2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Democracia interna en los partidos políticos

17/04/2008 - Ángel Fernández

Democracia interna en los partidos políticos

La renovación de ideas y personas es imposible en los partidos políticos si su funcionamiento interno no es democrático. En España, los estatutos de los partidos recogen formalmente la democracia interna pero, en la práctica, sus fórmulas de validación de nuevas candidaturas y de participación impiden que los militantes voten libremente los miembros de su comité de dirección, que sólo buscan la perpetuación de cargos.

La ausencia de elección democrática por parte de los afiliados de un partido en cada circunscripción local, regional y nacional de los aspirantes a los diversos puestos provoca que accedan a las candidaturas personalidades menores, que sólo siguen el guión marcado por el comité que los ha colocado y son incapaces de defender un discurso propio.

Ante la carencia de selección entre diferentes propuestas que compitan por captar el voto directo, libre y secreto de los afiliados, se perpetúa el pensamiento único y se dificulta la renovación ideológica dentro de las organizaciones.

Si además se aplican medidas disciplinarias a las corrientes internas no alineadas con el discurso de la dirección, se margina a los librepensadores y no se aplica la limitación de mandatos dentro de los partidos se impide el acceso al ámbito político de profesionales, ajenos o no al régimen imperante, que logren introducir nuevas ideas y ayuden con mayores bríos a la evolución sociocultural de cada nación.

A las anteriores carencias, habría que sumar la necesidad de selección previa, mediante los votos de los militantes, de los candidatos oficiales que deben representar al partido en cada convocatoria electoral, de modo que el elegido resultase de una discusión pública sobre su capacidad de liderazgo, preparación, ideas y valores, así como de la concreción de sus propuestas de solución y defensa de los intereses de los ciudadanos.

Es decir, como mínimo, se echa en falta la instauración de procesos verdaderamente democráticos, como las primarias y los caucus que llevan a cabo con total transparencia democrática el Partido Republicano y el Partido Demócrata en los Estados Unidos. Allí, los diversos candidatos van enfrentando su discurso estado por estado y, expuestos al análisis pormenorizado de los medios de comunicación, van recibiendo apoyos para alcanzar un número máximo de compromisarios que les permita liderar su partido para concurrir a las elecciones presidenciales.

Si observamos el artículo 6 de la Constitución, pese a que se explicita que "su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos", el cainismo nacional y la falta de apego "real" a la filosofía de la libertad, presentes en la mayoría de dirigentes políticos, boicotean cualquier candidatura opcional, interponiendo trabas estatutarias, como la consecución de un alto número de compromisarios como avales, a modo de barrera que impida la mínima disensión dentro del partido.

Actualmente, los partidos actúan de forma endogámica y huyen de la renovación interna, evitando preguntar "directamente" cuál es la voluntad de los militantes acerca de ideas y proyectos que generen alternativas al régimen político.

En mi modesta opinión, dado que aportan financiación y constituyen los recursos humanos de la organización, deben ser los afiliados y no las castas directivas los que decidan quiénes deben ser promovidos dentro de la organización interna y, en las diferentes elecciones, quiénes deben ser candidatos. Sólo extendiendo la democracia por las principales instituciones de la sociedad se logrará alzar a las personas más capaces a posiciones que impulsen nuestro país hacia mayores cotas de prosperidad, conforme a los principios de la Constitución Española de 1978.

Por ello, si queremos un mejor comportamiento de los partidos políticos, es preciso exigir la obligatoriedad constitucional de democracia interna "efectiva" y aplicar el voto "libre, igual, directo y secreto" a todas sus elecciones de cargos directivos y de candidatos. Y, de modo equivalente, para favorecer la renovación institucional, debería exigirse lo mismo en los sindicatos, en las patronales, en las universidades y en las principales instituciones de la nación que reciban fondos públicos.

Probablemente, sea requisito imprescindible el concurso de notarios públicos para que proporcionen "fe pública" y validen la limpieza de cada proceso de democracia interna a lo largo y ancho de todas las instituciones en España. Y, sin duda, una nueva redacción del artículo 6 debe intentar explicitar con mayor detalle lo anterior, como requisito fundamental previo para concurrir a las elecciones a cargos públicos. A modo de esbozo inicial y para su posterior discusión:

Artículo 6 (propuesta)

  1. Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley.
  2. La estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos. Se instaurará el voto libre, igual, directo y secreto entre los afiliados, validado por un notario público, para seleccionar a los miembros de los comités de dirección y, también, para elegir los candidatos a las diferentes elecciones. En los procesos de democracia interna deberá ser aceptada cualquier candidatura que acredite ante notario público la recepción de firmas de, al menos, un cinco por ciento de los afiliados.
  3. Los actos, fines y programas de los partidos políticos deberán reconocer y respetar los derechos fundamentales y las libertades públicas establecidas por la Constitución.
  4. La financiación de los partidos políticos deberá ser transparente. Las aportaciones privadas que contribuyan a su financiación serán desgravables en su integridad y, deberán ser fielmente reflejadas en cuentas contables. Anualmente, la financiación será auditada por el Tribunal de Cuentas y, publicada para conocimiento de los ciudadanos.
  5. Los partidos, asociaciones y agrupaciones de carácter político que incumplan alguno de los preceptos establecidos por este artículo serán ilegales y no podrán constituirse. Los que lo hicieren, una vez constituidos, deberán ser disueltos judicialmente por el procedimiento dispuesto en una ley orgánica.

Como habrán comprobado, la anterior propuesta incide sobre algunas fisuras normativas y aboga por un artículo 6 y por una redacción de la ley de partidos que garanticen de modo eficiente la democracia interna, la financiación transparente y la sujeción a la Constitución de los actos, fines y programas de los partidos políticos como condición previa para que puedan participar en los procesos electorales.

 

Opinión de los lectores

JotaEle

Yo niego la mayor:

¿Por qué los partidos políticos tienen que tener el privilegio de proponer candidatos? Un partido político debe ser una asociación cualquiera. Recíprocamente ¿por qué una asociación u otro grupo de ciudadanos no va a poder presentar una lista a unas elecciones, o cualquier ciudadano postularse por sí mismo a cualquer cargo de elección directa (si lo hubiera)?

No creo que los partidos deban reconocer ni respetar ningún derecho constitucional, todo debe poder discutirse. La regla "antibatasuna" que pones en el punto tres debería redactarse de forma negativa. "Los partidos NO apoyaran la violencia" o "Los partidos tendrán el compromiso de respetar las reglas y leyes electorales con el fin de participar en el gobierno de forma pacífica, sin recurso a métodos violentos o intimidatorios, ni participar en o financiar o apoyar a personas u organizaciones que persigan la imposición de un gobierno sustentado en dichos métodos."

De acuerdo con lo de la transparencia contable, pero ¿Por qué han de ser desgravables las aportaciones? Bajen los impuestos, decimos otros.

Andreotti

Hola Ángel:
1. Las democracias eurocontinentales, y especialmente la española, son excesivamente partidistas. Pienso que el origen de esta circunstancia está en la debilidad, intermitencia histórica e inestabilidad de los sistemas democráticos continentales. En la anglosfera los partidos son mucho menos rígidos, permiten mayor iniciativa individual a sus diputados y afiliados y, como muy bien señalas en el caso estadounidense, son mucho más democráticos y menos obsesionados con el poder interno. En compensación el sistema tiene instituciones centrales mucho más prestigiosas y estables que permiten la apertura de los partidos.
2. La Costitución Española “constitucionaliza” a los partidos dándoles el papel de pilares del sistema. Es con eso que, en España, se comportan de manera autocrática, impermeable y despótica.
3. Por tanto no creo que haya otra vía que la de generalizar un estado de opinión que transfiera el peso de la estabilidad del sistema desde los partidos –donde actualmente está- hasta las instituciones de raigambre liberal: legislativo, judicial y ejecutivo. La legitimidad del sistema debe asentarse en estas instituciones y minusvalorar la organización partidista. Habría que concluir en que una futura reforma constitucional “desconstitucionalizara” a los partidos políticos.
4. Esto sólo puede hacerse desde dentro del propio partidismo, claro. Para eso debe éste llegar a un descrédito tan considerable como el que sufrieron las Cortes franquistas, que se autoinmolaron para dar a luz a las Cortes democráticas.
Creo que análisis y propuestas como la tuya ayudan a que esto ocurra. Hay que generalizar la crítica al partidismo y revalorizar el sistema de contrapesos del poder propio del liberalismo.

ÁNGEL FERNÁNDEZ

Los partidos políticos son organizaciones creadas para participar en las elecciones a cargos públicos:

1. Si queremos que actúen promoviendo el desarrollo socio económico de "toda" la sociedad, la organización interna de los partidos políticos debe ser lo más "permeable" posible a toda la sociedad, por medio de la DEMOCRACIA INTERNA "real" con voto libre, igual, directo y secreto de cada afiliado.

2. Por otro lado, es una quimera pretender que los partidos políticos no realicen políticas intervencionistas sobre los derechos y libertades individuales, si defienden a grupos y castas sociales (nacionalistas, actores, ecologistas y empresarios acólitos,...) y, no sujetan su funcionamiento (actos, fines y programas) al respeto por las personas, es decir, si no respetan "escrupulosamente" los DERECHOS Y LIBERTADES INDIVIDUALES (vida, libertad, derecho de propiedad, igualdad ante la ley) recogidos en la Constitución.

3. Finalmente, no podemos solicitar que los partidos políticos no intervengan en la economía y no realicen "mercantilismo", si su FINANCIACIÓN no sigue normas de transparencia y control que impidan su dependencia financiera de empresas oligopolistas (mercados de energía, suelo, construcción pública, telefonía móvil, etc..) y fomenten las aportaciones individuales (desgravables) de los ciudadanos.

Bajo las anteriores premisas, realizo una PROPUESTA DE REFORMA, expresada arriba en mi comentario, para el ARTÍCULO 6 de la Constitución Española de 1978.

Si desean formular propuestas razonables, ruego empleen el FORO DE DEBATE:

http://constitucion1978.forumotion.com



© 2005-2010. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.