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Portada - Comentarios - La escasez en los recursos

30/06/2005 - José Carlos Rodríguez

La escasez en los recursos

Con el barril de petróleo superando los 60 dólares, reviven las predicciones del pronto e inevitable agotamiento del negro oro, al que seguirá una catástrofe sin precedentes. Este penoso resultado no habría sido previsto por el ciego capitalismo. Más que ceguera es miopía, ya que no puede ver más allá del beneficio inmediato. Nos ha dado una época de aparente riqueza, pero sobre la base del petróleo, vértice a punto de derrumbarse junto con todo el edificio.

No estamos ante un guión de una película de James Bond, ni mucho menos. Estas predicciones están basadas en un pensamiento con mucha tradición, que en cierto sentido se puede remontar a Malthus, pero que es incluso anterior. Lo cual solo es una prueba más de la capacidad humana de empecinamiento en el error. Porque este relato de los hechos previsibles tiene varios fallos.

Supongamos que en un momento descubrimos que podemos contar, con los actuales precios y la tecnología de hoy, petróleo para los próximos 60 años, pero solo para ese período, ya que no encontraremos una gota más de nuestro preciado líquido. ¿Qué ocurriría entonces, en un mundo libre? Si el precio era, por ejemplo, de 30 dólares por barril, el que históricamente ha tenido, sobre la base de que el petróleo no se agotaría pronto, ahora ante los nuevos datos aumentaría de forma espectacular. Pongamos a 180 euros. A partir de ahí ocurrirían varias cosas.

En primer lugar se reduciría el consumo del petróleo a los usos más urgentes, a los que justificaran el precio de 180 dólares el barril. En consecuencia ya no tendremos petróleo para 60 años, sino por ejemplo para 200 años. Dado que con la misma cantidad se reduce el consumo por el incrementado precio, el período de reserva aumenta. Pero esto es solo el comienzo.

Con los precios más altos pasamos a utilizar sustitutos que antes no eran rentables con la antigua estructura de precios. Y aumentan los beneficios derivados de la inversión en el uso más efectivo del recurso, en su ahorro y en el aumento de los servicios que extraemos de cada cantidad. Si doblamos la productividad del uso del petróleo, es decir, si con la misma cantidad somos capaces de obtener el doble de los servicios con la misma cantidad, es igual que si con la antigua productividad hubiéramos doblado la cantidad de petróleo.

En consecuencia, por un lado necesitaríamos menos el petróleo, ya que hemos invertido en la utilización de nuevos y económicos sustitutos y a que el uso que hacemos del petróleo es más eficiente y más productiva. Por otro lado descienden los precios del petróleo, desde los 180 dólares a 60, o 40 o los que dicte el mercado. Esa reducción de precios se alcanza porque con la misma cantidad física de petróleo hemos multiplicado los servicios que de ella obtenemos. El número de años de consumo de petróleo, en las nuevas circunstancias, no tiene porqué aumentar o disminuir, así que tendremos los 200 años antes previstos, más o menos, para alcanzar nuevas soluciones y coger nuevos caminos, adaptados a la nueva situación.

Y una sociedad libre es la que mayor número de soluciones viables puede hallar, dentro de lo humanamente posible.

 

Opinión de los lectores

Gorka

El comentario de José Carlos sobre "la escasez en los recursos" es brillante. Por un lado, aclara que los recursos no están dados sino que han de descubrirse. Por otro, expone la arrogancia de quienes creen que se puede prever el futuro y determinar cuánto nos queda de cada recurso natural. Y, aunque no lo dice en este comentario, mas si en un ensayo de la Ilustración Liberal, los recursos existen porque el hombre ha descubierto el uso de los bienes de la naturaleza y ha encontrado la forma de expolotarlos para satisfacer sus necesidades. Si antes utilizábamos el carbón y actualmente el petróleo, ¿por qué preocuparse de si en un futuro próximo no va a haber petróleo cuando podremos, por ejemplo, utilizar hidrógeno?

Mikel Ruiz Baigorrotegui

Sinceramente la lógica del Sr. Rodríguez parece sencillamente aplastante. Sin embargo no puedo compartir su teoría. No olvidemos que nuestra sociedad se ha capitalizado mirando a un sistema industrial basado en el consumo de combustibles fósiles, principalmente el petróleo. No es solo la función de combustible, que realmente es el menor de los problemas. De hecho, las reservas de carbón se estiman que durarán otros dos siglos y no es ningún problema hacer una regresión al carbón si es más rentable. Pensemos que los polímeros plásticos derivados del petróleo forman desde las bolsas de la compra del hipermercado al teclado con el que escribo, pasando por el material quirúrgico de sutura.
Abandonar el petróleo nos supondrá una segunda revolución industrial. Deberemos reconvertir nuestras empresas y emprender un nuevo proceso (si bien menos traumático que el primero) de capitalización industrial. Es mas que probable que el mercado se convulsione, cuando las diversas empresas luchen entre ellas por ofrecernos a nosotros los consumidores su substituto ideal para el petróleo.

Considero que este escenario es más probable que el propuesto por D. José Carlos. Sin embargo, no hemos de tener miedo ninguno. Las crisis son algo inherente a nuestro sistema capitalista y hemos de aprender a convivir con ellas. Pero en algo estoy completamente de acuerdo con el autor, solo en una sociedad de libertades encontraremos una rápida solución que nos permita superar nuestra dependencia del petróleo. Solo la libre competencia garantiza que la solución adoptada sea la idónea, la más eficaz, la elegida por los consumidores mediante la extraña democracia que impera en el mercado. Después de todo cuando esta lógica sirvió para adoptar el petróleo como combustible universal en el pasado nos garantizó largas décadas de prosperidad (salvando las diferencias que entonces no se luchaba contra la escasez de carbón). Y lo hará en el futuro.

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