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Portada - Comentarios - Ciudadanos sí, gorrones no

05/10/2007 - Alfredo Coll

Ciudadanos sí, gorrones no

Por primera vez en la historia de España, los liberales deberíamos asumir que aquellos que se benefician del mantenimiento de los servicios públicos tendrían que pagar por ellos si los quieren mantener. Existe una clase entera de personas en nuestro país, una subclase, a la que necesitamos reintegrar a los rangos de ciudadanos responsables y no permanecer en la dependencia a coste de los demás contribuyentes.

En España necesitamos un nuevo sistema de financiación local para controlar el gasto público, que cada vez se dispara más a números inaceptables por gobiernos demasiado intervencionistas y socialistas. Por eso mi propuesta sería la eliminación del IBI (un impuesto de contribución) para sustituirlo por un impuesto fijo e igual (tasa por habitante adulto) para todos los residentes adultos de cada localidad. El concepto fundamental detrás de esta propuesta es la transparencia: se trata de que todos tenemos algo que perder con un ayuntamiento que gasta lo que no puede ni debe. Ha llegado el momento de reformar la normativa de las haciendas locales.

Dentro de este sistema, las empresas, que son las que generan el empleo, también pagarían una cantidad fija y mínima, una tarifa especial para aquellas empresas que generen empleo, ya sean multinacionales o PYMES. Con este sistema aumentaría la transparencia y las responsabilidades políticas de aquellos ayuntamientos que gasten en servicios innecesarios. Los impuestos contra la propiedad para financiar los gobiernos locales tienen siglos de historia. Tenían sentido, quizás, cuando los servicios locales estaban destinados para el beneficio de la propiedad: calles, agua, tuberías, gas, etc. Pero desde la Segunda Guerra Mundial, las autoridades locales también ofrecen servicios públicos como educación, bibliotecas y otros servicios sociales a nivel personal: asesoramiento gratuito a insolventes o inmigrantes, cursos de formación, etc.

Tampoco podemos olvidar que ahora hay más gente que nunca y, al mismo tiempo, más votantes. Antiguamente la mayoría de países occidentales daban el derecho al voto sólo a propietarios mientras que ahora las elecciones locales son casi idénticas a unas generales. En España tenemos millones de ciudadanos que no pagan impuestos o pagan muchísimo menos que otros. Y es que es más fácil cobrarle a la empresa o al propietario honrado que a un okupa que malvive usando todos los servicios que pueda. Sería interesante ver cuánto dinero nos gastamos los ciudadanos contribuyentes cada vez que la Policía Municipal tiene que intervenir para desalojar a todos estos gorrones de profesión.

El sistema actual (el IBI) favorece el oscurantismo político porque realmente no se sabe en qué gastan los ayuntamientos. Un Estado democrático y liberal tiene el deber de iniciar devoluciones de poder a los ayuntamientos y que sean los ciudadanos los que puedan elegir cuánto dinero pueden gastar sus representantes en cada localidad.

No tiene sentido que un propietario que viva solo en Boadilla tenga que pagar el mismo IBI que una familia numerosa en Carabanchel, aunque los metros cuadrados de su vivienda sean idénticos. Lo importante es que esa familia de Carabanchel seguramente generará muchísima más basura que el señor de Boadilla. Por ejemplo: una familia numerosa y de origen inmigrante seguramente alquila su piso y por supuesto, no paga IBI. Sin embargo, sí utilizan muchos servicios sociales: sanidad, educación pública, el transporte, guarderías, asesoramiento, cursos de formación o quizás las cárceles, etc. A los jubilados se les hace descuentos para los servicios públicos en muchas ocasiones y no veo por qué no podemos hacer aumentos a viviendas donde vivan muchas personas que consuman más servicios. El sistema de financiación local actual es absurdo porque se trata de castigar al propietario y no a quien consume lo público y al gorrón.

Es curioso ver que los socialistas de convicción siempre se están quejando del consumismo, cuando son ellos los que precisamente consumen más que nadie, especialmente si lo pueden hacer con el dinero de los demás. Algunos podrán decir que las facturas para algunas familias podrían ser demasiado altas y que esto es inaceptable. Yo comparto la frustración que sienten los críticos, pero hay que ser contundentes: el problema no es cómo se financia el gobierno local, sino la cantidad que se está gastando. Cualquier persona sabe perfectamente que si algo cuesta 300 euros no se puede pagar con 150.

Nuestra lucha contra el socialismo nunca ha sido únicamente sobre filosofía económica sino sobre los valores que rigen nuestra vida. El socialismo es un credo estatal que no cuenta con las personas. Al contrario, solo las ve como material que hay que amoldar. Los liberales pensamos diferente, creemos en los individuos, en los millones de ciudadanos que pagan con lo que realmente ganan, y no con lo que otros ganan.

 

Opinión de los lectores

WSC

EN primer lugar, mis felicitaciones por el atinado artículo.

En segundo lugar, constatar que como defensor del libre mercado, creo que es por la vía tributaria por donde se podría limitar severamente el despotismo gubernamental rampante que se basa en robarnos por variados y abastrusos medios el 40% de lo que ganamos, de modo que el común de los mortales no es consciente del latrocinio al que se vé sometido y siempre cree que son los demás los que pagan los servicios públicos y nunca él. Mi experiencia es que muy poquitas personas son conscientes de lo que tributan y siempre opinan que pagan muchísimo menos de lo que lo hacen en realidad.

Mi propuesta es un impuesto único, que sería el IVA, prohibiendo por mandato constitucional cualquier otro tipo de impuesto. Habría un tramo fijo destinado a los municipios y provincias, y dos tramos uno autonómico y otro estatal que fijarían anualmente estas administraciones para favorecer la competencia fiscal.

Ventajas:
1.- El ciudadano, al rascarse el bolsillo, sabe exactamente cuánto está destinando a cada administración, y podrá exigir en consecuencia.

2.- Es inatacable con el típico argumento de ricos y pobres. El que más gaste y consuma, más pagará. El que menos gaste pagará menos. Además se pueden fijar tasas reducidas para la leche, el pan, las patatas, el pollo, y cosas así de modo que los menos pudientes vean aliviada su carga.

3.- Reducción astronómica de gastos administrativos (y de funcionarios) al eliminarse la multiplicidad de impuestos y trámites.

Saludos.

Alfredo Coll

Estimado WSC:

Antes que nada gracias por su respuesta.

En las líneas generales no estoy en desacuerdo con su propuesta pero en estos momentos creo que la sustitución del IBI tiene más prioridad porque serían los ayuntamientos los que decidan si suben o no (eso sí, tendría un techo límite fijado por el gobierno central). Pero, el sistema podría evolucionar perfectamente y a largo plazo al que propone.

Un saludo,
Alfredo

Frasco

No soy economista y me falta mucha base pero hay algo que no me cuadra en la respuesta de WSC. Dice que el que menos consume paga menos pero ¿no es el consumo el motor de la economía? Si no consumiéramos para pagar menos entonces se produciría menos y se retraería la producción. ¿Es así o no?, remito que me faltan muchos conocimientos.
Para acabar, una duda ¿se puede considerar al economista Michael Porter como liberal? Gracias

Alfredo Coll

Frasco:

El consumo no es necesariamente un motor si ese consumo es insostenible. Una familia que gasta por encima de sus posibilidades (al igual que hace nuestro gobierno) es irresponsable y no favorece la economía, en absoluto.

Un saludo,
Alfredo

Albert Esplugas

Frasco,

No es asi, consulta este articulo de Rallo: http://www.juandemariana.org/comentario/739/cae/consumo/

En pocas palabras: el ahorro, no el consumo, es el motor de la economia. Las estructuras productivas no se financian con el gasto de consumo, sino con el capital que proviene del ahorro. Y cuanto menos se consume, mas se ahorra.

Un saludo

Frasco

Muchas gracias por la aclaración, leeré el artículo con la fruicción con la que lo hago con el resto.
Insisto en mi duda anterior ¿se puede considerar a Porter como liberal?

Alfredo Coll

Frasco:

Yo no considero que Porter sea un liberal (puede que coincida en algunas cosas pero nadie le define como tal).

Frasco

Gracias por la aclaración sobre Porter. Soy bibliotecario y hace unos años escribí un artíclo sobre cómo puden influir sus 5 fuerzas competitivas en la gestión de bibliotecas públicas y ahora que empiezo la tesis estoy planteando ampliar ese trabajo y, no sé, como me considero liberal, me habría gustado que a él también se le considerara como tal. Un saludo

Hilario Ideas

Bryan Caplan destaca que la mayor parte de los votantes no ven motivo para hacer otra cosa porque no cargan con las consecuencias de sus elecciones. Esta irracionalidad no se extiende a su vida personal porque allí sufren las consecuencias de sus propias decisiones. Pero cuando sale gratis, observa Caplan, la gente se deja llevar por sus prejuicios.

Incluso algunos socialistas muestran mayor capacidad crítica cuando enjuicia la degenarición de la casta política: “Una persona que se dedica a la política tiene que tener alguna experiencia fuera de la política, tiene que haber cotizado a la Seguridad Social por cuenta ajena o propia, tiene que saber cómo funciona una empresa o una institución pública , haber hecho unas oposiciones o trabajado de albañil o ingeniero de caminos. Eso de meterse desde niño a cobrar de un partido y llegar hasta arriba no es bueno” Este juicio tan atinado podría entenderse malévolamente como una diatriba contra Zapatero , que encarna a la perfección tan lastimoso modelo.

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