer tasas fiscales más elevadas para gravar específicamente la compra de vehículos todoterreno y de gran cilindrada; crear artificiales mercados para la compra y venta de CO2 (ese gas tan peligroso, causante del cambio climático que sufre el plantea y que, sin embargo, expiramos a cada instante tras cada bocanada de aire. ¿Podría vender yo el mío?); expropiar cientos de kilómetros de costa para evitar la terrible especulación urbanística que azota, sin distinción, a todos los municipios del país y que, durante los años 60 y 70, posibilitó el nacimiento y posterior auge del turismo de sol y playa. Un sector muy poco productivo y de escaso peso en el conjunto de la economía española, como bien saben nuestros bien informados políticos, y cuya etiqueta aún arrastramos con indignación por el mundo adelante.

Y qué decir de la protección de nuestras especies. Todo esfuerzo es poco para no perturbar el hábitat de algunos privilegiados peces o aves migratorias. El temible impacto ecológico se ha convertido en una herramienta eficaz a la hora de evaluar la validez y corrección de importantes inversiones en capital o tejido empresarial. Véase sino el último episodio acaecido en Galicia, en donde Pescanova (empresa gallega, por cierto) se disponía a invertir más de cien millones de euros para levantar una de las piscifactorías más importantes y punteras del mundo. ¡Ah, no! Cómo permitir tal osadía, y convertir la hermosa Costa da Morte en algo más que rocas y agua... ¡En todo un centro industrial, ni más ni menos! "Que se vayan a Portugal". Y se fueron.

El último episodio de esta delirante tragicomedia es protagonizada por otro recurso natural, en este caso, vital para la vida misma: el agua. España tiene sed. Según la ministra verde, Cristina Narbona, el país sufre, por tercer año consecutivo, "la sequía más grave" de su historia. La reserva hídrica nacional se sitúa en torno al 55% de su capacidad, pese a haber vivido el otoño más lluvioso de los últimos diez años. Hay, pues, que hacer algo. Las iniciativas son diversas: subir el precio de las tarifas (intervenidas y extremamente reguladas, por cierto); fomentar, o más bien imponer a través de cuotas y sanciones fiscales, un consumo "racional" de los recursos hídricos. Pero, ¿qué es racional?, se preguntan algunos ciudadanos ingenuos. Pues lo que dicte como tal el Gobierno, quién si no. También impulsará el reciclaje y la desalinización del agua marina...

Pero eso no es suficiente. El Estado es un ente hambriento difícil de satisfacer. El Ministerio de Industria ha sido contagiado ante el cúmulo de exitosas iniciativas puestas en marcha en el ámbito de la gestión de recursos naturales y, puesto que el agua es un derecho del hombre, según la propia ONU, es demasiado valiosa para quedar en manos de la terrible propiedad privada. "Nacionalicemos", pues. Y dicho y hecho, el anteproyecto que estudia el Gobierno prevé confiscar la explotación privada de los manantiales. El sector del agua mineral se ha convertido en la nueva víctima de este modo de concebir la política.

Pero, ¿por qué alarmarse? Sí, es cierto que, de llevarse a cabo, el precio del agua embotellada se encarecerá... a lo mejor se pierden algunos miles de empleos, se reduce la inversión o decrece la calidad del producto. Pero, ¿qué implican tales nimiedades frente a la garantía que nos ofrece el Estado, dado que el agua subterránea y mineral pasa a formar parte de la exitosa propiedad pública? "Es de todos", alegrémonos pues.

Y si no, pregunten ustedes lo contentos y felices que están los cubanos, venezolanos, bolivianos, y tantos millones de ciudadanos en el mundo que ya han probado en sus carnes el dulce sabor de la nacionalización de recursos... En Bolivia y Zimbabwe fueron las tierras, en Venezuela, primero el petróleo y las minas, aunque pronto será el resto de la industria, en Cuba... todo lo demás, excepto el alma quizás. En España, el agua mineral, puesto que las cuencas hidrográficas ya son de titularidad pública. Bienvenidos, pues, al club de los nacionalizadores y expropiadores forzosos. ¡Enhorabuena! A veces, me congratulo de vivir en este país. Gracias Joan.

 

Opinión de los lectores

zuppi

Según tengo entendido, se compensará a los dueños con un derecho de explotación de sesenta años.
No creo que dentro de sesenta años esté para decir "ya lo decía yo" pero apostaría a que dentro de sesenta años los manantiales estarán en condiciones pésimas... y le echarán la culpa a la explotación privada.

Jose Antonio Baonza Diaz

Muy oportuno, Manolo. Si alguién se tragó el señuelo de "socialismo libertario", que Zapatero lanzó antes de las últimas elecciones generales para atraer a a algún despistado, que vaya espabilando. ¿Podría darse esa sintésis de términos antitéticos? En la teoría marxista, falta de escrupulos, implacable hasta que se detenta el poder máximo, mendaz por definición, tal vez. Pero no en el mundo de las ideas basadas en la libertad, la racionalidad y la lógica Esta gente tiene un plan de consecución progresiva del socialismo. Con la ETA ya tienen, además de un estado, a una organización terrorista para coaccionar al discrepante.

Carlos J. Gómez Martín

Ante la batería de actuaciones presentes y futuras en contra de la libertad y de la propiedad con que el gobierno nazionalsocialista nos castiga debemos reaccionar enérgicamente y con acciones cívicas. No me parece mala idea la de la Asociación de propietarios de Barcelona que se van a negar a pagar el IBI o, mas bien, lo van a depositar en el juzgado ante el asalto a la libertad de los propietarios.
Creo que la insumisión fisacl es un arma poderosa y así ante los atentados contra los vehículos privados, la libertad de decidir que hacer con mi piso legal y legitimamente comprado, una fuerte y masiva insumusión fiscal puede ser un arma poderosa en manos de los ciudadanos.

Fco. Moreno

Hay que añadir al selecto club de ecolojetas que mencionas al especialista en marketing catastrofista, Al Gore, que tan "buena química" ha tenido con nuestro ZP como consecuencia de su paso reciente por España. Narbona lo acaba de calificar como el "defensor del clima".

álvaro

Buenas tardes, hay cosas que el Ministerio de Medio Ambiente tiene razón y otras no. En la política del agua el Gobierno debería actuar seriamente: primero modificando los regadíos haciéndoles mas competitivos puesto que el agua destinada a la agricultura supone el 80% del total, siendo por ejemplo Castilla y León la CCAA que en el 90% de todas las explotaciones usa el sistema de regadío que más consume (riego a manta se denomina); en segundo lugar una política en favor de eliminar las pérdidas de agua por fugas ya que de todo el consumo urbano, un 20% no se aprovecha por cañerías deficientes; y en tercer lugar medidas restrictivas en el consumo de agua urbano porque no sólo España es deficitaria sino que se permite el lujo de ser el tercer país que más agua consume por persona en un año. Un panorama alentador ¿eh? sumémosle el batacazo de Kyoto en 2012 porque hemos aumentado nuestra emisión de gases en más de un 50% desde 1990 cuando sólo podíamos hacerlo en un 15% (cifra que ya superábamos en 1999 con creces). Y el tema del PHN sí, PHN no, yo apoyo el programa AGUA del Ministerio puesto que así sacamos más agua (en vez de cambiar el agua de un lado al otro teniendo el mismo), añadiendo que el proceso de desalación se ha abaratado mucho en los últimos años así como su contaminación se ha reducido, por no hablar de las técnicas para evitar el desequilibrio marino. Un saludo

© 2005-2008. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.