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Portada - Comentarios - La falacia de la tecnodemocracia

18/06/2007 - Berta García Faet

La falacia de la tecnodemocracia

Una de las críticas más extendidas a la democracia es la relativa a la escasa relación existente entre las demandas sociales y las políticas públicas que al final se implementan.

Analicemos este hecho con la ayuda de Anthony Downs. Su tesis es que las elecciones de candidatos políticos son, en gran medida, similares a las decisiones en un mercado: usted va a las urnas y "compra" el programa electoral que más le beneficia, un bloque de bienes y servicios que juzga preferibles al resto de los ofertados. Es la lucha competitiva por el voto del pueblo de la que hablaba Schumpeter y que Downs muy inteligentemente matiza: "la función social del político se cumple subsidiariamente a sus motivaciones privadas, que consisten en obtener la renta, el poder y el prestigio derivados de estar en el Gobierno". Esto significa que al político sólo le importa la felicidad del electorado en tanto que le eternice en su puesto.

Por eso al final ha sucedido que usted quería una educación pública católica, una ampliación del polideportivo municipal y un centro para la tercera edad y el Gobierno y el Ayuntamiento le han encasquetado la Educación para Ciudadanía, una nueva línea de autobuses y una galería de arte mestizo.

¿Qué ha pasado? ¿Su político ha sido incapaz de producir un output que responda a su demanda específica? ¿O acaso es una cuestión de confrontación de intereses? En realidad, son ambas cosas, pero hay quienes creen que es posible enmendar esas disfuncionalidades incrementando el uso de la tecnología.

Los extraordinarios avances en los últimos años en materia de telecomunicaciones han deslumbrado a algunos de forma claramente distorsionadora: la nueva teoría de la tecnodemocracia promulga que con estos avances tecnológicos se puede potenciar la capacidad de los ciudadanos para transmitir sus deseos de forma instantánea y directa a sus gobernantes, mediante páginas web, correo electrónico, chats e incluso mediante el sistema de los "presupuestos participativos" desarrollado en Córdoba, Rubí y Sabadell.

Nada más lejos de la realidad. Esta es una propuesta que podríamos encuadrar perfectamente en el debate sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo. El caso de la democracia es parecido ya que, a pesar de que la mayoría de la población legitime el sistema político, no por ello deja de ser la toma de decisiones menos arbitraria.

En 1933 Henry Douglas Dickinson publicaba su artículo Price Formation in a Socialist Community, en el que proponía que la ignorancia, típica del mercado libre, respecto a los costes de oportunidad se eliminara completamente en los regímenes socialistas mediante un sistema de publicidad transparente e integral de información relativa a producción, costes e inventarios. De este modo, confiando en la Estadística, se podría resolver el problema de lidiar con una masa de datos demasiado densa como para poder desarrollar el sistema de ecuaciones simultáneas walrasiano.

La tecnodemocracia va un paso más allá: es el viejo truco de la confección y manipulación de datos, pero ahora en pantallas planas.

En teoría, el aumento de instrumentos informáticos habrá de facilitar la creación y el descubrimiento de nueva información práctica, dispersa y tácita. Pero el problema de la información parcial que les llega a los políticos y el sesgo en el que incurren sigue incólume.

En primer lugar, porque las máquinas y los programas informáticos nunca podrán llegar a ejercer la función empresarial, esto es, crear ex nihilo nueva información o descubrir nuevas oportunidades de ganancia. En palabras de Huerta de Soto, "los ordenadores son instrumentos muy útiles y poderosos al servicio del actor, pero no actúan ni jamás llegarán a actuar".

En segundo lugar, porque cualquier ordenamiento de una matriz de datos, aunque haya sido percibida muy nítidamente por la moderna tecnología, supone una simplificación de la misma. Un dato, para que sea información, tiene que ser interpretado, y eso no lo puede hacer una máquina, lo tiene que hacer una persona. Y ese proceso de interpretación será tanto más complejo cuantos más datos se posean, y es evidente que la informatización facilita la acumulación de datos.

Lo que es socialmente necesario, en definitiva, sólo lo puede determinar el mercado. Si lo determina un actor político será una selección arbitraria, en tanto que no tiene en cuenta, porque es material y epistemológicamente imposible, los matices de todas las demandas y la totalidad de las mismas. Tendrá que efectuar una criba y desechar, del número limitado de demandas que haya podido percibir, aquellas que él, y sólo él, juzgue socialmente irrelevantes. Esto no sucede en el mercado. Cuanto más liberalizado está, caben más matices y demandas más específicas.

El progreso de la tecnología es una gran noticia, pero no precisamente para la socialdemocracia. No esperemos agilidad y exactitud de la tecnodemocracia que se nos avecina. Morirá, probablemente, de hiperfactualismo.

 

Opinión de los lectores

agolmar

El mismo Anthony Downs proporciona pistas sin tener que recurrir a un argumento de autoridad de Huerta de Soto, que, con perdón, algunos usáis como los curas la Biblia. El concepto de incertidumbre de Downs y de racionalidad limitada y consecuencia perversas desmienten las barbaridades de Dickinson. Volvierndo a Downs, él señala disfuncionalidades debidas también al conocimiento imperfecto y al truco de los políticos, que en algunas ocasiones encuentran más rentable vender lo que harán que lo que han hecho.
En cuanto a la diferencia entre dato e información, te digo lo mismo que a Juan Ramón hace tiempo. La definición de dato contiene la de información. Deberías cambiar de concepto, porque inventarse una nueva definición de "dato" es crear confusión. No existen datos sin información.

Juan Ramón Rallo

Bien, podemos decir que el dato no se convierte en información económica relevante hasta que sea interpretado e integrado en algún plan empresarial, que viene a ser lo que sostiene Berti.

La crítica de Downs a la democracia es distinta al problema del cálculo económico. Downs sostiene la dificultad de transmitir información sobre preferencias debido a los incentivos individuales (nulo beneficio, alto coste de información). El problema del cálculo económico va más allá, por cuanto aun en el caso de que existieran esos incentivos, la información transmitida que puede lograrse mediante la democracia seguiría siendo insuficiente para organizar un sistema económico.

ANGEL FERNANDEZ

Berti, muy lúcido comentario.

Estoy leyendo el último libro de Pedro Schwarz "EN BUSCA DE MONTESQUIEU (La democracia en peligro)".

Analiza las paradojas de la democracia y los asaltos que sufre por socialistas, nacionalistas y fundamentalistas.

Pero, aunque entiendo que intenta aportar una pizca de optimismo, creo que se equivoca al afirmar que la mundialización de la economía, el progreso tecnológico y la extensión de las redes del conocimiento abrirán la puerta a una era de independencia personal y responsabilidad individual.

Sinceramente, creo que ya se están implantando políticas intervencionistas para intentar uniformizar mercados (por ejemplo, los diversos intentos de Constitución Europea para crear un Estado Supranacional elitista y burocratizado) y para restringir los espacios de libertad en las redes del conocimiento (por ejemplo, controlar Internet).

En estos momentos, la mayoría de individuos están más controlados que nunca, ... gracias a la tecnología utilizada por el Estado (posicionamiento de individuos por el teléfono móvil o por el GPS, contabilización exhaustiva de cuentas corrientes, ect...

Y, en general, también se intenta perpetuar el Estado como garante e impulsor del proceso tecnológico (pilas de combustible, energías renovables, nuclear, etc...) en vez de dejar libertad a los individuos y a su Acción Humana.

La única alternativa que considero mínimamente viable, para poder transferir (poco a poco) poder real desde el Estado hacia los individuos, es presionar desde Plataformas Cívicas (donde haga falta y cuanto sea preciso) para implantar progresivamente MEDIDAS DE PROFUNDIZACION DEMOCRATICA:

http://www.juandemariana.org/comentario/666/

¡ Ciao bambina !

Bastiat

Creso sinceramente, Berti, Angel, que en el momento en el que se usa la palabra democracia se excitan demasiado las neuronas en un sentido y en el contrario. En uno, para decir que todo lo que sea democrático es bueno, en otro, para denunciar que la democracia no es mas que una manera de llegar a la servidumbre.

Sin dejar de ser cierto en algún modo ninguno de los dos extremos lo que deberíamos de empezar a entender es que la democracia son, por así decirlo, con un símil simplón, las reglas del parchís. Unas reglas que se pueden modificar democráticamente, pero que en el fondo no son mas que el marco en el que se mueve la acción humana a la hora de gestionar, en principio lo público, si no se hace nada hasta lo privado, pudiendo hacerlo incluso desaparecer.

Aquellos que tiran del primer concepto siempre habrá que intentarles hacer ver en si la acción de la democracia tiene algún límite, si democráticamente se puede imponer cualquier cosa y a cualquiera. Creo que incluso los más acérrimos devotos del método acabarían por darse cuenta de que no es posible, porque no sería tolerable. Y para los que reniegan del método habría que pedirles que nos explicaran cómo lograrían hacer desaparecer dicho método sin participar en él. No creo que la imposición, al menos en el ala liberal de los críticos con dicho método, fuera SU método.

Por tanto, creo que lo más interesante no es el alabar o demonizar el método sino tratar de averiguar cuales son los límites que se le ponen para que no se acabe por fagocitar a si mismo, y, en el caso de ir logrando avances en las cotas de libertad, inevitablemente unido a la limitación de la capacidad de intervenir en los individuos por la vía democrática, acabar por dejar relegado al método para aquellas cuestiones que precisen de un acuerdo preciso en cada asunto perteneciente al común, porque inevitablemente siempre habrá cuestiones comunes entre los individuos que precisarán de algún método para dirimirlas.

Por eso, tanto me asustan aquellos que lo criminalizan, puesto que pierden la perspectiva del objetivo, como aquellos que pretenden profundizar en la democracia.

¡Que no!

Que lo importante es saber qué se puede hacer para limitar el poder de la mayoría en beneficio del individuo. Ese, sólo ese, puede ser el objetivo político del liberal.

Si se me permite decirlo.

ANGEL FERNANDEZ

Bastiat:

Ante tu comentario, solo puedo sugerir que leáis con detenimiento todas las medidas concretas de REFORMA CONSTITUCIONAL que sugería hace tiempo en el comentario de Alberto Illan:

http://www.juandemariana.org/comentario/666

Son MEDIDAS DE PROFUNDIZACION DEMOCRATICA ... pensadas precisamente para: "limitar el poder de la mayoría en beneficio del individuo".

Algo al respecto estoy organizando. Pero necesito un bien muy escaso: tiempo.

Ya lo comentaré a finales del verano, por si algunos desean participar.

Saludos,
ANGEL FERNANDEZ

Bastiat

Yo, Angel, te diría que en vez de profundizar en la democracia, se profundizara en la limitación del poder para conseguir mayores cotas de libertad.

Así, como titulo. LIMITEMOS EL PODER DEL ESTADO PARA CRECER EN LIBERTAD.

Un Saludo.

Fede

Sobre el mito de la tecnodemocracia, poca cosa más hay que añadir más que es un intento esperpéntico para perpetuar la ignorancia y la confusión. Como ejemplo recuerdo las miles de estadísticas que rellenamos en las empresas para el todopoderoso INE (Instituto Nacional de Estadística) bajo amenaza como no de sanción. Pues bien en una de esas encuestas sobre “Índices de Producción Industrial” se nos pide a las empresas confeccionistas de moda el “número de prendas de vestir fabricadas de exterior de uso femenino “, así tal como suena. Imaginaros la sumatoria de este agregado sin más, es como si todas las empresas de confección hiciéramos los mismos vestidos, igual diseño, misma calidad y por supuesto mismo precio, porque ya no se limitan a ponderar ellos el precio si no que nos lo piden directamente a las empresas suministradoras de información. Esta claro que si el Estado tuviera que decidir sobre la producción, los precios, niveles de inventario y demás en base a estos criterios aproximados basados en agregados el resultado sería un empobrecimiento total y no digamos el efecto sobre la creatividad, el descubrimiento empresarial y el derrumbe moral del individuo. Por lo tanto como dice Berti y Juan Ramón la transmisión de información a un órgano central para regular la actividad económica de una sociedad es pura entelequia.

Respecto al intento de utilizar la tecnología para hacer más representativa la democracia es simplemente un absurdo en toda regla. Podemos imaginar las peticiones de la ciudadanía que se producirían? Alguien cree que es una manera efectiva de acercar la democracia al ciudadano? O es simplemente una coartada que utilizan algunos políticos para esconder su carestía de ideas y así parecer próximo al pueblo?

El verdadero problema como apunta Angel, es como vamos hacía sociedades donde el predominio del Estado vuelva hacia el individuo y en este punto también a mi me parece que como no sea desde dentro poco se podrá hacer y siempre será un paso necesario antes del anarcocapitalismo que propugnan algunos y que no veo con malos ojos como fin último de una sociedad avanzada y libre.

Saludos.

Berti

La crítica de Downs a la democracia efectivamente no tiene nada que ver con el debate del cálculo económico. Las acepciones de “información” que se sacan a colación son diferentes, aunque el sentido último pueda ser el mismo. Downs se refiere a la información de los votantes respecto a las futuras políticas de los gobernantes; a pesar de que la función social sea subsidiaria, existe, y por lo tanto hay que tenerla en cuenta. Y debido a la imperfección de esa información y a la habitual inconexión entre las demandas y las políticas finales surge tanto la oferta como la demanda de ideologías. Algo que a su vez probablemente incrementa la ineficiencia de las políticas pues cada vez se exigen menos responsabilidades y más discursos.

Pero lo que sí que tiene que ver con el cálculo económico es la crítica a la tecnodemocracia. Sus valedores afirman que los problemas planteados por Downs (veáse subsidiariedad de la función social de la casta política, información imperfecta de los electores e ineficiencia) se pueden resolver incrementando el uso de la tecnología en la interpretación y la gestión política. Me parece una propuesta errónea –o en todo caso una solución equivocada al problema de la democracia- por algo en lo que Downs no hace hincapié: en que la información no sólo es imperfecta por parte de los votantes respecto a los políticos, sino aún más imperfecta es la que tienen los gestores políticos respecto a las demandas de los individuos. Y no hay método estadístico escrupuloso u ordenador que valga.

Aquí entra el concepto de dato e información. En realidad creo que los dos estamos de acuerdo en que una recopilación de datos (o información) no “informa”, no indica nada, no permite ningún tipo de conclusión si no hay alguien que, con una teoría previa o en construcción (ya que la inducción me parece una quimera comtiana que debe ser abandonada en las ciencias sociales), la analice e interprete.

Gracias Ángel. Evidentemente suscribo las críticas de Alberto Illán y tus propuestas de reforma, porque cualquier reforma en ese sentido es justa y urgente. Dado que es una cuestión de grado, cuanto más bajo sea el grado de violencia, expropiación y mala gestión, mejor. Pero lo que me preocupa no es sólo que no haya división de poderes, que no haya listas abiertas, que las plataformas civiles no tengan poder, que los políticos dependan del partido, que éstos estén corruptos y que se voten propuestas en bloque, etc. También me importa que no se respete la libertad individual y la propiedad privada, algo que en democracia no sólo ocurre (y que ocurrirá siempre dada la naturaleza humana) sino que también está legitimado en un grado u otro. Esta legitimación estorba a su castigo y a su restitución.

Bastiat, por supuesto que hay y siempre habrá asuntos públicos. El problema es la gestión pública coactiva, no la gestión voluntaria de lo que voluntariamente es público (como la portería de una finca). Si me hubieran preguntado si quiero someterme a la mayoría –con todas las reglas de transparencia y proporcionalidad que quepan- y hubiera dicho que sí, no me quejaría.

Bastiat

Berti, iniciar un proceso de deconstrucción de cualquier cosa, de derribo, puede hacernos perder, como ya he dicho, la perspectiva. El que la democracia tenga cosas malas no es por la democracia, sino por lo que se pueda hacer o no con las decisiones (y coacciones) tomadas democráticamente.

Insisto.

Pero si llevamos a cabo un proceso de derribo de cualquier hecho social, humano por tanto, sin comprender el porqué fue creado no lograremos realmente crear algo nuevo que no caiga en los defectos que ahora achacamos a lo que pretendemos derribar.

Dices y dices bien que lo que te preocupa es la legitimación, no de la democracia, sino por la democracia de cualquier decisión ya que impide su restitución y su castigo

Pero es que no es así.

Si lográramos limitar lo que se puede imponer a los demás gracias a la capacidad coactiva estaría limitada por lo que el común pensara que el el mínimo aceptable, porque, estimada Berti, siempre existirá el común. Un común limitado aun espacio suficiente que permita su subsistencia frente a otros comunes. Un común de interese compartidos, la propia anarquía mismamente. Un común con necesidades a satisfacer de algún modo que podemos considerar como un acto comunitario.

No es que yo sea comunitarista. Lo que no creo es que podamos negar la evidencia de que hay siempre un mínimo por el cual el hecho social precisa de acuerdos entre los individuos para logro de los interese comunes. Incluso dentro de la anarquía. Y dentro de ese mínimo las decisiones, mas allá de los aspectos cotidianos tipo portería o fregado de escaleras, habrá siempre que tomar decisiones que afecten, mas o menos a todos.

Y esas decisiones se deberá de tomar por medio de la democracia.

ANGEL FERNANDEZ

Bastiat:

Opino el comentario de Berti es muy acertado.

Por cierto, creía que estabas a favor de profundizar la democracia actual y ... de cohesionar esfuerzos de los muy pocos liberales dispuestos a actuar. Llámalo mejorar, llámalo limitar, etc...

En cualquier caso, voy actuar tal y como ya he señalado arriba. Sólo, o bien en compañía de más liberales. Lo considero algo urgente y no puedo permanecer parado.

Y en ello estaré los próximos años. Quien prefiera seguir pasivo, ahí queda con su conciencia. Quien quiera apuntarse y actuar, perfecto.

Del éxito o del fracaso de una iniciativa viable de Reforma Constitucional, puede depender que en el futuro siga viviendo en España o bien que acabe (o acabemos) viviendo en algún otro país ante la creciente deriva nacional socialista en Ex-paña; por la pésima redacción de la Constitución Española de 1978.

Saludos,
ANGEL FERNANDEZ

Bastiat

Angel, creo que no has entendido el sentido de mis palabras.

Creo que ya te he dicho en alguna ocasión que tu iniciativa me interesa, porque toda labor a favor de la profundización en el liberalismo, que sólo tiene sentido en la medida que se limite la capacidad del Estado, en democracia, se limite la capacidad de las mayorías de imponer su voluntad a los individuos, me interesa. Es mas, creo que quedarse parado, inactivo, sólo en la reflexión erudita es, entretenido, pero una insensatez.

Por eso voy a tratar de refundir mis comentarios.

Lo importante es participar en la democracia para poder limitar la capacidad de coacción de las mayorías a través del Estado. Y es que el mal no está en el sistema sino en lo que mediante el sistema se puede conseguir, pero hemos de tener claro que a través del sistema también podemos conseguir nuestros objetivos de reducción del tamaño del Estado, de limitar la capacidad de las mayorías en la medida que mediante la acción política dentro de la democracia logremos convencer cada vez a mas votantes de que nuestro ideario es el correcto. Es decir, inactividad nunca.

En alguna ocasión se me ha revuelto alguien, con razón, por pedir aquí, en este sitio, el que pasemos a la acción. Y, sobre todo, se me han revuelto aquellos que demonizan la democracia como causa de los males sin entender que la causa es el no haber sabido defender en su momento, en el momento preconstitucional, los derechos individuales por encima de los derechos de las mayorías, de los derechos del Estado. Y para eso hace falta una reforma de la Constitución, por no decir su sustitución por una nueva. Y esa es una tarea en la que creo profundamente.

Si cuando tengas tiempo consideras interesante mis aportaciones, no lo dudes, estaré dispuesto a comentar mis ideas, desde mis limitaciones, por su puesto, para lograr formar una alternativa a lo establecido.

Un Saludo.

Alberto

Estoy de acuerdo. La "tecnodemocracia" tal como se plantea, consiste en que la gente y los politicos estan en sus mismos roles, pero con la diferencia de que ahora entre ambos hay nuevas medios para recojer las inquietudes de los grupos de presión mas organizados por un lado y, por otro, nuevos modos para impartir demagogia. En medio la ineficacia de siempre.

Pero la tecnología si que puede cambiar algo las cosas si se aplica de otroas formas, removiendo a los políticos de su auto-imbuido poder de oráculos del pueblo, los auténticos sacerdotes de la la religión laicista que los ultrademócratas liquidadores de Montesquieu nos quieren vender. Si ya hasta Otegui habla de Democracia, algo muy malo tiene la Democracia.

Hay maneras de cambiar las reglas y reducir el poder de los representantes, que siempre ha sido LA CUESTIÖN, la piedra de toque para los que han visto en la Democracia un peligro cierto de dictadura:

Por ejemplo, se pueden hacer votaciones directas o con representantes en cascada para cada tema, es decir, yo puedo elegir que me represente un amigo para votar cierto tipo de temas y ese amigo puede elegir, por medio del mismo programa, a otro y acumular su voto y el mio en la decisión de un tercero etc. En cualquier momento puedo revocar esa delegación de voto. También se puede electronicamente hacer propuestas y elaborar y votar enmiendas SIN necesiidad de nombrar un parlamento. Se puede hacer incluir el presupuesto económico de cada medida a votar, y cada votante visualizar cual es la parte aluicuota que le toca pagar si se aprueba la medida. Se pueden nombrar comisiones ejecutivas por cada medida o grupo de medidas en lugar de gobiernos que se encarguen de ejecutar todas las medidas. En fin, por medios electrónicos se puede profundizar en la disminución de poder de los reprensentantes y dejar siempre la última palabra a los electores.

http://docs.google.com/Doc?id=dd5rm7qq_14t8hbq6

ANGEL FERNANDEZ

Bastiat:

Ahora entiendo claramente tu posicionamiento. Gracias.

En Septiembre, hablamos cuando tenga todo el proyecto preparado y en fase de lanzamiento.

Saludos,
ANGEL FERNANDEZ

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