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Portada - Comentarios - Contra la esclavitud del siglo XXI

05/03/2007 - Jorge Valín

Contra la esclavitud del siglo XXI

Cuando empezó a aflorar el movimiento antiesclavista a finales del siglo XVIII muchos lo vieron como el principio del fin. Hubo dudas de todo tipo, desde económicas hasta morales pasando por las políticas o las referidas a la estabilidad del sistema. Se llegó a decir incluso que los esclavos tenían que compensar a sus amos por la productividad que no realizarían al dejar de trabajar gratis para ellos. Algunos creían que al ser unos "salvajes" sembrarían el caos entre ellos y eso desestabilizaría la sociedad. No sólo los esclavistas pensaban así, sino que incluso algunos esclavos también lo creían. Preferían vivir en la falsa seguridad de la tiranía que descubrir el huracán de la libertad y la capacidad de tomar decisiones por si mismo siendo siempre responsable de sus propios actos.

Todos estos miedos nos parecen absurdos ahora que ya conocemos la historia. Nos cuesta entender incluso cómo una enorme parte de la sociedad podía tener miedo al abolicionismo. La esclavitud en Europa fue abolida con la llegada del capitalismo y fue uno de los más grandes pasos hacia la libertad individual.

Ahora estamos en el siglo XXI y la esclavitud aún existe. Esclavitud es la posesión de un ser humano en manos de otra contra la voluntad del primero. Es la explotación del trabajo de una persona contra su voluntad y eso implica el robo también de su propiedad privada, esto es, de su producción. El esclavo no tiene opciones, sólo ha de trabajar para su amo, de no ser así, el amo tiene la capacidad de aplicar la fuerza, la violencia física contra el esclavo pudiéndolo incluso matar. El que trabaja de forma voluntaria jamás puede ser un esclavo, por más mal pagado o explotado que se considere. En el momento que podemos abandonar de forma libre y sin represalias nuestro trabajo, somos hombres libres no esclavos.

Todo y así, la esclavitud no sólo sigue existiendo, sino que es masiva y afecta a todos los sistemas occidentales. Sólo hay una organización que nos haga rendirle por medio de la fuerza nuestra producción y libertad contra nuestra voluntad: el estado.

A igual que ocurría en los siglos XVIII y XIX, la actual esclavitud del estado se mantiene por las mismas excusas: el esclavo (usted) no puede vivir en libertad porque es un ser antisocial, se rinde ante sus pasiones, o también, en libertad sólo haría que generar costes sociales que llevarían a la extinción de la humanidad. Posiblemente, de aquí a doscientos años nuestros descendientes vean estas excusas tan ridículas como nosotros vemos las de los esclavistas de siglos pasados. En ese momento futuro, es de desear que el hombre haya llegado a la cúspide de la civilización y por fin podrá desarrollar su potencial sin obstáculos ni extorsión.

El estado no ha de ser responsable de nuestras vidas ni actos. Cuando lo hace, sólo es para podernos expropiar por medio de la coacción nuestra propiedad privada y nuestro trabajo. Los impuestos, por ejemplo, no tienen ninguna justificación individual ni por lo tanto social, más bien al revés. Sólo sirven para mantener a una oligarquía: gobernantes, políticos, grupos de presión, sindicatos, patronales, monopolios... que en una sociedad libre sería minoritaria y menos parasitaría que en la actualidad.

Al rendir nuestra producción o dinero al estado tenemos, de hecho, un socio pasivo e impuesto que cada día, semana, mes, año y durante toda nuestra vida vamos a tener que alimentar sin que nos aporte nada en balance general, aunque sólo sea por la suma de todos los costes de transacción o la restricción a la diversidad de la estructura productiva y de precios que el estado impide. Pero lo que es más importante, con los impuestos cedemos nuestra producción realizada contra nuestra voluntad. A eso siempre se le ha llamado robo, no hay ningún contrato ni negociación posible, es "la bolsa o la vida", y sólo bajo esta amenazada el esclavo paga. No es un acto humanitario, sino antisocial e incivilizado.

De igual forma, el estado abarca cada vez más el control en nuestras vidas. ¿Por qué necesita un permiso del gobierno para conducir, abrir una empresa, comprar un arma para defendernos o por qué la ley, ordenanzas municipales o los políticos en general le han de decir dónde aparcar su vehículo, cuándo regar las plantas o a qué hora o cómo ha de sacar la basura todo ello bajo la amenaza de multas? Rápidamente el esclavista y prohibicionista le responderán, al igual que decían en el S. XIX: "porque el hombre es un salvaje, necesita leyes que le coarten su libre albedrío, sino la sociedad sería un caos y todos desapareceríamos".

La burda apología del esclavismo concibe que el hombre no son responsable de sus propios actos, y cómo solución nos plantea una contradicción: un grupo de hombres, oligarcas, que dirijan y manden sobre el resto. Si el hombre es salvaje por esencia ningún sentido tiene poner al mando a uno de su misma especie. No sólo eso, sino que además los incentivos son diferentes. El político, al ser un hombre con control supremo y sin nadie que le supervise –todo lo contrario que nosotros– toma decisiones que sólo apoyan su interés sin necesidad que a usted le puedan ser beneficiosas. Más bien al revés, como el político y el gobierno son los dueños monopolísticos de la fuerza y la ley pueden usarla en único beneficio de ellos mismos y los suyos. Si lee la prensa o mira las noticias encontrará tantos casos como quiera: corrupción por todas partes, leyes favorables a una sola empresa o grupo de presión, o leyes que sólo favorecen al propio gobierno como la actual Ley del Suelo que abarata las expropiaciones y puede impulsar la corrupción política aún más.

Los controles sociales pueden existir sin una represión continua del estado hacia todo, es más, la represión y derecho positivo en el que se basa el estado del bienestar no son la mejor forma de potenciar la responsabilidad individual. Curiosamente es a la inversa, fomentan el caos y el grado de inicialización del hombre. El continuo aumento de la delincuencia en España es debido a leyes que consideran al criminal una víctima, esto es, lo exoneran de sus actos. El alto grado de desempleo es debido a leyes que fomentan la irresponsabilidad individual como el subsidio de desempleo o leyes contra el despido, que además, se basan en la extorsión. Para garantizar una sociedad puramente responsable sólo hay un camino, avanzar hacia una libertad total donde todo sea responsabilidad privada e alguien. Fíjese por ejemplo, que las calles siempre están sucias, su "responsable" es el estado. Por el contrario, los grandes almacenes privados siempre están limpios. Sus dueños se encargan de que así sea sin que le cueste nada a la sociedad.

Los pensadores liberales y la entrada del capitalismo abolieron la esclavitud privada. Ahora que hemos consolidado este hito de la civilización vamos a tener que ir más allá y abolir la esclavitud del estado. La entrada de lo que conocemos como Globalización nos lo permite y corre de nuestro lado, es una potente arma para la descentralización estatal. La tecnología, con Internet por ejemplo, también nos permite difundir las ideas sin la censura del gobierno, al menos por el momento.

Es la obligación de cualquier hombre libre luchar contra la esclavitud, no importa que fuese en el siglo XVIII o en el XXI.

 

Opinión de los lectores

Iracundo

Lo que usted llama "esclavitud privada" fue abolida políticamente entre otras cosas porque el imperio más poderoso de la Tierra decidió erradicarla de los mares y sus dominios. ¿La esclavitud pública cómo será abolida? ¿Con su dictadura? ¿Cómo? Le advierto que la dictadura es una forma de estado así como cualquier organización capaz de promover una política coactiva. En fin: no en vano es usted un utopista vulgar y moliente.

María

Al señor Iracundo le va la "marcha imperial" como si eso no fuera sometimiento. Y su "advertencia" suena a amenaza... debe ser el único que cree en una dictadura velada (democrática o imperial o ambas cosas, por extraño que suene).

Nairu

El que trabaja de forma voluntaria jamás puede ser un esclavo, por más mal pagado o explotado que se considere. En el momento que podemos abandonar de forma libre y sin represalias nuestro trabajo, somos hombres libres no esclavos.

Eso es cierto y es aplicable también a la supuesta escalvitud pública. Nadie tiene ninguna obligación de mantener su vínculación con el Estado español ni es francés.

Cualquiera que lo crea deseable, es completamente libre de abandonar el estado escalvista e instalarse en una sociedad anarcocapitalista. Ni el estado ni nadie se lo impide.

Si encuentra o no esa sociedad en algún lugar del mundo es una cuestión ajena a su relación con el estado. Éste no tiene ninguna responsabilidad si no ha prosperado el anarcocapitalismo en ningún lugar del mundo.

Eduardo

Me pregunto de qué lado estarían los columnistas del Juán de Mariana en la "guerra contra la esclavitud" del siglo XIX. No en la guerra imaginaria que el autor de este artículo especula que libró "el capitalismo", por supuesto, sino en la real, que enfrentó a los estados del Norte y del Sur en uno de los peores conflictos de la historia de 1860 a 1865.

Lo digo, porque el principal "enemigo del estado", del federalismo y del "Big Government" ...era el esclavista sur. De hecho, sin estado de ley, dejando al arbitrio individual la amplitud de los contratos...no hay forma de evitar una nueva esclavitud contractual entre personas privadas. Y esto era lo que ocurría en el sur.

La abolición de la esclavitud es tanto una fuerza moral como una decisión política. E Iracundo preguntaba cargaba de razón: ¿Cómo piensa abolir usted la esclavitud?

Lástima que no fueran los señores anarquistas del sur, sino el liberal Abraham Lincoln (claro está que se trata de un burdo "intervencionista", desde sus enloquecidas coordenadas), quien liderara esta lucha moral y política contra el esclavismo, invocando la "libertad positiva del liberalismo reformado, ejercido a través del poder del ejército y del estado".

Pero, en definitiva, ¿acaso la historia va a estropear un buen artículo de escuela? ¡Ni mucho menos!

Jorge Valín

Nairu,

lo que apuntas no es cierto. Ha ocurrido en varios lugares. En Nueva Zelanda creo, donde indígenas que ni sabían que significaba la palabra “estado”, han sido juzgados por crímenes supuestamente cometidos en su poblado. Las leyes del poblado no los consideraban crímenes, pero los políticos de Nueva Zelanda sí. Ahora mismo no recuerdo si era este país.

Otro ejemplo es el de Waco. Una comunidad que quería vivir de espaldas al estado y mira cómo acabó. El propio estado los mató a casi todos. No tienes razón, si declaras una zona libre y dejas de pagar impuestos, emites una moneda paralela (como ya ha ocurrido en Estados Unidos), haces leyes propias… acabarás en la cárcel o muerto.

En Estados Unidos ha habido varios casos y los sigue habiendo. Por ejemplo, en el Norte de las Rocosas de Estados Unidos (o eso se cree, pero sí que existen ya que han dado testimonios ellos mismos) hay comunidades buscadas por el FBI que viven en organizaciones libres (fuera del estado). No te digo cómo les persiguen los feds. Incluso recientemente un hombre llamado Edward-Lewis Brown que ha decidido no pagar impuestos, estuvo baja la amenaza de los feds.

“Nadie tiene ninguna obligación de mantener su vinculación con el Estado”. Es falso, dentro del territorio español, o cualquier otro, tienes la obligación de acatar las órdenes del estado, ya quieras llamarle estado de derecho, del bienestar… Siempre has de obedecer bajo pena de castigo. Así lo dice la constitución. La verdad, no sé de dónde has sacado eso.

Nairu

A ti el Estado español no te impide instalarte en una sociedad anarcocapitalista. Si existiese una, por ejemplo en la isla de Irlanda, podrías libremente abandonar el Estado español e instalarte ahí.

Lo único que te impide vivir en una sociedad así es que no se ha consolidado en ningún lugar del mundo, pero eso no es responsabilidad del Estado español. Si te obligasen a vivir en un Estado determinado sí podrías considerarte esclavo, pero eres libre para incorporarte en otro orden social en otra parte.

PD: Disculpas por los errores al teclear en el anterior mensaje.

ANGEL FERNANDEZ

¿Por qué algunos tienen tendencia a acudir siempre
a soluciones extremas ?

Una cosa es limitar el Estado y otra, bien distinta, eliminarlo; sin tener en cuenta que un Estado de Derecho (por mínimo que sea) es imprescindible para el cumplimiento de los contratos y para el respecto efectivo de la propiedad privada.

Buen intento teórico, pero me temo que los "ancaps" siempre chocarán con la misma piedra: la inviabilidad práctica de una sociedad sin Estado.

En cualquier caso, me parece muy loable todo intento por ampliar los derechos y libertades individuales frente al intervencinismo Estatal.

¡ Ánimos !

Adolfo

Sr. Valín: muy interesante su artículo, como en vd. es habitual.

Ahora, entrando en la discusión, creo que debe vd. replicar al sr. Eduardo y comentar su visión sobre la desaparición de la esclavitud en ausencia de medidas coercitivas del estado.

Yo veo en general muy fuerte la argumentación de los partidarios de la demolición del estado (anarco-capitalistas, como se ha dado en llamar). Comprendo las iras que a gente como Iracundo les povoca, pero sobre el papel veo poca forma de atacarlos.

Tal vez este sea un caso. Si vd. nos da alguna idea de cómo hipotéticamente iría desapareciendo la esclavitud en ausencia del estado tal vez nos fuera suficiente. Aunque la situación de esclavitud pudiera aparecer de forma provisional en el desarrollo de la humanidad.

agolmar

Querido, el mejor artículo que te he leído nunca. Absolutamente fabuloso. El antepenúltimo párrafo es estupendo. Merece una elaboración, tal vez en un artículo aparte.

Iracundo

Adolfo: cualquier teoría por cerrada y perfectamente lógica que sea si parte de premisas falsas (como es el concepto de naturaleza humana de los ancaps: una propiedad con "auriga", fantasma en la máquina) es inútil y falsario, en ocasiones peligroso. Hay teorías igual de cerradas y lógicas que el ancapismo y son igualmente malas e incluso más horripilantes: pero falsas al fin... No se deje asombrar por el silogismo y piense con sentido común.

Salud y libre comercio

Aristipo


Para empezar, quiero manifestar mi acuerdo con Jorge Valín acerca de que una de las perspectivas que se abren en el siglo XXI, gracias a la globalización y el desarrollo de las tecnologías y el comercio, es la paulatina pérdida de influencia de los estados, que podría llevar ( o no) a su completa o casi completa desaparición. Me parece indudable que en muchos ámbitos de la vida el control estatal se ha vuelto irrelevante para el bienestar de los ciudadanos y lo que queda es sencillamente tiranía y corrupción. Cualquiera puede imaginarse que aspectos de su vida diaria no cambiarían en absoluto o incluso mejorarían mucho si mañana nos despertásemos y el estado hubiera desaparecido.
Eso no significa que sea posible ni deseable hacer una especie de revolución para implantar una sociedad ancap, como algunos parecen temer. Nadie pretende imponer nada, ya que eso iría contra los principios que defendemos. El proceso de pérdida de influencia del estado será, si perdemos el miedo a la libertad y luchamos por ello, una evolución lenta y gradual (en mi opinión ya lo está siendo en las sociedades más libres como la norteamericana, a pesar de los feds). A lo largo de la Historia, los estados han desempeñado ciertas funciones de las que no podían encargarse otros agentes sociales o económicos, pero eso no significa que no hayan sobrepasado continuamente los límites de los razonable ni que siempre deba ser así.

Nairu: Tampoco me vale lo de que "quien quiera, que se vaya a una comuna", pues justamente lo que permite que pueda funcionar una sociedad sin estado es su complejidad, y si hoy estamos más cerca que nunca en la historia de una posible sociedad sin estado es gracias, insisto, a la tecnología, la globalización y el desarrollo del comercio. El estado moderno ha sido en algunos momentos de la historia un elemento liberador frente a regímenes más autoritarios que se iban quedando obsoletos, pero hoy en día es un obstáculo para el desarrollo social.

Eduardo: Es importante acudir a la Historia, pero los ejemplos no son siempre aplicables a la actualidad, porque, quizás no nos hemos hecho mejores, pero los recursos se han multiplicado y disponemos de muchísimas más opciones que elegir entre Grant y Lee. Reducir nuestra capacidad de decisión actual a intervencionismo estatal o esclavitud privada con un ejemplo como el de la Guerra Civil norteamericana es bastante poco acertado.

Una sociedad sin (o, por el momento, con mucho menos estado) no sería ningún lugar utópico e ideal, sino que se parecería bastante a la sociedad actual, aunque, en mi opinión, los recursos serían mucho mejor gestionados. Existirían, por supuesto, los mismos problemas, pero se tratarían de solucionar de un modo diferente, en base a contratos voluntarios, sistemas de arbitrio privados, etc... En cualquier caso, no me preguntéis cómo planificar esa sociedad, porque de lo que se trata, precisamente, es de una sociedad sin planificación...

Un saludo a todos, y sigamos así



Aeri

Nairu, aunque estás interpelando a JV me voy a permitir apuntar un detalle al hilo de tus últimos comentarios. Defiendes que “lo único que te impide vivir en una sociedad así es que no se ha consolidado en ningún lugar del mundo, pero eso no es responsabilidad del Estado español” y aquí hay una falacia escondida. El estado español no es responsable de que no me pueda ir a vivir a una sociedad libre en la Isla de Irlanda, p.ej.. Cierto, pero en cambio el estado español sí es responsable de que no pueda instalar en mi casa una sociedad libre porque se arroga titular de la jurisdicción sobre ese territorio. Esta es la gran mentira del estado, que no permite la secesión. Mientras yo no pueda declararme independiente en mi casa el estado seguirá teniendo “derecho” a decidir sobre mí y mis propiedades y por lo tanto yo estaré obligado a acatar aún estando en mi propiedad, que ya no es tal pues no tengo plena disposición sobre ella.
Y es precisamente ese derecho de secesión el que estaba en juego en la Guerra de Secesión americana. El nombre del conflicto armado está muy bien puesto porque no en realidad lo de la esclavitud era la excusa para que Lincoln declarara la guerra a sus conciudadanos del Sur sin que se le viera demasiado el plumero. No estaría de más colocar en su lugar a Lincoln, un tipo que suprimió el derecho de “habeas corpus”, violó la Quinta Enmienda, fue responsable de los crímenes de guerra cometido por los generales del Norte y amplió sustancialmente el poder del gobierno. Además, y para ejemplificar que esta guerra era ante todo por la secesión y no por la esclavitud es que el propio Linoln propuso al Sur la permanencia de ésta si no se secesioaban. En definitiva, este tipo llevó a la guerra civil a los americanos, atacó las libertades individuales y mintió cuando señaló la causa de la guerra porque lo que en realidad pretendía era mantener un estado federal fuerte, grande y poderoso al precio que fuera, y por eso pagó 500.000 muertos por sus santas narices (bien grandes, por cierto).
Lincoln fue un tirano en toda regla y por eso acabó como acabó, SIC SEMPER TYRANNIS.

Iracundo

Señor Aristipo: pensar que quiénes agreden los derechos fundamentales de los otros pueden ser desactivados haciendo nada o prácticamente nada (no sea que nos llamen socialistas) es un pacifista utópico al estilo Gandhi. Lo cierto es que los estados sureños se negaron por la fuerza a eliminar la esclavitud: una institución bárbara contraria a la Declaración de Independencia de cabo a rabo que no podía subsistir por el mero hecho de ser aprobada por cámaras regionales. En tal caso fue necesario, pues, recurrir a la guerra. Justificar la pretensión esclavista en base a legalismo antiliberal es penoso y si quiénes lo hacen son encima ancaps uno no puede menos que... no sorprenderse. Ya sé que para algunos una guerra nunca está justificada (ni siquiera la liberación de Europa en 1943-45) pero para otros es el método racional inevitable a la oposición organizada a la aplicación o mantenimiento de la libertad o la civilización. Por supuesto esta posición es más incómoda que la del asceta pacifista, pero es la correcta. Lo único que necesita el mal...

Salud y libre comercio

agolmar

Iracundo tiene algo de razón, María. Lo que dice de la historia es absolutamente correcto, y no queda muy reírse de esa parte porque dice poco del que lo critica. Fue por los ingleses que la esclavitud comenzó a desaparecer porque además de abolirla impusieron bloqueos a países como Brasil. Antes lo había propuesto el zar de Rusia durante el Congreso de Viena, pero no le hicieron caso. Por otra parte, Valín no habla de mucha utopía aquí, simplemente denuncia un hecho. Por eso me gusta, se aleja de otras cosas que ha escrito.

María

Antonio, no critico la parte histórica en absoluto. Iracundo comme d'habitude pretende erigirse en portavoz de la libertad cuando pregunta a Valín si va a abolir la esclavitud del siglo XXI mediante "su" dictadura (anarco-capitalista, supongo). Yo simplemente pongo de manifiesto que es un sometido más, que se cree libre desde su jaula. No tiene argumento contra el artículo, es más de lo mismo. Frente a la última frase "es obligación de cualquier hombre libre luchar contra la esclavitud", Iracundo habla de coacción y dictadura. Pues me encanta discrepar de un tipo como tú, Antonio, no hay crítica histórica, hay crítica a la actitud de Iracundo. El artículo es impecable.

Iracundo

Es impecable, María, si se parte de que o bien la propiedad es un derecho natural (refutado) o de que el la propiedad es un derecho cuya absolutividad, así como la de los contratos, es útil a una sociedad compleja, lo cual también está refutado. El problema es que los ancaps se niegan a discutir sobre la premisa, en la que operan como mucho como filósofos especulativos sacados de época, y nos quieren obligar a los demás a aceptarla hablando así de su utopía. ¡Estudien pues naturaleza humana y luego hablamos de sociedades eficientes o posibles! Respecto al argumento ad hominem, María: estoy más que acostumbrado a ser tratado como un jovenzuelo alocado por vosotros, arcontes del saber inútil, así que como commprenderás...

Fco. Moreno

Me interesaría, Iracundo, saber en qué argumentos se basa para decir que está refutado el derecho (natural) de la propiedad.
Por cierto, calificar a JV de “utopista vulgar y moliente” ¿no es también un argumento ad hominem?

María

Yo sigo estudiando la naturaleza humana y muchas más cosas. Espero tener fuerzas para hacerlo mucho tiempo más. Nunca un ancap me ha impuesto nada, o lo ha intentado, pero ni una lectura... siempre han sido dialogantes conmigo. Así que no sabes cómo me extraña lo que cuentas. Y, por cierto, varios son más jóvenes que tú. Pero de todos modos, siempre me sacas lo mismo, debes estar preocupado por ello. Yo en particular procuro tratarte lo mínimo (procuro). Y estoy con Francisco Moreno, espero tu respuesta a su pregunta.

Fede

Se me hace muy difícil pensar en una sociedad anarco capitalista o una sociedad sin estado. Si que veo con agrado la idea de una sociedad menos intervenida, pero esta claro que toda sociedad necesita de algo de Estado desde mi modesta opinión. La justicia y la seguridad son dos claros ejemplos que no veo como por un sistema de arbitrios privados pueda resolver, más aún cuando la persona que delinque contra nosotros antes no ha establecido ningún contrato con nosotros que ponga a que jurisdicción acudir en caso de conflicto.

Como bien apunta Hayek, en su “Derecho, Legislación y Libertad”, las sociedades y el derecho han ido evolucionando y claro esta que ningún hombre puede crear hoy un código civil desde la nada, sino atiende al legado histórico al que pertenece. Esta muy bien que alguno a la moda Ikea quiera crear el estado independiente en su casa, esperemos que no sea muy revolucionario por el bien de sus vecinos…

Incluso el lenguaje es un hecho histórico que evoluciona y esta evolución para nada se decanta hacia una sociedad cada vez más liberal, sino que pregunten en Venezuela y otros del mismo patrón. La evolución en cuestión resultará de cómo los gobernantes y gobernados entienden el bien común y tristemente muchos optarán por el populismo y se deslizarán hacia formas claramente de corte socialista en el sentido amplio del término.

Esta claro que nosotros como miembros de un pueblo o aldea podemos decidir en asamblea que vamos a recabar dinero vía impuestos para que en una calle o pueblo haya luz, incluso para la inversión inicial podemos pedir más y luego solo para el mantenimiento del alumbrado financiarlo vía impuestos a toda la población del pueblo o de la calle en cuestión. El problema como siempre residirá en como se gestiona todo esto. Si debemos crear una empresa pública de mantenimiento, o bien adjudicar un contrato a una empresa privada, si esta adjudicación debe hacerse a dedo o bien mediante un concurso público y transparente, en fin antes de llegar a ese estado cierto utópico del “ancap” deberíamos dar ciertos pasos hacia simplemente una sociedad más liberal.

Coase

Estoy de acuerdo con Valín y también con Iracundo. ¿Contradictorio? No. El Estado no tiene derecho a explotarnos, ahora ocurre y hay que luchar contra ello. Pero eso no quiere decir que haya que abolir el Estado. La creación de un marco jurídico no supone la instauración de la esclavitud siempre y cuando se permite a los ciudadanos abandonar el territorio soberano.

Juan Ramón Rallo

Fede,

Es cierto que el derecho es un conjunto de comportamiento pautados fruto de la evolución social. También es cierto que ese derecho no puede ser planificado por ninguna mente concreta e impuesto a través de mandatos sobre una colectividad con ánimo de coordinarla.

Pero precisamente por eso el anarcocapitalismo tiene mucho más sentido que el estatismo. ¿Acaso hoy en día el derecho no está siendo planificado e impuesto por el gobierno y los grupos parlamentarios? Por tanto, ¿en qué medida puede dar lugar a resultados positivos sobre quienes lo reciben impuesto?

Ningún ancap propone la imposición de un texto absolutamente detallado sobre cómo resolver todas las controversias habidas y por haber. Más bien considera que el surgimiento y la evolución del derecho debe producirse a partir de otros centros de poder (propiedad privada) derivados de unos principios éticos muy generales pero que son funcionales y consistentes. Cosa que no puede decirse del Estado.

Fede

Juan Ramón, es cierto que como filosofía o tendencia de pensamiento me parece acertado e incluso como objetivo de vida, pero siempre he pensado que algunos autores liberales pecan de un excesivo utilitarismo que llevado al extremo cae muchas veces en excesos poco recomendables.

Es verdad como tú dices, que el derecho e incluso la excesiva inflación de normas y decretos que hoy en día se producen, (fruto a la vez de un pensamiento jurídico dominante positivista) ha hecho que el marco jurídico actual pueda ser visto como un atropello constante contra el individuo y su libertad. Pero el individuo en las sociedades complejas delega multitud de conceptos a otros entes, que deberían de velar por su libertad y propiedad, en un principio muy similar al de la división del trabajo o conocimiento, no digo que este no pueda ser asumido por otros entes de carácter privado en vez de los grupos parlamentarios (auténticos motores de creación de normas), pero quizás me acerco más al concepto de demarquía anunciado por hayek, que sin lugar a dudas dista bastante del sistema anarco capitalista formulado por otos autores liberales.

También no creó que haya que demonizar todo lo que venga del estado per se, o acaso estaríamos en contra si tú pudieras formular desde un grupo parlamentario la supresión de todos los impuestos dejando simplemente un tipo único en el impuesto de la renta.

Saludos y felicidades por tus magníficos artículos.

Juan Ramón Rallo

Fede,

Aunque no vaya dirigido a ti, parte de lo que planteas queda respondido en este post que acabo de escribir:

http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/4381/

Un saludo

Berti

Iracundo y Ernesto: al preguntar cómo se acaba con la esclavitud sin el Estado, parece que digais que del Estado nace la iniciativa de acabar con la esclavitud. En realidad, el Estado es un instrumento para ello (y sólo un instrumento) cuando existe la legitmidad de un Estado; si no hay Estado, no hace falta pasar por su filtro para efectuar la abolición, que se puede hacer mediante derecho privado, la legítima defensa de los esclavos, rebeliones, etc.

Iracundo

Moreno, María: el derecho de propiedad no es natural en la medida en que la evidencia antropológica nos dice que la propiedad no es un universal humano: hay comunidades que no tienen propiedad sino un grado de "propiedad" comunal que sólo sería calificable sin error como posesión o utilizando el término miseano "comunismo de consumo". La propiedad no fue creada por Dios ni nació con el hombre, es una institución útil creada gradualmente siempre con el respaldo de una fuerza coactiva que la dotaba de sentido: si no sería posesión. Refutado el derecho natural, pues: otra cosa es que empecemos a llamar propiedad o natural a lo que no lo es cayendo en la típica deriva de las filosofías embusteras o agotadas de recurrir a la tautología y al justificacionalismo vulgar y monista... allá aquéllos.

Berti: siento decir que simplemente alucinas. Desde el momento en que no hay marco político (¡colosal imposible!) se puede asegurar que la esclavitud o su ausencia resulta indiferente, como sugieres, en la medida en que no existe derecho alguno: oyes bien, NO HAY DERECHO ALGUNO. Si hubiere tal habría política inevitablemente (el pequeño problema de las definiciones jurídicas y del procedimiento de retribución uniforme, casi un universal humano en cuanto a su pretensión) y esa política habrá de manifestar indiferencia o repugnancia por la esclavitud. El hecho de que en un momento dado nadie condene efectivamente la esclavitud es una desgracia, si quieres, pero en el momento en que hay un poder capaz de luchar contra ella será o deberá ser erradicada. Escandalizarse de que se esté dispuesto a matar en pos de ese objetivo es... pacifismo. Y el pacifismo es esa doctrina tan populachera que demostró "científicamente" que la cobardía es ética y que la irresponsabilidad es sana. Como comprenderás de semejante "escuela" prefiero ignorar cuanto imparta y no le haré ascos a ver aniquiladas las vidas de los defensores de una injusticia. Dije antes que alucinabas porque hablar de la palabra "REBELIÓN" y hacer ascos o abjurar de toda política es un sinsentido absoluto a la luz de los hechos históricos y de cómo actúa el hombre en manada cuando decide utilizar la violencia: no, no es un fenómeno petit borguois sino esencialmente tribal y coactivo: su axioma es "de perdidos al río". Por su parte el llamado derecho privado si no fuese por la coacción estatal sería indiferente a la esclavitud: al arrendamiento de obra por período indeterminado o la cláusula penal de pérdida de libertad por impago de deuda. Pruebas históricas hay de ello. Asimismo hablar de "legítima defensa" de los esclavos, piensa en los grilletes y todo el utillaje, no deja de ser otra fantasía iusnatural: un esclavo por definición carece de voluntad legal ajena a las órdenes de su amo y por tanto no puede defenderse de aquél si no es por mandato imperativo de alguien (el emperador romano Claudio I impuso por decreto el respeto a la integridad física de los esclavos, pero creo que no era un ancap o redactor de doctrina civilista: ¿no? No, tenía detrás unos cuantos hombres armados con pinchos afilados que hacían cumplir lo que decía). ¡Ay! Con las cosas del comer no se juega...

Salud y libre comercio

Fco. Moreno

“La propiedad no fue creada por Dios ni nació con el hombre, es una institución útil creada gradualmente siempre con el respaldo de una fuerza coactiva que la dotaba de sentido: si no sería posesión. Refutado el derecho natural, pues.”
Iracundo, no es tan simple como lo expone. Su análisis sigue fielmente la dicotomía entre derecho natural y derecho positivo. Bajo esas premisas desde luego que es lícito hablar de la propiedad como un derecho no natural (no ha sido, parece obvio, creado por Dios, ni nació junto a los albores de la vida humanoide). Lo que sucede es que percibo en su exposición una visión constructivista del derecho. Sustituye un derecho dirigido por la divinidad, por otro creado o tutelado por el estado (parece, además, lo lógico, dada la abrumadora omnipresencia de la legislación impuesta por los poderes públicos en nuestras vidas).
No obstante, le recuerdo que existe una moderna visión liberal del derecho (con multitud de matices y gradaciones: Mises, Hayek, Benson, Barnett…) que no participa de una visión del derecho dirigida o planificada ni por la divinidad ni, su sucedáneo, el legislador. Es la tercera variante del derecho que se interpone entre el oscurantismo de la fe (derecho divino, teológico) y el Iluminismo de la Razón y sus secuelas (movimiento codificador, Revolución francesa, destrucción de instituciones intermedias, centralización del poder, desacreditación de los usos y costumbres, etc.).
Por el hecho de no ajustarse a su visión del derecho, no me parece justo tildarla de “filosofía embustera o agotada”. Todo lo contrario, creo que es una corriente muy innovadora y enriquecedora de la visión del derecho.
Cuando desde el liberalismo se habla de derecho natural (mejor, fundamental) de la propiedad es porque se ajusta a la propia naturaleza del hombre y es el mecanismo ético más idóneo, junto a la libre formación de precios y los pacíficos y libres intercambios, para resolver el problema de la escasez y permitir el desarrollo de la sociedad humana libre y extensa.
Puedo convenir que se designe dicho derecho de propiedad (en todas sus formas) como institución o convención humana (artificio, según Hume) necesaria para el desarrollo de la civilización.
De acuerdo también que se requiere de un poder (autoridad) que la respalde para que no sea en mera posesión en precario pero ¿por qué esa autoridad que la sustente ha de venir sólo y exclusivamente del estado?
Creo que el estado puede convivir con otras fuerzas coactivas privadas que protejan el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad y, de paso, dar lugar a otras forma de producir y evolucionar el derecho (aunque esta idea resulte extraña a muchos). Sólo así podría reducirse (si no la esclavitud del siglo XXI de la que JV habla) sí la servidumbre que padecemos del estado (y todas sus ramificaciones) por tener que pagar su peaje de creador y tutelador exclusivo y excluyente del derecho.

ANGEL FERNANDEZ

Solicito encarecidamente que alguien desarrolle un artículo sobre la viabilidad o no de las últimas ideas expuestas por Fco. Moreno:

"Creo que el estado puede convivir con otras fuerzas coactivas privadas que protejan el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad y, de paso, dar lugar a otras forma de producir y evolucionar el derecho (aunque esta idea resulte extraña a muchos). Sólo así podría reducirse (si no la esclavitud del siglo XXI de la que JV habla) sí la servidumbre que padecemos del estado (y todas sus ramificaciones) por tener que pagar su peaje de creador y tutelador exclusivo y excluyente del derecho."

En especial, me interesa que alguien cite algún libro donde se aborde ese asunto y/o que alguien aborde en un artículo o comentario la viabilidad de Fuerzas Coactivas Privadas que creen y tutelen Derecho y la viabilida de que coexistan (o no) con un Estado mínimo (o limitado) para regular las relaciones humanas.

De otro modo, no capto como dichas Nuevas Instituciones de Derecho Privado pueden crear y tutelar leyes, sin que se vuelva un auténtico caos la sociedad desarrollada y sin que se acabe en sociedades tribales en donde reina la anarquía tipo Uganda o Somalia o similares.

Es decir, que alguien me demuestre razonadamente, como las Nuevas Instituciones de Decrecho Privado lograrían mantener sujetos a Derecho a aquellos grupos armados que intenten ejercer coacción sobre el resto de la población. En mi opinión se evolucionaría hacia Señores de la Guerra Privados que cobrarían por sus servicios, que ejercerían monopolio de la coacción en su territorio (y probablemente también fuera para expandirlo) y que legislarían "privadamente" cómo deben comportarse los demás dentro de sus dominios (dentro de su propiedad privada).

Por favor, que alguien desarrollo y aclare más estos "wishful thinking".

De otro modo, seguiré pensando en la no viabilidad de vuestros CIENTISMOS DECONSTRUCTIVISTAS la ANARQUIA mediante Instituciones Privadas coaccionando bien mediante legislación bien mediante fuerzas de seguridad

Fco. Moreno

Angel, Gracias por espolear el debate.
Ahí van unos libros de referencias que me parecen interesantes para todo el que quiera adentrarse en el pensamiento jurídico liberal contemporáneo.

PENSADORES YA CLÁSICOS SOBRE EL DERECHO LIBERAL:

* BRUNO LEONI: La Libertad y la Ley (1961, escrita originalmente en inglés) (imprescindible):
Después de su lectura ya nunca vi el derecho con los mismos ojos. Este abogado turinés influyó grandemente sobre Hayek. Lástima que muriera prematuramente.

* FRIEDRICH HAYEK: Derecho, Legislación y Libertad (imprescindible también) (3 vols., 1973, 1976, 1979, respectivamente); publicado en un solo libro recientemente en español:
Aquí Hayek se supera a sí mismo; al ser un libro extenso, para los que no tiene mucho tiempo hay un libro introductorio del mismo que recoge una serie de conferencias que en su día impartió en varias ciudades españolas tras la escritura de dicha obra: Democracia, Justicia y Socialismo (1979)
(una pequeña joya).
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PENSADORES ANACAPS MODERADOS (entienden que es deseable la desaparición del estado como presupuesto meramente teórico pero en sus exposiciones es tomado como una variable más que debe tenerse en cuenta)

* BRUCE BENSON: Justicia sin Estado (1990): pese a ser un economista lo considero un libro de referencia para adentrarse en el pensamiento legal liberal y me ha aclarado muchos puntos que tenía confusos sobre el pensamiento anacap (creo que es posible una progresiva privatización de la justicia y el orden público tal y como sugiere Benson; aunque tal vez sin dejar del todo la figura del estado, que sería subsidiario). Está traducido al español: http://www.unioneditorial.net/index.php y

* RANDY BARNETT: profesor de derecho constitucional y ex-fiscal en Chicago): Escribió un libro verdaderamente interesante titulado Structure of Liberty (1998): eslabón teórico muy solvente entre el pensamiento liberal clásico y los libertarios. (En Amazon.

* RICHARD EPSTEIN: Principles for a Free Society: Reconciling Individual Liberty With the Common Good (1998): Profesor de Derecho en La Univ. de Chicago, sus ideas son penetrantes.
Skepticism and Freedom: A Modern Case for Classical Liberalism (2003)
Epstein vuelve aquí a una posición del estado limitado (es incluso escéptico de las teorías demasiado abstractas), tras su lectura se pone en cuestión inevitablemente todo tipo de poderes con los que hay que bregar. Es siempre enriquecedor (tal vez nunca ha sido un anacap “puro”).

* STEPHAN KINSELLA: Todo lo que escribe este abogado tejano (especialista en patentes y comercio internacional) está siempre bien documentado y no pierde contacto con la realidad en ningún momento. Leyendo a Albert Esplugas lo descubrí.
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PLATOS FUERTES (todos ellos economistas):

* DAVID FRIEDMAN: The Machinery of Freedom (1973); se centra en los efectos benéficos sobre la sociedad entera si se privatizasen absolutamente todos los servicios públicos.

* WALTER BLOCK: Defending the Undefendable (1976) libro rompedor sobre los delitos sin víctimas

* MURRAY ROTHBARD: Ethics of Liberty (1982); libro teórico ya clásico de los anacaps
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