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Portada - Comentarios - Crisis económica e intelectual

30/11/2007 - Juan Ramón Rallo

Crisis económica e intelectual

Muchos parecen creen que nuestro sistema monetario está manejado por Dios. No hay margen para el error y mucho menos para la calamidad. Del 29 para acá la ciencia económica, y en especial la monetaria, ha avanzado tanto que las autoridades monetarias no permitirán que una tragedia de aquel calibre se repita. Y sin duda alguna pueden lograrlo: una vez terminada con "la dictadura del oro", puede implementarse sin restricción alguna las políticas financieras racionales que Occidente necesita.

Desde el Observatorio de Coyuntura Económica ya habíamos analizado algunas de las consecuencias que la ruptura de Bretton-Woods tuvo para las divisas nacionales, en concreto, haber perdido su valor en más de 20 veces frente al oro. Con todo, este intenso envilecimiento de la moneda es sólo una parte de los problemas que el dinero fiduciario de curso forzoso está causando.

El otro, tanto o más nocivo, es el alargamiento temporal de los procesos de expansión crediticia, con la necesaria consecuencia de un agravamiento de las subsiguiente crisis. Precisamente a analizar este otro punto hemos dedicado nuestro nuevo estudio en forma de boletín trimestral, donde examinamos de manera bastante detallada la génesis, el desarrollo y las repercusiones de la famosa crisis subprime.

Se trata a todas luces de una crisis económica y monetaria pero también de una crisis intelectual de primer orden. La expansión crediticia de los bancos centrales no sólo afluyó a financiar a deudores de escasa solvencia (subprime) sino también a economistas subprime que han hipotecado nuestro futuro, al contar con una formación del todo inadecuada para enfrentarse a la crisis. Son hijos intelectuales de un keynesianismo perfeccionado por las enseñanzas monetaristas cuyas teorías están abocadas, al igual que las hipotecas subprime, a la quiebra total.

La marginación profesional y académica de la Escuela Austriaca y de los teóricos de la liquidez no sólo ha pervertido la ciencia económica hasta transformarla en una parodia de lo que debería ser, sino que ha eliminado cualquier herramienta analítica que permitiera prevenir y comprender los acontecimientos actuales. ¿Qué clase de expertos tenían contratados las agencias de calificación para que se vieran sorprendidos por la fuerte correlación entre los defaults hipotecarios? ¿Qué tipo de directores de financiación tenían las empresas que les aconsejaron incrementar su exposición a los tipos de interés a corto plazo? ¿Qué profesores tienen las universidades como para que casi nadie esperara la crisis y para que muchos se nieguen aun a reconocerla?

Se me dirá que estos economistas han sido colocados en sus puestos por el mercado y que, si el mercado es eficiente, esos economistas serán mejores que los austriacos. Pero no, el mercado no tiene por qué ser eficiente ni tiene por qué tener razón, sobre todo cuando media la intervención del Estado. El mercado no es más que la suma de las decisiones de los individuos y los individuos se equivocan; en ocasiones se equivocan mucho y en masa, a eso llamamos ciclo económico.

Estamos avanzando hacia la crisis más dura que hayamos vivido en los últimos 30 años, entre otros motivos por la inanidad de unos modelos teóricos voluntariamente irreales que, como tales, son del todo inútiles. La profesión económica debe realizar una catarsis intelectual y desechar casi un siglo de doctrinas a cada cual más aberrante.

Es hora de sustituir a Keynes, Friedman, Lucas o Minsky por Hayek, Palyi, Mises o Fekete. En caso contrario, los demagogos y oportunistas aprovecharán la incapacidad de los economistas mainstream para incrementar el poder político: en el 29, la expansión sin límites del mercado bursátil pronosticada por Fisher provocó tanto el fin del laissez faire keynesiano como el New Deal de Roosevelt. Casi 80 años después seguimos pagando las consecuencias de una profesión económica desconcertada y sin recursos ante la crisis.

Los riesgos de que vuelva a suceder son motivo suficiente para sacar este y muchos otros boletines donde hagamos un seguimiento exhaustivo de la crisis. Es importante divulgar las causas reales y proponer alternativas útiles, mientras el resto de economistas sigan desacreditando su tarea al hacer buena la frase de que "explican mañana por qué se equivocaron hoy".

 

Opinión de los lectores

Javiac

Juan Ramón, ¿pero como puedes meter en el mismo grupo a Keynes y a Friedman?, sus políticas monetarias eran polos opuestos, y no digamos el resto de sus posturas sobre la economía. Una cosa es valorar el oro como el mejor refugio en caso de crisis, y otra muy distinta intentar imponer al mercado un patrón que no desea.
La oferta monetaria de un país a de crecer existan o no reservas de oro, por que debe depender de la producción nacional y esta a largo plazo tiende a aumentar.

En cuanto a los tecnócratas del banco central, son humanos y por tanto susceptibles de cometer errores, por eso Friedman, intento desvincular al máximo al hombre, del proceso monetario. Pero que yo sepa, ningún gobierno ha tenido el valor de intentar poner en práctica sus medidas.

René Guerra

Javiac
Primero: Keynes y Friedman están en el mismo grupo. Eso no significa que sus ideas coincidan y Rallo no afirma tal cosa. El porqué están en el mismo grupo sin coincidir lo explica Hazlit en el prefacio a Economía en una lección:
«...han dividido, a quienes aceptan las mismas premisas, en cien escuelas distintas, por la sencilla razón de que es imposible, en asuntos que tocan a la vida práctica, equivocarse de un modo coherente.»

En el tema monetario Keynes abogaba porque el legislador cada mañana eligiese la tasa de inflación del día sacándola de un sombrero y Friedman por anunciarla con alguna anticipación y durante plazos mayores.
Y el mercado en ambos casos falla: no es aleatorio ni se queda quieto, constantemente habrá que estarlo salvando. El resultado será igual en ambos casos: crisis ecónomica.

«valorar el oro como el mejor refugio en caso de crisis» ¡Que bien! ¿Y por que no usarlo cuando no haya crisis? Es como el cuento del tipo que andaba por la selva con un yunque para protegerse de las fieras: cuando veía una fiera soltaba el yunque para correr más de prisa.

"intentar imponer al mercado un patrón que no desea."
¿Quien habla de imponer? El regreso al patrón oro en sentido amplio es que exista libertad monetaria sin intromisiones estatales y sin prestamistas de última instancia hacedores de dinero.

«Los tecnócratas del banco». Pobrecitos, que pena dan. Un inversionista se arruina y es un torpe, un empresario reduce la plantilla y es un malvado. Mientras, los funcionarios, causantes del desastre "son humanos", ya eligirán mejor la próxima vez, tendremos que reconocerles que hicieron todo lo posible (si eran keynesianos), o su probidad al cumplir el protocolo (si eran friedmanitas)
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Rallo, en esta crisis subpprime hubo ganadores: http://independent.typepad.com/elindependent/2007/11/algunos-inversi.html
Como mínimo, es obvio a cuales economistas no escuchó Andrew Lahde (su empresa tuvo un rendimiento del 1000% en operaciones de venta al descubierto)
Magnifico artículo

Javiac

El patrón oro supone que el dinero es producido por los bancos, pero bajo unas condiciones estatales. Del tipo, reservas mínimas que han de disponer para garantizar el valor de la moneda que ofrecen, o fijar el valor del oro en moneda de papel. Así que ambos sistemas monetarios requieren de imposiciones.

El Banco Central que propone Friedman es totalmente independiente del gobierno, y no depende en absoluto de el. Produce a una tasa de interés fija, a la que el mercado se adaptaría rápidamente, y las crisis que se produjeran a partir de entonces serian debidas exclusivamente a problemas empresariales, no monetarios. Es no obstante mucho más estable que el patrón oro, material que no siempre se dispone en suficiente cantidad, y que tan solo empujaría a los estados al mercantilismo y el proteccionismo.

Parece mentira que alguien pueda decir que el dinero fiduciario no tiene valor; que tan solo lo tiene por imposición del estado…bien ¿y? es así, pero eso no quita que el dinero esta respaldado en la producción nacional y que esta tenga un gran valor, ya que la produce la ley de la oferta y la demanda. Un país puede no tener reservas de oro, pero ser inmensamente rico, por que es muy productivo (su moneda tendrá un gran valor, ya que puede comprar muchos productos, y la demanda de dicha divisa mantendrá su valor alto y la inflación baja).

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