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Portada - Comentarios - La hipocresía del calentamiento global

13/12/2007 - Daniel Rodríguez Herrera

La hipocresía del calentamiento global

El incansable Steven Milloy ha publicado una jugosa lista con los diez casos más egregios de hipocresía ecologista del año. La encabeza, como no podía ser de otra forma, el telepredicador Al Gore y sus vuelos en jet privado –la forma de transporte que más CO2 emite con diferencia– para decirle al mundo que consuma menos porque el apocalipsis climático se acerca, y resalta que una de las razones para el brutal gasto energético de su hogar es la piscina climatizada, que cuesta calentar 500 dólares al mes.

Otro caso conocido es el del senador Ted Kennedy, que clama contra las centrales térmicas porque supuestamente producen calentamiento global, pero se opuso con éxito a que se instalaran unos cuantos molinos en Cape Cod que habrían arruinado sus vistas. Ahora que en Bali están planeando como arruinar nuestras economías para retrasar unos pocos años un calentamiento al que, de producirse, sería mucho más barato y efectivo adaptarse, sorprende que los burócratas y políticos allí reunidos hayan viajado en aviones y jets privados en lugar de usar videoconferencia. Quizá se empezaría uno a creerse que el cambio climático es una crisis cuando aquellos que quieren cambiar nuestras vidas para solucionarla empiecen a comportarse como si realmente existiera esa crisis.

Milloy habla también de los fundadores de Google, de Madonna, de James Hansen –que acusa a los científicos que están en desacuerdo con él de estar financiados por intereses privados cuando él recibe dinero de George Soros– o Arnold Schwatze... eso, al que podríamos sumar el de nuestro presidente Zapatero, que dice creerse todo lo que cuentan sobre el calentamiento y la subida de los mares pero se compra una casa en la playa, que se hundiría bajo las aguas si todo eso fuera cierto. Todos estos son indudablemente casos de incoherencia, de no hacer lo que predican. ¿Pero son realmente hipocresía? Sin duda, bajo la mala costumbre actual de tratar esa palabra como mero sinónimo de incoherencia, sí. Pero, como escribiera Jeff Jacoby hablando de un asunto completamente distinto, "hipocresía no es simplemente decir una cosa y hacer otra puntualmente. Es una forma de duplicidad. Un hipócrita es alguien que no cree en las opiniones morales que proclama y las viola en su propia vida de manera rutinaria."

Es decir, no es hipócrita quien cede a una tentación o tiene un momento de debilidad. Lo es quien afirma creer en algo y sus actos le contradicen de forma sistemática. Bajo esta óptica, podríamos hacer una criba en la lista de Milloy y distinguir entre los meramente incoherentes y los que de verdad son hipócritas. Es en ese momento cuando resalta aún más uno de los casos que cita, el de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, que después de crear un comité sobre calentamiento global e independencia energética puso al frente del mismo a un veterano activista antinuclear.

Digámoslo claro: si alguien le dice que el calentamiento global es el mayor desafío medioambiental del siglo XXI –o incluso le quita el adjetivo "medioambiental"–, que va a producir infinidad de hecatombes y que debemos actuar ya, pero al mismo tiempo se opone frontalmente a la energía nuclear, no cabe duda de que nos hallamos ante un hipócrita de marca mayor. Alguien que predica una cosa, pero no se la cree, pues si lo hiciera aceptaría la energía nuclear como mal menor, como ha hecho recientemente Gwyneth Cravens, antigua activista antinuclear que ha cambiado de opinión –ojo– cuando supo de la necesidad de que exista una electricidad de base y la imposibilidad que placas solares o molinos de viento pudieran proveerla. Bien está que se lo haya pensado dos veces, pero asusta que existan activistas con tal grado de ignorancia sobre los hechos más básicos referentes a aquello que quieren prohibir.

Cuando se miran así las cosas, sólo cabe concluir que ni Gore ni Zapatero ni el ecologista medio superan este sencillo test. Son, pues, unos hipócritas de tomo y lomo.

 

Opinión de los lectores

Amenofis IV

En ocasiones, se me pone muy cuesta arriba hablar sobre los efectos y la culpabilidad del cambio climático por dos razones de especial importancia. La primera, es un tema que abarca posiciones muy encontradas, y la segunda- a mi juicio la más importante- es un problema que se ha politizado hasta la saciedad.

Es verdad que muchos predicadores medioambientales sólo buscan un prurito económico o rédito político para sus propios intereses. Hay tenemos los 70 millones de euros que se ha embolsado Al Gore con su Apocalipsis climático. Pero no es menos cierto que existe un problema de contaminación ambiental que la humanidad ha ido engrandeciendo sin ningún tipo de miramientos hacia una mayor reducción de los gases nocivos y contaminantes. Ha nadie se le escapa que el mundo está sufriendo unos cambios climáticos muy acentuados y que el Hombre tiene mucha responsabilidad en ello. Hay que ser conscientes de que, no ahora, sino dentro de cientos y cientos de años, la humanidad, la naturaleza y la fauna pagará negativamente lo que ahora no somos capaces de ver.

No hay que olvidar que los primeros damnificados siempre serán la propia naturaleza y la fauna, que paradójicamente, son los menos responsables de esta conciencia colectiva de mirar hacia otro lado cuando las cosas se ponen feas. Y con ello no estoy defendiendo que estamos en el abismo de una hecatombe sino todo lo contrario, nosotros y las generaciones futuras no tendremos ningún tipo de problemas- desde el punto de vista climático claro está- , sin embargo, hay que respetar a la naturaleza porque hoy- y no dentro de 100 ni 200 años- estamos contribuyendo a la destrucción del planeta. Miedo me da de atisbar este mundo si las generaciones posteriores tienen la mitad del escepticismo que nosotros ahora.

Salgan de sus ciudades de hormigón y vayan al campo, que es allí donde la naturaleza se muestra en estado puro.

Fco. Moreno

Tres son las razones, Amenofis IV, por la que a mí se me hace también muy cuesta arriba este tipo de discusiones. Las dos primeras son exactamente como las tuyas; pero hay una tercera razón que se soslaya (intencionalmente o por ignorancia) y que creo es de vital importancia:

3ª. Se olvida que el hombre depende completamente de dos entornos: uno ecológico (del que muestras una sensata preocupación que comparto, pero que los ecologistas han deificado hasta extremos ridículos) y otro, el casi siempre menospreciado, es el entorno humano o entramado social. Ambos entornos (no sabría decir cuál es el más importante) hacen posible la supervivencia de poblaciones humanas (cada vez más numerosas) sobre la tierra.

Es precisamente el entorno o entramado social (el propiamente humano) con sus reglas de convivencia (explícitas o no), de respeto de los derechos, de libertad de acción humana, el de la extensión y refinamiento de los derechos de propiedad, el de la globalización del comercio, el de la seguridad jurídica de las relaciones interpersonales y de las inversiones a largo plazo, el entorno, en suma, que favorece el desarrollo de las invenciones o logros del ingenio humano el que nos permite expandirnos y mejorar la calidad de vida de todos nosotros. Pues bien es este último entorno el que descuidan completamente los que pretenden imponernos políticas de racionamiento, de invasión de los derechos de propiedad, de sometimiento de la empresarialidad humana debido al principio de precaución. Este descuido, no se olvide, puede agredir ese entorno social básico para la supervivencia del hombre de forma irremediable tanto o más que las agresiones a la naturaleza (también necesaria, qué duda cabe).

Es más, puede que sin destruirlo lo dañe o limite de tal forma que ante necesarias adaptaciones frente a cambios climáticos o desastres naturales (antropocéntricos o no), no se pueda contar con recursos, infraestructuras o entramados suficientemente desarrollados para hacerles frente debido precisamente a esas políticas impuestas con las mejores de las intenciones posibles o con una “hipocresía de tomo y lomo”, como denunciaba Daniel.

Las ciudades de hormigón pueden, al fin y al cabo, no ser tan malas para el hombre como generalmente se piensa.

Fernando

Hola a todos:
Me gustaría saber en que es estudios os apoyáis para desacreditar las tesis que avalan la teoría del cambio climático.
También me gustaría saber si sois expertos en el tema, o al menos tenéis formación científica con la que evaluar los datos a favor y en contra de esta tesis.
También quería saber vuestra opinión sobre el deshielo de los glaciares y el retoceso del hielo en los polos, así como sobre el aumento de la temperatura media global, el desplazamiento de especies de peces cada vez más al norte, etc... Tal vez se lo invente Al Gore o vaya en su jet con un soplete a derretir la nieve.
También me gustaría saber si la hipocresía de los que opinan que hay que intervenir para evitar males mayores nos salvará de que éstos se produzcan.
Daniel explícame que cuentas has echado para que sea más rentable afrontar las consecuencias del cambio climático que evitarlo. Ten en cuenta que técnicamente no se puede evitar que el nivel del mar suba, ni podemos provocar lluvia artificial, ni refrescar el ambiente con grandes aparatos de aire acondicionado, ni calentarlo con grandes estufas, ni teletransportarnos a otro planeta. Quizás tu si puedas costearte irte a las partes del planeta que sean más confortables pero el 99,9% no. Además no ibamos a caber.¿En serio crees que las medidas que se proponen arruinarán la economía? Que facilidad tienes para echar cuentas.
Amenofis me gustaría conocer en que estudios te apoyas para decir que los efectos del cambio climático se notarán: "no ahora, sino dentro de cientos y cientos de años"
Fco cuéntame dónde vas a ejercer todos esos derechos de los que hablas si te toca coger la maleta y salir por patas de donde vivas. Siempre podrás seguir teorizando sobre lo importante que es la propiedad privada y las inversiones a largo plazo.
Hala, a esconder la cabeza debajo de una piedra que aquí no pasa nada y es todo una invención de los progres y ecologistas.
Por cierto, ¿para qué llevarán inventándose estas pamplinas desde hace tantos años? Es que no veo que la conspiración tenga un objetivo claro.
Un saludo.

Paco Cuéllar

Me parece un gran avance que este Instituto, despues de llevar años negando el cambio climatico, no le quede otra cosa que criticar a unos cuantos personajes por su incoherencia o su hipocresía; porque, el que existan hipócrotas y aprovechados no significa que no exista un ambio en el clima. Os la habéis envainado pero bien, litillos.
Y ya entrando en el contenido del artículo, no se de que se extraña El Sr Rodríguea ¿Es que no conoce al ser humano?. Los grandes vendedores de armas son los que más critican las guerras. Los grupos pacifistas son los más violentos. Los defensores de los niños están llenos de pederastas.
Ya de niño me di cuenta que aquellos que más criticaban los pelos de los Beatles fueron los primeros en poner peluquerías "unisex". Los que más han contaminado son los que ahora más venden aerogeneradores y placas solares. En cuanto vean posibilidad de negocio y enriquecimiento, los miembros del Juan de Mariana se convertirán en los grandes defensores del cambio climático, en eso consiste el liberalismo.

Amenofis IV

Contaminación ambiental, residuos tóxicos, centrales nucleares, aguas contaminadas, tierras emponzoñadas, basuras de todas índole, deforestación, extinción de especies animales, chatarra esparcida en cualquier lugar, gases invernaderos, el calentamiento global, efectos de armas químicas, la especulación humana o avaricia por ocupar toda la naturaleza, escasa conciencia de la educación el medio ambiente……

Esto y más, multiplicado por cientos de años, en modo alguno hace pensar en un futuro halagüeño para nuestra bella tierra. Y eso que no he hablado del frío análisis de los números e innumerables estadísticas sobre los efectos del cambio que, por otro lado, cualquier hijo de vecino puede hallar en determinadas páginas Web o en interesantísimos libros.

Fernando, olvidando que tu opinión sea sumamente proporcional a la mía, mi campo educativo no está inclinado ni mucho menos hacia la ciencia, pero, al igual que el resto, tengo cerebro para poder opinar sobre un asunto de extraordinaria importancia. Si se tienen conocimiento de datos y hechos- independientemente de hallarse falsos en un futuro- se está en el derecho de opinar. Y esto no es ningún juicio de valor ni lección de moral.

Por eso, para que te tomen en serio en una disciplina tienes que licenciarte. Los licenciados en otros campos o cualquier otra persona que quisiera dar su razonamiento sobre el tema en cuestión, sólo estarían haciendo uso de ese derecho a opinar y a pensar. Que, sobre este tema, es lo que hago, pensar, pero con fundamento.

Daniel Rodríguez Herrera

Vamos a ver, hasta la fecha las gentes del Instituto hemos cambiado de opinión todos en una cosa: en la existencia de un calentamiento. Bueno, lo hemos hecho en muchas más cosas, pero entre las que imagino os preocupan, esa es la más importante. Y ha sido debido a que las diferencias entre las tomas de tierra y las de satélite es un asunto que ha sido al fin resulto en estos últimos años. Recuerdo que el informe del IPCC de 2001, el que ha servido para que la mayoría de los países ratifique Kyoto, comentaba esa diferencia y omitía explicarla, para optar por las tomas de tierra sin mucha base para hacerlo.

Pero eso no significa que estemos convencidos (aunque nunca ha sido una hipótesis descartable sin más) que el CO2 emitido por la acción del hombre fuera la principal causa de éste. Sabemos que de forma directa es indudable que tiene efecto. Otra cosa distinta es el complicado juego de retroalimentaciones positivas y negativas que es el clima, y si ese efecto es amplificado o reducido por ellas. Sin hablar de que existen otras causas posibles, las que explican, dicho sea de paso, que el clima nunca haya sido estable pese a que los seres humanos no hemos emitido CO2 hasta anteayer.

Fernando, me parece que obvias nuestras capacidad de adaptación a la subida de los mares que, en todo caso, y según todas las previsiones, no va a ser mucho mayor que la del siglo XX, a la cual nos hemos adaptado sin problemas, especialmente los holandeses... :-) Pareces pensar que la subida del nivel de mar es algo que inevitablemente inundará la tierra que esté por debajo de ese nivel. Pero eso no ha pasado hasta ahora. Precisamente Antón Uriarte recordaba esto recientemente con un ejemplo bien gráfico. En cuanto a los costes de adaptación vs. los de prevención, tan sólo indicar que todos los economistas especializados están de acuerdo en eso excepto el Informe Stern, que hace varias trampas que explico someramente aquí. Pero por explicarlo someramente, Kyoto supone un gran coste que sólo serviría para retrasar seis años el calentamiento. Es decir, que tendríamos el coste de Kyoto Y el de adaptarnos. Sólo que seríamos más pobres por Kyoto y nos costaría más adaptarnos, especialmente a los países de economía menos desarrollada.

Paco, pareces decir que puesto que criticamos la hipocresía de ciertos personajes, bastante claves por cierto en toda esta historia, significa que ya no criticamos nada más. ¿De dónde te sacas eso? Es una falacia lógica bastante absurda. Como la de equiparar liberalismo con negocio y enriquecimiento. Las placas solares y los aerogeneradores YA son un gran negocio, porque las subvenciona el Estado hasta tal punto que las hace rentables. Estos últimos tienen una subvención del 575% que garantiza una rentabilidad del 10% durante los primeros diez años. Pocas inversiones hay tan jugosas. Pero se hacen con dinero que le quitan al contribuyente, de modo que lo criticamos. Eso SÍ es liberalismo.

Fco. Moreno

Fernando, dice “Fco cuéntame dónde vas a ejercer todos esos derechos de los que hablas si te toca coger la maleta y salir por patas de donde vivas.”
Siguiendo tu exposición inicial te podría decir ¿en qué estudios te basas para decir eso?; Amenofis IV tiene razón, aquí se dan opiniones, generalmente fundadas, y nada más.
Por cierto, conozco a una familia cubana de padre empresario que tuvo literalmente que coger la maleta y salir por patas de donde vivían, una vez expropiada su fábrica que representaba el proyecto del esfuerzo de toda su vida, con la llegada del comandante “liberador”. Lo mismo sucedió con mucha gente en Camboya, Vietnam, Chad, Etiopía, Sudán… y, en breve, puede que también en Venezuela.
No me cabe duda de que hay muchas más posibilidades de salir huyendo de cualquier país por destrucción del entorno social y jurídico que por la del entorno ecológico debido al cambio climático por antropogénesis.
Me temo que tu opinión en este aspecto me recuerda a las predicciones catastrofistas de Marx y cía con respecto al capitalismo y a los milenaristas del medievo con respecto al fin del mundo.

jose

independiemente de que no esta claro que exista cambio climatico las estadiscas de temperatura dicen que la decada mas caliente fue las de los 20-30´s
ademas existen opiniones que se preguntan si el aumento de la actividad solar no tendra algo que ver
porque creo que al final lo que caliente la tierra es el Sol ¿no? lo otro en todo caso retiene el calor

Jubal

"La estabilidad climática nunca ha sido una característica del planeta Tierra. Lo único constante en el clima es el cambio. Cambia continuamente y, a veces, muy deprisa. Muchas veces en el pasado, las temperaturas eran mucho más altas que en la actualidad, y a veces, eran más bajas. Tan recientemente como 6000 años atrás, eran 3ºC más altas que hoy en día. Diez mil años atrás, cuando el planeta estaba saliendo de una era glacial de mil años, las temperaturas subieron 6ºC en una década: una velocidad 100 veces más grande que los 0.6ºC que tanto inquietan a los ecologistas."
---R.Timothy Patterson, director y profesor del Centro de Geociencia de Ottawa-Carleton, Universidad de Carleton.

A los embaucados por la patraña del cambio climático antropogénico (Parte 1):

Que sí, que ya sabemos que el clima cambia, pero eso no nos dice nada sobre la causa de dicho fenómeno. Podemos abordar esta cuestión con una actitud racional y científica, o adoptar un enfoque mítico-religioso y permitir que la razón se supedite al instinto gregario y la exigencia de conformidad con la "verdad" del dogma sagrado. La primera opción nos llevará a preguntarnos cuál es la causa de que el clima cambie. La segunda, a preguntarnos cómo sabremos que ha llegado el momento de echar a la hoguera a los infieles que son la causa de nuestros males. En estos momentos la balanza se inclina por esta segunda opción.

Primero hablemos de causas. ¿Cuál es la causa del cambio climático? Primera trampa: que se hable de "EL cambio climático", como si estuviéramos ante un fenómeno único y excepcional. El clima siempre ha cambiado, siempre se ha hallado en un estado de constante cambio, desde mucho antes de que el hombre tuviese la capacidad que ahora tiene de impactar en el medio natural. Por ejemplo, durante la Edad Media y hasta comienzos del siglo XV el clima era más cálido que ahora. Esto permitió, por ejemplo, la colonización de Groenlandia por poblaciones procedentes del norte de Europa. A partir de 1420-1430 comenzó un enfriamiento que dió lugar a una mini-edad glacial que duró hasta mediados del siglo XIX. También sabemos que la esfinge de Gizeh es más antigua de lo que dice la egiptología oficial porque muestra signos de erosión por lluvia que solo pudieron producirse en la época en la que lo que ahora es el desierto del Sahara era un vergel (hasta hace 8000-10000 años, si no recuerdo mal). Luego, es un hecho constatado que el clima cambia por causas naturales. Esto no nos dice cuáles son dichas causas, ni niega la posibilidad de que en la actualidad el hombre pueda influir en el clima; pero marca el proceso lógico (método científico) que los defensores de la hipótesis del cambio climático antropogénico deberían seguir si estuvieran interesados en un proceso científico de indagación de la verdad:

1) establecer cuáles son las causas naturales de cambio del clima y cuantificar la relación entre causas y efectos;
2) medir el cambio climático presente y estudiar su concordancia o falta de ella con el cambio climático predicho por la teoría teniendo en cuenta solamente las causas naturales;
3) en caso de aparecer una discordancia significativa, proponer una explicación (influencia humana, por ejemplo, aunque no necesariamente) que corrija tanto la comprensión de los factores causales como la cuantificación de las relaciones entre causas y efectos;
4) someter a verificación la nueva teoría, contrastándola con nuevos datos experimentales y comprobar así su poder predictivo o, si por el contrario, la nueva teoría es deficiente y necesita una nueva revisión o un replanteamiento de fondo.

Los científicos que merecen tal nombre, todavía están trabajando en el punto 1) y, tal vez, llegan a realizar alguna incursión en el punto 2). Se les distigue porque su trabajo intenta dilucidar las causas de la variación del clima. Los pseudo-científicos, que aplican la doctrina del "como sea" para proclamar el dogma a imponer, han empezado directamente en el punto 5). No, no estoy exagerando. Explicaré porqué digo esto en la segunda parte; pero de momento puedo adelantar que los puntos del 1) al 4), que constituyen el método científico, no van con ellos. Por el contrario, parten del establecimiento dogmático y apriorístico de la causa (efecto invernadero) y simulan la demostración científica de su dogma mediante la presentación de modelos de simulación por ordenador ajustados a la conclusión deseada. Pero antes de abordar ese tema, examinemos brevemente cuáles son las causas naturales de los cambios climáticos según el estado del conocimiento científico actual.

Las causas naturales de variación del clima hay que buscarlas, principalmente, en el Sol. Mientras que la correlación de la cantidad de CO2 atmosférico con la temperatura resulta, como poco, deficiente (p.ej., aumentó mientras la temperatura bajaba desde mediados de la década de los cuarenta hasta mediados de la de los sesenta; adoptando una perspectiva de largo plazo, la curva de CO2 atmosférico muestra un retraso de 800 años respecto a la de temperatura, con lo que no puede ser causa de las variaciones de esta, sino, en todo caso, consecuencia), la correlación de la actividad solar con la temperatura es prácticamente perfecta. No obstante, correlación no implica causalidad. Podríamos decir que es condición necesaria, pero no suficiente. Para establecer una relación de causalidad necesitamos teorías que propongan mecanismos de causalidad. Los científicos barajan varias ideas sobre los mecanismos de influencia del sol en las variaciones climáticas. El más directo es la variación de la irradiación total, pero posiblemente se limita a una influencia menor. La variación del espectro de radiación solar, especialmente en lo que respecta a la radiación ultravioleta y su interacción con la atmósfera, así como las variaciones del flujo magnético solar (viento solar) son otras ideas que proporcionan mecanismos de modulación del clima que van más lejos de la simple relación radiación total/temperatura terrestre.

A mi juicio, la modulación del clima terrestre por las variaciones del viento solar es el factor primordial. El físico danés Henrik Svensmark y su equipo han destacado por sus investigaciones al respecto, que incluyen constataciones experimentales, y no convenientes simulaciones informáticas (Svensmark no niega el efecto invernadero, pero se limita a hacer ciencia, siguiendo el método científico, que he expuesto anteriormente, y sus investigaciones de momento le han llevado a centrarse en el Sol, no en el CO2). Según esta teoría, el mecanismo de modulación es el siguiente: un aumento del viento solar implica un aumento de las partículas cargadas procedentes del Sol atrapadas por la magnetosfera terrestre, lo que conlleva el aumento del escudo que estas suponen respecto a los rayos cósmicos que inciden sobre la Tierra. Al disminuir así la cantidad de rayos cósmicos que inciden sobre la Tierra y su atmósfera, disminuye la ionización que estos causan en la atmósfera y, por tanto, disminuye el número de núcleos de condesación para la formación de nubes bajas. Una menor cantidad de nubes bajas implica más radicación solar que llega a la superficie, entre otras cosas, y un aumento de la temperatura. Por el contrario, una disminución del viento solar implica una disminución del escudo de la magnetosfera, mayor incidencia de rayos cósmicos y mayor formación de nubes bajas, con la consiguiente disminución de la radiación solar que llega a la superficie y una disminución de la temperatura. De sus experimentos caben destacar dos resultados:

1) La medición de una variación del 2% en la cantidad de nubes bajas en un periodo de cinco años, afectando a la cantidad de radiación solar que llega a la superficie de 1.2 w/m2, que es comparable a los 1.4w/m2 que el IPCC atribuye al efecto invernadero del supuesto incremento de CO2 atmosférico acumulado desde el comienzo de la Revolución industrial.

2) La verificación experimental en condiciones de laboratorio de su hipótesis de la influencia de los rayos cósmicos en la formación de núcleos de condensación atmosféricos.

Añadiré un dato más, bastante significativo, a mi juicio: el mínimo de Maunder. Así se llama al periodo de tiempo durante la primera mitad del siglo XVIII durante el cual se produjo una anómala (comparada con la variación cíclica de periodos anteriores y posteriores) escasez de manchas solares. Seguramente, algún climatólogo que lea estas líneas podrá confirmar la coincidencia de dicho periodo de tiempo con la época más fría de la mini-edad glacial que mencionaba antes. Mucha más madera en el artículo siguiente (en inglés):

http://www.financialpost.com/story.html?id=597d0677-2a05-47b4-b34f-b84068db11f4&p=1

En este artículo, que además de incluir enlaces a una serie de artículos sobre científicos que cuestionan el dogma del cambio climático antropogénico y de los que he sacado las citas que acompañan a este comentario en tres partes, Timothy Patterson explica su trabajo sobre la influencia del Sol en el clima. Su estudio abarca 5000 años de historia del clima, visto a través de los sedimentos marinos. Sus resultados muestran una clara correspondencia entre los distintos ciclos de actividad solar y la cantidad de vida marina, dependiente de las condiciones climáticas. Su estudio no es un hecho aislado, sino uno más entre muchos que señalan en la misma dirección.

"No es ningún secreto que el aumento de irradiación solar calienta los océanos de la Tierra, lo que provoca la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera. Así, la idea tan extendida de que la actividad industrial humana es un factor decisivo en el calentamiento global ha nacido de una mala interpretación de las relaciones de causa y efecto."
--- Dr. Habibullo Abdussamatov, físico y matemático, jefe del laboratiorio de investigación espacial del Observatorio Pulkovo (Academia Rusa de Ciencias)

Jubal

"El IPCC se basa en datos de muestras de hielo, que [supuestamente] permiten estudiar el aire que ha quedado atrapado en ellas durante cientos o miles de años, bajo la superficie. La hipótesis del calentamiento global [antropogénico] se ha fundamentado en estos datos, pero dicha fundamentación es errónea. El IPCC ha basado su hipótesis del calentamiento global [antropogénico] en suposiciones arbitrarias que, ahora está claro, son falsas."
---Dr. Zbigniew Jaworowski, del Laboratorio de Protección Radiológica de Varsovia

A los embaucados por la patraña del cambio climático antropogénico (Parte 2):

Ahora centremos nuestra atención en el dogma de la pseudociencia. En la Parte 1 afirmaba que los propagandistas (esta es una calificación que no hago a priori, sino a posteriori, tras comprobar su actitud anticientífica y su desinterés por la verdad; de hecho, una buena parte de los científicos que cuestionan el cambio climático antropogénico son antiguos creyentes que han reconsiderado su postura a la luz de los hechos, lo que, por cierto, también es mi caso) del cambio climático antropogénico no siguen el método científico. Que incurren en la falacia de anteponer la conclusión, para, a continuación, aparentar demostrarla. La aparente demostración se basa en datos y modelos que frecuentemente son cuestionables o erróneos o falseados. Por ejemplo, el trístemente célebre "palo de hockey" borra de un plumazo las variaciones climáticas acaecidas antes del siglo XIX. Por ejemplo, los datos de CO2 atmosférico obtenidos a partir de las muestras de hielo subestiman la cantidad de dicho gas presente en la atmósfera en el pasado, como ha demostrado Zbigniew Jaworowski, tendiendo así a minimizar las variaciones naturales de la concentración atmosférica de dicho gas. Por ejemplo, un propagandista como Gorquemada (también conocido como Al Gore), si se digna a prestar atención a las variaciones pasadas del clima, como lo hace en su panfleto audiovisual, es para transmitir una falsa impresión de causalidad CO2--->temperatura, obviando que la curva de CO2 lleva un retraso de 800 años respecto a la de temperatura (con lo que, en todo caso, la variación de CO2 será consecuencia de la del clima, pero no al revés).

En definitiva, ¿alguien ha escuchado a un propagandista del cambio climático antropogénico discutir las causas naturales de la variación natural del clima? Quien esto suscribe, no, y sin ese paso previo es imposible sostener científicamente que causas distintas de las naturales contribuyen significativamente al cambio climático actual. El descaro de propagandistas y pseudocientíficos llega a tal punto que uno de estos, cuyo nombre no recuerdo, preguntado sobre si incluía en sus modelos del clima los efectos de modulación del mismo por las variaciones de actividad solar respondió, literalmente, con total desvergüenza y desfachatez (pero se agradece su sinceridad): "Eso es demasiado complicado para incluirlo en el modelo." Exacto, el planeta Tierra y su clima constituyen un sistema demasiado complejo para ser incluido en un modelo y, por eso, los científicos de verdad avanzan mucho más despacio que los propagandistas y pseudocientíficos, quienes operan bajo el principio de que no debes dejar que la realidad te estropee un bonito modelo. En un mundo en el que triunfa la política basura, la televisión basura, el cine basura, el periodismo basura... ¿por qué extrañarse de que domine la ciencia basura? Es el signo de los tiempos que nos ha tocado vivir.

¡Ah!, los modelos. Son ficciones tan convenientes, señor Gore. Freeman Dyson, un eminente físico y matemático cuyo currículum y cuya lista de logros son tan largos que no puedo resumir en pocas palabras y hacerle justicia, aprendió de su justamente célebre maestro Fermi que un modelo que precisa de parámetros arbitrarios para ajustarse a la realidad tiene valor científico (predictivo) cero. Si algún lector está familiarizado con los sistemas automáticos de especulación en bolsa lo comprenderá perfectamente con esta analogía. Muchos especuladores utilizan sistemas automáticos programados en sus ordenadores y saben perfectamente que si optimizan los parámetros de dichos sistemas para que den fabulosos resultados al aplicarlos a las variaciones de precios del pasado, es cuestión de tiempo que den resultados malos en el futuro cuando los apliquen a variaciones de precios en tiempo real. Los modelos de simulación con parámetros arbitrarios satisfacen a burócratas que necesitan la apariencia de respetabilidad que proporcionan, y no resultados reales basados en conclusiones veraces. Quienes necesitan conclusiones veraces y resultados fehacientes dan a dichos modelos el valor que tienen.


"He estudiado los modelos climáticos y sé lo que pueden hacer. Resuelven las ecuaciones de dinámica de fluidos y hacen un muy buen trabajo a la hora de describir los movimientos de fluidos de la atmósfera y los océanos. Hacen un trabajo muy pobre a la hora de describir las nubes, el polvo, la química y la biología de campos, granjas y bosques. No se acercan ni de lejos a describir el mundo real en el que vivimos."

"Aquí estoy, oponiéndome a la santa hermandad de expertos en modelos [de cambio climático] y a la masa de ciudadanos embaucados que creen en los números predichos por esos modelos."
---Profesor Freeman Dyson.

Jubal

"Esta investigación sería 'inmoral' si sirviese para cuestionar las bases de la ciencia del clima [eufemismo por 'las bases de la teoría del calento global antropogénico'], por lo que no vamos a financiarla."
---Recreación aproximada de lo que se le dijo al Dr. Zbigniew Jaworowski cuando se le negó financiación en 1994 para una investigación sobre la fiabilidad de los métodos de determinación de trazas de gas en el hielo polar. La palabra "inmoral" es literal.

A los embaucados por la patraña del cambio climático antropogénico (Parte 3):

La cita aproximada con la que abro esta tercera y última parte de mi comentario, muestra claramente que, por parte de los guardianes de la ortodoxia oficial, no es una verdad lo que se defiende, sino un precepto moral al que "la verdad teológica" que lo justifica está supeditado. La teoría del calentamiento global antropogénico, no solamente es ciencia basura. Es un constructo mítico-religioso. Al decir esto, debo aclarar que la palabra religión se refiere habitualmente a dos realidades sustancialmente muy diferentes, que superficialmente pueden parecer la misma. Una de ellas es la religión como fenómeno espiritual verdadero. Esta nace de la experiencia individual de caracter profundo, reflexivo y espiritual. No es a la que me refiero en este caso. El calificativo "religioso" que utilizo se refiere, en este caso, a un aspecto social-ideológico. Toda sociedad se aglutina en torno a un conjunto de creencias que le proporcionan un sentido de unidad e identidad (así como una moral prevalente) que hasta el declive de las monarquías absolutistas en el siglo XVIII adoptó habitualmente una envoltura religiosa.

Hoy en día, en Occidente, ya no se acude al Dios del más allá para legitimar el poder político y la moral del grupo social. El constructo ideológico en torno al cual se aglutina la sociedad, se construye la moral dominante y se justifica el orden político actual es una "religión" de un dios del más acá: el culto al poder, la democracia (sagrada e intocable, a pesar de que su caracter absolutista y liberticida es comparable al de las monarquías absolutistas del pasado), el Estado benevolente y todopodersoso. Lo políticamente correcto y el ecologismo son aspectos de la moral de esta religión. El ecologismo incluso presenta un paralelismo concreto con la religión cristiana antes dominante, al operar en la práctica sobre la base del pecado original del hombre industrial, caido en desgracia al apartarse de la Madre Naturaleza y pecar constantemente contra ella (ojo: solo estoy haciendo un análisis psico-sociológico).

Como apuntaba al principio, no se trata de descubrir la verdad, sino de controlar las mentes de los integrantes del grupo mediante la implantación de una determinada moral y la manipulación de una determinada serie de resortes psicológicos. Así, el método científico que explicaba en la primera parte de mi comentario, carece de importancia para los propagandistas, pseudocientíficos y sacerdotes del culto al poder. El método que a ellos les importa es el que explicaba Hermann Goering a un psicológo al que confió sus pensamientos durante el juicio de Nuremberg. Goering hablaba sobre cómo se podía mover a las masas hacia la guerra, independientemente de que se operase en una dictadura o una democracia. El método de manipulación se puede resumir en estos puntos:

1) Se les dice a las masas que están siendo atacadas.
2) Se acusa a los escépticos pacifistas de falta de patriotismo y de querer exponer la nación al peligro.
3) Se margina a los escépticos pacifistas y se reune a las masas en torno a la causa propugnada por los dirigentes.

Debe comprenderse que el método tiene un ámbito de aplicación más amplio que la preparación psicológica de las masas para la guerra. En realidad, los sacerdotes del culto al poder lo aplican para todo:

1) Se les dice a las masas que existe un problema que supone una amenaza y exige medidas gubernamentales para ser resuelto.
2) Se acusa a los escépticos de irresponsabilidad y querer exponer a la sociedad al peligro.
3) Se margina a los escépticos y se consigue el consentimiento de las masas para la implantación de las medidas propugnadas por los dirigentes para "solucionar" el problema.

Guerra contra el cambio climático, guerra contra el terrorismo, guerra contra la pobreza, guerra contra las drogas... la lista de enemigos-problemas es interminable y cada una de estas "guerras" contra enemigos abstractos, míticos e invencibles justifica un crecimiento constante del poder gubernamental. El principio operativo de los manipuladores de masas es siempre el mismo.



"Nadie ha refutado la ciencia de tu artículo, pero tenemos que despedirte o de lo contrario nos cortarán la financiación."
---Recreación de lo que el director del Instituto Polar Noruego tal vez le dijo al Dr. Zbigniew Jaworowski al despedirle tras el revuelo que produjo la publicación de un trabajo suyo que cuestionaba la fiabilidad del método de estimación de los niveles de CO2 atmosférico del pasado a partir de muestras de hielo y las bases de la teoría del calentamiento global antropogénico.

"Así no es como se consiguen proyectos de investigación."
---Esto sí consta como cita literal de la advertencia que el director del Instituto Polar Noruego le dijo al Dr. Zbigniew Jaworowski cuando accedió a publicar el mencionado artículo.

Fco. Moreno

Jubal, impresionantes tus posts. Enhorabuena; están repletos de reflexiones atinadas y de datos muy sugerentes.
Tan sólo me queda añadir el enlace a uno de los comentarios más interesantes que, según mi parecer, ha publicado el IJM en torno al cambio climático escrito por Antonio Gimeno: http://www.juandemariana.org/comentario/1212/calentamiento/mil/quinientos/anos/
Sirve perfectamente como complementario a lo que nos has ofrecido.

pisto

O sea que el tal Fernando que cree en el cambio climático y afirma con soberbia y prepotencia y si me descuido hasta predice el apocalipsis,resulta que no tiene ni puta idea, que está desinformado y que no sabe ni procesar la información.
Ahí está el modelo de personaje crédulo.

Zuma

Ummm, esto del cambio climatico ya empieza a oler bastante...Cuando se centran tantos esfuerzos en un problema, por llamarlo de alguna forma, tan insustancial, teniendo en cuenta todos los otros problemas que tenemos en este planeta...Lo que mas me jode es que se confunda conciencia ecologica con cambio climatico, yo diria que soy ecologico sino fuera por esa chusma que se hace llamar asi, creo en un desarrollo sostenible, en medios de produccion limpios, en no joder los ecosistemas y todo eso, pero no me trago lo del dichoso cambio climatico, y esque es dificil de creer cuando las grandes empresas lo utilizan como gancho para vender sus productos "ecologicos", o los politicos para sacar mas votos. Para mi es el negocio del SXXI. La gente esta mas preocupada por los putos pingüinos del polo Norte que por la mierda de aire que se respira en Madrid, o por las balsas de fosfoyeso de Huelva por ejemplo.
Luego, si la catastrofe es tan inminente? por qué no prohiben por ejemplo la circulacion de coches en las grandes ciudades? ya que dioxido y monoxido de C de los coches abarcan el 60% de las emisiones a la atm?

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