La Educación para la ciudadanía
El Consejo de Europa designó el año 2005 "año de la ciudadanía europea", cuyo fin, si hemos de creer la declaración institucional que acompañó a su nacimiento, es la defensa de la democracia y los derechos humanos.
Lo interesante de esta declaración está en la parte donde se resaltan los que, a juicio del consejo, son los déficits más importantes de las democracias actuales. El órgano de la UE se manifiesta en este a modo de manifiesto pro-democrático, hondamente "preocupado por el nivel creciente de apatía política y cívica, por la falta de confianza en las instituciones democráticas y por el aumento de los casos de corrupción, racismo, xenofobia, nacionalismo agresivo, intolerancia con las minorías, discriminación y exclusión social, que constituyen graves amenazas para la seguridad, la estabilidad y el desarrollo de las sociedades democráticas... Deseoso de proteger los derechos de los ciudadanos, sensibilizarlos con respecto a sus responsabilidades y reforzar la sociedad democrática."
Sorprende la escasa capacidad autocrítica de los miembros del consejo europeo en este texto, en el que mezclan los defectos de la democracia (motivo), con la apatía política y la falta de confianza en las instituciones democráticas que muestran los ciudadanos (consecuencia), sin poner de manifiesto esta relación de causa-efecto, pues entonces no tendrían más remedio que confesar que quienes necesitan educarse como ciudadanos son precisamente ellos, los políticos, y no los niños de 4º de la ESO, como pretende ZP siguiendo las directrices de la burocracia europea.
La corrupción, la xenofobia, el nacionalismo agresivo o la intolerancia con las minorías, que según el párrafo que hemos destacado son consideradas por los ideólogos del programa "graves amenazas para la seguridad, la estabilidad y el desarrollo de las sociedades democráticas", son problemas causados directa e intencionadamente por la clase política actual, especialmente los partidos nacionalistas, la misma que, al parecer, queda fuera de este programa de reeducación colectiva al que se quiere someter a la ciudadanía.
Por otra parte, la desconfianza hacia las instituciones democráticas y la decisión de no participar en las consultas electorales es un derecho de todo ciudadano que en nada califica su condición moral o ética. Se puede ser un excelente ciudadano (no sabemos tampoco lo que quieren decir con el concepto "ciudadano", aunque podemos intuirlo por oposición a lo que se denuncia en el texto) y mantener una higiénica distancia con el cotarro partitocrático limitando el contacto al mínimo imprescindible de pagar impuestos para evitar la cárcel.
La Educación para la ciudadanía, promovida por los políticos de Bruselas y recibida como mandato divino por los políticos nacionales, no puede ser otra cosa que adoctrinamiento político. Si se prescinde de su carácter ideologizante, sólo quedaría una colección absurda de vacuos consejos sobre civismo elemental (véase este excelente artículo de Joaquín Robles).
No sólo no es lícito que el Estado adoctrine a los niños en una determinada cosmovisión. Es que, además, la Educación para la ciudadanía es un imposible metafísico que debería haber hecho abandonar el proyecto, a poco que la clase política tuviera un mínimo de respeto por la inteligencia de los ciudadanos a los que quiere reeducar. Su objetivo, confesado entre líneas, es agrandar las tragaderas de los ciudadanos, cada vez más hartos de sus políticos, con el fin de que todo el cotarro no se venga abajo. El hecho de que países europeos dirigidos por partidos "conservadores" hayan dado su visto bueno a la asignatura lo confirma. Se trata, simplemente, de una simple cuestión de supervivencia.
Opinión de los lectores
De nuevo se usa el término adoctrinamiento de manera indebida. Como recientemente recordaba Savater, adoctrinar es "presentar lo que es un resultado de debates y acontecimientos históricos como algo inamovible, llovido directamente de la eternidad."
Yo añadiría que, a parte de un formalismo dogmático en cuanto a contenidos, el adoctrinamiento es principalmente un método autoritario de comunicar esos contenidos. El sacerdote católico es el adoctrinador arquetípico ya que revestido por una autoridad suprahumana se encarga de proferir dogmas sin dar lugar a posibilidad de réplica alguna. Los sermones no son diálogos, sino monólogos donde el canal de comunicación tiene un solo sentido. A nadie se le ocurre levantarse en medio de misa para cuestionarle al cura su "doctrina", porque la ceremonia impone una férrea censura explícita e implícita que incluso canaliza los deseos expresivos de la feligresía estableciendo instantes en los que ésta puede recitar una oración previamente acordada.
Precisamente porque los intentos de adoctrinamiento que sufren los jóvenes son diversos en nuestra sociedad (desde las iglesias hasta los spots publicitarios pasando por los padres y los partidos políticos) se hace necesaria una educación específica que los avise ante tales propósitos y los provea de herramientas intelectuales que aumenten su capacidad de criticar la ingente cantidad de información que les va a llegar durante toda su vida. He ahí una de las cualidades definitorias por las que usted pregunta cuando se interroga por el concepto de ciudadanía: es precisamente la condición de individuo crítico respecto a las creencias que conforman su medio ambiente cultural. Pero claro, sucede que la capacidad crítica no se puede levantar sobre el aire, sino que para fundamentarla hay primero que liberar a la razón (el método) y a la ética (la justificación) de sus condicionantes doctrinales. Esto es, hace falta asumir el principio ilustrado de la autonomía de la razón y de la laicidad de la ética civil.
De que todo esto se explique con el rigor pedagógico suficiente depende el éxito de la EpC a la hora de formar verdaderos ciudadanos.
Tiene Ud. razón Mikimoss. Fíjate lo que le pasó a Alberto Negrin por levantarse en medio del sermón, digo mitin, en las Canarias por defender al Sahara frente a la política de ZP.
Vamos, que si a mi hija le dicen en el colegio que el mar se elevará siete metros si se deshiela la Patagonia y Groenlandia, se va a levantar ella, con sus nueve años, y le va a corregir al profesor semejante estupidez, oída ayer en un programa de Al filo de lo Imposible, con los datos del IPCC en la mano.
Por favor, Sr. Mikimoss, que el problema, aun siendo grave, no son los contenidos sino que el Estado toma para si decidir qué es lo que se enseña y qué es lo que no. Y las matemáticas o la física no tienen, aunque con lo del cambio climático empiezo a preocuparme, posibilidad de manipulación, pero con aspectos sociopolíticos, morales, religiosos, el que el gobierno de turno tenga la capacidad de establecer determinados parámetros como buenos, sin ir mas lejos su teoría del Estado del Bienestar, está influyendo en la percepción de las generaciones futuras en materia política, moral y social.
ESO ES MANIPULACIÓN.
Como yo sé que Ud. es un demócrata convencido estará conmigo que tal poder no se le puede dar al Estado. Sea éste del signo que sea.
Aunque claro está, como el socialismo SI pretende transformar la sociedad y para ello tiene que crear al hombre nuevo... lo mismo lo de la democracia entienden que es sólo un medio para lograrlo.
Bastiat, precisamente para que los profesores no adoctrinen o, simplemente, impartan un currículum incompatible con el oficial de cualquier asignatura, están las comisiones docentes y los organismos correspondientes en los propios centros educativos. Pero, ¿a usted esto qué le importará, verdad? Para usted la existencia de criterios educativos será una muestra más de la coacción a la que el estado trata de someter a padres e hijos asegurándose de que sus comisarios políticos vigilan qué se aprende y qué no. En el fondo discutir de asuntos educativos con un ultra liberal es una tarea vana, porque su escepticismo es absoluto en cuanto a la universalidad de determinados valores y, por tanto, no creen en la legitimidad de la educación reglada. Y es que toda educación responde a un proyecto de sociedad (incluso de humanidad), así que si no se cree que estemos embarcados en uno concreto entonces la educación pierde todo su sentido (salvo el maquiavélico, claro está, y por ello se creen que el único destino pensable de la EpC es adoctrinar) y todas sus instancias resultan aparatos para consolidar la voluntad de poder estatal.
Pero es falso. Nuestra sociedad no es una agrupación de individuos libres y omniscientes cuya única necesidad sea que no se les agreda. Los hombres nacemos ignorantes, sometidos a infinidad de coacciones consustanciales y externas de las que sólo nos libran -como se va pudiendo- la educación y las leyes justas. Así pues la educación tiene por esencia un sentido social que hay que establecer (y que eventualmente puede recomendar la no agresión de unos individuos hacia otros, por ejemplo, o la instrucción en Inglés por su utilidad laboral, etc.) ¿De qué manera? A estas alturas de la historia hemos aprendido que lo más ético es que se haga de manera democrática y respetando criterios de universalidad científicos. De ahí la constitución de los consejos de educación estatal y regionales, y de las comisiones educativas de matemáticas, filosofía, historia, etc. En cuanto a los valores morales, existe un consenso amplísimo (reconocido por nuestra Constitución) en que los Derechos Humanos son la expresión laica (es decir, asumible por todos independientemente de nuestras creencias religiosas) de una ética universal bajo cuyos principios nadie quiere descobijarse.
Mikimoss, resulta difícil, probablemente, para un socialista hablar con un ultra liberal, pero lo difícil, lo verdaderamente difícil para un liberal, no hace falta que sea ultra, que uno no sabe muy bien qué es eso de “ultra” aplicado al liberalismo, es no hablar con un socialista, porque para hablar hay que responder a las preguntas, no salir con el rollo aprendido.
Yo le pregunto, ¿cree Ud. que se puede otorgar al Estado el poder de adoctrinar en su particular ideario? Y me sale con que yo no puedo entender que el hombre nace tonto y que es preciso educarlo.
Mire. Lo primero que todo liberal sabe es que el hombre nace tonto, ignorante y pobre. Es la sociedad la que lo educa y, por ello, la sociedad la que facilitará los medios para que así sea, no necesariamente el Estado. Porque lo más fácil es lograr que el Estado imponga la doctrina pertinente a través de, precisamente, la educación pública, dependiente del Estado y, sobre todo, obligatoria.
Y es que un liberal lo primero que entiende en materia educativa es que existe muchos métodos educativos, muchos criterios evaluables y que sólo en libertad podrá averiguarse cuál es el mejor, dependiendo de lo que cada uno opine qué es lo mejor.
Me dirá, es que la sociedad tienen tiene que ocuparse de darle oportunidades a todos... Mire, no se trata de darle oportunidades a todos, que eso podemos estar incluso de acuerdo, de hecho el Cheque Escolar solventa ese problema, sino que lo importante es no imponer UN SÖLO SISTEMA EDUCATIVO, porque eso ayuda a la MANIPULACIÓN.
¿Lo entiende o no lo entiende?
Y luego me sale con lo de lo democrático. ¿Es que imponer al resto lo que diga la mayoría lo convierte necesariamente en bueno? ¿es que limitar las opciones de los demás es el objetivo de “lo democrático”?
Es más, ¿es que porque un gobierno, elegido democráticamente, apoye el Protocolo de Kyoto, significa que es cierto? ¿Es el consenso científico, es decir, lo que diga la mayoría de los científicos, la verdad científica? Me permito recordarle que si eso fuera así, el Sol aún giraría en torno a la Tierra.
En cuanto a los consensos morales... ¿es que Ud. quiere decir que si el Estado no lo enseña la gente no sabría qué consenso moral es el que rigen las leyes que ellos mismos validarán democráticamente? ¿no es eso, precisamente, la demostración palpable que el Estado pretenderá, efectivamente, alterar lo que la gente piense para conseguir leyes acordes con su ideología puesto que ellos, al final, serán los que validen las leyes aprobadas conforme a lo que los que gobiernan desean puesto que así han sido enseñados mediante la obligatoria, igualitaria y omnipresente educación pública, Estatal?
Vaya, gracias por confirmarme mis sospechas.
Como parece que su comprensión escrita es escasa, le doy las sopas una a una:
\"¿cree Ud. que se puede otorgar al Estado el poder de adoctrinar en su particular ideario?\"
No. Lo que el Estado democrático sí puede (y debe) es educar en los principios éticos y constitucionales que lo fundamentan a él y a la entidad supranacional a la que pertenecemos (la Unión Europea, de donde ha partido la directiva que recomendó la EpC).
\"Es la sociedad la que lo educa y, por ello, la sociedad la que facilitará los medios para que así sea, no necesariamente el Estado.\"
Pero bueno, el Estado es precisamente la máxima institución de la sociedad, que se organiza para crear colectivamente los medios destinados a desarrollar los proyectos mancomunados que de manera individual (o con visos a un beneficio a corto plazo) no sería posible emprender. La educación estatal, pública, es uno de esos medios cuyo objetivo es poner a cada individuo en la mejor disposición intelectual posible para que alcance su felicidad personal y coadyuve a la de los demás. Se educa no por capricho, sino porque necesitamos vivir y convivir. ¿Y cuales deben de ser los criterios educativos? Usted propone que cada individuo aplique los suyos, y de hecho así ocurre porque existe libertad de cátedra, de conciencia, de religión, etc. Pero complementariamente con esa libertad educativa en el ámbito privado, el Estado imparte con criterios públicos (democráticos, científicos, éticos) educación pública. No se trata de un capricho, como digo, sino de una necesidad imperante para la conservación del sistema de convivencia que todos reconocemos como mejor y que justifica la obligatoriedad y universalidad de una educación mínima común.
\"existe muchos métodos educativos, muchos criterios evaluables y que sólo en libertad podrá averiguarse cuál es el mejor\"
Bien, esa es su tesis. Me parece respetable, y usted tiene la capacidad de intentar llevar al poder a un representante político que la defienda. Yo no pienso que \"la libertad\", por arte de birlibirloque, establezca criterios correctos. La libertad para competir lleva imperar al más fuerte, al más astuto o al más libre a priori, pero no necesariamente crea lo correcto y lo bueno. Pero claro, usted no cree en lo correcto ni en lo bueno, o sí cree y lo identifica con quien consigue imponer su voluntad de poder (el mejor). Puro Nietzsche. La cuestión es que realmente usted sí que posee libertad para aplicar sus criterios educativos en su ámbito de libertad sagrado, que es el ámbito privado. Pero como ni usted ni sus hijos pueden (o quieren) sustraerse de vivir en medio de una sociedad (de ésta específicamente), entonces no tienen más remedio que aprender obligatoriamente las normas y los valores que la cohesionan y, en último término, aumentan su autonomía y capacidad para buscar de manere privada la felicidad donde quiera hallarla.
\"de hecho el Cheque Escolar solventa ese problema, sino que lo importante es no imponer UN SÖLO SISTEMA EDUCATIVO, porque eso ayuda a la MANIPULACIÓN.\"
Yo me opongo al cheque escolar por las mismas razones que me opongo a la privatización de la sanidad o la justicia, y es porque en asuntos tan importantes y fundamentales para la cohesión y la justicia sociales la miopía insolidaria de los intereses privados resulta muy peligrosa.
\"¿Es que imponer al resto lo que diga la mayoría lo convierte necesariamente en bueno? ¿es que limitar las opciones de los demás es el objetivo de “lo democrático”?\"
Verá usted, aplicar el criterio mayoritario en cuestiones políticas puede no ser bueno, pero sin duda es lo que más se le parece. Trato de hacerle ver algo muy importante, y es que no podemos esperar a que un criterio absoluto de verdad política baje de los cielos para empezar a convivir. La historia de la humanidad es la historia de las formas de vida en común, y como dijo Churchill, no podemos más que intentar aplicar el menos malo que conozcamos. ¿Y si la gente elige a otro Hitler? Bien, ¿qué aprendimos del Hitler original? A no tolerar el racismo, la retórica incendiaria, la insumisión de las soberanías nacionales a criterios éticos de envergadura universal, etc. Y precisamente la EpC enseñará que la bondad de una decisión democrática se encuentra en no rebasar el consenso ético de los Derechos Humanos, para así aprovechar la vacuna que supusieron los totalitarismos del siglo XX. El conocimiento humano avanza así, estudiando los errores y vacunándonos contra ellos con la certeza de que ninguna medicina es definitiva y, por ello, ningún catecismo ni recetario moral forma verdaderos ciudadanos capaces de responder inteligentemente a los problemas que les planteará el futuro.
\"porque un gobierno, elegido democráticamente, apoye el Protocolo de Kyoto, significa que es cierto?\"
La certeza del Cambio Climático no es democrática, sino científica. Pero si usted no está de acuerdo con las medidas que tratan de ponerle remedio, ya sabe: a votar a las opciones políticas que considere oportunas. Las decisiones democráticas no son un criterio de verdad científico ni ético, sino político, es decir, no nos dicen qué es cierto o qué debemos hacer, sino ¿qué queremos hacer?
\"es que Ud. quiere decir que si el Estado no lo enseña la gente no sabría qué consenso moral es el que rigen las leyes que ellos mismos validarán democráticamente?\"
Pues sí, más o menos estoy de acuerdo con eso. La gente no nace sabiendo la virtualidad de la democracia ni la genealogía y justificación de los Derechos Humanos (menos si encima provienen de otras culturas). Es algo que se aprende, como todo. Y no es algo sencillo, al alcance pedagógico de cualquier padre. La derecha, que tiene una noción catequista de la moral, se piensa que basta con que se ilumine el cerebro del educando con \"la verdad\" para que éste comulgue con su bondad. La izquierda es menos soberbia, y piensa que primero hay que enseñar a razonar en asuntos morales, que hay que crear los sentimientos adecuados y que hay que enseñar la genealogía de los principios para que no parezca que han bajado de ningún cielo platónico. De todas maneras, la prueba de que hay que enseñar los principios de la convivencia de manera pedagógicamente más eficaz es que todos estamos contínuamente quejándonos por los problemas que da y echándole la culpa a la televisión, a la escuela, a los padres, al gobierno, etc. Porque las sociedades europeas son cada vez más plurales, más abiertas, más multiculturales y más complejas, hace falta explicitar de manera más contundente los valores que las vertebran.
Pues respondamos a las sopas…. Un poco espesas….
“No. Lo que el Estado democrático sí puede (y debe) es educar en los principios éticos y constitucionales que lo fundamentan a él y a la entidad supranacional a la que pertenecemos (la Unión Europea, de donde ha partido la directiva que recomendó la EpC).”
Como le comenté en mi anterior comentario la democracia no da la razón, no genera verdad. Si la democracia se usa para imponer la voluntad de la mayoría a la minoría, sobre todo en aquellos supuestos que afectan gravemente a los derechos fundamentales, libertad, vida y propiedad, tal imposición es ilegítima. ¿Es cuestión de opinión? No para un liberal.
Sin ir mas lejos Venezuela se encamina hacia la dictadura socialista por el método democrático… ¿Lo mismo le pone el asunto a Ud. igual que a la Regás?
Por lo demás, si el estado tiene la capacidad de imponer unos determinados principios morales, por mucho que diga Ud. que sean esos en los que se sustenta, lo cierto y verdad es que todo es relativo, y lo que Ud. considera principios irrenunciables otros los consideramos intromisiones intolerables.
Por eso el Estado y la Sociedad no tienen mas en común que el campo de actuación que son las relaciones entre los hombres. La diferencia fundamental es que mientras que en “la sociedad libre” dichas relaciones son voluntarias, por tanto legítimas, en la acción del Estado dicha relación es de imposición. Por tanto ilegítima. Y si el Estado fuera un ente impersonal podría tener un pase, pero lo cierto es que está formado, dirigido y manipulado por hombres para imponerse sobre otros hombres. De ahí surge gran parte de su ilegitimidad, porque rompe una de las reglas básicas de la legitimidad que es la igualdad.
Los proyectos mancomunados surgen, Sr. en cuanto hay intereses comunes. Dichos intereses no tiene porqué ser universales y, por dicha razón, aquellos que mas interés tengan en llevar a cabo dichos proyectos serán los que los promuevan y, con toda lógica, se beneficien de ellos. El obligar a participar a todos en los proyectos de unos pocos, aunque sean mayoría, sin poderse librar de la obligación de participar es imposición. Por tanto el Estado, en ese aspecto es innecesario.
Educamos… ¿quienes educan?
En su anterior comentario decía que somos manipulables, esta es la razón por la que la educación, la generación de contenidos debe estar distribuida. Es la mejor manera de que no exista manipulación. Educamos en los Derechos humanos. No, educamos para que nuestros hijos tengan una vida mejor. Es la sociedad la que genera los valores sobre los que se asienta. De hecho en las sociedades en las que no existe esa aplicación de los Derechos humanos tal y como Ud. los entiende existen mecanismos que ayudan a su preservación sin necesidad de que existan esos conceptos ni que se impongan desde las escuelas. Por eso estoy de acuerdo, “ningún catecismo ni recetario moral forma verdaderos ciudadanos capaces de responder inteligentemente a los problemas que les planteará el futuro” Por ello, ¿a cuenta de qué imponerlo desde el Estado en forma de EpC???
El Cambio Climático es una certeza histórica. En este planeta ha habido periodos de glaciación y de sequía extrema. Las causas de las pasadas aún no se conocen. Pretender decir que es lo que puede estar ocurriendo en un periodo de cien años cuando estos cambios anteriores llevaron milenios es una burla a la inteligencia. Lo científico asociado a las subvenciones de estados proclives al control de la sociedad lo hacen sospechoso en grado sumo. No hay que recordar más que la infecta manipulación de la Gráfica del Palo de Hockey. Entonces, lo que dice es cierto, basándonos en ideas científicamente dudosas, el segundo informe ya rebaja las previsiones, intentamos manipular a la población para tomar esas decisiones políticas, que no tienen por que ser verdad, que no tienen por qué ser éticas, para llevar a cabo una ingente obra de control de la sociedad.
En cuanto al concepto de moral, le agradecería que deje ud. de lado conceptos como “la derecha” o relacionarlo con los conceptos morales de la Iglesia. Yo no soy, ni muchos de los que aquí hablamos, de derechas. Somos liberales. Ni hablamos por la Iglesia. La moral es un concepto muy amplio al que parece que “las izquierdas” prefieren deslegitimar porque ellos “carecen de moral” ¿no? Porqué si no piensa que primero hay que enseñar a razonar en asuntos morales (¿saben cuál es la buena moral?), hay que crear los sentimientos adecuados (¿saben cuales son los sentimientos adecuados?), y enseñar la genealogía de los principios (¿?)… Y luego dicen que no son soberbios????
Los problemas de la sociedad son muchos y variados. Y las causas de muchos de ellos también. Los que por aquí pasamos tenemos claro que muchos de esos problemas vienen causados más por la existencia de un Estado metomentodo, dizque protector, con su “estado de ¿bienestar?”, que, para colmo hecha la culpa de los malos comportamientos a la sociedad. Esta actitud aleja el sentido de la responsabilidad de los ciudadanos mediante esos mecanismos de protección que mitigan los efectos de sus malos actos. El concepto de Estado benefactor, por el que se iguala a todos, hace que dicho sentido, que impediría a una persona actuar irresponsablemente, porque él y sólo a él, o a lo sumo sus familiares, correrían con los gastos y con el sufrimiento de lo que sus acciones les causasen, queda diluido gracias a la acción del Estado. La irresponsabilidad es unos de los componentes de la mala moral.
¿Son éstos los valores que vertebran al Estado, el fomento de la irresponsabilidad? ¿Son éstos los valores que hay que explicitar de manera más contundente?
Pues por eso, para evitar la contundencia en el error, para evitar la contundencia en la imposición, nos oponemos a que el Estado tenga la capacidad de formar en valores, en SUS valores.