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Portada - Comentarios - El desarrollo del Estado Autonómico: ¿una transición liberal?

08/03/2007 - Manuel Llamas

El desarrollo del Estado Autonómico: ¿una transición liberal?

En la actualidad, el sistema político español está viviendo un proceso de transformación y profundo cambio que, en la práctica, modifica de forma sustancial el funcionamiento del Estado. Las recientes reformas estatutarias acaecidas a lo largo de la presente legislatura han de ser entendidas como una gran oportunidad para la extensión y desarrollo del liberalismo en el ámbito de las políticas públicas, pudiendo demostrar así su superioridad moral, práctica y teórica frente a los preceptos socialistas.

Más allá del mero debate acerca de los diversos tipos de nacionalismo que conviven en nuestro país, incluido el español, los nuevos estatutos (Valencia, Cataluña, Andalucía y Baleares), junto a los que aún quedan por llegar, propugnan un nuevo marco de relaciones a nivel institucional y político, cuya principal consecuencia radica en la profundización de la autonomía normativa y regulatoria propia de los gobiernos regionales. Este nuevo modelo implica, en realidad, el establecimiento de un sistema de contrapesos en el que un mayor protagonismo autonómico corre en detrimento del siempre peligroso poder central.

No por casualidad, la descentralización política y administrativa constituye un principio comúnmente asumido por las distintas corrientes del pensamiento liberal. Tanto la derecha francesa como la italiana y la estadounidense son ejemplos claros del apoyo firme y consciente hacia la asunción de un mayor poder por parte de las entidades locales y regionales. De hecho, cabe recordar aquí que la revolución norteamericana, madre de la Constitución liberal por excelencia en el ámbito de la praxis política, nace de la oposición al control imperial británico en materia fiscal y comercial. Es más, el movimiento secesionista sureño se contrapone a las ansias expansionistas y estatalistas de la Unión, lideradas con mano férrea por la polémica figura del presidente Abraham Lincoln. Es más, el virtuoso jacobinismo fue el precursor de la centralización administrativa en Francia, que hoy impera en gran parte del continente europeo.

Si algo caracteriza de modo indiscutible al totalitarismo, de toda clase, tipo y color ideológico, es, precisamente, eso: las ansias de poder absoluto en manos de un ente único y central, como bien explica en sus diversas obras Bertrand de Jouvenel. Y para lograrlo, el Estado, en su misión coercitiva y acaparadora de poder político, no duda en aplastar y neutralizar cualquier atisbo de autonomía e independencia regulatoria propias del resto de instituciones competidoras en materia de control e, incluso, influencia social. De ahí que tanto el comunismo como el fascismo, en su negación de la libertad individual, han de desprenderse primero del resto de actores sociales capaces de ofrecer una vía de escape y discernimiento al margen de la voluntad y directrices dictadas desde el único poder legítimo: entes territoriales (autonomías y municipios), partidos políticos, medios de comunicación, Iglesia, sindicatos, asociaciones independientes, bancos, empresas y, finalmente, individuos... todo, absolutamente todo, ha de girar bajo el núcleo gravitacional del líder supremo que ostenta la cúspide del organigrama estatalista.

No existe otro modo de alcanzar el poder absoluto que a través de la eliminación sistemática del resto de poderes, tanto a nivel vertical como horizontal, insertos en el ámbito social y político. Moscú fue en su día el centro de control del vasto imperio comunista, al igual que Berlín lo fue, en el oscuro lado fascista, para gran parte de Europa. Por ello, en la actualidad, Hugo Chávez, en Venezuela, Fidel Castro, en Cuba, o Evo Morales, en Bolivia, combaten enérgicamente las aspiraciones autonomistas de las regiones que se encuentran bajo su dominio territorial. De este modo, tratan de impedir el surgimiento de entidades políticas competidoras cuya estructura, al posibilitar el desarrollo de una mayor libertad individual, atraiga de forma masiva, como no puede ser menos, a sus esclavos y súbditos. Y es que, de no existir tal competencia, los muros levantados por el totalitarismo para impedir la salida al exterior de sus nacionales carecerían de todo sentido y utilidad, pues, el individuo, por mucho que se alejase del citado núcleo gravitacional, no lograría nunca escapar del control estatal, alcanzando así su ansiada libertad. Rusos, lituanos, rumanos, checos... todos vivían por igual sometidos bajo las órdenes del supremo líder soviético. Pero su influencia era limitada, ya que tras el Muro de Acero, se encontraba otro mundo, el occidental, y otro sistema, el capitalista, al que muchos deseaban cruzar, llegando para ello, incluso, a poner en riesgo su propia vida.

Sin embargo, la descentralización conlleva el auge de entidades locales y regionales con capacidad autónoma, aunque de momento limitada, para establecer sus propios marcos y normas regulatorias dentro del propio Estado nacional, fomentando con ello la competencia fiscal y económica entre los diversos territorios que lo constituyen y, al mismo tiempo, dificultando en gran medida el intervencionismo homogeneizador del Gobierno central. En el caso concreto de España, no por casualidad, nuevamente, las regiones forales del País Vasco y Navarra lideran el crecimiento económico y empresarial del país, erigiéndose en las comunidades cuyos habitantes gozan de un mayor bienestar, riqueza y renta per cápita. Sus respectivos gobiernos autonómicos recaudan y gestionan sus propios recursos financieros e impositivos al margen del resto de comunidades, ofreciendo así políticas diferenciadas, tendentes en muchos casos al liberalismo, que sirven de incentivos a empresarios y trabajadores. El propio Rothbard, al igual que expone Hoppe en su obra con respecto al modelo monárquico, reconoce que dicho foralismo ha sido la mayor aportación española a la teoría política.

Así pues, la descentralización política y administrativa, que tantos insisten en criticar, lejos de suponer un peligro o riesgo, acentúa dos esferas básicas de la praxis política. Por un lado, la autoridad de los gobiernos locales y regionales, lo cual implica el acercamiento de la administración a los ciudadanos, en términos de eficiencia, accesibilidad y comprensión. Pero también, en cuanto a la posibilidad de ejercer un control más férreo y directo de la gestión pública por parte de los individuos (la decisión de aumentar impuestos es mucho más visible).

Por otro, al competir más estrechamente, con entes descentralizados similares, el Gobierno regional pondrá énfasis y esfuerzo en el desarrollo y mantenimiento de políticas públicas claramente tendentes a mejorar los niveles de desarrollo y crecimiento económico puesto que, de no seguir tal dinámica, su población emigraría a contextos más favorables para sus intereses particulares. Es el denominado voto con los pies.

Tal argumentación teórica ya está demostrando algunos de sus efectos: el impuesto de sucesiones y donaciones, en manos de las autonomías, tiende a desaparecer; algunos gobiernos, como el de Madrid, ha anunciado rebajas tributarias notables en las rentas individuales, mientras que otras, como el País Vasco o Navarra, aspiran a bajar aún más el impuesto de Sociedades (por debajo del 30%). La España de las Autonomías ofrece así un escenario político favorable para el desarrollo y puesta en práctica de medidas liberales... Y todo ello, gracias a un principio económico básico: la libre competencia. Sólo que, en este caso, no se aplica sobre empresas o individuos, sino sobre entes administrativos, cuyo fin, no olvidemos, es igual al del resto: la mayor obtención de beneficios (impuestos) a través de la captación de clientes (contribuyentes). Luxemburgo, Mónaco, Irlanda, Andorra o Gibraltar constituyen hoy en día claros ejemplos de las premisas aquí expuestas.

A pesar de todo, cabe recordar también que la tan recurrente redistribución económica, igualmente aplicable al mercado interterritorial (Fondo de Suficiencia, subvenciones de la UE, etc.) configura un marco de competencia desleal y elevada intervención política que, sin duda, desvirtúa en gran medida los numerosos logros y avances propios de la descentralización administrativa que propugna y defiende el pensamiento liberal.

 

Opinión de los lectores

snipfer

Comparto su opinión. A igualdad de atribuciones es más liberal un sistema descentralizado que uno centralista.

De todas formas, debido a la globalización, el grado de descentralización no lo mide ni mucho menos el tamaño de cada territorio más o menos autónomo. Pongamos como ejemplo los Estados Unidos: Los primeros estados como Delaware o Rhode Island son todos pequeños territorios mientras que los estados que se adhirieron a la unión a finales del siglo XIX y durante el siglo XX como Arizona, Washington o Alaska son territorios mucho más grandes que la mayoría de los estados eurpeos.

Por esto opino que ya no debemos fijarnos en el tamaño de los territorios parcialmente soberanos sino en sus atribuciones.
Puede ser mucho más liberal Australia que una "Euskalherría" independiente por mucho que exista una cierta democracia.

ANGEL FERNANDEZ

Manuel,

Abordas un tema muy peliagudo en España, lo que tiene gran valor.

Sin embargo, en mi opinión mezclas churras con merinas.

VENTAJAS DEL ESTADO AUTONÓMICO: Competencia fiscal

DESVENTAJAS DEL ESTADO AUTONÓMICO:

1/ Duplicación del tamaño del tamaño de las Adiministraciones Públicas si se compara su tamaño al inicio del proceso autonómico con la actualidad.

A fecha 01/07/2007 (según el Instituto Nacional de Estadística), existen 2.401.000 personas trabajando en las Administraciones Públicas.

Si bien es cierto que los problemas se resuelven mejor de modo local, también es cierto que existen multiples duplicidades de cargos y múltiples bocas de políticos que alimentar en cada pedanía, en cada comarca, en cada ayuntamiento, en cada autonomía, etc...

La Administración General del Estado supone sólo un 23'4% del total.

Las Administracíón de las Comunidades Autónomas suponen un 53%.

Y, finalmente, la Administración Local supone tan sólo un 23'6%, cuando es la más cercana y la elegida de un modo más puramente democrático, al elegirse los representantes por democracia "directa" en su "circusncripción local".

Jose Antonio Baonza Díaz

Uno de los problemas para debatir racionalmente sobre cualquier asunto es ponerse de acuerdo en el enunciado del mismo. En el caso de que no se describa con objetividad un proceso como el que comentas, Manolo, con referencias concretas a los rasgos y a los contenidos de los estatututos aprobados o en vías de aprobación se puede perder totalmente la perspectiva de lo que se está debatiendo. Creo que tu punto de partida peca del error de considerar que los nuevos estatutos aprobados propugnen, solamente, la profundización de la autonomía normativa y regulatoria propia de los gobiernos regionales. Este aserto y el desarrollo que haces de él oculta muchos aspectos que, por el contrario, yo considero incompatibles con \"la extensión y el desarrollo del liberalismo\". Como el debate será largo en el futuro solo quiero dejar unos cuantos apuntes sobre el contenido de esos estatutos:
1) El modelo, que es el estatuto catalán, diseña una relación \"asimétrica\" (que parecía la ensoñación de un beodo) entre la parte y el todo. Bien sea con la elevación a rango normativo estatutario de una financiación fija (sin duda desde una perspectiva liberal sería más racional un sistema de cupo de todas las autonomías con el Estado federal dependiente de variables convertidas en norma); la capacidad de veto de decisiones de política exterior de la federación (o Reino de España) por parte de este estadito o la conversión -de forma más acusada a lo que ya preve la estatal Ley Orgánica - del Poder Judicial regional en un apéndice del ejecutivo/legislativo del estadito (entre otros mecanismos con la expulsión,mediante la limpieza lingüistica, de los jueces de otras regiones) no podrá extrapolarse a todas las regiones, por mucho que haya comenzado el proceso. El nuevo sistema así planteado tiende a su autodestrucción. Las posibilidades de que un poder de \"facto\" sustituya unas reglas claras entre administraciones, basadas en el derecho, por la fuerza bruta no puede descartarse. Así pasó en la extinta Unión Sovietica que reconocía a las \"nacionalidades\" y a las repúblicas federadas... siempre que no se separasen de las directrices del \"partido\". De momento, esta asimetría en las relaciones entre la parte con el todo ha convertido ya a la casta política catalana en una potencia que tiene sometida a una relación de vasallaje al resto, por la prevalencia de su voto convertido en norma en la toma de decisiones del todo.

2) Los estatutos son normas que la lógica del sistema (basado en la Constitución vigente) blinda de posibles reformas pacíficas a medio plazo. Esa norma pasa a formar parte del Derecho orgánico/organizativo del estado confederal solo por la necesidad de un líder máximo de apoyarse en las oligarquías surgidas por el desarrollo del estado de las autónomias.
3) El contenido de esos estatutos supone la degeneración más intervencionista y planificadora que podía preverse del articulado de la parcialmente derogada de facto Constitución Española de 1978. Los llamados derechos sociales pasan a ser invocables ante los tribunales y los poderes omnimodos de los gobiernos de taifas se proclaman en unas normas con rango difícilmente reversible.
4) No estamos ante un proceso de descentralización liberal, de devolución de poderes del estado central a los individuos, a través de instituciones intermedias. Por el contrario, vemos como impuestos contra la propiedad y amenazas de confiscación propugnadas por estos embrionarios entes se erigen en el modelo para el resto. Tímidas reformas de la imposición como la que mencionas de la CAM o la comunidad valenciana (utilizando el poder normativo existente con carácter previo a este nuevo proceso) sobre el impuesto de Sucesiones y donaciones ya han provocado el escándalo de los socialistas catalanes y la Esquerra, que ya han clamado (sobre todo son socialistas no se olvide) que el Estado central debe impedir la competencia fiscal.

5) No comparto tu diagnóstico sobre la arcadia foral del País Vasco y Navarra. Las razones de su mayor riqueza relativa con respecto a otras regiones se retrotraen en la historia de España. Su situación actual no las hace ni mucho menos envidiables. Algo tiene que ver la existencia de un terrorismo nacionalista y socialista que extorsiona a todo tipo de individuos. Es un tercer estado (brutal) que exacciona sus impuestos a punta de pistola, con la amenza nada abstracta del crimen y la destrucción de la propiedad privada.

No puedo agotar otras críticas que me merece toda esta refundación de un nuevo régimen. Tendré ocasión de profundizar en ellas en otras ocasiones. Comienza el debate.

ANGEL FERNANDEZ

Dado que ahora los textos escritos en lugar de previsualizar, se envían (asunto que supongo solucionará pronto Daniel Rodríguez Herrera), después de aportar los datos de arriba, continúo aquí mis comentarios.

Me temo que, con los datos expuestos arriba, queda bien aclarado que el ESTADO también está formado por la Administración Autonómica y por la Administración Local. Por favor, mantengamos un mínimo de conocimientos sobre Derecho Administrativo.

Es más, según podéis comprobar en los datos facilitados arriba, en estos momentos:

LAS AUTONOMIAS SON LA PARTE MÁS IMPORTANTE DEL ESTADO Y SE ESTÁ CONVIRTIENDO A PASOS AGIGANTADOS EN ... LA MÁS CORRUPTA, LA MÁS DISCREPCIONAL Y, LA MÁS OPRESORA DE LOS DERECHOS Y LAS LIBERTADES INDIVIDUALES Y DEL LIBRE MERCADO.

Lo que más me sorprende en el artículo es que no se matice suficientemente que la descentralización evolucionaría hacia la creación de una democracia liberal, sólo si los políticos autonómicos que legislan y gestionan realizasen políticas liberales adecuadas que promoviesen los derechos y libertades individuales, el libre mercado y la reducción del tamaño del Estado Autonómico.

Desgraciadamente, la tendencia del ESTADO AUTONÓMICO es justo la contraria - salvo la única excepción de algunas políticas de Esperanza Aguirre en Madrid -, con políticos tremendamente intervencionistas y con algunas legislaciones autonómicas tremendamente totalitarias plasmadas en Nuevos Estatutos que de Autonomía que suponen:

a) Restricciones graves a derechos y libertades individuales.
b) Incremento del actual adoctrinamiento de los individuos en el espíritu secesionista; aprovechando la irresponsable cesión de las competencias completas en educación.
c) Planteamiento de posibilidades de secesión de carácter nacional socialista. Por tanto, secesiones totalitarias, en nada liberales, y en nada basadas en el libre albedrío (sino en la extorsión y el adoctrinamiento); por mucho que algún anarcoliberal lo pretenda para alcanzar su utopía ácrata.
d) Generación de un futuro lleno de incertidumbre e inestabilidad para su territorio y para las regiones limítrofes, con constantes y crecientes reivindicaciones nacionalistas no sólo de competencias y de compensaciones dinerarias (olvidas en tu artículo el cupo vasco o el cupo navarro), sino también de patrimonio y de territorios anejos.
e) Creación de derechos y obligaciones diferenciales que son claramente inconstitucionales; por mucho que la actual politización del Tribunal Constitucional pueda permitir el presente cambio de régimen encubierto que se está produciendo en España.

Resumiendo, tal y como se redacta el artículo, parece como si el Estado, la Burocracia y la Corrupción PERIFÉRICAS fuesen mejores que la central, lo que es una falsedad total.

Tampoco comentas, como en casi todas las autonomías - con la posible excepción de Madrid - la burocracia y la corrupción locales se han ido incrementando, conforme se han ido transfiriendo competencias de la administración general del Estado hacia la administración autonómica.

Sugiero que, desde el IJM, al tratar temas tan sensibles en España (ante la deriva nacional - socialista actual), se escribiese con un mínimo de seriedad incluyendo no sólo los aspectos ventajosos del sistema autonómico (sólo vislumbro como tal la competencia fiscal y muy poco más) sino también los tremendos inconvenientes del mismo. Desde mi modesta opinión:

VENTAJAS DEL SISTEMA AUTONOMICO:
1. Competencia Fiscal
2. Cercanía para la resolución de los problemas del ciudadano (por incluir alguna más).

INCONVENIENTES DEL SISTEMA AUTONÓMICO:

1. Incremento del TAMAÑO DEL ESTADO (2.401.000 personas) debido al exceso de transferencia de competencias que suponen duplicidad de cargos públicos y aumento de plantillas y gastos, con competencias repartidas en multitud de sectores.

2. Es más, desde el nacimiento del sistema autonómico EL TAMAÑO DEL ESTADO SE HA DUPLICADO debido precisamente al incremento de la burocracia (y los funcionarios) autonómicos y locales. En realidad la administración general del Estado ha ido menguando a pasos agigantados mientras se transferían funcionarios de carrera (63%) y se realizaban contratos laborales (37% restante). Ahora la administración general del estado supone un 23’4% del total de empleados públicos, siendo un 53% de la administración autonómica y un 23’6% de las administraciones locales.

3. Incremento del GASTO DEL ESTADO (45% del PIB directamente) debido principalmente a la falta de disciplina y austeridad tanto en la administración Autonómica como en la Administración Local, dado que tienen que alimentar “localmente” a muchos políticos y a muchos empresarios (cazadores de prebendas públicas en forma de concesiones, subvenciones, ayudas, etc.) cercanos al partido político gobernante en la región o en el municipio.

4. Incremento de la ARBITRARIEDAD y de la CORRUPCION, ya que en los ámbitos autonómico y local, la fiscalización de los contratos y de las cuentas por parte de la Intervención General del Estado y la supervisión de los actos administrativos por parte de la Abogacía del Estado es mínima y sin el grado de implicación que tienen en la administración general del estado.


Lo siento pero no acepto pulpo como animal de compañía. Una descentralización no siempre es libera. Depende mucho de la legislación en la que se base y de los políticos que la desarrollen y apliquen.

De hecho, como he comentado arriba con datos, el Estado Autonómico ha complicado excesivamente la administración del estado en España, ha incrementado el número de funcionarios, y ha introducido arbitrariedad y mayor corrupción “locales”. Así, se han generado “duplicidades” normativas, se ha incrementando el gasto del Estado y, con ello, el tamaño del mismo.

Cierta descentralización es siempre buena, pero según cómo.

En fin, hace falta una Reforma Constitucional en profundidad, dado que la Constitución Española de 1978 desgraciadamente ha permitido desarrollar el Sistema Autonómico sin dejar definidas previa y claramente las competencias de las diferentes administraciones en sus artículos 148, 149 y 150.

Este error de concepto ha permitido derivas totalitarias de carácter independentista que atacan directamente tanto el mercado libre como los derechos y libertades individuales.

Manuel: ¡ Cuidado con los “wishful thinking” !

Prosiga el debate....

NOTA:
100% de acuerdo con la argumentación de José Antonio Baonza.

indu

Discrepo porque los poderes cedidos a las comunidades son en su mayoría aquelos que en lugar de ser cedidos han de ser eliminados.
Y otros muchos deberían ser traspasados de las comunidades a los ayuntamientos.

Si verdaderamente hubiera una rebaja fuerte del intervencionismo del estado y de su gasto en España, serían las comunidades autónomas las que se llevarían el grueso del recorte. De hecho en este momento ya contratan más fuhncionarios que el gobierno y realizan la mayor parte del gasto.

Y para ver el grado de intervencionismo: va desde multar por no poner un rótulo en Catalán hasta pretender legislar (y recaudar) sobre lo que no tienen competencias como por ejemplo por el tránsito de energía eléctrica. O pretender lesgilar, como en Galicia, para igualar los derechos de los miembros una pareja de hecho los de un matrimonio (suena muy progre y en la práctica es restar a los individuos el derecho a vivir sin casarse).

No veo tal evolución al liberalismo, sino a más intervencionismo y a un nuevo "centralismo" por regiones.

El propio intento de conseguir "naciones" lo deja calro.

Angel

Se me hace extraño leer un artículo liberal que promueva el desarrollo de más poder político; cuando lo correcto no es que se desarrollen nuevos poderes políticos para controlar a otro poder político, ya que ello supone poner a un ladrón a vigilar a otro, el único vigilante válido sería un tercero (poder judicial no politizado)

Además tenemos que ver los problemas que trae este grado de autonomía:
1.- Diferencias normativas entre los distintos mercados, para una empresa se hace difícil cuando no tienes claro que requisitos son precisos en cada uno de los mercados. De hecho, uno de los objetivos de la UE es unificar el mercado europeo no tendría mucho sentido unificar Europa y separar España)
Le pondré varios ejemplos:
- Mi padre siempre ha tenido colmenas trashumantes de Teruel a Valencia, con el estado central se pedía una autorización de traslado, con el estado autonómico debe pedirse una a Aragón y otra a la Comunidad Valenciana (o bien una nacional mucho más cara), con lo que duplico costes para hacer un viaje de 90 kilómetros.
- Tengo clientes de empresas de instalación de aire acondicionado, antes el carnet de instalador era nacional, ahora si quieres hacer una instalación en otra comunidad deben solicitar la “conversión” de dicho carnet autonómico en la comunidad donde realicen la instalación.
- Autorizaciones de industria y alimentación para poner en el mercado nueva maquinaria u otros productos (desde normativa de calidad a normativa de etiquetado).

2.- Duplicación de funcionarios con las mismas finalidades: Ministerio, Consellería y Diputación. Conseguimos duplicar gastos de estructuras (todos ellos necesitan edificios, ordenadores, …), sueldos, y competencia entre ellos a fin de obtener más recursos públicos.

3.- Los nuevos estatutos no son liberales, sino intervencionistas; antes eramos esclavos de un dueño lejano (con lo que teníamos cierto margen de actividad alegal); y ahora somos esclavos de dos dueños (uno lejos y el otro cerca).

4.- Si bien me parece interesante la competencia fiscal, la misma tiene que ser igual en todos los territorios. Así el País Vasco puede bajar el Impuesto sobre Sociedades, pero La Rioja no; con lo que realmente estamos ante un dumping fiscal autorizado por el gobierno estatal. Teniendo en cuenta que el “voto con los pies” no es tan sencillo como se comenta, si fuese tan fácil todas las empresas estarían en Barbados.

Pedro U.

Comparto en buena parte las reflexiones de Manuel Llamas. El tema es apasionante, sobre todo por lo que revela acerca de las profundas contradicciones que sufre hoy el liberalismo como ideología-refugio del nacionalismo español. Evidentemente la descentralización es un principio liberal clave para el debilitamiento de las grandes estructuras burocráticas. Otra cosa es que el control público de un Estado no deba verse sustituido por el control (a veces más estrecho) de una administración autonómica: sería como salir de una trampa para caer en otra. Y lo cierto es que hoy muchas administraciones autonómicas representan auténticos regímenes socialistas, donde se controla hasta la más mínima expresión ideológica, social o cultural.
Pero, repito, un debate que debéis hacer los liberales españoles es por qué el nacionalismo español quiere utilizaros en la absurda resurrección de Una, Grande y Libre.
Desde luego, a mí no me van a engañar llamándose liberales los mismos que hace tres décadas defendían un Estado totalitario, ni mucho menos los que en su momento, en mi país, desde Neguri, se llamaban liberales pero financiaban un partido socialista, nacionalista y totalitario como Falange.

Jose Antonio Baonza Diaz

Pedro U, la sarta de falacias (argumentos ad hominen, tesis que desmientes con las mismas pruebas que tú presentas) llegan a la antología. Vuestro pequeño Pais Vasco no es el único que tiene oligarquías muy mañosas para evitar la liberalización y ganarse el favor del poder, incluido el de los no tan nuevos poderes autonómicos. Esa es una constante, ¿como decirlo sin que te ofendas? "muy española". También es notable como esas oligarquías conspiran y se adaptan a los nuevos gritos de los nuevos tiempos. Sobre sentimientos nacionales poco tengo que decir. Pero, por favor, ahorrate "demonizaciones" y prejuicios contra lo que tu llamas la utilización de los liberales por el "nacionalismo" español. ¿Quién es ese nacionalismo español? ¿La Falange? ¿Tus odiados vecinos de Neguri? ¿No me digas que nadie en Neguri es nacionalista vasco, ahora? Date una vuelta por el mundo. A lo mejor te pasa como a Carod Rovira que se fue a la India, en el coche oficial del embajador español, y fue recibido con pancartas de "Welcome Spanish friends".

Pedro U

Leo buena parte de los comentarios que no estaban publicados cuando había enviado el mensaje anterior y me confirman en lo que había escrito con anterioridad. Aprecio la ponderación de Manuel Llamas en su artículo (hasta mencionaría su valentía, a la vista de cierto contexto en que desarrolla sus ideas) pero repruebo la utilización espuria de la ideología liberal por parte del nacionalismo español. Por otra parte, me resultan muy curiosos esos ataques a la soberanía fiscal vasca, cuando supone precisamente bajar los impuestos y favorecer la actividad empresarial. Es una tarea urgente evitar la instrumentalización del liberalismo político y económico por aquellos que lo han utilizado en alternancia con el nacionalsocialismo, según les conviniera desde un punto de vista nacional.

Pedro U

El texto de Jose Antonio Baonza, encajonado entre los dos mensajes que yo he enviado, es sumamente clarificador y me reafirma en la radical oposición que debe articular el liberalismo frente a la intolerancia nacionalista. Frederik Bastiat hizo sarcasmo en varios de sus textos acerca de las fronteras. Y él, que era vasco bayonés, hizo particular sarcasmo de la frontera que le quedaba más cerca. No he venido aquí a impartir docencia, sino a proporcionar mi humilde opinión. Que haya servido para desenmascarar a fascistas disfrazados de liberales no es mi mérito: habida cuenta de la cultura política española es lo más fácil del mundo.

Bastiat

Este debate no es nuevo, ciertamente, con Albert ya he debatido sobre él.

En aquel debate, tratamos de huir de la realidad española, algo difícil, y el tratar de saber qué forma de acercar la administración al ciudadano para garantizar las mayores cotas de libertad.

Pero primero habría que hacer un distingo. Si hablamos de un mismo país o de si estamos buscando desmenuzar los países. En este segundo caso, sólo como apunte lo digo, es en el que estamos ahora en España, pero lo interesante de eludir este elemento radica en que elimina el fundamento del debate, no estamos hablando de descentralizar sino de romper estados. Y ese es otro tema.

Por tanto hagamos un esfuerzo por centrarnos en el primero que es el verdadero debate.

Si estamos en un país, por el momento imaginario, lo que no puede haber es distintas administraciones, que efectivamente siguen siendo administración del Estado, que pongan regulaciones, que generen derechos y que impongan deberes distintos entre las distintas partes del Estado. No se trata de hacerse competencia fiscal, que eso podría ser aceptable, sino de establecer limitaciones a la libertad de los ciudadanos de moverse, de establecerse, de comerciar dentro de ese mismo estado. Por tanto, si de algo debería servir este debate, y en ese marco se debería realizar éste en el IJM, es el de establecer cómo sería la mejor manera de acercar las administración al ciudadano no ya para aumentar la libertad de los individuos sino, al menos, evitar que no disminuya.

Y este debate no puede mas que fundamentarse en las funciones del Estado, que deberían ser garantizar la libertad de los individuos, el derecho de propiedad, la legislación básica, la defensa, la policía estatal, las relaciones exteriores, y por otro lado el resto de las administraciones. En mi caso no acabo por encontrar sentido a las administraciones autonómicas, sólo a las locales, puesto que como apunta Angel es la mas cercana y la más democrática puesto que la elección de los gobernantes es directa. Y al hacerse esa elección directa la posibilidad de exigir responsabilidad a esos gobernantes acentúa el control sobre los mismos.

Pero en el fondo todo se trata de la limitación y la estricta definición de cuales son las funciones de unos y de otros, no el que en cualquier momento cualquier mayoría pueda modificar el acuerdo básico en todo o en parte alterando incluso las relaciones entre los distintos territorios. Algo que debería estar taxativamente prohibido puesto que de lo que se trata es de garantizar la libertad de los individuos único sujeto de derechos. Los territorios no tienen derechos.

PD: Me resulta curioso el que se le llame a Bastiat vasco bayonés... No creo que el se hubiera sentido otra cosa que francés. El nacionalismo y sus manipulaciones de la historia.

Jose Antonio Baonza Diaz

Por alusiones, Pedro U. La descalificación, sin contestar a las preguntas y cuestiones que te planteaba con alguna ironia, que no puedes disimular que te ha sentado muy mal, no me parecen el mejor camino para proseguir un debate racional. Precisamente pretendía burlarme de quiénes, proclamándose liberales, quieren trazar nuevas fronteras. Me alegro que tengas a Bastiat entre tus lecturas, al menos compartimos algo. Por supuesto que esa etiqueta de "fascista disfrazado" con la que te despachas tan agusto, no responde a ninguna de los argumentos que he expuesto en mi anterior post. Curioso que a renglón seguido vengas con la apelación a la emoción, porque eres humilde y no vienes a impartir docencia. Lo siento, pero tienes un problema. Quieres anatematizar mis puntos de vista, que desconoces en toda su extensión, con una palabra tabú. Tu táctica si que es fascista o totalitaria. Me recuerdas mucho a los seguidores de Sabino Arana.
P.D Te recomiendo la lectura de "El bucle melancólico" de Jon Juaristi. Aunque tal vez tu "tolerancia" no soporte la descripción más acabada del mito de la tribu vasca.

Pedro U

No voy a entrar en más polémicas, ni siquiera para glosar manifiestas trampas metodológicas, como considerar “irónico” lo que uno dice y “descalificador” lo que dicen los demás; pero sí confesar que me fascinan declaraciones imposibles como suponer que Bastiat “no se hubiera sentido otra cosa que francés”. La abrumadora mayoría de los habitantes del País Vascofrancés se consideran franceses, lo cual no les impide en modo alguno considerarse vascos. Yo conozco muchos, y con no pocos de ellos hablo en lengua vasca, aunque como imagino que por ahí se piensa que el euskera lo inventó Sabino Arana no os voy a quitar la ilusión. Si a alguien le molesta que existan vascos de nacionalidad francesa es algo que yo no puedo remediar. Por lo demás, sobre lo que pensaba Bastiat de sí mismo y de nuestro país basta con haberlo leído. Hay alusiones muy explícitas en “Sofismas económicos”, pero sobre todo recomiendo el folleto “Le pont de la Bidassoa”, que a cualquier nacionalista español le hará hervir la sangre, pero que hará las delicias de todo liberal consecuente. Yo me siento orgulloso de tener compatriotas tan honorables como él, pero me eximo de difundir su pensamiento entre quienes lo citan en vano, sobre todo si adoran mantener la frontera que él pugnaba por destruir (Y es cierto que quería hacerlo sólo por cuestiones económicas, pero apoyaba además el argumento en una evidencia cultural).
Los verdaderos liberales, como Rodríguez Braun, han escrito con acierto acerca de Bastiat y su condición de vasco. Asumo sus consideraciones en ese tema (como en casi todos) porque afortunadamente está vacunado contra ese virus que veo que circula por aquí.
Y personalmente doy por cerrada la polémica. Mi primera frase sobre el artículo de Llamas había sido: “El tema es apasionante, sobre todo por lo que revela acerca de las profundas contradicciones que sufre hoy el liberalismo como ideología-refugio del nacionalismo español”. Toda la polémica subsiguiente no hace más que confirmar la existencia de un problema muy profundo en el liberalismo español, que en el plano ideológico está, sin duda alguna, infestado de agentes dobles.
Agradezco al Instituto porque, pleno de espíritu liberal, haya publicado todos mis mensajes. No dudaba de que fuera a hacerlo, pero la verdad es que en vuestro país existen algunos tipos que se llaman liberales con tanta ligereza que a veces parece conveniente, para hablar con ellos, ponerse un equipo de protección antidisturbios.
Arrasti on eta beste bat arte.

(¡Por Dios! ¡Eta es una partícula copulativa! ¡Y a mayor abundamiento procedente del latín!)

Albert Esplugas

Absolutamente de acuerdo con tus reflexiones, Manuel. Esbocé ideas similares en este artículo: “La unidad de España reconsiderada”.

Recomiendo también el intercambio que mantuvimos Alberto Illán y yo al hilo de su artículo sobre el tema.

Creo que demasiados liberales en España ignoran o minusvaloran el papel que puede jugar la competencia entre administraciones a la hora de recortar la intervención del Estado o frenar su crecimiento, quizás porque en cierto modo se trata de un proceso de mano invisible (las administraciones reducen impuestos etc. por efecto del voto con los pies de empresas / individuos sin que sea su verdadera intención volverse más liberales) y a menudo piensan únicamente en procesos liberalizadores “planificados” o implementados deliberadamente por el gobierno. Resulta un poco paradójico que quienes más saben apreciar las virtudes de los procesos de mano invisible en el mercado no acierten a trasladar algunas de sus enseñanzas al campo de la estrategia y la reforma política.

ANGEL FERNANDEZ

CRITICA AL ARTICULO:
Muy flojo en su argumentación, este artículo se aleja de la calidad argumental de otros comentarios del IJM, ya que no aporta datos que sustenten que el estado autonómico actual genere “liberalismo”, más bien al contrario.

Es decir, el autor aborda de un modo “naif” un “wishful thinking” que pretende lograr una transición hacia el liberalismo “local”, en la descentralización del estado autonómico, lo que es un auténtico disparate:

SI DICHA DESCENTRALIZACION SE LEGISLA Y GESTIONA DE MODO INTERVENCIONISTA (punto de encuentro del socialismo y del nacionalismo), NO EXISTE UNA TRANSICION LIBERAL SINO UN “ CAMINO DE SERVIDUMBRE”

Igualmente:

1. El autor intenta justificar su “wishful thinking” en la competencia fiscal (quizás el único elemento beneficioso del estado autonómico) pero, evita referirse al cupo Vasco y al cupo Navarro como sustentadores de la ventaja fiscal de dichos territorios.

2. El autor evita citar con datos (posteriormente los he aportado yo), como el TAMAÑO DEL ESTADO en el ámbito autonómico ha aumentado exponencialmente (53% del tamaño del Estado) desde el inicio del proceso autonómico, como el GASTO AUTONÓMICO se ha disparado y, como la CORRUPCION AUTONÓMICA no deja de incrementarse por políticos locales y por sus huestes de medradores de prebendas.

3. El autor mira hacia otro lado, para no observar como el estado de las autonomías genera TENSIONES TERRITORIALES Y RECLAMACIONES CONSTANTES de más competencias, más dinero e incluso más territorios limítrofes, que solo provocan una ESPIRAL DE INESTABILIDAD económica y social de muy difícil pronóstico en el medio plazo.

4. El autor evita referirse a como el estado autonómico, debido al eterno control nacionalista del País Vasco, permite que una banda terrorista nacionalista (mismos objetivos pero instrumentación más sanguinaria) esté amedrentando, extorsionando y asesinando, EN CONTRA DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES INDIVIDUALES (libre albedrío, libre opinión, propiedad privada, vida, ...) DE CIENTOS DE MILES DE CIUDADANOS NO NACIONALISTAS.

5. El autor no cita como el estado autonómico fue muy mal diseñado por los “padres” de la democracia en los artículos 148, 149 y siguientes de la Constitución Española de 1978: al no dejar perfectamente definidas las competencias de cada administración y al no limitar huidas secesionistas totalitarias (en nada liberales).

6. El autor mira hacia otro lado, frente a un estado autonómico que ha cedido la competencia en educación a partidos nacionalistas que adoctrinan a los niños en el “tribalismo”, permitiendo la distorsión de la historia, la economía, la geografía, etc.. en aras del “interés común” definido por una ideología totalitaria.

7. Finalmente, y por no extenderme más, el autor evita citar como el estado autonómico, ha provocado la DIASPORA DE MÁS DE 200.000 VASCOS NO NACIONALISTAS.



TRIBALISMO LIBERAL: SUS CONTRADICCIONES
Este artículo del IJM me ha parecido un ejemplo claro de cómo el TRIBALISMO afecta también a algunos supuestos liberales. Algunos nacionalistas (o autonomistas intervencionista) maquillan sus políticas intervencionistas con pintura liberal, sin darse cuenta que la barrera del respeto a los derechos y libertades individuales hacen imposible la comunión entre nacionalismo (o autonomismo intervencionista) y liberalismo.

NACIONALISMO LIBERAL: SU IMPOSIBILIDAD
El liberalismo es utilizado por otras ideologías como cobertura para encubrir su INTERVENCIONISMO. El nacionalismo liberal no deja de ser teórico. En la práctica en ningún país y en ningún territorio donde se aplica el nacionalismo hay cabida para el liberalismo. El nacionalismo se basa en la “diferenciación” aldeana (psicológica) frente al otro, y sólo se logran sus objetivos si se introducen “elementos diferenciadores” que en la práctica atentan contra los derechos y libertades de ciudadanos y contra el libre mercado.

Un nacionalista jamás puede ser liberal, dado que no respecta los derechos y libertades de los demás individuos no nacionalistas, intentando marginarlos y/o excluirlos de su sociedad.

El nacionalismo liberal es imposible y, aquellos osados que lo reclaman sólo realizan un “wishful thinking” de salón, de imposible aplicación práctica. Todo nacionalismo conduce un CAMINO DE SERVIDUMBRE por su marcado carácter intervencionista.

LA FATAL ARROGANCIA de F.A. HAYEK:
Recomiendo su lectura a los supuestos liberales con deriva nacionalista, por su muy clara explicación crítica del pensamiento aldeano de las antiguas sociedades tribales, frente al moderno pensamiento que permite y así mismo genera la civilización, basado en instituciones morales de una sociedad extensa y compleja, nuestra civilización.

EFECTO TXAPELA:
"Dícese del efecto psicológico causado al llevar calada la “txapela” hasta los ojos por la excesiva presión (nacionalista) que impide ver más allá de la aldea o tribu".

NOTA:
Dedicado a Pedro U. y sus amigos tribalistas. In memoriem.

Jose Antonio Baonza Diaz

Pedro U, has caído en tu propia trampa, al acudir a nuevas falacias y al argumento de autoridad de mi también admirado Carlos Rodríguez Braun. Página 60 de su Diccionario pólíticamente incorrecto, editado por LID editorial empresarial: "Español: Para algunos españoles de partes de España tan tipicamente españolas como el País Vasco -asombrosamente- un insulto". Cierro las comillas. Sapere aude.

Bastiat

“La abrumadora mayoría de los habitantes del País Vascofrancés se consideran franceses, lo cual no les “
impide en modo alguno considerarse vascos” Abrumadamente cierto Y no solo eso. Una abrumadora mayoría de los habitantes del País Vasco se consideran españoles, lo cual a ninguno se le impide en modo alguno considerarse vascos.

Fin del tema.

Albert, me dan ganas de retomar aquel hilo pero lo dejo a tu interés.

Como único apunte decir que yo he planteado dos diferencias para encuadrar el tema. Por un lado separatismo o desmembración de los estados sometiendo a las poblaciones a procesos de imposición ideológica, cultural, normalización lingüística, que hace muy difícil considerar considerar dicho proceso como liberal. Otra cosa distinta es hacer política e historia ficción pensando que irremediablemente en todos los territorios seccionados se tenga que ir necesariamente a mayor libertad económica y política. Y por otro llegar a una efectiva descentralización del Estado dejando a la unidad administrativa mas pequeña posible, los Ayuntamientos, la prestación de los servicios y la capacidad recaudadora básica, dentro de un Estado con facultades legislativas limitadas y encargado de la defensa, la seguridad interior y exterior y las relaciones internacionales...

Puestos a elegir ¿con cual te quedas?

ANGEL FERNANDEZ

NACIONALISMO LIBERAL: CIENTISMO CONSTRUCTIVISTA

Con los datos expuestos arriba, creo que queda muy claro en mi último post, la imposibilidad práctica de una comunión entre el liberalismo y el nacionalismo, por el ataque directo que supone este último (auténtico cientismo constructivista) para los derechos y libertades de los ciudadanos no nacionalistas.

VERGÜENZA LIBERAL:
Siento verdadera vergüenza de que el IJM aloje en su seno nacionalistas ocultos bajo la bandera del liberalismo.

Admito que se discuta teóricamente sobre la disminución del tamaño del Estado, incluso sobre su utópica eliminación.

Pero, resulta bochornoso o, cuando menos curioso, que supuestos liberales en deriva nacionalista se pregunten sobre:
"El desarrollo del Estado Autonómico: ¿una transición liberal ? ",
cuando su utilización nacionalista (llámese autonomismo intervencionista si se quiere) ha provocado extorsión, amedrantamiento, chantaje, más de 1000 asesinatos y miles de heridos, más de 200.000 vascos en diáspora,... en contra de los derechos y liberades de cientos de miles de ciudadanos no nacionalistas.

Patético intento de conciliar el aceite con el agua, el nacionalismo (en la práctoca siempre intervencionista, salvo desarrollos teóricos de salón) con el liberalismo (llamése no coacción).

bastiat

Me vas a perdonar Ángel, pero creo que te has pasado un pelín. Ciertamente el nacionalismo que estamos padeciendo en España no puede en ningún momento asimilarse a nada que se le parezca al liberalismo. De hecho me encuentro entre uno de los mas críticos con Sala i Martín precisamente por defender con mas ahínco la postura nacionalista en Cataluña que una verdadera acción liberal y liberalizadora. Es estruendoso su silencio sobre el Estatuto catalán, manifiestamente socialista, manifiestamente independentista.

Pero eso no quiere decir que tengamos que abandonar la idea del nacionalismo a quienes practican el separatismo puesto que tanto nacionalismo puede ser uno o lo otro, es decir, el españolista. Otra cosa es tratar de entender, de definir claramente qué es la nación, qué es el nacionalismo.

Nación es sólo un sentimiento de pertenencia a un grupo con una realidad territorial y que se manifiesta en formas de autogobierno. Dicho esto, definición así, un poco a bote pronto, puesto que los judíos siempre se han sentido nación pese a la diáspora, siempre nos encontraremos con nacionalismos que choquen entre sí por esa idea de pertenencia a grupos diferentes, por realidades territoriales o, incluso, por formas de gobierno incompatibles. De hecho, en sí el liberalismo tiene su punto nacionalista puesto que tratar de aunar voluntades en torno a la idea de libertad individual, lo que le convierte en fácil víctima de todos los sentimientos grupales que busquen la diferenciación y se encaramen a cualquier ideal de superioridad gregaria. Pero no deja de ser un ideal bajo el cual aunar voluntades individuales. Es decir, acaba formando un ideal nacional, por la pertenencia, por la realidad territorial y por la forma de autogobierno.

Por tanto, lo inconveniente del artículo de Manuel Llamas no está en sí en la realidad española, sangrante para aquellos que si sentimos España, sino en entender si es posible aceptar el proceso autonómico, o descentralizador como garante de mayores cotas de libertad.

Si nos planteamos la descentralización, es decir, sin poner en duda la unidad estatal, la unidad nacional, evidentemente que aceptando dicha premisa, definiendo taxativamente las funciones del Estado, limitándolas, y las de las entidades que gestionen dicha descentralización, en mi caso propongo los ayuntamientos, limitando también cuales son sus funciones y posibilidades normativas, la competencia entre administraciones descentralizadas garantiza mayores cotas de libertad.

Pero analizar el asunto sólo desde el punto de vista de competencias entre estados, el argumento resulta cojo puesto que tal competencia ya existe, es mas, se trata de limitar en la UE con aquello de la “armonización fiscal”, precisamente porque escuece a los socialistas de toda condición, y para ello no es preciso que el tamaño de los estados, ni poblacionalmente ni territorialmente hablando, tenga nada que ver, sino que tiene que ver con el grado de libertad económica que cada Estado ya practique.

¿Qué mayor número de estados aumenta las posibilidades de competencia fiscal y de liberalización de las economías….? Puede, pero eso no significa que los liberales tengamos que apoyar el separatismo puesto que el separatismo es en si una imposición a los individuos, como, de hecho, es cualquier idea de Nación-Estado.

Albert Esplugas

¿Qué mayor número de estados aumenta las posibilidades de competencia fiscal y de liberalización de las economías….? Puede, pero eso no significa que los liberales tengamos que apoyar el separatismo puesto que el separatismo es en si una imposición a los individuos, como, de hecho, es cualquier idea de Nación-Estado.

No veo por qué. Está claro que, visto desde una perspectiva ancap, el Estado es una imposición tome la forma que tome y con independencia de lo descentralizado que esté, pero eso no es óbice para que podamos preferir un modelo de Estado a otro. Que podamos preferir, por ejemplo, un modelo federalista a un modelo centralista, lo mismo que podamos preferir un modelo de Estado con separación de poderes a un modelo de Estado sin contrapesos internos (creyendo que un modelo favorece más la libertad que el otro). El problema, bastiat, es que quizás estás confundiendo “preferir” con “justificar” o “legitimar”, pero hay que distinguir entre ambos conceptos.

En cualquier caso, ya dije en otra ocasión que no tengo intención de contribuir a la crispación social tomando posiciones beligerantes con respecto a la unidad o a la independencia. Simplemente no veo mal la desmembración de España y, sobre todo, no solo me parece defendible desde un punto de vista liberal sino que me parece más coherente con sus premisas. Y esto no tiene por qué estar relacionado con el nacionalismo (contrariamente a lo que dice Ángel, yo no veo en el artículo de Manuel ni rastro de nacionalismo; y aunque lo hubiera, no veo por qué razón eso tendría que descalificarle). El nacionalismo es un sentimiento de pertenencia, y en la mente estatista de la mayoría se convierte en nacionalismo político: claman por mover o mantener las fronteras acorde con su idea de nación e imponer determinadas políticas (culturales, lingüísticas etc.) para promoverla/protegerla. En este sentido yo veo nacionalistas por todos lados, nacionalistas catalanes, vascos y nacionalistas españoles. Si tuviéramos que excomulgar del liberalismo a nacionalistas como Sala-i-Martín, me da a mí que buena parte de los liberales españoles quedarían también excomulgados. En mi opinión no se trata de excomulgar a nadie ni de recrearse en la idea de que liberalismo y nacionalismo son necesariamente incompatibles, se trata de combatir el nacionalismo político, la carga socialista del nacionalismo (del nacionalismo catalán, vasco etc. lo mismo que del español) y defender reformas con vistas siempre a maximizar la libertad.

Por último quisiera preguntarle a Ángel si está de acuerdo con este capítulo del Liberalism de Mises, si cree que no hay nacionalistas en España que defienden exactamente eso y si cree que defender tales posiciones es anti-liberal.

Un saludo

ANGEL FERNANDEZ

Manuel / Alberto,

Ya puedes poner un link de conexión con el mismo San Pedro, en línea directa con Díos, porque no me convencéis. Respeto vuestras ideas (siempre que no atenten contra la libertad de ciudadanos no nacionalistas) pero no las comparto.

SI LA DESCENTRALIZACION SE LEGISLA Y GESTIONA DE MODO INTERVENCIONISTA (punto de encuentro del socialismo y del nacionalismo), NO EXISTE UNA TRANSICION LIBERAL SINO UN “ CAMINO DE SERVIDUMBRE”.

En una conferencia celebrada hoy, el catedrático Francisco Cabrillo resaltaba hoy como Milton Friedman definía la METODOLOGÍA DE TRABAJO DEL ECONOMISTA: "tener unas ideas y comprobar empíricamente su funcionamiento en la realidad"

Igualmente, resaltaba la critica de Milton Friedman a aquellos economistas, filósofos y metodólogos que pretenden dar lecciones de liberalismo sin haber trabajado nunca sobre un problema real.

Creerme que inmediatamente he pensado en muchos de vosotros y, en muchas de vuestras teorías de salón de imposible aplicación práctica (salvo atropello de los derechos y libertades individuales).

He pensado inmediatamente en vuestros sueños de anarquía liberal (sin estado y sin instituciones que permitan el cumplimiento de los contratos y el respeto a la propiedad privada).

He sonreído al instante al comprobar lo patético de defender una comunión imposible entre nacionalismo (separatismo intervencionista con atropello de ciudadanos no nacionalistas) y liberalismo (no coacción).

Recomiendo reflexionéis sobre el lavado de cerebro que os han efectuado con la política de inmersión cultural, histórica y, sobre todo, sentimental en el separatismo y en la Anti España.

Podéis devorar cientos de libros y seguir al iluminado de turno que os hable sobre la viabilidad teórica de la anarquía liberal y del nacionalismo liberal, pero su imposibilidad práctica es evidente.

Pese a mis críticas aceradas, reconozco que en el ámbito teórico el debate siempre es sano, dado que se elude el conformismo social frente al papá Estado, se alienta la reducción del tamaño de éste, se incentiva el incremento de la economía de mercado como método más eficiente de regular las relaciones humanas y, sobre todo, se estudian formas más adecuadas de defender efectivamente los derechos y libertades individuales.

Sin embargo, sólo espero de los artículos y de los comentarios del IJM un mínimo de dignidad y coherencia en la defensa de los derechos y libertades individuales, como mínimo al mismo nivel que la libertad de mercado.

De otro modo no hablamos de liberalismo, sino de sucedáneos teóricos que ocultan o edulcoran otras ideologías. Me vienen a la mente intentos de comunión de ideologías tan irrisorios como el socialismo liberal (¿?), el anarquismo liberal o el nacionalismo liberal.

Resumiendo nuevamente, pretendéis justificar un muy penoso estado autonómico fijando la atención tan en sólo en una pírrica competencia fiscal y sin profundizar más; cerrando los ojos ante los atropellos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a multitud de otros derechos individuales de los ciudadanos no nacionalistas en muchas regiones de España.

Os lo repito por si se os olvida lo que supone el Estado Autonómico:

1. El autor intenta justificar su “wishful thinking” en la competencia fiscal (quizás el único elemento beneficioso del estado autonómico) pero, evita referirse al cupo Vasco y al cupo Navarro como sustentadores de la ventaja fiscal de dichos territorios.

2. El autor evita citar con datos (posteriormente los he aportado yo), como el TAMAÑO DEL ESTADO en el ámbito autonómico ha aumentado exponencialmente (53% del tamaño del Estado) desde el inicio del proceso autonómico, como el GASTO AUTONÓMICO se ha disparado y, como la CORRUPCION AUTONÓMICA no deja de incrementarse por políticos locales y por sus huestes de medradores de prebendas.

3. El autor mira hacia otro lado, para no observar como el estado de las autonomías genera TENSIONES TERRITORIALES Y RECLAMACIONES CONSTANTES de más competencias, más dinero e incluso más territorios limítrofes, que solo provocan una ESPIRAL DE INESTABILIDAD económica y social de muy difícil pronóstico en el medio plazo.

4. El autor evita referirse a como el estado autonómico, debido al eterno control nacionalista del País Vasco, permite que una banda terrorista nacionalista (mismos objetivos pero instrumentación más sanguinaria) esté amedrentando, extorsionando y asesinando, EN CONTRA DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES INDIVIDUALES (libre albedrío, libre opinión, propiedad privada, vida, ...) DE CIENTOS DE MILES DE CIUDADANOS NO NACIONALISTAS.

5. El autor no cita como el estado autonómico fue muy mal diseñado por los “padres” de la democracia en los artículos 148, 149 y siguientes de la Constitución Española de 1978: al no dejar perfectamente definidas las competencias de cada administración y al no limitar huidas secesionistas totalitarias (en nada liberales).

6. El autor mira hacia otro lado, frente a un estado autonómico que ha cedido la competencia en educación a partidos nacionalistas que basan su poder en una POLITICA DE ADOCTRINAMIENTO de los niños en el “tribalismo” sentimental, permitiendo la distorsión de la historia, la economía, la geografía, etc.. en aras del “interés común” definido por su ideología totalitaria.

7. Finalmente, y por no extenderme más, el autor evita citar como el estado autonómico, ha provocado la DIASPORA DE MÁS DE 200.000 VASCOS NO NACIONALISTAS.

Dicho lo cual, espero que unas cañas solucionen este contencioso, cualquier día después de una conferencia del IJM.

Busquemos puntos de encuentro en otros comentarios y artículos, porque en éste es bien difícil.

Bastiat

Alber, me alegra no veas el porqué diferenciándote de la postura Ancap. Eso nos da pie a avanzar hacia un cierto consenso, que, por cierto, no es otra cosa la que busco.

Y, precisamente, para tratar de alcanzar algún consenso yo he distinguido dos caminos, el separatista y el… por así decirlo, el municipalista. Evidentemente el primer caso no soluciona nada puesto que se está hablando de las virtudes de la descentralización, que no de la secesión. En el segundo, si hemos de hablar de la descentralización yo estoy planteando la máxima descentralización posible, la de los ayuntamientos como los prestadores de los servicios a los ciudadanos…. de ciudad y de pueblos, claro está, puesto que cualquier justificación que se dé para apoyar la descentralización autonómica, y mas si se trata de apoyar ésta en teoría liberales… ¿porqué no ir a la máxima descentralización administrativa? Esa es mi idea.

Pero no creo que me puedas a mi decir que yo esté acusando a nadie de que justifique o legitime nada, porque precisamente yo he mantenido mi opinión alejada de la realidad nacional, la nacional española, no lo niego. Y si hemos de preferir, en mi caso he dejado bien claro qué prefiero. Y lo prefiero porque garantiza las máximas cotas de libertad… Si es que el pueblo decide que así sea, es decir, lo mismo en cualquier forma de Estado que democráticamente se elija por la condenada mayoría. Y eso no lo debemos olvidar.

Evidentemente que el nacionalismo no se puede usar como causa de excomunión del creo liberal a nadie, salvo que dicho nacionalismo prime sobre el liberalismo estableciendo barreras comerciales, idiomáticas, culturales entre unos y otros. ¿Cómo se puede justificar el liberalismo de alguien que promueve la coacción para, por ejemplo, imponer a todos los ciudadanos una lengua en detrimento, por ejemplo, de la lengua materna cuando dicha lengua materna es cooficial en el territorio que pretende imponerse dicha norma? NO soy yo en el negara el liberalismo de Sala y Martín, debería ser él el que justificara dicha acción o renegara de ella. Yo sólo dejo patente tamaña contradicción entre la defensa de la libertad individual que debe caracterizar a los liberales, en esto no creo que estemos en desacuerdo, con dicha política.

Y no sólo no lo creo incompatible, sino que creo que el propio liberalismo es en sí, en el fondo, un intento de establecer en un determinado territorio, un sistema de autogobierno que garantice la máxima libertad individual y el respeto a los derechos fundamentales, en un determinado territorio. No es incompatible el nacionalismo con el liberalismo, lo que es incompatible es primar aspectos nacionalistas sobre los liberales. No se es liberal porque se crea sólo en la libertad de empresa.

Y respecto a lo de Angel. Para nada se puede justifica desde un punto de vista liberal, con lo cual estoy de acuerdo con él, el actual proceso que esta viviendo España. Es todo meno liberal. Es mas, es profundamente totalitario.

Pedro U.

Sé que me habéis arrinconado larga y ampliamente de todo este debate ("Fin del tema", ¿recuerdas, B.?).
Pero al menos tu última intervención es bastante más conciliadora y demuestra algunas lecturas razonables, así como un esperanzador aprovechamiento de ellas.

ANGEL FERNANDEZ

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA:

Ante cualquier desarrollo teórico entorno al nacionalismo, debemos recordar siempre a las víctimas "reales" del mismo en la Alemania nazi, en la ex-Yugoslavia secesionista, en la España autonómica,...

Diferentes entornos sociales. Y sólo diferentes grados de desarrollo, de una misma clase de problema nacionalista.

Por ello, más allá de los desarrollos teóricos y académicos, os remito a mis comentarios arriba sobre la DEMOSTRACION EMPÍRICA de imposibilidad de conciliación del nacionalismo (por desembocar siempre en intervencionismo asfixiante sobre los derechos y libertades de ciudadanos no nacionalistas) y el liberalismo (no coacción).

Igualmente remito a mis DATOS EMPÍRICOS arriba, donde claramente se demuestra la penosa situación del Estado Autonómico y su deriva intervencionista (totalitaria).

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