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15/10/2007 - Alberto Illán Oviedo

La paz de Gore y las cifras de Narbona

El ganador de un Oscar, Al Gore, es un hombre con estrella. Sólo hace cuatro meses que le han otorgado el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y ahora el Comité Nobel ha premiado su labor como profeta del Apocalipsis climático con el Nobel de la Paz en su edición del 2007 junto a uno de sus grandes aliados, el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. No dudo que el bueno de Al usará su jet privado para ir a recoger tan notables premios porque el ex vicepresidente de EEUU es así, desprendido con el CO2 que produce.

Si se piensa bien, Al Gore es el resumen de todo el pensamiento progre que la izquierda tanto se esfuerza en convertir en modelo moral. Político fracasado, supo sacar partido al recuento de votos en las presidenciales americanas del 2000 y cambió la Casa Blanca por la "casa verde". Pese a ser rico hasta la extenuación, cobrar verdaderas millonadas por cada una de sus conferencias, contaminar el planeta y derrochar energía en suntuosas mansiones, la progresía le ha sabido perdonar todos estos pecados al convertirse en un profeta del ecologismo. No le ha importado mentir y manipular, otra característica que le hace atractivo a la izquierda ideológica, más preparada para la soflama propagandística que para la discusión razonada y razonable. Por otra parte, habría que preguntarse también qué tiene que ver la paz y el ecologismo en pleno ascenso del terrorismo verde. Sin embargo, no todo es luz en el universo.

En Gran Bretaña, el juez Michael Burton ha estimado que Una verdad incómoda, el documental-libro de Gore, ofrece una visión unilateral en algunos puntos y sin contrastar en otros, y los colegios no podrán mostrar el documental a los alumnos sin antes informarles de que el contenido está ligeramente sesgado hacia el alarmismo y la exageración. Stewart Dimmock, director de un colegio en Kent, ha actuado como la voz de la conciencia contra el totalitarismo verde y ha ganado una pequeña batalla en una guerra que la demagogia ecologista decanta de momento a su favor. Al fin y al cabo, el documental es "correcto en términos generales", según el propio juez.

Precisamente es el alarmismo una de las principales herramientas que maneja el ecologismo y sus profetas. El miedo es libre y la ignorancia vasta y tal panorama no pasa desapercibido a ojos de los totalitarios. Las presentaciones de los informes medioambientales van acompañados de tremendos titulares que nosotros, simples lectores de noticias, tendemos a no cuestionar, bien por pereza intelectual o por imposibilidad de contrastar las cifras que se exhiben. No hace mucho la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, presentó el informe Calidad del aire: clave de sostenibilidad urbana y los medios de comunicación destacaron que el 75% de los españoles vive expuestos a niveles peligrosos de contaminación, que cada año mueren 16.000 personas por esta causa y que esto reduce la esperanza de vida de los ciudadanos en meses o incluso años. Un dato, este último, que contrasta con el incremento de la esperanza de vida en España, que es uno de los más altos de la UE y que en los últimos años, en pleno auge de los procesos contaminantes, ha ido creciendo de manera continua. Incluso podemos asegurar que las medidas y procedimientos para conseguir un aire o un agua más limpia se han incrementado en las últimas décadas, por lo que esta situación que plantea el Gobierno, de ser cierta, es un tanto paradójica.

16.000 es una cifra que ya ha manejado el Ministerio de Medio Ambiente. A principios de febrero de 2006, la misma ministra presentaba otro informe sobre las zonas más contaminadas de España en la que se decía que 12 millones de personas respiraban aire sucio, que 80 ciudades superaban los límites de la UE y que el tráfico era responsable de 16.000 muertes, lo que invitaba a proponer medidas contra la polución y peajes urbanos en un momento en el que los políticos debatían que tipo de barreras había que imponer a los conductores. De nuevo encontramos ciertas paradojas en estas cifras. Ya que ambos informes tratan el mismo tema, podemos ver que de 12 millones de habitantes, es decir de algo más del 27% de la población pasamos en un año y medio al 75%, unos 30 millones. Es decir que de alguna manera podemos concluir que en año y medio de Gobierno socialista hemos pasado de un país casi rural a otro totalmente urbanita; cosas veredes, Sancho, que harán temblar las paredes. También sorprende que si, según la OMS, 2 millones de personas mueren al año por la contaminación, 16.000 lo hagan en España, es decir, el 0,8% del total, cuando España no tiene tanto peso en la población mundial.

El alarmismo lleva a titulares realmente curiosos. En la semana del 28 de septiembre se podía leer en la revista Tiempo que la contaminación produce violencia, que la intoxicación química podría provocar trastornos cerebrales y que la reducción de la criminalidad en Nueva York podría estar relacionada con la reducción de la contaminación por plomo que se ha producido a raíz de la desaparición de este metal de la mayoría de las gasolinas. Es curioso que entre los cientos de factores que pueden explicar las subidas y bajadas en las tasas de violencia social se dé tanto peso al factor ambiental. Teniendo en cuenta el estado de guerra continua de la humanidad durante los últimos milenios, los genocidios y matanzas que se han venido produciendo mucho antes de la Revolución Industrial, ¿no será el factor ambiental algo anecdótico o al menos con menos relevancia que la que se pretende dar?

La moraleja final de estos informes e informaciones es siempre la misma, la culpa la tiene el capitalismo. A mediados de septiembre el Gobierno culpaba al auge económico de que no cumpliera los compromisos medioambientales adquiridos con la UE, lo que impedía que pudiera controlar la contaminación. Es decir, una vez más la visión política, los planes administrativos, los objetivos basados en una utopía chocaban con la realidad. Estos errores deberían invitar a pensar a nuestros políticos lo imposible que es la planificación económica y social. Sin embargo, ocurre todo lo contrario: se proyectan nuevas medidas liberticidas como la que permitirá al Ministerio de Medio Ambiente expropiar el 25% del territorio que se encuentre las zonas de protección, terrenos que son en su inmensa mayoría de titularidad privada, si el burócrata de turno lo cree conveniente. ¿Quién dijo que el socialismo había muerto? Sólo ha mutado, y en vez de rojo se ve verde. El problema es que hay mucho daltónico.

 

Opinión de los lectores

Jose Antonio Baonza Diaz

Solo un pequeño apunte, Alberto. Dede mi punto de vista el auténtico cerebro ("mastermind") del SOE en este asunto es un tipo con planta de Al Gore: el secretario de estado de prevención del cambio clmático: Arturo Gonzalo Azpiri.
Ya hizo sus pinitos en ese área de medio ambiente en la Comunidad de Madrid de los tiempos de Leguina y, si no fuera por la cuota, desempeñaría el cargo de ministro, seguro. Lo cual no desmerece, en absoluto, tus argumentos personalizando en la ministra unos criterios y una ideología que impregnan todo. Si no, que se lo pregunten a Juan Costa.

joaquin puig

Ya los definio el periodista A. Ussia
La mayoria de los ecologistas son ecologistas sandia "verdes por fuera y rojos por dentro" y que conste que la palabra rojo no lo digo con animo de ser politicamente incorrecto si no para definir que el el fondo la mayoria de los ecologistas no tienen no idea de la naturelaza casi siempre se oponen a todo V.g parques eolicos ycampos solares etc. y sus objetivos politicos son otros muy distintos, como ir contra la libertad individual y todo lo que sea y parezca derechos de propiedad

Pedro Enguita

Pues si en algo estamos de acuerdo es que el Nobel para Al Gore es desafortunado, debido a que, aunque el documental es "correcto en términos generales", contiene errores, tergiversaciones y omisiones claras, además de tratarse de uns descarada campaña autopromocional.

Un saludo

Zuma

El cambio climatico de noticias de Antena 3, del Al Gore y compañia, el dogmatico e indiscutible, el politicamente correcto hoy en dia tanto para izquierdas como para derechas, a mi entender flojea por todas partes, a grandes rasgos estoy de acuerdo con lo que se expone en este artículo, pero no con lo expuesto referente a la contaminacion local. Seria mas correcto hablar del Cambio Local en lugar del Cambio Global, está claro y es indiscutible que desde la Revolucion Industrial han aumentado las enfermedades pulmonares, autoinmunes, cancer y demas. Se han destruido rios, bosques, litorales. Asi que esta clara la influencia negativa de la contaminacion a nivel local, sin entrar en cifras, baja como minimo, la calidad de vida de las personas y de los ecosistemas del entorno.
Sobre el tema del plomo en la gasolina, esta probado que causa daños cerebrales, no se sabrá hasta dentro de muchos años las taras que habra causado a la sociedad, al igual que las causo las fibras con amianto.
Solo decir que no todos los rojos somos verdes, y muchos discrepamos de estos dogmatismos y los vemos con actidud y aptitud critica, que es diferente que una oposicion irracional y sin sentido.

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