La derecha sin remedio
Simple y llanamente, lo que le falta a la derecha es una filosofía individualista que estructure su pensamiento Hasta ahora, la derecha ha sido conquistada por una mezcolanza entre reacción al progreso y religiosidad llevada a la política, donde los grandes temas eran la oposición al aborto, a la eutanasia y a las células madre y la defensa de la familia. Normalmente, si bien se ha sostenido la importancia de la propiedad, se han aceptado infinitas concesiones en nombre del pomposo "bien común".
El conservadurismo como filosofía es claramente incapaz de oponer a la izquierda algo más que un miedo al experimento y una crítica del racionalismo extremo con que el socialismo quiere re-diseñar al hombre. Por ello, y dependiendo de las circunstancias ha tenido que asumir ideas de otros, normalmente de los liberales. De ahí que, a veces, se produzca una alianza liberal-conservadora en la que al final, la puñalada siempre la reciben los mismos: los amigos de la libertad.
Los conservadores, por su desdén hacia el individualismo, son incapaces de aceptar la necesidad de separar el Estado de la sociedad. El individualismo lo que plantea es algo muy sencillo, que el hombre cuenta con unos derechos y que el Estado debe respetarlos porque las personas tienen unos fines y, para cumplirlos, precisan una esfera de soberanía personal para decidir y actuar en consecuencia. Por eso, si un señor quiere drogarse o lanzarse por un precipicio, está en su derecho. Nadie, repito, nadie es quien para impedírselo.
Esta idea, aparentemente sencilla, no suele ser digerida con facilidad. Normalmente, se prohíben comportamientos porque así se protegerá a los menores y se evitarán males mayores. Pensar en estos términos impide que se produzca un verdadero cambio social. Si el propósito es acabar con la hegemonía de la izquierda, hay que ofrecer un ideario coherente basado en el sacrosanto principio del "déjeme en paz". Dicho de otra forma, vive y deja vivir.
Bajo este principio, se insiste en la responsabilidad individual y en los costes que para cada uno tienen sus decisiones. Si alguien desea predicar el anticapitalismo y las comunas hippies, adelante. Que consiga un terreno, unos cuantos amigos y se lance a ello. Que alguien quiere ser profundamente religioso, pues fantástico, que él y los suyos cumplan con lo que establece el credo que profesen. Pero en todos y cada uno de estos casos, por favor, que no nos digan cómo debemos comportarnos.
El que la derecha acabe asumiendo el individualismo, desgraciadamente, no es cuestión de tiempo. En sus genes se halla cierto espíritu colectivista, aunque todavía queda algún resabio de libertad. Que en sus venas corra más sangre liberal es algo sólo remotamente probable porque, como dijo Acton, "en cualquier época han sido pocos los amigos sinceros de la libertad, y sus triunfos se han debido a minorías, que han prevalecido por su asociación con otros, cuyos objetivos a menudo eran distintos a los propios; y esta asociación, que siempre es peligrosa, a veces ha sido desastrosa, al darle a los adversarios bases justas sobre las que oponerse, y por disputarse inocentemente el botín a la hora del éxito. Ningún obstáculo ha sido tan constante o tan difícil de superar como la incertidumbre y la confusión referidos a la naturaleza de la verdadera libertad."
Sin embargo, aún hay lugares como éste, donde el amor por esa libertad y por el respeto al individuo son tan grandes que, sólo por eso, merece la pena seguir creyendo en que algún día, una gran mayoría tengan el laissez faire por leit motiv.
Opinión de los lectores
Es que el concepto de izquierda y derecha entendido como una línea está muy desfasado a pesar de que se siga usando. En realidad, la figura debería ser algo más parecido al logo de Mercedes donde una raya fuesen los progresistas, otra los conservadores y otra los liberales. Estos dos tienden a confundirse por razones de política económica.
Habría que profundizar bastante luego en este gráfico, pero como titular visual sirve.
Estoy muy de acuerdo con su argumentación, pero me gustaría hacer una matización: usted incluye la oposición al aborto, la eutanasia y la investigación con células madre (se entiende que embrionarias, de las otras nadie dice nada) en la categoría de "reacción al progreso y religiosidad llevada a la política". Sin embargo, yo creo que esa oposición es muy congruente con la doctrina individualista y liberal: todos los individuos tienen derechos que nadie puede violar. No es lícito agredir a ningún individuo que no ha iniciado una agresión y tanto un embrión humano como un enfermo terminal incapaz de expresar su voluntad son individuos que no han iniciado ninguna agresión.
Y mira que siempre suele haber una solución liberal con la que contraatacar y demostrar que los verdades conservadores son los progres. ¿Que me vienen con lo del homomonio? Pues yo pido la privatización total de las uniones estables entre adultos. ¿Que dan la barrila con sus doctores Montes totalitarios queriendo enviar al otro barrio a los ancianitos sin preguntarles? Pues yo quiero despenalizar el suicidio y liberalizar el acceso a sustancias letales. ¿Que salen con la matraca del laicismo? Pues yo me apunto a pedir el fin de los conciertos y a devolverle a la gente (a cada uno individualmente) su libertad de elegir qué tipo de educación quieren para sus hijos, sea religiosa o laica, krausista, comunista, logsiana o influida por otras corrientes pedagógicas que no fije el gobierno. Y en todo caso demuestro que los verdaderos problemas surgen precisamente cuando se mete al Estado por medio.
En lo que no parto pera es ni en lo del aborto ni en la investigación con embriones. Si el primer principio liberal es la no-agresión, está claro que ese principio alcanza a la vida desde su inicio. Ahora, también tiendo a creer que si estas investigaciones no se hicieran bajo el auspicio y la pasta de los gobiernos (o sea, del contribuyente) sino empresas y fundaciones del todo privadas lo lógico es que primero se hubiesen lanzado a hacerlas con células madre no embrionarias, mucho más abundantes y de las que además se sabe que luego es más fácil que no provoquen rechazo. Pero, ya se sabe, en cuanto aparece el dinero público, la prioridad deja de ser beneficiarte sirviendo al cliente y pasa a ser únicamente servir al político. ¿Saben eso las familias de enfermos a las que se han dado tantas falsas esperanzas? Pues, si no lo saben, los peperos a contárselo.
En el fondo lo que pasa es que, como desconfían de la libertad tanto como los progres, y encima tienen casi más miedo al cambio que ellos, pues se achican. Pero que se enteren que si algún día quieren cimentar una mayoría social verdaderamente estable en España lo que tienen que hacer es cultivar todo lo que favorezca ciudadanos independientes, recelosos del gobierno y deseosos de tomar las riendas de sus propias vidas e independizarse de una vez de la tutela de papá-Estado. Mientras estén en esta cosa maricomplejinesca y estatista, lo que hacen es alimentar los valores colectivistas. O sea, favorecer el triunfo del PSOE.
Ya que no por principios a ver si conseguimos que lo hagan por lo menos por pragmatismo.
Los comentarios de Zuppi y Mónica me parecen francamente interesantes.
No creo que las células madre puedan calificarse como proto-individuos dotados de derechos ni que el aborto sea un absoluto como se suele defender, ya que si aceptamos que en caso de violación, es legítimo, si seguimos pensando, podemos llegar también a aceptar casos en los que peligra la vida de la madre o simplemente, casos en los que la madre es una menor de edad, irresponsable a casi todos los efectos legales...menos para ser madre?
Lo que digo es que no podemos hacer de esto la piedra de toque de un movimiento intelectual ni que podemos aceptar que la vida de una persona, como es el caso de la eutanasia, dependa del Estado y no de la persona.
En cualquier caso, son temas interesantes, que deben discutirse y en los que seguro que todos aprendemos mucho escuchando a otros.
Pero para plantear un ideario en el que todos los que no somos socialistas nos sintamos cómodos, tenemos que aspirar a llegar a lo común. El común denominador debería ser la propiedad privada y el capitalismo. En suma, la responsabilidad individual y la libertad en todas las áreas de la vida, sin límites.
El ejemplo de las drogas es uno de los más radicales, porque nos enfrenta contra una dura realidad. La de suicidarse, es otra, que Szasz denomina en un excelente libro como "LIbertad fatal"
Los políticos de "derecha" no pueden ser los portavoces de ninguna Iglesia, como parece que lo están siendo en muchos capítulos, caso del matrimonio homosexual, por ejemplo.
Ahora bien, entiendo que algunos de estos temas son particularmente sensibles y que por eso, entrar a saco, como he hecho, sin matizar mucho, haya sido un error.
Si he ofendido a alguien por tal motivo, lo siento de veras.
Gracias
Gorka
En cuanto al aborto, discrepo. Definir a un embrión como persona es algo que depende de las creencias de cada individuo y de sus valores morales.
Asoman ubicuos los clericales con sus embriones. Señores, el aborto plantea un conflicto entre dos libertades, y prima la de la madre: mi vientre es mío. El embrión tiene, entre otras, la desventaja de su condición tisular indistinta. En el fondo del debate: el hombre frente a su destino, decidiendo la medida en que desea crecer y multiplicarse. Cosas que no quieren oír los que se enfrentan al destino arropados por la tribu y por dogmas viejos que no se atreven a cuestionar.
Un argumento para los teólogos: si el hombre está formado por cuerpo y alma, como dicen, y \"alma\" viene del latín \"anima\", palabra emparentada a su vez con el griego \"anemos\" (el viento), podemos concluir que el nonnato, no visitado aún por el \"viento\" del hálito, la respiración, el aliento, carece de alma, por lo que no es un ser humano completo hasta que no emite el grito primordial y se inicia la respiración pulmonar.
Haya salud
Tranquila Mónica…. Tranquila… tranquiii…. Que te va a dar algo. A lo mas que podemos llegar los liberales, entre galgos y podencos discusión habemus, es a comprobar cómo los progres avanzan afanosos hacia el fracasado y retrógrado socialismo, mientras los conservadores, con alguna que otra baratija liberal como decoración para el momento, llevan a cabo políticas socialistas con un pretendido mayor decoro.
Por eso tranquilos, tranquilos todos. ¡Quietos paraos!
No sea que a alguno le de por olvidarse que esta en un sistema opresor y que va a mas y decida montar un partido liberal para luchar dentro del sistema
¡OH! ¡Horror!
¡¡¡Dentro del sistema!!
Un verdadero liberal no puede hacer eso….
¡Puñetas! ¿En qué estaré pensando!?
Bastiat, no sé bien en lo que estarías pensando; pero cuando leo reflexiones como las de Gorka en este comentario pienso que en España un partido político netamente liberal sería muy saludable en un panorama donde hay dos únicos partidos nacionales con respaldo suficiente para formar gobierno y ambos apuestan siempre por más Estado en sus planteamientos básicos. Además están los partidos nacionalistas que, ya se les ve, son más estatistas (dentro de su ámbito) si cabe que los dos citados mayoritarios. Un partido liberal que hiciera bisagra entre el PP y el PSOE sería magnífico (evitarían mayorías apisonadoras y presionarían a los partidos estatistas de ámbito nacional para que empezaran a descabalgarse de su ideología socializante). Lo mismo valdría para las CC AA (el caso de Ciutadans, pese a ser admirable lo que han conseguido, no sirve en absoluto para planteamientos liberales, pues se oponen en los aspectos realmente importantes del liberalismo: bajada de impuestos, desmantelamiento del Estado de Bienestar, supresión de la función social de la propiedad, etc.).
Tal vez sueño despierto, pero si hubiera respaldo suficiente ese tipo de partido bisagra con convicciones liberales daría mucho juego. Si bien es verdad que al entrar en la arena política esas convicciones liberales de sus miembros no sé si durarían mucho…
Cuando hay elecciones tengo sensación de estar huérfano.
Francisco... todos, lo primero que tengo que pedir, sobre todo a aquellos que mantienen y alientan el espíritu del liberalismo desde este instituto y desde Liberalismo.org es perdón. Perdón por mi pesadez, perdón por mis intromisiones, perdón por hablar en ocasiones como si ellos tuvieran culpa de algo por no hacer lo que yo pienso suficiente por involucrarse mas, en la vida política de este país, como si fueran ellos, a los que me uniría gustoso, los que debieran levantar la bandera del liberalismo en la actividad política.
Pido perdón.
Pero reconozco que cada día me cuesta mucho mas votar a un partido como el PP, en el que hay liberales, no lo niego, pero que promueve algunas políticas llamadas de carácter social, que no son mas que políticas socialistas con un nombre como para disimular. Que podría valer. Un partido demócrata cristiano, o social cristiano llevaría a cabo políticas de ese estilo. Entonces ya estaría claro que en nada me engañarían. Pero cuando verdaderamente me encabrono.... perdón, (otra vez) es cuando compruebo que para nada se hacen planteamientos verdaderamente liberales. Incluso doña Esperanza, tiene políticas marcadamente sociales relegando su liberalismo a traer a Revel o presumir de liberal al tiempo que otorga libros gratuitos para los niños en los colegios.
Lo siento, pero yo que siempre he defendido la participación política, el ir a votar, porque así se demuestra el verdadero talante democrático, el estar comprometido al menos con la sociedad en la que vives a día de hoy me encuentro cada vez con menos ánimos para hacerlo. Y es que votar a un partido como mal menor no convence a quien, desde sus muchas limitaciones, pretende, intenta profundizar en la idea de la libertad y que cada día se desespera ante tanta manipulación no denunciada.
Pretender no pretendo nada, no soy nadie importante, Francisco. Nada más, si a caso, remover la conciencia de todo liberal que se precie, mucho o poco, Ancap o medio pensionista cuasi estatalista pero que prefiere el libre comercio antes que el mercantilismo, a intentar ofrecer a la sociedad otra voz en el mercado político, no con la intención de ejercer de bisagra, con intención de participar en el poder desde la minoría, sino de utilizar los micrófonos del Parlamento, de las campañas electorales, de los medios de comunicación desde el puesto de salida del compromiso político con una idea, la libertad, para luchar contra el crecimiento del Estado, para luchar contra la coacción institucionalizada, contra la corrupción y por el verdadero progreso. El progreso que todos los que aquí escribimos, participamos o simplemente nos acercamos a leer, sabemos que sólo es verdaderamente posible en un país donde haya las mayores cotas posibles de libertad.
Bastiat, al contrario de lo que te imaginas, por lo menos en lo que a mí respecta, creo que este tipo de participaciones como las tuyas en este y otros foros liberales ayudan mucho; son imprescindibles para no contentarnos con meras teorizaciones y ver, así, más claro todos (con los pies en el suelo). Creo además que con foros participativos (especialmente en internet) tales como IJM, Liberalismo o RL se está dando a conocer una corriente de pensamiento con posibilidades magníficas, creando una conciencia liberal que, tan sólo hace unos pocos años, hubiese sido impensable por estos lares; es más en España siempre ha sido minoritario el liberalismo (el que va más allá de la igualación de liberalismo con la mera tolerancia); no estoy seguro que ahora sea tan exiguo (José Carlos Rodríguez habló acertadamente hace unos meses de la Epifanía del liberalismo en España con motivo de un libro de Girauta). Te aseguro que cada día aprendo más de los demás articulistas de cabecera y de los comentarios que les siguen.
Volviendo a la arena política, me sucede algo parecido a tu sensación que describes un tu post anterior: me da por pensar que el voto al PP, como alternativa menos mala, no será tal vez un desperdicio o, pero, una incongruencia dadas mis posiciones liberales. Sinceramente pienso que la tendencia liberal se ahoga siempre dentro de un partido conservador (eso sucede en todas las latitudes). Creo que el partido bisagra liberal al que antes aludía está muy lejos de conseguir una mayoría por sí solo, pero tal vez pudiera lograr una serie de escaños que fueran de vital importancia para conformar gobierno (unas veces con el PP y otras con el PSOE) y debería exigir para ello al gobierno de turno medidas trinquetes en defensa de la libertad (so pena de quedar muy mermado en las siguientes elecciones). Y esto sería así, se cambie o no la ley electoral.
No obstante, reconozco que J. Buchanan nos ha alertado, con razón, de las motivaciones personales de los políticos; y un político liberal debiera, por tanto, ser un bicho un poco raro, casi tendría que ir en contra de sus propias tendencias personales (¿es esto posible?); me asaltan las dudas; cada vez que propusiera medidas que implicaran menos Estado es como si estuviera haciéndose…el harakiri (no podría devolver favores a nadie y tendría que fiarse de conceptos tan abstractos y tan necesarios como la competencia, la libre formación de precios, la ventaja comparativa o la responsabilidad de cada cual!).
Tal vez, en efecto, esto es un imposible, pero no me lo quito de la cabeza (el pasar de votar o abstenerse como principio ante la “mierdilla” política creo que es cerrar los ojos y dejar un espacio libre a los intervencionistas de toda laya para que campen a sus anchas; ¡y vaya si lo aprovechan!). Y cada día cedemos (nos invaden sutilmente nuestra libertad) un poco más y un poco más…
Me identifico con lo que dices al final: remover la conciencia (y, antes, el conocimiento) de la que hablas tal vez sea lo único (grandioso) que podamos hacer en estos momentos. Todos y desde todas las posiciones liberales, las que sean, tienen todas un gran valor para el que esto escribe.
un saludo cordial.
Quizás sea desde mi punto de vista, una de las cuestiones centrales a debatir, pero lo que es seguro es que a la derecha española le falta mucho de liberalismo y uno lo puede comprobar en numerosos debates donde nunca se entra en cuestiones de fondo, quizás por falta de conocimiento o más bien por total ausencia. Todos nos hablarán de más hospitales, más vivienda protegida y más parvularios (eso si, sin decir lo que nos costará a cada uno) y como no cada partido será el que realmente defenderá mejor que nadie a España en Europa o en el mundo según el caso que ocupe (curioso planteamiento y muy cercano a lo que predican todos los partidos nacionalistas cuando hay elecciones generales o autonómicas).
La verdad es que resulta complicado explicar a la gente corriente que significa el liberalismo y traducirlo a unas siglas políticas, ya que es imposible hoy por hoy en España decir que el Partido Popular sea un partido liberal o de corte liberal, son numerosos las personas que lo integran que tienen más bien una filosofía de corte conservadora cercana a lo que se entiende como democracia-cristiana que a una vertiente liberal.
Es verdad que el liberalismo tiene cierto cariño al conservadurismo, pero no en su reglamentación moral que recae exclusivamente en el individuo sino en la vertiente jurídica, ya que al defender postulados de derecho de carácter negativo y no positivo, debe por fuerza ampararse en la tradición jurídica existente, la cuál es la recolección fruto de la acción de miles de personas sin nombre y ha permitido la conservación sin cambios bruscos de cierta estabilidad y seguridad jurídica fundamental para el buen desarrollo del capitalismo y de las sociedades abiertas.
No descarto que algún día alguien se atreva a fundar un partido liberal en España, aunque mucho me temo que si el vuelco no viene desde dentro del Partido Popular, muchos nos tendremos que conformar con el menos malo. De todas formas un gran artículo, de un asunto sin resolver.
"Definir a un embrión como persona es algo que depende de las creencias de cada individuo y de sus valores morales."
Queda dicho todo. Es lo malo del empirismo moral, que a lo mejor mañana alguien no te defina como "persona".
Yo opino que la verdadera división ideologica esta entre el orden y la libertad. Las ideologías del orden como el conservatismo clasico, el socialismo etc, creen que la sociedad se debe ajustar a ciertos patrones morales y a cierta estructura. La derecha quiere que sigamos los preceptos morales de la iglesia y la tradición. Le gusta el orden, la seguridad. Le teme a la libertad por la posible "degradación moral", por el supuesto caos. La izquierda le teme a la desigualdad, cree que existe un orden "justo" en la repartición de la riqueza. Tambien ve el libre mercado como una "degradación moral". Quiere imponer la solidaridad, como si fuera posible ser virtuoso con un cañon apuntadote.
El liberalismo es lo contrario del conservatismo, y de las ideologías de izquierda.
Saludos,
Carlos
http://liberalcolombiano.blogspot.com
A pericoloso: "Definir a un embrión como persona es algo que depende de las creencias de cada individuo y de sus valores morales" ¿Por qué? ¿qué tal "definir a un judío como persona depende de las creencias de cada individuo y sus valores morales? ¿no es más lógico que el que se considere o no persona dependa de cosas tales como su código genético?
A cilantro: "Señores, el aborto plantea un conflicto entre dos libertades, y prima la de la madre: mi vientre es mío" Pues bien, para mí prima la vida de un ser humano que no ha hecho agresión alguna y que encima está ahí por algo que ha hecho (o le han hecho) a la madre.
Y en cuanto a la violación ¿es lógico discriminar al hijo por los actos del padre?
Abundando en lo que dice Zuppi, lean este magnífico artículo de Albert Espulgas que suscribo: http://www.liberalismo.org/articulo/226/