2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - La enfermedad como derecho

10/01/2008 - María Blanco

La enfermedad como derecho

"Estar gordo es una elección", dice Karen de Coster en esta entrada de su estupendo blog. La autora explica qué decisiones individuales llevan a los padres a criar niños obesos y a ser, ellos mismos, obesos. Llama la atención que lo que Karen reclama es que se abandonen las excusas que justifican las malas elecciones individuales y resalta que la responsabilidad es de quien elige la pereza y el sedentarismo.

Esta defensa paternalista que denuncia De Coster y que, de paso, justifica la dejación de la responsabilidad de cada cual en las vigilantes manos del Estado, se extiende a otros problemas. Los diferentes tipos de drogadicción y las enfermedades derivadas de malos hábitos alimenticios son los dos ámbitos más relevantes en los que se produce este fenómeno. Pero no son los únicos: las enfermedades cardiovasculares, los hábitos saludables y los accidentes caseros –especialmente los infantiles– se llevan gran parte del presupuesto en campañas del Ministerio de Sanidad y Consumo.

Detrás de la reclamación de regular el comportamiento individual se esconde la fantasía de que en caso contrario proliferarían los obesos, las anoréxicas, las fumetas, los yonkis, los infartados, los niños beberían lejía... como si la población fuera tonta o incapaz de ser responsable. El objetivo de estas campañas que, en ocasiones, se elevan al grado de ley, no es necesariamente malo en sí mismo, pero la manera de alcanzarlo es más perniciosa de lo que parece.

Como señala Karen de Coster, los medios de comunicación habituales excusan al actor que realiza las elecciones al incluir como causa en última instancia de determinadas "enfermedades" a la pereza y las elecciones equivocadas.

Por otro lado, la lectura de las campañas ministeriales deja claro dos cosas: la campaña forma parte de un plan europeo y el problema de fondo es presupuestario. Párrafos como el que sigue hacen pensar:

Hay que considerar el impacto socioeconómico de la gestión y tratamiento de las lesiones, que en Europa representa más de cuatro veces el presupuesto total de la UE... Con la muerte de un niño se pierden también a los más jóvenes de nuestra sociedad y a aquellos que tienen por delante mayor número de años para contribuir como individuos sanos y capaces, pero más importante todavía es que la muerte de un niño tiene efectos devastadores sobre su familia, destruyendo a veces la unidad familiar.

De los argumentos que expone (presupuestos, recaudación, daño a la familia), los dos primeros son tan lógicos como terribles. Deja claro que el interés de los gobernantes no es tan bondadoso sino que quiere que sus súbditos estén sanos y fuertes para cotizar como Dios manda. El tercero, simplemente, no es de incumbencia del Estado. ¿Por qué razón? Porque no es el cuidador, ni el consuelo de las familias de manera coactiva, obligatoria. No es responsable de evitar accidentes, ni de asegurar la salud de las personas, sus buenos hábitos, la elección de su ocio o de su comida. Es cada cual el que debería ser responsable de lo que hace o deja de hacer.

El problema de las enfermedades "familiares" o sociales es más claro. El consumo de drogas genera un enorme dolor a quien tiene un adicto en su familia, sea un borracho, sea un yonki. La diferencia con el tabaco es que no es causa única y directa de ninguna enfermedad. Puede ser o es una de las causas del cáncer de laringe, por ejemplo, pero la relación no es tan directa y evidente como en el caso de la heroína.

¿Afecta ello a que sea más susceptible de ser legislado el consumo de una o de otra? No, en mi opinión. La razón es que se trata de que el Estado no debe legislar qué hace cada cual con su cuerpo. Y que el dolor que un enfermo causa a la familia tampoco justifica la prohibición. Aunque se suelen dar argumentos utilitaristas, yo creo que incluso si la prohibición por el Estado funcionara debería dejarse en manos del individuo esta responsabilidad.

Ser drogadicto es una elección, ser anoréxica es una elección, ser enfermo es una elección... al menos en parte. Uno sabe que la droga es droga, cualquiera sabe que una raya de coca no es como tomarse un café, de hecho quien empieza a consumir lo hace precisamente por eso. Igual que todos sabemos que quien sale a la intemperie desabrigado se resfría o que si caminas descalzo te saldrán hongos. Hay un tránsito hasta que te conviertes en adicto sin solución. Y en esos momentos, el consumidor elige no poner remedio, la anoréxica elige seguir perdiendo a pesar de que quienes te quieren te dicen que estás en los huesos. Eres débil, por las razones ambientales, psicológicas que sean, pero débil. Por más que escueza.

Y ese es el punto que me gusta del artículo de De Coster. Pone encima de la mesa cómo los mensajes que quitan peso a la decisión individual fomentan la irresponsabilidad, generan personas cobardes ante sus problemas. No se trata de prohibir, sino de que la persona se eduque con fuerza de voluntad, y eso no atañe al Estado, sino a cada cual.

Sé de una anoréxica que preguntó llorando y desesperada a su terapeuta: "¿Qué tengo que hacer para que acabe este infierno?" La respuesta fue clara: "Come. Llorando, enrabietada, odiándote... pero, si quieres curarte, come."

 

Opinión de los lectores

Nairu

Está totalmente equivocada, como la mayoría de los dietistas. La obesisdad no tiene relación con el sedentarismo ni con las calorías. Llevan toda la vida siguiendo una pista falsa, por eso las dietas hipocalóricas fracasan siempre. En la web Montignac.com y en los libros de Michel Montignac se explica por qué.

María Blanco

Nairu, no me importa si los obesos tienen que seguir una dieta macrobiótica o saltar a la comba... a lo que me refiero es a que tomen ellos las riendas. Me refiero al uso que los políticos hacen de los obesos (y de las anoréxicas, enfermos del corazón, mujeres, niños... etc) para incrementar su poder de decisión sobre el individuo, en la esfera privada del individuo.
No sé la solución a la obesidad, ni pretendía dar lecciones de cómo curarla, hablo de la actitud. Nacemos con propensiones, con tendencias que influyen pero no determinan que seamos anoréxicos o borrachos o drogatas. Supongo que pasa igual con la obesidad pero no lo puedo afirmar.

Libertarian

Anda Nairu, así que tú también llevas una alimentación hipoglucémica. Está muy bien el sistema Montignac aunque yo sigo exactamente la Zona de Barry Sears que considero más refinado que el sistema Montignac. Efectivamente, el problema fundamental está en los carbohidratos complejos. El pensamiento calórico es absurdo porque contraviene al pensamiento hormonal: una caloría de proteina no es igual a una de grasa ni a una de glúcidos hormonalmente.

Lo interesante del asunto y odioso para un liberal es la alianza que viene de lejos Gobierno-productores de alimentos altos en carga glucémica. Paradigmático es el caso de EEUU donde el maíz, y trigo (carb. glucémicos) y la soja (para aceite de soja, que es un inflamatorio Omega 6), son los cultivos más subvencionados del país, mientras la fruta no recibe ni el 2% de las mismas (obviamente la solución no pasa por incrementar nunca éstas últimas, pues totalmente cierto es al fin y al cabo q uno tiene derecho a estar gordo y enfermo si lo quiere).

Yo también dejo pues otra web en español, aunque la de Montignac tambien la recomiendo porque expone la cuestion mas detallada si cabe en cuanto a los carbos (aunque Montignac hace caso muy omiso por desgracia a la Proteína, algo elemental).
www.enerzona.net

Saludos liberales y ¡bajos en carbohidratos! :D

Nairu

Un gordo no tiene por qué ser un irresponsable perezoso y sedentario ni uno que come más que los delgados. Teniendo en cuenta que los medios y los dietistas llevan décadas trabajando con un paradigma equivocado ( el hipocalórico ) yo no creo que la obesidad sea una opción personal. Si lo fuera casi no habría gordos en el mundo.

zuppi

"yo no creo que la obesidad sea una opción personal. Si lo fuera casi no habría gordos en el mundo".

La gente no elige "estar gorda". Elige comer una chocolatina en vez de una manzana. Elige comer una pizza en vez de verdura hervida. Elige comer carne roja en vez de pescado... la vida es una suma continua de elecciones aparentemente sin consecuencias cada una. La libertad consiste en ser capaces de ver más allá del momento presente y elegir en consecuencia.

Excelente post, María.

http://vidrierairrespetuosa.blogspot.com

Maria Blanco

Por eso habla de los padres, que son quienes educan a los hijos a alimentarse de una manera o de otra. Ya sé que es dura mi idea. Pero no por ello es menos cierta.

pinatarense


Aquí un gordo, 1,78 cms y 0,122 Toneladas métricas, fumador de tres paquetes de Marlboro y no menos de 6 o 7 cafés diarios; no puedo estar más de acuerdo con tu comentario María.
No tengo a nadie en mi entorno al que pueda convencer, o al menos que me entienda, cuando digo que sucumbir ahora a los dictados de Estado me harían sentirme menos libre, y más sometido, nadie entiende que yo, como Mª Isabel prefiera ser “antes muerto que sencillo” (en Libertad) y que ese falso proteccionismo sea una de los motivos por los que me cada vez me gusta más fumar, el café y me importa menos la imagen, como dices, no creo en los buenos propósitos e intenciones del Estado.
Necesito tener una vida sana, pero como una elección mía, y los tiempos que corren me van a envenenar, pero solo físicamente; siento estar rodeado de nadadores muertos a favor de corriente, que no se han dado cuenta que ya no viven ni nadan, avanzan arrastrados por ella, y sin ser conscientes que su obesidad en Derechos y libertades para elegir, les hace cada vez más torpes e incapaces, y es que hay si mata el sebo, mucho más que en el sistema neurológico.

libertyvallance

Estoy de acuerdo con casi todo.
Sin embargo, no creo que las campañas de concienciación sean estúpidas, inútiles ni liberticidas per se. Sí, a mí también me parecen horteras y me cabrea el gasto, pero en realidad el principal problema es su titularidad pública. Si uno contrata un seguro privado podría verse legítimamente expuesto a ciertas condiciones, como perder peso o afrontar una subida de las cuotas, o ver su contrato rescindido, no? El problema, claro, es la desmedida pretensión del gobierno de poseer y salvar a todo el mundo a la fuerza.

En lo de las drogas... qué rollo de tema, pero estás equivocada. Convertirse en un drogadicto podrá ser una opción, pero recibir un disparo en la cara de loco alienado rara vez lo es. Sí, ya sé que me puedo comprar un arma más grande, pero no me apetece. Prefiero que el Estado cumpla con la que yo creo que es su obligación, y me proteja no sólo persiguiendo el crimen, sino previniéndolo dentro de unos límites razonables. Que existen.

© 2005-2009. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.