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Portada - Comentarios - ¿Necesitamos el sistema Galileo?

29/05/2007 - Fernando Díaz Villanueva

¿Necesitamos el sistema Galileo?

El sistema GPS o Global Positioning System es un modernísimo sistema de navegación por satélite que nos sitúa en el mapa con una exactitud sorprendente. Funciona gracias a una constelación de 24 satélites que, a lo largo de los años 90, fue lanzando al espacio el Gobierno norteamericano. Sus orígenes son, evidentemente, militares, pero hoy millones de personas disfrutan del servicio y los receptores GPS son ubicuos en automóviles, embarcaciones y hasta en las mochilas de los montañeros.

El éxito del GPS se ha debido a la innegable utilidad que tiene saber donde se está unido al hecho de que es gratuito, es decir, que cualquiera con un receptor puede conectarse a sus satélites sin que nadie en el ejército norteamericano –que es quien opera la red– le pase una factura. Es bueno, bonito y hasta barato aunque, en nuestro caso, es gratis porque no pagamos con nuestros impuestos el mantenimiento de los satélites. Los Estados Unidos, como es lógico, se reservan cortar el acceso cuando a ellos les venga bien u ofrecer ligeros errores en el posicionamiento.

Esto ocasionó que los rusos en su época soviética se mosqueasen y emprendiesen un proyecto semejante llamado Glonass. El sistema ruso se compone, al igual que el del GPS, de 24 satélites pero a día de hoy sólo tienen 14 en órbita por lo que no pueden competir con la red americana. Quizá en un futuro no muy lejano ambos sistemas convivan y se complementen. La Unión Europea, infestada de políticos con demasiado tiempo libre, decidió hace unos años que no podía ser menos. Que si los Estados Unidos y Rusia cuentan con satélites de posicionamiento, Europa ha de tenerlos también, aunque sea la tercera red en discordia y su desmesurado coste se dé de bofetadas con el sentido común.

En 2003 los políticos parieron sobre el papel el invento. Se llamaría Galileo y sería un sistema calcado del GPS para, según ellos, no depender de los americanos. El problema es que la Unión Europea como tal no es una nación y, por lo tanto, carece de ejército que patrocine un proyecto concebido para contribuir a la seguridad nacional. Además, todos los países de la UE son firmes aliados de Estados Unidos y, por tanto, las ventajas estratégicas de uno valen para todos los demás. En eso consisten las alianzas militares.

Si la razón primera que motivó el lanzamiento del GPS o el Glonass no se sostiene, la utilidad que el sistema tenga para los europeos es más cuestionable aún. Sale carísimo, tanto que las empresas privadas que los burócratas de Bruselas habían enredado en el proyecto han dado marcha atrás obligando a que sea la administración pública la que corra con los gastos. Hacer que los europeos paguen una fortuna por un sistema igual al que ya tienen gratis es un absurdo. De ahí que los privilegiados funcionarios de la Unión se hayan puesto tan nerviosos y apelen a la "soberanía europea", como si ésta existiese y estuviese amenazada.

Si los norteamericanos cortan el servicio, extremo bastante improbable, quizá se presente una interesante oportunidad de negocio para una empresa que quiera explotar un sistema tan demandado, pero, eso sí, cobrando. Mientras sea gratis no hay nada que hacer. Por ahora, y por fortuna, el proyecto Galileo se encuentra parado por falta de dinero, esa bendición de color verde cuya escasez ha evitado tantas estupideces en el pasado.

 

Opinión de los lectores

.hF

En realidad existe otro problema con la red Estadounidense (aparte del posible corte del servicio); el aviso de maniobras con los satélites se notifica a posteriori. A veces, como es lógico, por motivos de mantenimiento o técnicos, es necesario hacer maniobrar uno de los satélites. Para ello se suele desplazar de su posición geodésica produciendo errores en todos los receptores enlazados a él en ese momento. Dichas maniobras no se notifican hasta que han concluido, con lo que no se puede establecer un nivel aceptable de seguridad para según que usos (p.e.: aterrizaje de aviones).
Otro problema por el que comenzó a gestionar el proyecto Galileo es el error introducido (voluntariamente) en la red GPS por el ejército para evitar usos militares por parte de otros paises. Dicho error, afortunadamente, se eliminó durante la administración Clinton.

tecnoliberal

Hola Fernando,

No, no lo necesitamos, y de hecho te anticipo que jamás va a funcionar (o eso espero). Te recomiendo echar un vistazo por aquí.

Un saludo :)

Ángel

Leyendo el artículo y la opinión de los lectores, queda de manifiesto que ni uno ni los otros pertenecen al sector aeroespacial, y mucho menos están o han estado involucrados en los proyectos europeos EGNOS y Galileo. Reconociendo el derecho de cada cual a expresar su opinión, creo que la mejor opción cuando hay que publicar una noticia o artículo de opinión sobre un tema del que se es profano es, primero, informarse acudiendo a las fuentes adecuadas y, segundo, ser prudente y no hacer afirmaciones categóricas que, normalmente, son una versión simplista del problema completo.

Así, cuando el autor dice que GPS “es gratuito” hay que puntualizar que no lo es, pues cada chip en un receptor GPS está gravado con aproximadamente 1 dólar que va directamente a las arcas del gobierno de EEUU.

Igualmente se afirma que es “un sistema calcado de GPS”. De nuevo esto es absolutamente falso, puesto que Galileo ofrecerá cinco servicios en lugar de un único servicio como proporciona GPS. En cualquier caso, el factor diferenciador es que Galileo es un sistema íntegro en el sentido de que permite al usuario conocer si el sistema funciona correctamente o existe algún problema interno.

Más sorprendente es el encontrar la afirmación de que Galileo “sale carísimo”. A este respecto, hay que señalar que depende de con qué se compare. Si es con lo que usted o yo ganamos al año, efectivamente, la cifra resulta desorbitada. Si pensamos que las famosas obras de soterramiento de la M30 en Madrid (costeadas por un solo ayuntamiento) valen lo mismo que el sistema Galileo (unos 3.300 millones de euros, aportados por varios países europeos), entonces, en mi opinión, no parece tan caro... Asimismo, y esto se ha publicado en prensa en diversos medios, el problema con el concesionario privado no ha sido que el proyecto les resulte caro, sino problemas internos en cuanto al reparto de responsabilidades.

Se necesita Galileo? Usted y yo probablemente no lo necesitemos, pero léase la “European Transport Policy” preparada por la Comisión y así conocerá el contexto del proyecto Galileo en el conjunto de la economía europea.

Existen en el artículos otras inexactitudes sobre fechas, etc. que no considero relevante comentar.

Espero que estas aclaraciones contribuyan a un mejor conocimiento de la cuestión y a fomentar el interés en el proyecto.

Un cordial saludo.

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