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Portada - Comentarios - La reducción de la pobreza

24/06/2005 - Andrés H. Gil von der Walde

La reducción de la pobreza

Me viene ahora a la memoria cómo el inigualable novelista norteamericano Tom Wolfe describe la indignación como la estrategia preferida de los autoproclamados intelectuales para revestirse de dignidad moral. Esto se debe a que, reflexionando sobre el fenómeno de la globalización, he recordado el coro de lamentos escuchado hasta la saciedad que rezaba, entre otras cosa, que los ricos son más ricos y los pobres más pobres por culpa del capitalismo global.

Espero que no se me entienda mal. Desde luego que considero que el futuro inmediato de los más necesitados del planeta es un asunto de máxima prioridad. Y conmigo, miles de personas en el mundo que, gracias a la globalización de la la información, han adquirido una nueva conciencia global que llena de significado las célebres palabras de Terencio: “Homo sum, humani nihil a me alienum puto”. No obstante, y tal y como ya advirtiera Revel, esta nueva civilización del conocimiento esconde graves paradojas: la mentira es la primera de todas las fuerzas que la dirige, sentencia. Yo añadiría que es una mentira cargada de indignación. En efecto, y centrándonos en la máxima sobre riqueza y pobreza antes reseñada, a día de hoy ha quedado patente cómo millones de personas bienintencionadas han sido embaucadas por los alaridos de cierta intelectualidad mayoritaria e indignadísima que, de manera curiosamente acientífica, han mantenido y mantiene posiciones manifiestamente anticapitalistas. Lo grave del asunto es que la inmensa mayoría de la población ignora el engaño masivo al que se ve sometida y hace propia la indignación de sus voceros de manera acrítica.

Digo esto porque hace ya más de dos años que un economista español, el Catedrático de la Universidad de Columbia Xavier Sala-i-Martín, demostró en un estudio con un impacto tremendo en el ámbito académico que en los últimos treinta años no sólo la pobreza ha disminuido, sino que lo ha hecho a la mayor velocidad y afectando al mayor número de personas de la historia. En efecto: “La tasa de pobreza medida por el umbral de un dólar/día ha caído del 20% al 5% en los 20 últimos años. La tasa correspondiente al umbral de los dos dólares/día ha caído del 44% al 18%. Hay entre 300 y 500 millones menos de pobres en 1998 que en los años setenta”.

Dichos resultados han pasado desde las páginas de The Economist hasta las de The New York Times teniendo una difusión en prensa poco usual para un estudio econométrico. Huelga hacer un paréntesis y decir en descargo de los defensores de esa tesis falsa que tanto Naciones Unidas, a través del PNUD, como el Banco Mundial venían apoyando la idea del aumento de las desigualdades aunque, no obstante, empiezan a cambiar de opinión a marchas forzadas. Por supuesto, otros investigadores como Paul Schultz de Yale, Peter Lindert de la Universidad de California y Jeffrey Williamson de Harvard entre otros han trabajado en mostrar la evidente correlación entre dicha disminución de la pobreza y la difusión del capitalismo global, pero eso es harina de otro costal.

Lo que quiero reseñar, a modo de reflexión final, es que la mentira indignada de ciertos miembros de nuestra sociedad sigue siendo capaz de avasallar a la ciencia hasta el punto de que la inmensa mayoría de la población desconozca los resultados científicos más relevantes de los últimos años sobre la globalización. En ese sentido, ya va siendo hora de poner a tanto intelectual en el lugar que le corresponde, amen de empezar meditar si no es más honrado apelar a la ciencia antes que a la autocomplacencia moral que proporciona tanta alharaca indignada.

 

Opinión de los lectores

Juan Santoro

Es increíble que se defienda todavía la tontería de que "los ricos son más ricos y los pobres más pobres por culpa del capitalismo global". No es cierto. Los ricos son más ricos pero los pobres son menos pobres. Puede que las distancias hayan aumentado, porque hay muchos ricos que son más ricos, pero los pobres no son más pobres. Que se lo pregunten a los chinos, un buen ejemplo de cómo la globalización puede enderezar el destino de 1.400 millones de personas.

Los avances tecnológicos, por otra parte, hacen posible que millones de seres humanos disfruten de ciertas posibilidades que hasta hace muchos años estaban totalmente fuera de su alcance.

Miguel Moreno

Dos notas serían interesantes comentar al hilo de este artículo:

1) Sólo una mentalidad interesada o partidista puede defender ya la vieja engañufla marxista de que "los ricos son más ricos y los pobres más pobres por culpa del capitalismo global". La única verdad es que el "capitalismo" y la "globalización" han hecho más ricos a algunos y menos pobres a muchos. Si algunas distancias se agrandan no es porque los "pobres" lo sean más, sino porque los "ricos" son más "ricos".

2) Un factor que no se suele comentar mucho cuando se recuerda que en las últimas dos décadas la tasa de pobreza internacional ha caído, es que este fenómeno se debe indis-cu-ti-ble-men-te a la desaparición (en gran medida) del gran elemento perturbador de los países tercermundistas y en vías de desarrollo: el comunismo dirigido desde las terminales moscovita y habanera. No es un tema éste baladí, porque en África y Sudamérica se perturbaba el normal desarrollo económico con guerras y guerrillas, regímenes totalitarios retrogradoizquierdistas y una visión económica superdemagógica que caló, por ejemplo en Hispanoamérica de la mano de izquierdistas castristas, allendistas y liberacionistas. El ejemplo de China clarifica todo ésto. Ha bastado una cierta liberalización económica para que el atraso maoista empiece a ser cosa del pasado para centenares de millones de chinos. Otros, lamentablemente, tendrán que esperar.

Carles Bort

Demonizar al capitalismo ha sido y todavía es un ejercicio fácil y autocomplaciente de muchos falsos izquierdistas. lo primero que debe defender una persona de izquierdas es la libertad de pensar, analizar y razonar sin prejuicios de ningún tipo, en aras del bienestar mayoritario.
Parece una obviedad que el bienestar aumenta cuando el mercado entra en una zona geográfica, aunque cree desigualdades, pero éstas a la larga disminuyen o no son hirientes hasta el punto de crear farcturas sociales. De todo ello se deduce que el sistema productivo y de distribución de bienes materiales capitalista debería extenderse a nivel mundial, pero tan cierto como lo anterior es que un desarrolo sostenible no es posible si se generalizan niveles de consumo y utilización de los recursos naturales como los del primer mundo. Esto conllevará seguramente un replanteamiento del modelo económico, a menos que no queramos matar la gallina de los huevos de oro. La reducción de la pobreza no sólo es posible con criterios de mercado.

Daniel Ballesteros Calderón

Las conclusiones son indudablemente ciertas, sin embargo la misma persona que demuestra con datos que la Globalización beneficia a los pueblos (Xavier Sala i Martin) es la misma persona, el mismo intelectual, que emplea la mentira científica a la que te refieres en el último párrafo, Andrés.

En efecto, la mentira no es solo patrimonio de quienes niegan las ventajas de la globalización, sino de aquellos que dicen ser liberales cuando en realidad, no lo son.

Xavier Sala i Martín es un ejemplo perfecto. Nacionalista catalán radical, promotor de la independencia, no parece un hombre liberal tal y como él se confiesa.

Por lo tanto, quizás este "intelectual" se haya encontrado con una conclusión que realmente le desagrada, porque globalización significa difuminar las fronteras, permitir la libre circulación de capital, trabajo, tierra, tecnología... todo lo que en estos momentos se restringe en la Cataluña de Xavier Sala i Martin. ¿Quién es el mentiroso cuando defiende libertad y esclavitud, cielo e infierno a la vez?

Quizás algún buen día entienda que globalización y nacionalismo disgregador, egocéntrico, aldeano, racista... son términos antitéticos.

Abel Fernandez

Me gustaría responder a Daniel Ballesteros en lo referente al tema del catalanismo radical de Xavier Sala. He leído prácticamente todo lo que este investigador ha escrito y tengo que decirle que para nada se trata de un nacionalista radical, ni intervencionista ni excluyente.

Siempre le he visto defender la menor interjerencia posible de los políticos, tanto en la economía como en el ámbito de lo personal. Así, estoy más que seguro de que no comparte para nada muchísimos de los aspectos proteccionistas e intervencionistas que son necesarios para la "construcción" de una nación.

Pero otra cosa muy diferente, de la que el profesor sí hace gala, es la defensa del derecho a la autodeterminación, un derecho que todo liberal debería considerar básico.

Si no me cree, le conmino a que busque citas claras donde Xavier Sala defienda la catalanización de empresas, la obligatoriedad de enseñar en catalán, la intromisión en los asuntos de los ciudadanos. Lo único que encontrará será la defensa del derecho a la autodeterminación, no la defensa de la obligación del gobierno del nuevo país a realizar una política intervencionista, excluyente y aislacionista.

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