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Portada - Comentarios - Vacaciones

02/08/2007 - Antonio Gimeno

Vacaciones

Tenemos a cientos de miles de burócratas moviendo nuestro dinero, organizando nuestra vida, nuestro ocio; cedemos responsabilidad a cambio de servicios que pagamos con impuestos; nos convertimos, inadvertida o voluntariamente, en súbditos tutelados, remedos ciudadanos con un insuficiente derecho al sufragio. En definitiva, tenemos un gran Estado en el que, no obstante, conservamos una sensación de libertad que ya quisieran para sí la inmensa mayoría de los terrícolas. Esta sensación, esta libertad imperfecta, epidérmica, se ve amenazada por la voluntad de unos terroristas que nos han convertido en rehenes.

Hoy día cualquiera es sospechoso de terrorismo. Un niño pelirrojo, pecoso, que apenas roza el metro de altura, es cacheado por una agente de seguridad del aeropuerto de Gatwick (Londres). Le quitan el cinturón y le vacían los bolsillos. El detector de metales vuelve a pitar, así que el niño acaba descalcito. A una chica de apenas quince años le destrozan los zapatos de plataforma; a una anciana, que parece la doble de Miss Marple, le requisan la crema hidratante, un bote de colonia y el pastillero. A nosotros, por fin, que ya veníamos "securizados" desde Manchester y con una hora de retraso, nos facilitan el trámite: con descalzarnos es suficiente y así, sin tiempo de volver a ponernos los zapatos, corremos hasta la puerta de embarque. Casi perdemos el avión.

Decía que nos hemos convertido en rehenes. La amenaza, tantas veces consumada, nos hace aceptar con resignación un trato ciertamente vejatorio; algo que no permitiríamos en la puerta de unos grandes almacenes o momentos antes de entrar al teatro o al cine, nos parece menos insultante, un mal necesario, en un aeropuerto.

Los terroristas hicieron presa fácil de los vuelos comerciales y el temor a las alturas, que acarreamos desde nuestros primeros pasos en la sabana, multiplica el pánico a un atentado en pleno vuelo.

Recordemos. El 21 de febrero de 1970 los terroristas palestinos de la OLP y del FPLP secuestraron el vuelo 330 de SwissAir que cubría el trayecto Zurich-Tel Aviv. Minutos después del despegue detonaban una bomba matando a todos los pasajeros y a la tripulación del avión. "Abu Amar", más conocido como Yasser Arafat, inventaba el terror aéreo, una innovación que se saldaba, en aquella primera ocasión, con 47 muertos. Apenas transcurridos ocho meses, el futuro Nobel de la Paz ordenaba el secuestro simultáneo de cuatro aviones, un crimen sin víctimas mortales pero que sirvió para consolidar una táctica que, treinta años después, emplearían los terroristas de Al-Qaeda en Manhattan.

Con estos antecedentes no es de extrañar que casi cualquier medida para prevenir un atentado aéreo pueda parecernos justificada. Pues no. No son de recibo ni las colas inmensas ni el maltrato al que nos someten en los aeropuertos. No digo que no deba existir un cierto control, al contrario, sino que éste debe ser más discreto, menos indiscriminado. Por otro lado y considerando que lo que hace peculiar a un atentado aéreo es la puesta en escena y no necesariamente el número de víctimas, parecería mucho más justificado seguir el mismo proceder protofascista en la entrada a los grandes almacenes, en colegios o, como decía, en la cola del teatro. Mejor no dar ideas.

Se supone que somos ciudadanos, bueno, al menos súbditos tutelados, no sospechosos habituales. No pueden tratarnos como tales.

 

Opinión de los lectores

mario

¿Y entonces cúales son sus propuestas, don Antonio? Seguramente las hay, pero deben ser muy duras. ¿Empieza por segregar a los árabes musulmanes, los de ETA, los de las FARC, ELN y tantísimos intelectuales de izquierda que apoyan el terror? Por ejemplo Chomsky. No le de miedo don Antonio, haga sus propuestas.

Daniel Rodríguez Herrera

Qué aburrimiento me producen aquellos que, como no están de acuerdo con lo que dice un autor pero son incapaces de criticarlo, critican lo que no dice. ¿Conoce la seguridad israelí? Pues lea un poco sobre ella, porque cuando Antonio habla de control "más discreto, menos indiscriminado", seguro que se refiere a algo así. O no, que no seré yo quien ponga en su pluma cosas que no ha escrito. Eso es cosa de usted.

mario

Don Daniel: soy lector diario de sus columnas, me gustan y las comparto. No estoy criticando a don Antonio, estoy de acuerdo con él, me deprime y horroriza cómo nos han quitado las libertades del digno vivir. Pero dígame don Daniel: Después de quejarnos qué sigue, qué proponemos. O será que sólo debemos contentarnos con la queja y el alarido.

Daniel Rodríguez Herrera

Como ya le he dicho (y enlazado en mi comentario anterior), lo mejor es el modelo israelí: centrarse en buscar personas malas y no objetos malos. Eso no significa parar a todos los que tengan pinta de moro, pero sí darse cuenta de que el terrorismo islámico es el que se dedica a hacer cosas malas con aviones y no perder el tiempo con Miss Marple. Hay que vigilar a la gente según llega al aeropuerto para intentar vislumbrar cosas, hablar con la gente que va a embarcar, etcétera.

seneca

Querido Daniel, hay que tener en cuenta que las conductas de los terroristas evolucionan, posiblemente escojan a personas con un perfil de peligrosidad potencial bajo para soslayar los mecanismos de seguridad.

Daniel Rodríguez Herrera

Lo intentarán, pero otra cosa es que lo consigan, no abundarán tanto los voluntarios. Además de que eso es sólo una de las cosas a mirar. Si en treinta años no lo han logrado en Israel, con la manía que les tienen, no veo por qué el mismo sistema no puede funcionar en el resto del mundo.

Alberto Illán Oviedo

Sin olvidar que muchas de estas medidas tan pintorescas están hechas para "tranquilizar" a la población que exige medidas que pueda apreciar a simple vista.

Estas actuaciones no tienen porque ser necesariamente efectivas de cara a prevenir el terrorismo, ni siquiera a asustarlo porque son tan evidentes que el terrorista busca otras maneras de conseguir sus objetivos mientras que los perjudicados son los contribuyentes, que pagan sistemas caros e inútiles, y los pasajeros que los sufren.

Todo esto me recuerda al ministro chino encargado de la sanidad, que en plena crisis de la gripe aviar se puso a limpiar con formaldehído ciertas zonas de un aeropuerto o una estación, no recuerdo bien. Esta medida puede tranquilizar a la población ignorante en estos temas, pero era totalmente inútil.

Antonio Gimeno

Gracias Dani.
En realidad recordaba haber leído algo al respecto en LD, pero francamente no le ponía la cara de Jacoby.
Lamentablemente no he puesto enlaces en este comentario, de hacerlo hubiera remitido a dos, uno en un post del blog de Bruce Schneier, que leo habitualmente, y el otro enlazado en un comentario a dicho post.
Vamos que sí Dani, que no tengo secretos para ti.

Mario, lamentablemente la seguridad que conozco (o conocía, ¡ay! la tecnología) es la del desarrollo de aplicaciones, no la de grandes grupos. No estoy en condiciones más que de ofrecer opiniones ajenas que me parecen buenas (fallo lo de no poner ni un solo enlace) y por supuesto de quejarme.

Juan Marin

Propuestas: pues una vez mas dejar actuar al mercado e impedir las regulaciones estatales.
Tuvo que suceder un 11 de Septiembre para que el gobierno americano volviera a conceder a los pilotos el derecho a ser la ultima linea de defensa de su aeronave permitiendoles portar armas de fuego. ¿Cuantas muertes se hubieran evitado si a esos pilotos no se les hubiese negado anteriormente el derecho fundamental a proteger sus vidas y las de sus pasajeros ?
Desafortunadamente aceptamos continuamente la falta de responsibilidad de unos poderes publicos que no solo se entrometen en decisiones que no les corresponden, sino que ademas causan perdidas de vidas humanas.
Distintas lineas aerea darian soluciones distintas a los problemas de seguridad de acuerdo con sus necesidades.
Mientras el TSA americano desperdicia tiempo y recursos registrando a las tripulaciones aereas, El-Al no puede permitirse ese lujo y discrimina en sus registros basandose en criterios mucho mas eficaces y menos politicos.
La seguridad no difiere de ningun otro bien o servicio deseado por los ciudadanos. Mantengamos al Estado al margen, miles de vidas estan en juego, la tuya tambien.

Carlos

Creo que el comentario de Juan Marin da una solución perfecta. Como han dicho Daniel y Alberto en los comentarios y el propio Antonio, las draconianas barreras de seguridad de los aeropuertos no son más que funciones de cara a la galeria. Podrían incluir toda la seguridad que quisieran en cualquier aeropuerto del mundo, que no evitarían que me situase en la ruta de despegue de los aviones con un misil antiaereo portatil para derribar el que más rabia me diera. Lo cierto es que soluciones de tipo barrera para el problema global, evitar atentados y acabar con el terrorismo, no tienen nada que hacer, siempre aparecerá alguien que acabará por saltarselas. Luego la solución que se impone es de tipo activo, que sí es donde los estados tienen la capacidad de actuar: ir a la raiz del asunto y acabar con los terroristas y quienes los apoyan. O sea, guerra. Por qué ellos lo tienen muy claro, están en una yihad contra occidente; ¿cuando nos daremos por enterados aquí, en esta sociedad adormilada?

Rafa

"Después de quejarnos qué sigue, qué proponemos. O será que sólo debemos contentarnos con la queja y el alarido."

En España sabemos hacerlo. La seguridad en carretera, por ejemplo, controles por alarma de atentado, la policía y la guardia civil no paran a los vehículos indiscriminadamente. Al contrario, sobre todo hay agentes observando conductas y el aspecto de la gente y los vehículos. Se sabe hacer y las molestias son comprensibles.

La seguridad en los aeropuertos es la servidumbre a la propaganda (que se vea que hacen algo) y a lo políticamente correcto (registros al azar, ¡para no discriminar¡) Cuando la agenda política deja en paz a los encargados de la seguridad (lo mismo da estatal que privada), tienen un súbito ataque de sentido común.

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