Kleftes, armatores, anarcocapitalistas y liberales
Si hay algo que me asombra de Red Liberal es la fuerza y virulencia a la que llegan las disputas entre liberales clásicos y anarcocapitalistas. No dudo que son, sobre todo, debidas a la distancia que imponen las comunicaciones electrónicas; está bien estudiado que el lenguaje escrito tiende a parecer más agresivo: las mismas palabras acompañadas de un cierto tono de voz o de ciertos gestos en la cara nos parecerán mucho menos graves. Razón por la que hay ciertas cosas que es mejor no decir por correo electrónico, pues aumentamos el riesgo de que se nos malinterprete.
Pero me estoy desviando un pelín. La sorpresa viene porque disputas tan etéreas puedan llegar a ser tan enconadas. Unos piensan que el Estado es el mal absoluto y, por tanto, los liberales que no optan por destruirlo no son auténticos liberales. Jesús Huerta de Soto ha llegado a concluir que él no es liberal, sino anarcocapitalista, y que los liberales clásicos son utópicos porque se creen que puede existir un Estado mínimo y que no crezca. Los liberales tradicionales consideran que es precisamente el Estado el que garantiza que podamos tener ciertas libertades, si bien éstas nunca puedan ser completas precisamente por la existencia de ese monopolio de la coacción, y que la lucha debe ir encaminada a desembarazar al monstruo de todas aquellas funciones que dañan nuestras libertades sin aportarles nada. Así, los anarcos harían daño a la causa asustando a la gente que podría ver en el liberalismo una opción interesante pero sale huyendo ante una propuesta tan radical y poco realista.
A unos y otros me gustaría contarles una historia de tantas. En la Grecia bajo el control otomano, en regiones montañosas como Rumelia, la autoridad del Estado no tenía una presencia muy notable que digamos. La autoridad era principalmente local y ejercida por patriarcas. Grupos de bandidos llamados kleftes robaban a viajeros desarmados, se apostaban en los desfiladeros para atacarlos y en ocasiones atacaban directamente a las aldeas. Los campesinos les tenían tanto miedo como a los representantes del Estado.
Alí Pasha, que no era precisamente un gobernante tonto, decidió conceder la amnistía a los bandidos más exitosos para que formaran armatores, o bandas paramilitares que reprimían el delito en su zona de la montaña, bajo el mando de un kapitanos. Esto no dejaba de ser un reconocimiento a una labor exitosa como bandido. Los más conocidos fueron Georgios Karaiskakis, Nikita Stamatelopoulos, Theodoros Kolokotronis y Odysseas Androutsos, que más tarde lucharían en la guerra de independencia de Grecia.
En Occidente, donde la barrera entre Estado y delito está firmemente establecida, resulta en ocasiones difícil ver el parecido que puede tener el primero con una mera banda de delincuentes exitosa. Pero así es como siempre surge un Estado; siendo el monopolio de la coacción, es natural que sean los profesionales de la violencia quienes lo establezcan. Razón de más, dirán los anarquistas, para negarle legitimidad moral. Razón de más, dirán los liberales clásicos, para considerar que resulta ingenuo esperar que el anarcocapitalismo funcione; siempre habrá una banda especialmente exitosa en el negocio de la protección. Y ambos tendrán toda la razón.
El Estado tiende a crecer, de modo que resulta ingenuo, o utópico en palabras de Huerta de Soto, pensar que puede mantenerse a éste con las funciones mínimas imprescindibles. Sin embargo, el anarcocapitalismo también tiende a crear estados; por más que las agencias de seguridad, en general, puedan no convertirse en monopólicas, basta un breve periodo en un lugar concreto para que así ocurra. Aunque a largo plazo los monopolios en un mercado libre sean insostenibles, siempre y cuando exista demanda suficiente para el bien que comercializan, a corto sí que pueden mantenerse, y eso es todo lo que necesita una agencia para convertirse en Estado y prevenir la competencia futura. Otras agencias podrán intentar revertirlo, pero ese proceso sólo tendría un nombre conocido: guerra.
Entonces, si ningún objetivo es viable, ¿por qué esforzarse? Simplemente porque ningún sistema político es estable, y el que nuestros sistemas ideales tampoco lo sean no debería llevarnos a abandonar, porque son más deseables que la situación actual. Y el camino que lleva hacia ellas es compartido, y resulta improbable que en nuestras vidas lleguemos al punto en que las diferencias entre liberales clásicos y anarcocapitalistas tengan importancia más allá de la académica. Claro que quizá sea precisamente eso lo que hace tan enconados estos debates para algunos, que les importa más el mundo de las ideas puras que el mundo real y las libertades que nos faltan. Discúlpenme si a mí no.
Opinión de los lectores
Espero que con esto hayas querido decir –no me ha quedado my claro– que pelearnos por estas cosas es un esfuerzo fútil y que deberíamos centrarnos en reducir el estado y ya veremos. Bueno, pues a ver en qué acaba todo esto.
Por cierto, ¿tiene el IJDM una agenda oculta para tratar de imponer el anarcocapitalismo, como se dice por ahí?
Dani, tienes razón, pero simplemente quiero un sistema donde no me impongan un modelo en el que no creo. En cualquier caso... pago facturas, impuestos, curro, voy en Metro, es decir... vivo en el mundo real, con los pies en la tierra :P
Snipfer: SÍ, eso y que nos financia un consorcio CIA/KGB con Brigadas Negras de por medio... es absolutamente cierto. Rallo brilla en la oscuridad, Valín va con un bazooka por Barcelona y yo me paseo en mi caballo por el Retiro como Lady Godiva... :D
Seamos serios...
El nacimiento del estado como fruto de un acuerdo entre ladrones fue contemplado incluso por el positivsta Kelsen. Los rendimientos de escala crecientes de una agrupación de bandidos/rebeldes es asimismo muy bien explicada por Kantor en su web en un artículo llamado "ciclo imperial".
Su postura, Daniel, parece ser la que sigue:
1º- El empresario de la agencia de seguridad/grupo de bandidos busca un monopolio temporal, como todo empresario.
2º- La particular naturaleza de la violencia hace que no sea un bien económico más; de lo que se sigue que el monopolio temporal que se alcance sobre ella tenderá a ser permanente y (ley de rendimientos de escala crecientes) prácticamente indisputable.
Luego usted dice, como concesión, que el estado no puede ser limitado. Eso no es necesariamente cierto. La realidad es que ya se han encontrado sistemas para retardar no el crecimiento, que no tiene por qué ser de corte liberticida (el mero crecimiento económico, manteniéndose fijos los tipos impositivos determinaría un aumento del tamaño del gasto público y por ello del Estado), sino el "mal comportamiento" o el desvío de poder. Desde las tesis del Federalista a los escritos de la Escuela de Elección Pública de Buchanan y Tullock se ha avanzado mucho en tal temática. Por tanto no puede concluirse que el aumento de tamaño/arbitrariedad del estado sea inevitable. Además tal punto de vista fatalista ignora el hecho de que puedan existir revoluciones o cambios políticos que corten periódicamente la corrupción de un sistema. Y digo esto porque habitualmente se abusa de proyectar al futuro (como si estuviésemos calculando una renta perpetua) condiciones y circunstancias actuales. Un poco más de prudencia.
En definitiva resta preguntar, a la luz de sus asertos, qué le impulsa a considerar las metas liberales (gobierno limitado, libertades públicas y privadas...) utópicas, más allá de su particular proyección fatalista. Y qué le impulsa a decir todo esto aquí hoy cuando en un pasado ha guardado silencio cuando a su alrededor los militantes del IJDM ponían al liberalismo por los suelos, llegando usted incluso a apoyar muy seriamente sus opiniones en contra de las mías en cierto debate. Llegó usted en tal ocasión, por cierto, a despreciar mi esfuerzo crítico como un vano e inmaduro esfuerzo: diciendo, además, que mis argumentos contra el anarcocapitalismo "eran pueriles". Pues bien: ¿y los argumentos que nos presenta usted aquí son pueriles? ¿Por qué en determinadas bocas los argumentos son buenos y en otra malos? ¿Qué ocurre aquí? Me parece del todo lamentable.
Para concluir sólo hacer una puntualización: no podemos dejar de criticar a los ancaps por fusionismo o por necesidad pragmática de frentes comunes. Esas consideraciones prácticas debieran hacerlas los ancaps y no nosotros, que somos mayoría (por muy silenciosa que pueda llegar a ser). No tenemos ningún interés de compartir trincheras con gentes que nos desprecian e insultan y que, analizando sus tesis, son más antiliberales que la socialdemocracia. Y es que al fin y al cabo...¿de qué sirve a la acción "en el mundo real" y en la lucha por las libertades un tipo que considera opresión un sistema público de justicia? No, esos sujetos espantan a toda persona razonable y convierten en vergonzoso cualquier proyecto de acción cívica. No son necesarios, están equivocados, son peligrosos.
Puede que excitar el ánimo de los ancaps omitiendo la crítica y favoreciendo que se presenten como guardianes de las esencias liberales y acudan a medios de comunicación y otros lugares a presentar un mensaje ácrata conduzca a la creación de un núcleo duro y ruidoso de amigotes que aglutinen una suerte de hinchada lanzadora de piedras; pero... ¿a qué precio?, ¿con qué motivo? Se está dañando al liberalismo.
Salud y libre comercio
Snipfer, si tu supieras las discusiones que hemos tenido entre todos esta semana pasada en la II Universidad de Verano del Instituto te reirías de las teorías conspiranoicas de los iracundos del mundo mundial.
Pues parece bastante claro lo que ha querido decir. Si te lees el último párrafo, blanco y en botella...
Tenemos una lucha en común hasta que las diferencias se hagan palmarias, salvo que la abstracción no nos deje ver la realidad.
Valga de ejemplo tu pregunta. ¿Agenda oculta? ¿Imponer? ¿Se dice? En fin...
Yo, Snipfer, espero que si, que tengan una agenda oculta porque si no va a ser que se está en el mundo de las ideas con la esperanza, vana si no hacen nada mas, de esperar a que todo se caiga y que, sin haber hecho aún nada, surja de semejante hecatombe el mundo anarquista que tanto anhelan.
Lamento no haber podido asistir a la charla de JHS…..¡¡¡¡ estooo… Jesús Huerta de Soto y tratar de entrever alguna estrategia a corto o medio lazo para ver si se logra llevar a cabo alguna medida que desemboque en el Anarcocapitalismo. Pero no fue así. Pero no pudo ser.
Pero si que tengo la tentación de plantear algunas cuestiones. A parte de estar de acuerdo con lo que dices, Daniel, entiendo que el primer error es calificar a la anarquía que proclaman como capitalista. Es, entiendo, una concesión a los socialistas, que fueron los que sacaron el nombre, pero claro, si no quieren llamarse anarcoliberales porque sólo son liberales los que quieren destruir al Estado, puede tener ahí su explicación.
No, ciertamente, y ya lo he dicho en este y otro sitios, el razonamiento Anarco… a secas, es estrictamente racional y lógico y por tanto potente y correcto. Pero el hombre no sólo es racional y lógico, es mas, en muchísimas ocasiones es i-racional e i-lógico, y de hecho la realidad actual es en gran medida el resultado más de lo segundo que de lo primero y ahí es dónde falla absolutamente la teoría anarquista, en su alejamiento de la realidad en la media que elude el principal elemento de todo análisis social, el comportamiento humano en toda su complejidad, racional e irracional, lógica e ilógica.
Aunque si bien es verdad que en el momento en el que se abre el proceso de estudio a esos factores se le pueden encontrar factores de correlación en la acción humana que puede explicar lo irracional y lo ilógico y, entonces deja de serlo taxativamente y pasa a engrosar la lista de principios por los que se mueve la sociedad.
De hecho, el movimiento anarcocaopitalista tiene un elemento que se encuentra en todas las sociedades y que sin él tal movimiento, aún llegando a plasmarse en algún momento, dejaría de existir, y ese es la conciencia de grupo. Más que nada porque para que exista algo así como lo he llamado en algún otro sitio Mundo Anarco o existe la voluntad de mantener la convivencia sin tolerar la imposición o, finalmente, como dice Daniel, se corre el riesgo de la imposición monopólica por parte de un grupo dispuesto a usar la fuerza creando así la semilla del Estado.
Por ello, al final, si fuéramos todos honestos, al menos así lo creo yo, que no me atrevería a definir en sí qué es lo honesto en este caso, sólo tiene algún sentido el debate entre la pureza anarco y el realismo posibilista clásico o tradicional, en la medida que surja un interés por, en una primera instancia reducir el Estado y en una segunda tratar de abolirlo. Quedarnos en el debate entre la pureza y la posibilidad no sólo es estéril sino que estamos dando tiempo a los otros, a los socialistas de todos los partidos, de incrementar el tamaño del monstruo común, del Estado, dificultando la tarea.
Eso si, si de los que se trata es de conseguir que se fagocite el sólo…. Mejor lo hacemos con un cubata o un café en la mano sentados a la sombra de una sombrilla.
Me parece sólo achacable a la megalomanía ese fraude, tan repetido, de que criticar al anarcocapitalismo es hacerle el juego a los socialistas y (¡incluso!) poner piedras en el camino hacia una mayor libertad. ¡Pero señores! Que los caballeros del IJDM no son el gobierno, no ocupan ningún ministerio... que no son nadie, oigan. No deben tener un particular respeto reverencial, no hay razón para ello: ni siquiera de corte pragmático. Y sin consideraciones pragmáticas de por medio... ¿alguien puede negar la indecencia que encierran esas peticiones de silencio que se nos hacen a algunos? No creo: son indecentes, son sectarias y tienen una clara inspiración.
Ala, sigan afirmando que el IJDM merece por su labor el silencio de nuestras plumas acerca del anarcocapitalismo. Sigan diciéndonos que esperemos a que los liberales controlemos el mundo, o el gobierno, para poder criticar a los ancaps... El fondo de todo esto, como digo, me parece muy megalómano y muy sectario.
Salud y libre comercio
Iracundo, a parte de que puede ser que encuentres estimulante el enfrentarte a alguien de “tu nivel”, tal inquina, con frases tan gruesas como las que les dedicas, por el terrible pecado de haberte llamado en alguna ocasión socialista, resulta de lo mas llamativo.
Y mira que habías empezado bien. Reflexiones sobre Buchanan y Tullock y Escuela de Elección Pública, el desvío del poder... en fin, de la limitación de la arbitrariedad y/o el tamaño del Estado, al final cargas, cual búfalo, contra cualquier tipo de asomo sobre la posibilidad del “dialogo entre culturas”, cual “alianza de civilizaciones”.
De verdad, ¡eh?!, resulta llamativo.
Por qué no sigues por lo que destaco en vez de dedicarte al improperio, buscando alianzas verdaderas, objetos reales de debate para ese fin de limitar contener el poder del Estado sin el cual cada día habrá menos “libre comercio”.
... y lo de la salud ... dependerá.
estoy de acuerdo contigo Daniel. Ponerse a discutir a estas alturas si el anarcocapitalismo es viable o no es salirse de este mundo para obviar la realidad que nos rodea. El Estado es todopoderoso y como no nos gusta, nos inventamos un paraíso, ya sea el "Galt´s guch" de Rand en La Rebelión de Atlas, o esas comunidades donde la moral será conservadora o no será, al estilo de Hoppe.Entre tanto, el enemigo a las puertas, arrasando todo lo que amamos en la vida, la libertad en suma. Me parece un sueño, una utopía de adolescente por la que, todo sea dicho, el que suscribe también reconoce haber pasado. Con perspectiva, es hasta gracioso ver a brillantes liberales discutiendo si se puede o no privatizar todo o casi todo y qué reglas aplicarian a los conflictos eventuales entre agencias de protección cuando los clientes se enzarjan en una batalla campal-...No esta mal quemarse con un duelo a pecho descubierto contra un molino de viento...
¡¡¡¡iiiiiaaaaaahhahahaaaaa!!!!!
GorKa,,, Por Diooos. ¡Gracias!
¿Cuando empezamos la reconciliación entre liberales y nos ponemos a trabajar contra el Estado..... pero en serio?
Daniel, me parece bastante ecuánime lo que dices, pero ¿seguro que el debate es puramente académico, sin mayores consecuencias'? Cuando los anarcocapitalistas condenan actuaciones policiales o militares de estados democráticos, objetivamente pueden estar haciéndole el juego a enemigos de la libertad. Por supuesto que los liberales siempre hemos de estar vigilantes frente a los gobiernos, lo que critico es el radicalismo de los ancaps. También me parece erróneo su discurso antitradición, que ignora la importancia del capital social como medio nutricio para la libertad. Y de nuevo no me parece que se trate de una cuestión puramente teórica, sin consecuencias en el mundo real.
Daniel, desde tu punto de vista, según el cual ni el anarco-capitalismo ni el minarquismo son sistemas estables, es lógico que consideres fútil las disputas teóricas entre unos y otros. De hecho, si esa es realmente tu posición creo que es fútil la defensa del liberalismo mismo, porque estás defendiendo algo que tú mismo tienes por inestable/utópico. Los demás, anarquistas o minarquistas, defendemos algo que creemos que es estable/no-utópico, por lo que nuestra posición, en ese sentido, es internamente más coherente que la tuya, que defiendes algo sabiendo que a largo plazo no puede triunfar.
Pero volviendo a lo que decía, es lógico que desde un punto de vista “neutral” o “equidistante” como el tuyo hables de la futilidad de estas discusiones, pero no puedes esperar que los que no somos neutrales o equidistantes consideremos igualmente fútiles estas discusiones. Antes deberás convencernos de que la neutralidad o la equidistancia es la posición correcta (es decir, que tanto el anarco-capitalismo como el minarquismo tienen la misma falla y son igual de utópicos), y yo (desde el lado ancap) no estoy convencido de ello, y al menos tu artículo tampoco me convence de ello (aunque supongo que tampoco es lo que pretendes).
De ahí que tu última frase, aplicada a los que no comparten tu equidistancia, no sea justa. El hecho de que tengamos enconados debates no implica que nos importe más el mundo de las ideas puras que el mundo real, sino que creemos que un sistema (para mí el anarco-capitalismo, para los minarquistas el Estado mínimo) es estable y el otro no, y en el mundo real uno es utópico de aplicar y lleva a la represión sistemática de libertades, y el otro no. A mí esa me parece una discusión sustancial, perfectamente conectada con la realidad. A tí no te lo parece, no porque seas más “realista”, sino porque no te convence ni la posición ancap ni la posición minarquista.
Eso sí, completamente de acuerdo con tu primer párrafo. Me parece sano que haya debate, pero me parece lamentable que sean tan enconado y se digan cosas que los implicados jamás se dirían en persona.
Un saludo
“¡Pero señores! Que los caballeros del IJDM no son el gobierno, no ocupan ningún ministerio... que no son nadie, oigan. No deben tener un particular respeto reverencial”
Iracundo, en lo que a mi respecta todos los gobiernos y ministros (pasados, presentes y seguro que futuros) me pueden besar el culo.
Precisamente porque la gente del IJDM no ocupa ningún ministerio ni tiene relación con ninguno (sobre todo en la financiación que la ponemos los liberales que no somos tan agarrados como otros) merecen respeto y reconocimiento por sus acciones y proyectos.
La gente del IJDM escribe artículos, comenta en tertulias de radio, aparece en programas de televisión, realiza cursos de formación estupendos para los jóvenes y los no tan jóvenes (con becas de alojamiento y pensión completa pagadas con el esfuerzo de los simpatizantes y patrocinadores), trae a figuras internacionales del pensamiento liberal, va a dar conferencias a universidades extranjeras de ideología liberal, escribe estudios (como el de la sociedad de propietarios), publica libros (el primero “En defensa del derecho de información al paciente”), realiza un concurso de trabajos de fin de carrera, proyecta un ciclo de cine de verano, organiza conferencias prácticamente todas las semanas...... y todo sin ganar un duro y sin tener que chapársela a ningún saqueador profesional.
Dime ¿que coño haces tú por difundir el liberalismo y reducir la intervención estatal, a parte de atacar desde tu blog a los malvados anarquistas que hacen posible todo esto?.
Seamos serios, esta discusión es una estupidez, tiene su gracia mientras te tomas unos caciques para pinchar a tus amigos ancaps o viceversa con alguna broma ingeniosa, pero nada más. Cada vez nos acercamos más a un modelo de vida absolutamente reglamentado desde arriba, en el que la acción individual estará constreñida a los caprichos del poder de forma absoluta. Un mundo en el que los mitos y las palabras vacías de comisarios europeos y presidentes populistas valdrán más que valores como libertad, ética, justicia o progreso espontáneo. Donde los “derechos” y los favores dependerán exclusivamente del uso de la fuerza y la mentira. ¿Tiene sentido la división de los pocos que perciben esto y pueden denunciarlo por una cuestión académica? ¿O por una rencilla personal llevada al extremo de la ira irracional y autodestructiva?.
La semana pasada, durante la II Universidad de verano del Instituto Juan de Mariana, Gabriel Calzada dio su opinión sobre el tema, es una discusión que se vuelve contra nosotros mismos y nos hace perder el tiempo. Nuestro objetivo debe ser introducir competencia frente al estado en todos aquellos sectores posibles y dejar que el ingenio humano derrote al Leviatán.
Doncorleone dice la verdad, solamente él y yo debatimos este tema unas 5 veces durante esta semana y no llegamos a ningún sitio.
Yo creo que toda discusión es positiva y no creo que sea malo exponer los diferentes puntos de vista entre liberales clásicos y anarcocapitalistas, es mas tanto unos como otros estamos contra toda coacción y no dejar exponer opiniones sería una falta de libertad.
Dicho esto, no niego que las ideas anarcocapitalistas me seducen son las que mas cuadran con mi mente y las que creo que expresan en mayor medida la libertad total del individuo, aunque a lo mejor por el hecho de ser ingeniero me dejo llevar por la vena práctica y creo que avanzar hacia un gobierno reducido sería un gran primer paso antes de ese logro. Como yo lo veo el fin del liberal clásico es el primer escalón del anarcocapitalista
...y en el año 2067, después de discutir sin descanso durante ochenta y tres años, siete meses y doce días con sus noches, los apenas cincuenta liberales y anarcocapitalistas que quedaban vivos llegaron a un acuerdo: "Hemos encontrado la solución: la razón la tenían los..."
...pero en ese momento las tropas de Hugo Chávez III, nieto del gran visionario venezolano, irrumpieron en la sala y todos los amantes de la libertad que en el mundo eran cayeron ejecutados en el acto.
Daniel eres un gran intelectual, admiro la profundidad de tu pensamiento y tu capacidad para hacerlo accesible a mentes menos privilegiadas por la lotería genética.
Anarcocapitalista vs Liberal-, ...... Vuestra disputa es inútil e infructuosa.
El anarcocapitalismo será una realidad, pero no pasado mañana, quizás en el año 2850. Es cuestión de discutirlo, pero en el año 2805 cuando el socialismo quede en el recuerdo como ahora recordamos al hombre de Neanderthal.
La lucha o el debate no consisten en quién es más liberal que otro y otras estupideces. Eso no nos lleva a ninguna parte.
En el pasado más reciente de la historia de España, unos utópicos llamados comunistas libertarios disputaban con sus camaradas la misma disputa en plena guerra civil. ¿Qué hacemos primero la revolución o la guerra? Y así les fue. Unos se despellejaron a otros, (los comunistas despellejaban más, véase el caso NIN), mientras Franco, con media España apoyándole, ganaba la guerra. Afortunadamente no la ganaron “los otros”, por lo que a pesar del trago dictatorial, España evolucionó a duras penas, de forma diferente a otras dictaduras comunistas (Rumanía, Polonia, etc). Incluso es muy posible que siguierais viviendo de forma idéntica a como lo hacen los coreanos del norte y no pudierais discutir en este blog quién es más liberal.
Liberales, minanarcos, ancaps, etc, etc, todos tenemos un problema común, que es la expansión del Estado bajo el apellido, socialdemocracia, neocomunismo, socialismo populista, etc.
Ya sabemos que es duro apoyar al PP, pero es lo menos malo que hay ahora en lo que queda de España. Debemos ser prácticos y cada impulso que demos para achicar al Estado será una nueva victoria para el liberalismo o para el anarcocapitalismo, así todos tan contentos. Una victoria del socialismo en España nos hace retroceder 20 escalones, una victoria de los maricomplejines nos hace subir un escalón. Lento, pero subimos. Decide: ¿subir o bajar rodando las escaleras?
Para construir una sociedad liberal primero hay que empezar por la base y la base está amañada por un estatismo que lo embauca todo bajo siglas socialistas. Cuando la sociedad se dote de un honesto interés por el conocimiento, haciendo gala de un sentido analítico, rechazando los dogmas del pensamiento políticamente correcto y acabe con el socialismo, o sea, una vez que las masas aborrezcan el socialismo, abrazarán el liberalismo, condición que se daría siempre que la mentalidad aborregada de las masas desaparezca y hayan adquirido la virtud de la reflexión y el diálogo (objetivo algo arduo en el mundo mediático en que vivimos). Alcanzado ésto, podríamos empezar a discutir sobre quién es más liberal.
En cuanto a apretar hoy el botón del anarcocapitalismo, Los iluminados anarcocapitalistas saben muy bien el “pifostio” que se organizaría.
Afortunadamente la especie humana superó la brutal anarquía de la prehistoria, el tribalismo invasor y la ley del más fuerte. Ahora debemos superar la organización estatal mastodóntica e invasiva que lo abarca todo como un cáncer, transformándola en una reducida organización de gestión comunitaria limitada al máximo, al igual que limitamos las funciones del Presidente de la Comunidad de Propietarios del bloque de viviendas en el que vivimos.
¡¡ Trabajemos cada uno desde su “sitio” en reducir el estatismo difundiendo entre la ciudadanía en que consiste una sociedad liberal, una sociedad libre dónde cada ciudadano es el dueño de sí mismo !!. No necesitamos iluminados que tengan la solución perfecta de forma inmediata. En la historia ha habido unos cuantos y todos conocemos el final.
El anarquismo (incluido el capitalista) parte de un confusión letal: la identificación entre Estado y poder.
Suponen que acabando con el primero se acaba con el segundo. Pero no es así. El poder es como la energía: ni de crea ni se destruye, sino que se transforma. Acabar con el Estado significaría liberar una concentración de poder que nadie puede predecir dónde iría.
Así, en un paisaje anarcocapitalista, si un agente privado consigue una posición de ventaja ¿qué garantiza que no la usará para aumentarla aún más? ¿De qué manera se evitará el monopolio? y sobre todo, ¿cómo garantizar que alguien no sea capaz de concentrar en sus manos el suficiente poder como para volver a construir un nuevo Estado?
No entiendo como se puede decir que el anarcocapitalismo es insostenible. El fenomeno de la guerra solo es posible bajo la paradigma estatal. En un mundo sin gobiernos quien va a financiar una guerra? Razon de mas, sin gobiernos la gente sería libre a defenderse o contratar este servicio. Quien va a pagar las instalaciones para un ejercito? No es nada barato montar ese circo. Sin gobiernos, quien va a definir el concepto de nacionalismo? Por lo tanto, quien va a poder definir el concepto de 'el otro.' O sea, la gente con tiempo dejará de pensar en terminos de nacionalidad. Sin estos constructos de tribalismo no vamos a ser dispuestos a morir para una bandera. Lo que va a prevenir la reaparicion de los gobiernos va a ser el mismo mecanismo que va a eliminar la corrupcion, en general, la asociacion voluntaria y competencia.
Hilario Ideas, unos comentarios para ti. Yo no creo que el nacimiento del anarcocapitalismo va a ser un proceso gradual y lento. Por supuesto que no. Si te fijas en la situacion actual la gente esta muy indoctrinada y ilusionada con la idea del estado. Sobre todo, la idea del estado de bien estar. Quien esta dando esta propaganda, pues el estado. Se encargan de la educacion publica, los medios de comunicacion etc. No pueden entrar ideas nuevas en el debate si el estado es el que da formacion a las masas. Si quieres ver la caida del esatado, paga tus impuestos y participa en el sistema. Lo bueno es que el sistema se autodestroza. Con tiempo habra una caida. Luego, a la gente le interesara un sistema nuevo. Si ves el proceso del imperialismo caso por caso veras que un imperio solo tiene una esperanza de vida corta. Lo que esta pasando en el proximo oriente es un buen ejemplo de como puede ir a la bancarrota un pais rico con una guerra. Ya vimos la caida de la Union Sovietica debido a este tipo de guerra. Como intelectuales lo que tenemos que hacer es preparar las ideas para el momento de cambio.
Nunca el contraste de ideas ha dañado a nadie. El debate es bueno y enriquece tanto a ancaps como a minarquistas o liberal-conservadores. Es importante que seamos capaces de defender nuestras ideas frente a socialistas o frente a colegas anti-estatistas.
«En un mundo sin gobiernos quien va a financiar una guerra?»
...todo aquél que quiera convertirse en Gobierno?
Cosa que, por cierto, tendría muy fácil. Sólo tendría que comprar un buen ejército y... adiós paraíso anarquista.
creo que financiar un ejercito sería un poco más dificil que lo pensamos hoy. ahora que los gobiernos lo hacen no parece tan dificil pero si te lo piensas y hay que tener muchos recursos para hacerlo. lo que es más si una compañia quisiera financiar una espicie de ejercito su valor en el mercado caería dramaticamente. como una compñía no funciona sin la colaboración de mucha gente ajena porque no podrían dejar sus asociaciones con dicha compñía. eso podría ser un mecanismo de prevención. una vez prohibidos los gobiernos van a ser recordados con un odio intenso como se ve la esclavitud hoy. la gente va a pensar en estos días como un tiempo brutal que no queremos repetir. lo bueno del anarquismo es que cada uno es responsable por sus propias acciones. no se puede ocultarse detras de una bandera o corporación. si usas coaccion va a haber consequencias para ti.