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Portada - Comentarios - La libertad de horarios comerciales

31/05/2007 - José Antonio Baonza Díaz

La libertad de horarios comerciales

El día 30 de abril de 1985, el Gobierno del PSOE aprobaba un Real Decreto-Ley que tendría una trascendencia inmediata para aumentar la libertad (escasa, como casi siempre) de la que gozaban los españoles de aquel tiempo. El mismo Gobierno que tres años antes, con la expropiación de RUMASA, había perpetrado en un solo día el mayor atentado contra el derecho a la propiedad privada que recuerden los anales de la historia, decidía, entre otras medidas, liberalizar los horarios comerciales y la duración de los contratos de arrendamientos urbanos. Una prensa pasajeramente encandilada con el ministro de Economía popularizaría la denominación con la que pasó a la historia: el Decreto Boyer. No obstante, oficialmente, se publicaría bajo el nombre de Real Decreto-Ley 2/1985, de 30 de abril, sobre medidas de política económica.

La norma contenida en su artículo 5 desplegó rápidamente unos benéficos efectos en la vida de los atribulados españoles de los años ochenta. Sin ir más lejos, quien esto les escribe consiguió trabajar durante la campaña de Navidad de aquel año. La proliferación de contrataciones temporales y/o a tiempo parcial como consecuencia directa de la posibilidad, aprovechada por muchos comerciantes, de abrir los domingos y festivos y ampliar los horarios por la noche, palió las poco halagüeñas perspectivas en el mercado de trabajo.

Transcurridos casi diez años de disfrute de ese régimen de libertad de horarios, sin embargo, la agonía del último de los gobiernos de Felipe González, preso de sus propias fechorías y de una situación económica nada boyante, le predispuso a congraciarse con una coalición formada por las castas sindicales y algunas asociaciones gremiales de pequeños comerciantes, que se proclamaba agraviada por los horarios comerciales libres, en uno más de sus intentos desesperados por evitar la derrota en las elecciones generales que tendrían lugar el 3 de marzo de 1996. De esta manera, poco antes de esas elecciones, ese Gobierno –con el apoyo de sus socios del grupo parlamentario de Convergencia i Unió– consiguió promulgar dos leyes que, aunque dejaban en última instancia la decisión al arbitrio de las comunidades autónomas, acabaron de hecho con ese régimen de libertad de horarios de los comercios, si bien introduciendo excepciones en función de los productos que vendieran y el tamaño y la ubicación del establecimiento: la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista y la Ley Orgánica 2/1996, de 15 de Enero, complementaria de la anterior.

Aunque la regulación se quiso disimular como provisional hasta el 1 de diciembre de 2001, fue prolongada por el gobierno de Aznar hasta el 1 de enero de 2005, mediante la aprobación del Real Decreto-Ley 6/2000, de 23 de junio, de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en Mercados de Bienes y Servicios. No obstante, el último inciso del artículo 43.4 de este decreto-ley, relativo a esta cuestión, dispuso que, en defecto de disposiciones autonómicas, serían de aplicación las disposiciones de libertad absoluta de horarios y de fijación de días de apertura.

Al no haber comunidad autónoma que renunciara a una regulación propia, la libertad de horarios ha quedado inédita, ya que tan solo se ha producido una limitada competencia entre ellas por permitir la apertura de más o menos domingos y días festivos. En este momento, por ejemplo, la Comunidad de Madrid es la región española que permite que se abran un mayor número de domingos y festivos. Su intervencionista y prolija Ley 16/1999, de 29 de abril, de Comercio interior de la Comunidad de Madrid, y el Decreto 130/2002, de 18 de julio que la desarrolló, permiten la apertura de todos los comercios en función de decisiones del Gobierno adoptadas el año anterior a su entrada en vigor. Su consejero de Economía autorizó la apertura de veinte domingos y festivos para este año 2007.

Para acabar la semblanza de la regulación de esta materia, en la actualidad, desde que se aprobara la Ley 1/2004, de 21 de diciembre, de Horarios Comerciales, la competencia para determinar los domingos o días festivos en los que podrán permanecer abiertos al público los comercios, con un suelo de ocho, corresponde a cada Comunidad Autónoma para su respectivo ámbito territorial.

Es por esto por lo que, recién celebradas unas elecciones autonómicas, se presenta una excelente ocasión para que los gobernantes surgidos de ellas rompan la dinámica intervencionista y, de paso, recuperen la tendencia liberalizadora truncada.

Frente a las ideas equivocadas de los políticos que creen que la protección a ciertos empresarios frente a la competencia contribuye a la prosperidad general o simplemente la justifican por motivos clientelares, sirva una audaz liberalización que demuestre inmediatamente sus benéficos efectos. La adopción de estas medidas puede defenderse por numerosas razones, fácilmente comprensibles para una población de una sociedad avanzada. Sin agotar las razones que lo apoyan, podríamos señalar:

  1. Las preferencias y los intereses de los consumidores actuales requieren de la más amplia oferta de horarios comerciales que les permita compatibilizar sus trabajos con el ocio y sus compras.
  2. Los gobernantes de un país especializado en turismo como España no deben desconocer las tendencias del mercado mundial, donde se observa el desarrollo de una demanda de múltiples visitas cortas y el turismo de compras de fin de semana. El espectacular incremento de los vuelos de bajo coste y la existencia de infraestructuras capaces de canalizarlos garantizarían el éxito en este momento.
  3. La liberalización del comercio en general con la eliminación de las restricciones de entrada y estas limitaciones horarias que reducen la oferta supone un factor de dinamización de la actividad económica y de descubrimiento de nuevas necesidades por los empresarios. Su puesta en marcha desembocará en un aumento del bienestar general.

Pocas veces una medida tan sencilla demostraría un efecto tan positivo y la perspicacia del gobernante que lo abordara. ¡Libertad de horarios comerciales, ya!

 

Opinión de los lectores

Fco. Moreno

Excelente análisis de la regulación española de horarios comerciales.
Me da que pensar tu observación de que las CC AA no han acabado compitiendo por desregular horarios (cuando se ven con competencias para regular, se acaba regulando indefectiblemente, no desregulando).
Me he entusiasmado con tus tres razonamientos finales (son tan evidentes que todavía no entiendo cómo es posible que existan aún esas barreras al comercio).
Recuerdo un viaje que realicé a NY a finales de los 80: al llegar a la ciudad de madrugada pude desayunar (según mi horario que traía) sin problema alguno a las 3 de la mañana hora NY en un comercio-restaurante a pie de calle. Tuve una sensación extraña y gratificante...
Cada vez estoy más convencido de que la existencia de ciudades de superior tamaño es incompatible con los reguladores socializantes o fijadores de objetivos comunes para todos.

seneca

Buen artículo, a ver si la Aguirre se anima, aunque sea como ejemplo para el resto de España, sólo hace falta que una comunidad tenga el valor de hacerlo.

Jose A. Baonza Diaz

Gracias a ambos por vuestros comentarios. Francisco, tu ejemplo sobre esa tienda/casa de comidas abierta a las 3 de la madrugada en Nueva York viene pintiparada al caso. Una vez desatadas las barreras al comercio, comienza el maravilloso proceso de búsqueda de necesidades por parte de los empresarios. A mí no se me había ocurrido un comercio de esas características, pero eso demuestra la validez de un sistema que funciona si se permite que todos los agentes que tienen información dispersa sean libres para adoptar sus decisiones sin obstáculos.
Séneca, totalmente de acuerdo. Ojalá que la primera decisión del nuevo Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid sea la remisión de un proyecto de ley a la asamblea de Madrid que derogue su intervencionista ley de comercio minorista e instaure la libertad absoluta de horarios comerciales.

Javier

¿Por qué impedir a quiem quiere trabajar que lo haga?

¿Por qué unos pocos impiden al resto vender y poder comprar en un determinado horario?

¿Por qué en NY el día de Año Nuevo abren las tiendas que quieren y en España el domingo los vagos condenan al resto?

Como siempre, en lugar de premiar el esfuerzo, tratando de igualar a todos por abajo.

Entre el socialismo y la derecha acomplejada...

Angel

Estoy de acuerdo con el análisis y con los comentarios. Creo que el sistema que hay en EEUU de los llamados 7-eleven (tiendas abiertas las 24h del día) es muy interesante, y si se quitaran estas barreras, es muy probable que llegaran aquí ese tipo de establecimientos (como llegan otras muchas cosas de EEUU, desgraciadamente muchas veces las peores). La razón por la que yo creo que las personas de bien (no sindicatos, políticos...) critican la liberalización de horarios, es la protección a los pequeños comercios: a la panadería, la frutería del barrio, etc. Existe esa preferencia de mucha gente, muy comprensible, a pequeños establecimientos, donde recibes un trato casi familiar, etc frente a grandes establecimientos donde todo parece impersonal. Este punto de vista es el que todavía me hace no situarme por completo a favor de la liberalización de los horarios, aunque sí que soy consciente que el bienestar general aumenta.

raquel

Esta mañana he leido en un periodico:"libertad de horario para los comercios de madrid para el beneficio de los madrileños".supongo que eso sera para los que vayan a comprar y no para los que trabajamos en ellos.personalmente estoy totalmente en contra de esta idea.soy una chica de 28 años que lleva trabajando en un centro comercial desde hace 7 años.respeto los comentarios de las personas que apoyan esta idea, pero desgraciadamente la gente no conoce lo que es trabajar en un "gran centro comercial".no hay fines de semana completos, no tenemos puentes ni festivos, y entre finales de noviembre hasta mediados de enero trabajamos 8 domingos seguidos.y todo esto por el misero sueldo de 800 euros.se nos quiere vender la moto de que esto va a venir muy bien para la economia de la comunidad, que va haber mas empleo,etc.pero por si no se dan cuenta ya nadie quiere trabajar en centros comerciales y como se apruebe esta idea va a ser complicado encontar personal cualificado.
si la presidenta busca el beneficio de los madrileños ,los que trabajamos en centros comerciales tambien lo somos

Jsé Luis

Supongo que este comentario será eliminado dado que discrepo radicalmente de las posturas que aquí se reflejan y que nunca llegará a a aparecer.
Le contesto a los tres puntos con los que finaliza su defensa de la libbertad de horarios comerciales.
En su punto 1 argumenta las necesidades de los consumidores para compatibilizar el trabajo con el ocio. ¿Y dónde queda la conciliación de la vida laboral y familiar de los que trabajamos en Comercio?. Eso por lo que veo ni se lo plantea. Entonces ya que nos cargamos eso, ¿por qué no dispongo de ventanillas de bancos, administraciones públicas,... las 24 horas del día?.
Respecto a su punto 2 no existe un criterio unánime en el resto de países de la Comunidad Europea en los que también existe un alto niverl de turismo y también hay compañías aéreas de low cost que cubren esos destinos.
Respecto a su tercer punto es radicalmente falso. Lo único que se consigue con eso es un empleo más precario del que ya existe en el comercio, en el que nadie quiere trabjar por motivos que tienen que ver con mi argumento del principio de conciliar la vida laboral y familiar. Me parece muy bien que en NY pueda alguien desayunar, cenar o lo que le de la gana a las 3 de la mañana, pero por que exista en EEUU no significa que sea algo que tengamos que importar a nuestro país. Espero que costumbres como la de disponer de armas de fuego en EEUU, como se se compraran chicles en una tienda de caramelos, sea la próxima opción que nos plantee en su próximo artículo. Gracias

lorca

A mi me gusto el comentario mucho. Esta claro que la liberalizacion de horario es algo necesario en España. Estas regularizaciones son muy paternalistas y impiden el funcionamiento del mercado. Encima, forman muchos mercados negros para cubrir estos agujeros en el mercado. Si sales una noche por el centro te encuentras con algun chino que te vende una cerveza del Lidl a cualquier hora de la noche. Tambien venden bocadillos y barras de chocolate. Es decir, el mercado reina. Si hay bastante demanda la gente encuentra una manera de comerciar.

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