2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
.
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Aprendamos de Cobden

22/02/2008 - Gabriel Calzada

Aprendamos de Cobden

A menudo los liberales ocupamos una parte importante de nuestro tiempo analizando el motivo por el cual el liberalismo no es la doctrina imperante. Jamás nos encontramos con escasez de razones. Desde la complejidad relativa de nuestras ideas hasta la dinámica de las decisiones colectivas, pasando por teorías conspirativas, todas las excusas nos parecen bien fundamentadas. En cambio, rara es la ocasión en la que responsabilizamos a los liberales, es decir, a nosotros mismos, de la parca representación de nuestras ideas en todos los ámbitos sociales.

Sin embargo, lo cierto es que, sea por el pesimismo de unos, sea por una retórica rebuscada de otros, los principales responsables del escaso avance de las ideal liberales entre la población somos nosotros mismos. No hay más que escucharnos, especialmente a los economistas, hablar del valor descontado de la productividad marginal para defender la libertad de precios de los factores de producción y nos damos cuenta de dónde está la clave del problema.

Esto no siempre ha sido así. A mediados del siglo XIX hubo una generación de liberales que supo transmitir la defensa de la libertad individual de manera sencilla, profunda y convincente al mismo tiempo. Bastiat, Molinari o Chevalier son algunos de los grandes hombres que ahorraron tiempo y esfuerzo en relamerse las heridas y se dedicaron en cuerpo y alma a explicar las bondades de una sociedad libre en versión para todos los públicos. Su destreza como publicistas y activistas liberales fue tal que muchas de sus grandes aportaciones teóricas han quedado en el olvido.

Pero quizá el propagandista más importante de la época, y acaso de todos los tiempos, fue el inglés Richard Cobden. Este hijo de un pequeño agricultor de Sussex nació en 1804 y exprimió al máximo los 61 años que vivió. Muy pronto destacó por su perspicacia empresarial y después de varias ocupaciones se estableció en Londres donde montó una agencia de venta de artículos de algodón. Ya entonces dedicó su tiempo libre a devorar libros sobre economía. Hasta aquí todo entra dentro de una cierta normalidad. Lo interesante es que al joven Cobden no le satisfacía el mundo intervencionista en el que vivía y no estaba dispuesto a quedarse con los brazos cruzados. Así que armado de un desbordante entusiasmo y buenas lecturas decidió emprender una cruzada.

Con la colaboración de un puñado de personas, Cobden logró dos éxitos deslumbrantes. En 1846 logró la abolición de las Leyes de Granos al frente de la maravillosa Liga contra las leyes de granos, mientras que en 1860 consiguió, con la inestimable ayuda de Chevalier, sacar adelante un tratado para la reforma liberalizadora de las relaciones comerciales internacionales. El primero de estos sonados éxitos es interesante no sólo porque acabó con una infame ley que causaba empobrecimiento y hambrunas sino porque la teoría económica esperaría un fracaso en su cruzada quijotesca. En efecto, se daban todas las circunstancias para que su esfuerzo quedara en nada. Los afectados eran muchos pero no estaban agrupados, siendo pequeño el perjuicio en término de sobreprecio por persona comparado con el coste para un reducido grupo de iniciar un movimiento o una reclamación formal contra estas odiadas leyes. En cambio, los privilegiados por la norma eran pocos, políticamente poderosos y muy bien organizados. Además, el beneficio que obtenían en forma de renta de monopolio era suficientemente suculento como para invertir grandes sumas en detener toda actividad contraria a las agresionistas leyes de granos.

¿Cómo logró Cobden superar estas barreras que en principio se le antojan a cualquiera como infranqueables? El método usado por este héroe decimonónico fue el mantenimiento de una incesante agitación con la que logró ir asociando a miles de personas que, animados por su contagiosos discursos entusiastas, creían que había muchísimo que ganar con la defensa del bien y las armonías que surgen en un mundo de intercambios pacíficos y, en cambio, muy poco que perder en esa batalla de ideas. Y eso aunque las posibilidades de éxito fueran pocas.

A primera vista podría parecer que era un soñador; y es posible que de hecho lo fuera. Pero lo cierto es que era un soñador muy realista. Sabía perfectamente que las ideas tenían un enorme poder pero al mismo tiempo era consciente de que la razón intelectual no era suficientemente potente como para cargar sus causas con el peso necesario como para derribar es status quo que se oponía a un régimen de libertades individuales. Así que ya desde sus primeros pasos al frente de la Liga confesó a su hermano que le parecía que “en este asunto puede infundirse un espíritu moral y hasta religioso, y que si es agitado del mismo modo que lo ha sido la cuestión de la esclavitud, se volverá irresistible”.

A día de hoy Richard Cobden sigue siendo el ejemplo perfecto de una persona que reúne un conjunto de virtudes difícilmente coincidentes en un solo hombre: conocimientos teóricos, experiencia práctica, facilidad de palabra, entusiasmo contagioso, amplia visión de los parabienes de la libertad, clara idea de las estrategias alternativas que permiten impulsar las políticas liberalizadoras y un perfecto entendimiento de los incentivos que impiden el avance de la aplicación de las ideas liberales. Si ponemos todas estas características en la mente de un hombre y le añadimos un esfuerzo aparentemente inagotable nos encontramos con uno de los más grandes activistas liberales de todos los tiempos; un hombre a quien tenemos mucho que agradecer y de quien tenemos mucho que aprender (si queremos ver cómo se aplican nuestras ideas).

 

Opinión de los lectores

ÁNGEL FERNÁNDEZ

Muy buen artículo.

Sólo espero que algunos "liberales" lean con detenimiento tu comentario y les sirva para: ser menos arrogantes, creer más en la ACCION HUMANA y respetar las IDEAS E INICIATIVAS de los demás, al mismo nivel que lo haces tu mismo.

Un abrazo,
ÁNGEL FERNÁNDEZ

Bastiat

Unas preguntas, Gabriel.

¿Es que para ser liberal hay necesariamente que saber de economía?

¿Para ser liberal hay que ser un docto prócer del saber?

¿Es que para ser liberal hay que tener algún tipo de pedigrí?

¿O Para ser liberal lo que hay que hacer es emocionarse con la palabra libertad y ser capaz de razonar todo lo que significa e implica?

Si hablamos de libertad, si sentimos el deseo de libertad, ¡qué difícil sería el que no nos moviéramos a la acción!

María Blanco

Bastiat, creo que Gabriel habla de la DIFUSIÓN del liberalismo. Me decía Alphonse Crespo, un médico y liberal de lo mejorcito que me he topado, que el liberal de verdad no es el que llega al libralismo por la vía intelectual,sino el que le sale de la víscera, y busca y busca hasta que encuentra su lugar intelectual (el liberalismo). En ese sentido, Alphonse está contigo... y yo.

Gabriel, Molinari o Cobden van a venir a Santiago??? :)))

César

Comparto en parte la reflexión de Bastiat:

Creo que la economía no es más que un "campo" donde aplicar lo que supone la doctrina liberal.

Retomando lo que apunta María Blanco: los esfuerzos "intelectuales" que requiere la identificación con esta doctrina decrecen sustancialmente cuando uno realmente comprende y digiere reposadamente lo que prescribe la ética liberal. Todo lo demás son, en mi opinión, agregados no esenciales.

Ayn Rand

"Si esto es lo que nos ha derrotado -pensó- la culpa es nuestra"

de "La rebelión de Atlas" p. 469

Coase

Tal una de las claves del éxito de Cobben que se expone es haberse centrado en objetivos concretos. En su caso era los granos. ¿Tendrían más éxito los liberales españoles si se centraran en la defensa de una sola cuestión ante la opinión pública? Podría ser el cheque escolar, la capitalización del sistema de pensiones o la generalización del sistema sanitario de los funcionarios.

Maria Blanco

Coase, esa fue la crítica de Chinchetru a la propuesta de Ángel Fernández.
Ángel, estás molesto porque no hubo entusiasmo ante tus propuestas... es lo que tiene exponerlas en público, que pueden no gustar total o parcialmente, o peor... dejar indiferentes a la gente. Hay que encajar las críticas.

stewie

La difusión esta muy bien, pero ¿y luego qué?

Vuestro objetivo de crear un "lobby de la libertad" puede ser beneficioso en un tema puntual, pero no deja de ser formar parte del error que se condena.

Miremos otros movimientos sociales exitosos en tanto a su extensión, y más concretamente hablo del marxismo. ¿Qué nos (os) falta? CONCIENCIA DE CLASE EXPLOTADA.

Muchos ancaps dicen que son anarquistas pero siguen actuando como liberales clásicos, dicen que el estado es malo, pero no actuan como si creyeran que esto es así, es decir NO ODIAN AL ESTADO.

Es cierto que si mañana desapareciera el estado sería el caos, la gente necesita sanidad, seguridad y justicia, y si de la noche a la mañana desaparecen los malos y caros servicios del estado mucha gente lo sufriría. En eso estamos de acuerdo.

Pero a consecuencia de ello me doy cuenta que nuestro objetivo sería crear esos servicios fuera del sistema, no suplicar y entrar en el juego de los facciosos.

El como ya es un debate complicado, pero el objetivo sin duda debería ser ese. ¿Como esperan convencer a la gente para que se oponga al estado si no existen alternativas al mismo?

Y por cierto querido Gabriel, ¿por qué demonios no huntastes al funcionario ese madrileño? Un soborno defensivo no nada de lo que avergonzarse.

Saludos, A3!

stewie

Señor Angel, una vez más reitero que no era mi intención contrariarle gratuitamente ni faltarle al respeto. Mi intención es bien distinta, pretendo avisarle de que su plan, iniciativa, acción política, o como quiera llamarle nace condenado al fracaso.

Nadie, ni usted ni yo puede reformar la constitución, solo el poder constituyente constituido. ¿tiene dinero suficiente para sobornarlos a todos? ¿y a los medios de comunicación? ¿tanta fe en la democracia tiene para pensar que por reunir a unos cuantos votantes le van a hacer caso?

La alternativa es, por medio de la fuerza (un golpe de estado), imponer otra constitución con identica legitimidad (ninguna).

Yo que no soy un mendigo ni pretendo imponerme sobre las voluntades de los demás individuos, no puedo hacer más que recelar de su proyecto.

Respetuosamente, A3!

ÁNGEL FERNÁNDEZ

María, acepto las críticas razonadas. De hecho, he reflejado en el Foro de Debate las críticas que se hicieron durante la presentación en el IJM del proyecto de Reforma Liberal de la Consttiución Española de 1978. Como puedes observar, visitándo el Foro de Debate:

http://constitucion1978.forumotion.com

Y opino que el comentario de Chinchetru fue bueno al referirse a la vía de actuación liberal como lobby centrándose en aspectos concretos. Creo es correcto su razonamiento, pero también opino que su planteamiento es compatible con otras actuaciones que intentan debatir y desarrollar una Propuesta Liberal de Reforma Constitucional.

Sin embargo, reconozco que algunos comentarios radicales no hay por donde cojerlos, como los manifestados sin ningún respeto por personas ocultas bajo pseudónimo, que parecen sacados de un manual del CNI para identificar una asociación con posiciones radicales.

En cualquier caso, os agradezco a muchos liberales del IJM la postura intelectual de inconformismo frente a la socialdemocracia "de todos los partidos" y frente a la ruptura institucional del nacionalismo radical. Y, sobre todo, os agradezco la publicación de mis propuestas y comentarios en el IJM.

Por eso, agradezco a Gabriel Calzada su comentario y le afirmaba:

"Sólo espero que algunos "liberales" lean con detenimiento tu comentario y les sirva para: ser menos arrogantes, creer más en la ACCION HUMANA y respetar las IDEAS E INICIATIVAS de los demás, al mismo nivel que lo haces tu mismo."

María Blanco

Ángel, tu también eres un liberal del IJM...

stewie

Yo solo le he dicho la verdad, aunque no lo crea estoy de su parte. Creí que hacia bien avisandole de lo imposible de sus intenciones, pero usted ya es mayor para responsabilizarse de sus actos.

Saludos.

seneca

Gabriel, tú te pareces en espíritu a Cobden, y que falta hace el liberalismo, tanto en los brumosos paisajes de la pérfida albión, como en las soleadas islas afortunadas.

Jubal

Interesante artículo sobre una interesante figura. Me gustaría subrayar algunos aspectos:

1) La estrategia que Cobden adoptó para luchar por el libre comercio y la paz consistió en la formación de un movimiento para la abolición de leyes injustas. Tal y como señala Herbert Spencer en El individuo contra el Estado, en sus orígenes los liberales se caracterizaban por la abolición de leyes injustas, que hoy calificaríamos de intervencionistas, cuando no merecieran calificativos más graves. Cuando los liberales dejaron de abolir leyes y comenzaron a crear leyes nuevas, traicionando su espíritu original y adoptando otro que hoy denominaríamos socialdemócrata, Herbert Spencer los llamó "los nuevos conservadores".

2) Y la alternativa por la que Cobden no optó fue la del politiqueo. Cobden hizo oidos sordos a los cantos de sirena de la carrera política. A pesar de su éxito con la abolición de las Leyes de Granos, rechazó la invitación de Lord John Russell para formar parte de su gobierno.

Ya he apuntado en alguna ocasión mi escepticismo ante la posibilidad de más acción política pueda poner coto a los males ocasionados por la hipertrofia de la acción política. Leviatán no es solo un parásito en lo económico, sino también en lo espiritual. Se alimenta de la división y las pasiones que el politiqueo azuza, prospera en la confusión y el enfrentamiento generados por la polarización política e ideológica. La acción que debilitará a Leviatán no será política, sino anti-política. Es difícil aceptar esto en vísperas de unas elecciones en las que, ante el nefasto ZaPador de libertades de turno, el cuerpo pide depositar las esperanzas en el voto útil a alguno de sus adversarios. La tentación de apelar al ilusorio poder salvífico del mal menor es fuerte; pero la savia con la éste podría alimentar los frutos anhelados, débil. Hemos llegado a un punto en el que el ciclo de acción y reacción políticas se refuerza a sí mismo en un círculo vicioso que deteriora la situación del país a cada vuelta de tuerca. No es a Leviatán al que hay que darle oxígeno, sino a la sociedad civil. No hay que bombear sangre a las arterias sociales que el Estado parasita, sino a nuevas arterias que queden fuera de su alcance, para que la malnutrida e intoxicada sociedad civil pueda reponerse y reaccionar. Expresado en términos de estrategia militar, la solución pasa por cortarle los suministros a Leviatán y prepararse para el eventual colapso al que le llevarán sus propias contradicciones y debilidades. Es hora de crear la alternativa al vetusto Estado moderno y un pilar fundamental de dicha alternativa será el dinero libre y honesto. Mejor erigir dicho pilar ahora que todavía existe clase media, que cuando no quede vestigio de ella. Desgraciadamente, es mucho más fácil decirlo que hacerlo.

-----
Notas al margen:

A) Todos nos equivocamos, pero llaman especialmente la atención los errores de quienes se miran en el espejo y ven reflejada la imagen de quien han tomado por enemigo y se ponen a llamarle cosas a dicha imagen. Así discurre la historia que desemboca en American liberals* apellidados Clinton y Obama.

*En EE.UU. la palabra liberal designa a la "izquierda" o socialdemocracia. De ahí que surgiera el uso de la palabra libertarian para designar las posturas liberales clásicas.

AA) Si, a pesar de todo lo dicho, aún queda alguien decidido a votar en estas elecciones, pero todavía no ha encontrado un mal menor que pueda tolerar, tal vez le inspire este video:

Ron Paul Revolution

Escribir el nombre de este candidato en la papeleta a depositar en las urnas el día 9 implica emitir un voto que contará como nulo, pero ¡qué le vamos a hacer! No hay voto perfecto, ni voto que cuente mucho más que cero. Lo que no se puede negar es que a este candidato, aun con todos los defectos que le podamos encontrar, no le podremos acusar de no estar sinceramente comprometido con la causa de mayor libertad y menor gobierno. En cualquier caso, podemos disfrutar con la canción. Si hay que caer en el tentador error de la acción política, al menos que sea con arte.

B) En este mensaje intento introducir código html por primera vez y no sé si el resultado será el esperado. Por si acaso el enlace al video no sale, la dirección URL es la siguiente:

http://www.youtube.com/watch?v=SBCKMTo210k

Jorge Duarte

Yo lo siento, pero siempre que leo a los autodenominados liberales siempre me invade la sensación de que su concepto de libertad tiene poco vuelo. O por ser más exacto, que apenas sobrevuela la economía y nada más. Vaya, cualquiera está en contra de la abolición de leyes injustas, pero para ustedes parece que no existen más que las del precio del grano. Hay otras que si bien no condicionan en la libre iniciativa empresarial, si que lo hacen en otros ámbitos como en la libertad sexual, en la libertad de creencias –o falta de ellas- en la libertad de decidir sobre el propio cuerpo, etc… Nunca les veo indignados por estas otras intromisiones del estado en la vida de los individuos. Admito que acaso el problema sea mío, de mi propia miopías, pero que quieren que les diga, es que sólo les oigo hablar de economía y empresa.

Un saludo.

Juan Ramón Rallo

Pues sí, es problema de tu propia miopía:

http://www.juandemariana.org/comentario/1191/libertad/moral/religiosa/
http://www.liberalismo.org/articulo/274/
http://www.liberalismo.org/articulo/227/

¿Algún tema más donde necesites lecturas?

Daniel Rodríguez Herrera

Hombre, Juan Ramón, algo de razón tiene. Es decir, nos ocupamos MÁS de la economía que de otras cuestiones. Sin embargo, no creo que lo hagamos porque les concedamos más importancia, sino porque en esos asuntos hay mucha más gente defendiendo tesis liberales, de modo que hacemos menos falta. En economía, en cambio, estamos bastante solos, y por eso arrimamos más el hombro.

Jorge Duarte

Gracias, Juan Ramón, por la aportación: reconozco que esos artículos son más de mi agrado. De todas formas, sigo pensando que dan un peso excesivo, sino casi único, a la economía. Hablen más de las demás demensiones humanas, que en todas hace falta más libertad. Por favor -faltaría más que viniera yo aquí a imponer-.

Un saludo.

© 2005-2012. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.