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Portada - Comentarios - Consumismo, modelo keynesiano y preferencia temporal

30/01/2008 - Ángel Martín Oro

Consumismo, modelo keynesiano y preferencia temporal

Suele ser frecuente hablar del consumismo como la consecuencia inevitable de un sistema capitalista como el que tenemos ahora. Algunos lo critican para descalificar al capitalismo, y otros lo alaban por defenderlo. Sin embargo, pocos ponen las cosas en su sitio y aclaran la confusa relación entre consumismo y capitalismo. (Según la RAE, el consumismo es la "tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios".)

Antes de continuar, hay que aclarar que es muy discutible que vivamos en un sistema capitalista como afirman los críticos del mismo. Más bien, creo que sería más correcto llamarlo "capitalismo de estado".

Pese a que Juan Ramón Rallo ya enumeró de manera muy clarificadora una serie de prácticas intervencionistas que estimulan el consumo privado, creo que sería conveniente volver a este tema y apuntar dos argumentos que podrían complementar su artículo en favor de la tesis de que no es el sistema capitalista el que favorece el consumismo, sino que éste es fomentado principalmente por ideas y prácticas que nada tienen que ver con él.

1. Probablemente esta confusión tiene su más visible origen moderno en las ideas keynesianas. De manera generalizada se piensa que el consumo es el motor del crecimiento económico, y para apreciar esto, sólo hace falta acercarse por la gran mayoría de las facultades de economía españolas (y probablemente del resto del mundo), donde los modelos y teorías que todavía hoy se enseñan como lo más correcto y acertado son keynesianos.

En éstos, un aumento de la demanda agregada de la economía, como puede ser del consumo privado o del gasto público, hará que se incremente la producción, con lo que la renta del país aumentará. Además, cuanto mayor es la proporción de la renta que los ciudadanos dedican al consumo (y por tanto, menos al ahorro), mayor será la renta.

Podemos, pues, intuir que estas ideas que sitúan al consumo como la pieza clave de la economía capitalista, tratarán de fomentarlo, sea éste tanto privado como público. Para ello, otra pieza fundamental es la política monetaria, que a través del incremento de la oferta monetaria introducirá más dinero en la economía (con sus tan perniciosos efectos) y bajará los tipos de interés (artificialmente), lo que permitirá una mayor expansión del consumo, que a su vez aumentará la renta nacional, y así sucesivamente.

2. El siguiente argumento tiene que ver con la relación entre renta o riqueza y preferencia temporal. Se suele considerar que existe una relación inversa entre ambas, es decir, que cuanta más renta disponga una persona, la proporción de ésta que dedicará a bienes presentes será, habitualmente, menor, y en consecuencia, su proporción de ahorro será mayor. (Sin embargo, no existe consenso sobre la naturaleza de esta relación: si es una necesidad lógica (praxeológica) o una observación empírica generalizada, pudiendo existir excepciones. El artículo enlazado apunta a que esta relación es empírica, y no general, en base a contra-ejemplos muy sensatos.)

Por eso, a medida que un país crece en renta per cápita, habrá una cierta tendencia a que disminuya la preferencia temporal, produciendo un descenso en las tasas de interés, que permitirán una mayor inversión, apoyada en ahorro real (y no ficticio como sucede cuando hay inflación), lo cual es muy positivo para la economía.

Teniendo esta relación como generalmente cierta, resulta inmediato deducir que todo tipo de imposición fiscal que reduzca la renta o riqueza supondrá un incentivo a que se incremente la preferencia temporal de los individuos por los bienes presentes, fomentando un mayor consumo, lo que probablemente disminuirá el potencial de capitalización de una economía.

Pongamos un caso sencillo (no general; su propósito no es hacer ningún tipo de generalización), a modo de ejemplo ilustrativo de esta idea: imaginemos una persona que cobra 1.000 euros al mes. En ausencia de impuestos, y tras haber consumido en lo que ella considere más necesario, le quedan 200€, es decir, un 20% de su renta mensual la ahorra. Sin embargo, si tuviera que pagar, pongamos, un 25% de impuestos, le quedaría una renta mensual de 750€. Si tenemos en cuenta que en la situación anterior se había limitado a sus necesidades más urgentes (subjetivamente consideradas), en este caso apenas reducirá su consumo. Supongamos que ahora consume 700€, en vez de 800€. En esta nueva situación solo habrá podido ahorrar 50€, un 5% de su renta, ya que la parte de impuestos irá a parar a consumos varios por parte del Estado. Por tanto, sin impuestos, el 80% de 1000€ va a consumo, y con impuestos es el 95%, siendo una parte de ese porcentaje consumo estatal (coactivo), con lo que ello supone en términos de ineficiencia y pérdida de libertad.

Tras haber expuesto estos dos argumentos, y teniendo en cuenta las medidas apuntadas en el artículo de Rallo, esperamos haber aclarado que el excesivo cortoplacismo inherente al consumismo (¿puede ser una versión moderna de hedonismo?) no es propio de una economía capitalista, sino que es fomentado muy a menudo por el intervencionismo económico en todas sus formas, al que tanto contribuyeron las ideas keynesianas.

El consumismo es perfectamente criticable, así como lo es cualquier conducta social que, desde el punto de vista de cada uno, resulte perjudicial. Pero antes de criticar el sistema capitalista por conducirnos al consumismo más feroz, convendría tener en cuenta los aspectos aquí aludidos, para discernir qué teorías económicas son las que realmente favorecen el consumismo, y quizás ahorrarle al nombre del capitalismo uno de los tantos males por los que se considera, equivocadamente, culpable.

 

Opinión de los lectores

Memetic Warrior

Mi versión:
(por cierto, por postulados evolucionistas se puede demostrar que la preferencia temporal está deteterminada no por la renta, sino por el total de recursos, la esperanza de vida, la seguridad y la seguridad futura).

El consumismo es un efecto producido por la combinación de la capacidad productiva del capitalismo junto con las estructuras socialistas y progresistas que conviven en Occidente.

Por ejemplo,

Solo nos interesa ahorrar cuando estamos seguros que dependeremos de nuestro dinero porque nadie nos lo quitará ni nadie nos regalará mas dinero. En otro caso no tiene sentido el ahorro. La pérdida de satisfacciones inmediatas que supone el ahorro es ilógico si el ahorro no mejora nuestra vida futura.

Solo nos interesa invertir años en educarnos si sabemos que nuestro futuro depende de nuestra inversión en educación. Un mundo igualitario donde el esfuerzo no recibe compensación es un mundo donde las personas no se esfuerzan posponiendo intereses fugaces inmediatos por otros mas duraderos aunque lejanos.

Cuando eso no se cumple, es decir cuando nuestro futuro no depende de nosotros, sino que depende de otros, la satisfacción de placeres inmediatos es lo más lógico que consciente o inconscientemente consideramos como más rentable a cada momento para uno mismo. En los países comunistas, apenas había más que Vodka como placer inmediato. En occidente hay toda una gama de satisfacciones fugaces a las que dedicarse.

Como consecuencia, la sociedad permanece en un estado infantil más prolongado de lo que sería deseable. El igualitarismo favorece el hedonismo consumista como favorece el desdén por el futuro, Es decir, nos retrotrae a las antípodas de la civilización, a la mentalidad primitiva del día a día que las civilizaciones sin libertad tienen que aceptar debido no al igualitarismo, sino a la incertidumbre.


roberzal

Lo que en este texto se expone son verdades a medias por que si bien es verdad todo lo que se dice, lo que no se dice es que buena parte del dinero que se paga de impuestos va a parar al pago de cosas que si no se pagasen impuestos habria que pagar de todas formas osea que no se ahorraría la totalidad de los impuestos. Ocultar este aspecto es algo que desacredita todo el argumento del artículo y pone bien claro que lo que se pretende ofrecer es solo la cara de la verdad que interesa a quien loe escribe.

Alfredo Coll

"lo que no se dice es que buena parte del dinero que se paga de impuestos va a parar al pago de cosas que si no se pagasen impuestos habria que pagar de todas formas"

¿como por ejemplo...? Lo más lógico es que lo que utilize se pague...sin la coacción estatal. Yo no veo a nadie quejarse, por ejemplo, de que si una persona insolvente no paga la factura del agua, se la cortan. Claro que hay que pagar...lo que no es justo es pagar por el consumo de los demás (que es lo que se hace a través del sistema impositivo, centralista, y liberticida).

"osea que no se ahorraría la totalidad de los impuestos."

Sí se ahorraria ya que sin esos impuestos la gente tendría la opción de consumir o no. Ahora no tenemos ese lujo...un lujo en extinción que se llama la responsabilidad individual.

Y por último, ¿cual es la "verdad" que interesa más?

Jose L.

Gracias por el artículo. Dos breves comentarios:

1.- El término “consumo” tiene una carga ambigua. Por una parte, todos los días los medios nos recuerdan lo pernicioso del consumo en Occidente. Por otra parte, esos mismos medios nos dicen que debemos dar dinero a los países pobres para que mejoren su nivel de vida “aumentando su consumo”. Por lo tanto, puede haber cierta confusión acerca de si el consumo es bueno o malo (o deseable/indeseable, para los escépticos).

Desde un punto de vista utilitarista, tal vez sería deseable una combinación consumo/inversión que maximice el consumo integrado a lo largo de la vida, o algo así. Para el colectivista sería el consumo integrado también a toda la sociedad, a costa de la libertad. No está claro cómo se integrarían los valores no materiales en semejante cálculo (por ejemplo cómo se valora el dejar una herencia a los hijos, cosa que mucha gente considera deseable, o los modos de vida ascéticos o contemplativos, que también a veces se eligen).

2.- Recuerdo una exposición de José Ignacio en el IJM sobre preferencia temporal. Me pareció en aquel momento que dicho esquema podría contribuir a explicar las relaciones entre razón e inversión (preferencia temporal baja) vs. emoción y consumo (preferencia temporal alta).

Sin embargo, el consumo no tiene por qué relacionarse siempre con una preferencia temporal baja. Puede haber un consumo calculado, que en general será más satisfactorio que el improvisado. A este consumo improvisado y poco satisfactorio, debido a la alta preferencia temporal, se podría llamar “consumismo”. Se puede ver así una relación entre consumismo y preferencia temporal, pero no entre consumo y evolucionismo. (By the way, cada vez entiendo menos las tesis evolucionista en general, salvo que por “evolución” se entienda simplemente “cambio”. Pero supongo que este es otro tema).

Angel

Gracias a todos por los comentarios.

Memetic, lo que dices es muy cierto, creo que es una muy acertada ampliación del tema tratado en el artículo. Solo sustituiremos consumo presente por consumo futuro cuando sabemos que seremos capaces de consumir en el futuro, cuando hay cierta estabilidad, seguridad jurídica, propiedad privada, etc. Esta puede ser una de las razones del nulo desarrollo de algunas regiones, que no cuentan con el marco institucional adecuado.
Algunos autores han señalado una preferencia temporal no alta como señal de la civilización: poseer mayor horizonte temporal y preocupación por el futuro, que suele llevar a una mayor responsabilidad individual. La inflación, o el sistema público de pensiones ayudarían a 'erosionar' esa responsabilidad.

El ejemplo del artículo es solo para ilustrar el segundo punto, digamos que hay que "cogerlo con pinzas". Si por ejemplo se pusiera un impuesto a las plusvalías, esto estaría gravando directamente el ahorro, por lo que directamente desincentiva el ahorro, e incentiva el consumo. Por otro lado, la parte que en caso de no haber impuestos, iría al ciudadano, podría ir o bien a ahorro o bien a consumo, a elección de cada uno. Habría muchísima más capacidad de elección, y muy probablemente los precios de los servicios que normalmente se pagan con impuestos serían más bajos, si se dejara funcionar a un libre mercado de verdad (no a una tercera vía).

Sobre la consideración del consumo, hay cierta ambigüedad. Por un lado se suele criticar el consumismo (asociándolo con el capitalismo normalmente), y por otro lado se suele recurrir al consumo como el salvador de las crisis económicas (en estos momentos se puede escuchar a líderes políticos diciéndonos que consumamos para evitar la recesión...).
Por último, coincido en que es importante diferenciar entre consumo/consumismo.

Una pregunta a mi juicio interesante sería en qué factores psicológicos depende la preferencia temporal. Cómo se explica que entre dos personas con parecida situación familiar, económica, etc. haya diferencias extremas en las preferencias temporales. Lanzo la pregunta.

Un saludo a todos.

Oz

Capitalismo de estado no es más que otra forma de socialismo. Ya Mises lo decía en 1922, y a mi no me queda duda que fue un termino inventado por los socialistas para descalificar al capitalismo

Daniel

Este foro esta lleno de PPeros casposos, mas valdría contrastar vuestras opiniones con algo mas izquierdoso...se os ve mucho el plumero

Fco. Moreno

Daniel, como tenga que contrastar con opiniones izquierdosas como la tuya, creo que el debate no va a alcanzar unas cimas memorables (qué pedazo de argumentos los tuyos…). Enhorabuena, Aristóteles.

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