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Portada - Comentarios - La idea conservadora

20/11/2007 - José Carlos Rodríguez

La idea conservadora

No existe un cuerpo unificado y completo del conservadurismo, como tampoco, para el caso, del socialismo o del liberalismo. Ahora bien, todas sus posiciones se pueden referir de un modo u otro a la visión de que la sociedad es como es por algún motivo y que nosotros, como parte de ella que somos, no estamos en la situación de reformarla por completo. Ese respeto por el funcionamiento autónomo de la sociedad lleva a una mirada de comprensión hacia las instituciones, que tiende a ver en ellas una razón de ser, una función acaso no plenamente evidente ni abierta a una comprensión total, pero sí suficiente. El conservador no es panglossiano. Observa las miserias del alma humana y de la sociedad con dolor, pero con cierta tolerancia y transigencia. Dice Burke: "La naturaleza del hombre es intrincada; los objetos de la sociedad son de la mayor complejidad posible y por lo tanto ¿puede una simple disposición u orientación del poder ser adecuada, ya sea para la naturaleza del hombre o para la calidad de sus asuntos?"

Se entenderá mejor la posición del conservador si acudimos a cómo define Tocqueville a su opuesto. Dice de los jacobinos que "sentían una especial inclinación por las generalizaciones amplias, los sistemas legislativos estereotipados y por una simetría pedante; un mismo desprecio por los hechos incontestables; idéntico gusto en reformar las instituciones siguiendo líneas nuevas, ingeniosas y originales; el mismo deseo de reconstruir toda la constitución de acuerdo con las reglas de la lógica y de un sistema preconcebido, en lugar de intentar la rectificación de sus partes defectuosas". Éste quiere crear "una multitud innumerable de hombres, todos iguales y semejantes, que se esfuerzan incesantemente en procurarse los placeres pequeños y mezquinos con los cuales saciar sus vidas". Y por encima de ellos, "un poder inmenso y tutelar; absoluto, instantáneo, constante, prudente y suave... hasta que cada nación quede reducida a nada mejor que a una multitud de animales tímidos y diligentes, de la que el gobierno es el pastor".

El jacobino, el ungido en terminología sowelliana, ve el conocimiento acumulado como supersticiones y prejuicios y las instituciones como cadenas que es necesario hacer añicos para lograr, por fin, la plena libertad del individuo. Expresaba así su propósito el Comité de Salud Pública: "Es necesario reformar por completo un pueblo al que se desea hacer libre; destruir sus prejuicios, modificar sus hábitos, limitar sus necesidades, desarraigar sus vicios, purificar sus deseos".

Sienten inclinación sobre todo por el ámbito privado, esto es, por el verdaderamente social. Tanto la propiedad privada, con la red de relaciones tejidas voluntariamente, como por la familia. Pero también por la villa o el pueblo, o la comunidad establecida por la costumbre. Y por la descentralización del poder. Son favorables a que haya una Iglesia establecida, pero su actitud hacia ella es más instrumental que "necesaria". La Iglesia cubre el tejido social de un manto de respeto por la moral tradicional y por lo establecido, y constituye en sí mismo un cierto poder que sirve de contrapeso al del Estado o al de otras instituciones. El contrapeso, el equilibrio y el respeto por el propio ámbito y del de los demás es parte esencial del ser conservador.

Valoran la autoridad, pero en un sentido menos fuerte, menos coactivo que el que podamos imaginarnos ahora. Esa autoridad no es sino el poder de cada persona sobre su propiedad y de cada institución sobre el ámbito que le es propio. Mientras que el liberal parte de los derechos del individuo, el conservador, que puede también contemplarlos, presta atención a esta idea de la autoridad y del respeto del propio ámbito.

Los conservadores son críticos con el liberalismo, por las mismas razones por las que son críticos con los ungidos, y a la vez por otras muy distintas. Los liberales, se duelen, con su insistencia en la plena libertad del individuo, fomentan la disolución de los lazos sociales tejidos y forjados por la costumbre. Puede contribuir, por otra vía, a romper los roles y las relaciones entre cooperación y autoridad que mantienen cohesionada y sana a una sociedad. El liberalismo es caldo de cultivo del hombre-masa que aterra la sensibilidad conservadora.

Yo entiendo que esto es un claro error por su parte, ya que los auténticos lazos sociales están basados en la voluntariedad y construidos precisamente sobre el respeto de lo propio y lo ajeno. Pero teme Coleridge los efectos "desgarradores, divisorios y aniquiladores" del comercio sobre el vínculo social tradicional. Los liberales, por lo general, vemos ese temor con auténtica simpatía.

Y es que la reverencia conservadora por las instituciones asentadas puede resultar excesiva. Y la libertad es necesaria para poner en práctica comportamientos nuevos, algunos de los cuales puede que se adapten a las nuevas circunstancias mucho mejor. El efecto disolvente de las relaciones comerciales sobre las relaciones tradicionales hace más abstractas y menos condicionadas por roles sociales predeterminados.

Con todas las críticas que hace el conservadurismo al liberalismo, que me parecen fundadas en una falta de confianza en la libertad, es cierto que hay elementos comunes o al menos compatibles entre ambas corrientes, y por eso se habla de la posición liberal-conservadora.

 

Opinión de los lectores

Santiago Navajas

La auténtica piedra de toque de los conservadores o socialistas frente a los liberales es respecto a la libertad negativa, en lo político, y el mercado, en lo económico.

Aunque, como bien señalas, no hay un cuerpo unificado y completo, los liberales tienen una propensión mayor que los otros hacia un óptimo de libertad negativa y de libertad de mercado, respecto a las cuales tanto los conservadores como los socialistas se muestran reticente. Los primeros en nombre de la tradición, la cohesión social y una concepción excesivamente "fijista" y prejuiciosa de la naturaleza humana. Los segundos, por la supremacía que le conceden a la igualdad sobre la libertad y una concepción demasiado laxa y "culturalista" de la naturaleza humana.

Un saludo estrictamente liberal

Pedro

Estimado José Carlos.
Estoy de acuerdo en que hay diferencias notables entre los liberales strictu sensu y los conservadores, pero también que son muchas más las cosas que nos unen. Los liberales conservadores pondremos más acento en la necesidad de una autoridad (y pública, claro) así como en la existencia de valores sociales comunes, pero te aseguro que sigue habiendo un abismo doctrinal entre un verdadero conservador y un tradicionalista. El tradicionalista, por principio, mira hacia atrás y desconfía del futuro. El conservador, a mi entender, sabe que el pasado forma parte de su herencia, pero que debe prolongarla hacia las próximas generaciones. No creo que ningún verdadero liberal deba manifestar hostilidad hacia el conservadurismo.

CLD

Lo que tú describes es el conservadurismo inteligente. No es el único. Pero lo mismo ocurre con el liberalismo. En mi opinión, el liberalismo más inteligente es el que ve en ese conservadurismo que describes más un aliado que un antagonista. Esto es muy propio del liberalismo de corte anglosajón, por cierto.

Santiago Navajas

Sobre la "alianza" entre liberalismo y conservadurismo que se está planteando lo mismo se puede decir del socialismo "inteligente".

De hecho la inteligencia del conservadurismo y del socialismo reside en su deriva liberal. Por eso mismo se pueden encontrar liberales tanto en el PP como en el PSOE, aunque ninguno de ellos hay una mayoritaria tendencia liberal.

Por ello mismo un liberal puede ser tachado en ocasiones de "conservador" por los socialistas y de "socialista" por los conservadores. Pero el liberal ha de intentar siempre resistir los cantos de sirena de unos y otros que le conducirían inexorablemente hacia Escila o Caribdis.

En resumen, y usando un lenguaje más castizo: un liberal no ha de ser ni progre ni carca (lo que suele doler y desconcertar a los progres y a los carcas)

Jose Antonio Baonza Díaz

Me ha parecido interesante tu esfuerzo por explicar el concepto de "conservador", Jose Carlos. Sin embargo, creo que el término no tiene un significado unívoco, sino más bien poliédrico, por mucho que se presente a pensadores como Burke como creadores de una doctrina conservadora coherente. O -por mencionar a españoles. más citados y conocidos en otros tiempos que ahora- Donoso Cortés o, desde mi punto de vista, el increiblemente erudito, pero proporcionalmente igual de majadero, Menéndez Pelayo. Se ha denominado "conservador" en sentido lato a todo aquel que, instintivamente, defiende la permanencia del "status quo". El conservador es, en muchos casos, un individuo adjetivo y táctico. No defiende unas ideas sobre la sociedad, la moral y la ética, el derecho y la economía, por si mismas sino porque las percibe como las más extendidas. Ese estrabismo le puede convertir en fácil presa de los constructivistas y socialistas de todos los partidos. ¿O no es conservador defender el estado del bienestar y a los socialistas que se encaraman en el poder político?

jcha

Muy buen artículo. Resulta imprescindible definir y estudiar el concepto de autoridad y el miedo al cambio, aunque este sea irresistible, espontánea y mayoritariamente adoptado por la sociedad. Hoy en día continuamos disfrutando una unión, yo creo que estratégica, entre liberales y conservadores en nuestra batalla común contra el socialismo. En España nos acopla la idea de que la unidad de la Nación es la mejor garantía de la libertad individual frente al secesionismo colectivista y el relativismo confederalista de la izquierda. La evidente "superioridad" de los Liberales ha logrado "convencer" y atraer a los conservadores hacia posiciones de respeto a la libertad individual que sin esa unión estratégica no sabemos si hubiera sido posibles.
En definitiva, es necesario señalar la diferencia, pero aprovechar ese mimetismo que tanto bien hace al bando de la libertad. Hayek en su ensayo, ¿Por qué no soy conservador? nos entrega, no sólo una distinción, sino también un mecanismo para extender nuestro credo liberal entre las filas conservadoras. En esas estamos, y así triunfaremos. Saludos

Juan

La alianza entre conservadores y liberales me parece lamentable.

Sugiero estudiar a Gustave de Molinari para una mas clara comprension del conflicto entre socialistas conservadores y liberales.

http://herve.dequengo.free.fr/Molinari/SRSL/SRSL_0.htm

Con el debido respeto, la politica de comentarios de este sitio no me resulta muy liberal que digamos...

"sólo publicamos aquellas que nos parece..."

Raquel

Creo que hay una ligera confusión entre ser liberal e idiota.
¿Es que sería muy liberal poner un cartel en la puerta de tu casa diciendo: "libre entrada a violadores y asesinos, que es que soy muy liberal"?
Si hay algo que defienden los liberales es la propiedad privada. En la propiedad de cada cual, cada uno decide quién hace qué cosa.
Me parece que es confundir liberalismo con propiedad comunal, tolerancia absoluta o cosa por el estilo.
Las normas de urbanidad básicas (que es a lo que hace referencia esa nota que se critica) me parecen tremendamente útiles para la convivencia. Se pretende evitar gente que insulte o falte al respeto. Para eso ya hay otros foros.

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