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Portada - Comentarios - Adela Cortina y la ética

24/04/2008 - Francisco Capella

Adela Cortina y la ética

Adela Cortina, catedrática de Ética, es la primera mujer en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. En una entrevista reciente asegura: "A mí no se me ocurre decirles a los otros lo que tienen que hacer". Como filósofa no parece importarle mucho el principio de no contradicción, porque también afirma respecto a la igualdad entre hombres y mujeres: "Lo que habría que hacer es aumentar los permisos de paternidad, educar a los varones en la idea de que la casa y los hijos son tan suyos como de la mujer; hay que convencer a la gente de que todas esas tareas son comunes. Y afortunadamente hay chicos jóvenes que trabajan y se ocupan de los niños mientras ellas estudian oposiciones. Ahí es donde hay que llegar, con todas las fuerzas sociales y educativas posibles. Que las oportunidades sean iguales". Y sobre el hambre en el mundo: "¿Qué es eso de acabar con el hambre en el año 2010? ¡Hay que acabar ya, y hay posibilidades de hacerlo! Es un deber. Lo que hay que hacer es progresar, hace falta mucha revitalización". ¿Es que con los "hay que" y la proclamación de deberes no nos sermonea con lo que tenemos que hacer?

Cortina comparte la errónea tradición kantiana de que "la ética no hay que tratarla nunca como un medio, sino siempre como un fin en sí mismo". No entiende que la ética (se entienda ésta como normas, valores o virtudes) es un instrumento evolutivo de supervivencia, desarrollo y coordinación social. Para ella el principal mandamiento ético "tiene dos partes; por una parte, no dañarás, y por otra parte, ayudarás a la gente a que lleve a cabo los planes que quiera llevar". Además de la libertad negativa (no dañar, no maltratar, no agredir) "está el otro lado: el de empoderar para que las gentes puedan desarrollarse dentro de su libertad. Empoderar es darle poder a otro para que pueda llevar su vida adelante".

Todo suena muy bonito, pero en realidad resulta muy problemático. No se trata de un mandamiento sino dos, y decir que es uno con dos partes no arregla nada porque son independientes (es posible no dañar a los demás pero tampoco ayudarles) y pueden entrar en conflicto, y en ese caso será necesario aclarar cuál es más importante: toda la moralina socialdemócrata actual se basa en pretender ayudar a unos (lo que en realidad no se consigue) dañando a otros, redistribuyendo riqueza mediante la confiscación tributaria y los servicios públicos estatales. Y es que es muy típico de los malos filósofos de la ética recurrir al discurso buenista del empoderamiento olvidando mencionar que lo que se les da a unos a través del estado antes se lo han quitado a otros; y se ha hecho mediante el uso institucional de la fuerza, cuya legitimación no suelen molestarse en estudiar.

Además la naturaleza de los dos mandamientos es muy diferente. No dañar a los demás es trivial: basta con no hacer nada, y ya se está cumpliendo. Si alguien incumple la norma de no agredir, para un liberal es legítimo defenderse a sí mismo y participar en la defensa de otros; entre los colectivistas, unos quitan a la víctima el derecho a defenderse y exigir restitución, otros criminalizan acciones sin víctima y a menudo se confunden agresores y víctimas (pobres criminales originados por la sociedad).

Para ayudar a los demás hay que realizar algún tipo de acción, y además los demás son muchos y no se les puede ayudar a todos a la vez. Y cuando uno no ayuda a los demás, ¿qué hacemos? El liberal es respetuoso y tolerante y deja en paz a quienes no quieren solidarizarse con quienes necesitan ayuda; el intervencionista, en lugar de limitarse a ayudar él y pedir colaboración a otros, exige a todos que participen con él, elimina la voluntariedad y burocratiza la cooperación.

La mentalidad de Cortina es típicamente colectivista y tribal, no entiende que la sociedad es un orden espontáneo complejo que no se planifica conscientemente y que permite la coordinación de múltiples proyectos individuales sin necesidad de metas comunes. "La amistad cívica es importante para que la gente se dé cuenta de que están construyendo juntos una sociedad. Que los derechos de todos los ciudadanos se vean respetados. La sanidad pública en España se está deteriorando. Todos tenemos que tener una educación de calidad. Ésos son problemas comunes; proponerlos como asuntos que debemos resolver juntos debería crear una cierta amistad". No es extraño que se alegre de que "cada vez hay más leyes e instituciones que se preocupan de que haya más solidaridad y más justicia". Su concepto de justicia es la falaz justicia social (básicamente igualitario y liberticida), y lo que llama solidaridad es más bien asistencialismo estatista.

El discurso de Cortina no es precisamente riguroso: "Creo que lo peor que le sucede a la humanidad es que se estén muriendo 1.200 millones de personas que hay por debajo de la pobreza extrema. Me parece apabullante que existan los derechos humanos y luego haya esa cantidad de personas viviendo de esa manera..." Sus números parecen algo exagerados y su lenguaje realmente chapucero y difícil de tomar en serio, porque si estuvieran muriéndose en breve estarían muertos y dejarían de existir. Asegura que los derechos humanos "existen" pero seguramente no se refiere a aquello de vida, propiedad y libertad.

"Éste es un país en el que se despierta uno por la mañana escuchando cómo alguien impunemente insulta a otro. Y no pasa nada". ¿Qué hacemos? ¿Encarcelamos a los ofensores? ¿Y si los insultos son merecidos? Tal vez sea estupendo que no pase nada, que la gente sepa ignorar los insultos o simplemente los comparta. Parecen más graves las agresiones físicas que las verbales.

 

Opinión de los lectores

Berta

Fui hace poco a una conferencia de Cortina (es completamente un fetiche para los profesonres de mi universidad) sobre los sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos... Suscribo completamente la descripción que haces de su pensamiento.

kikeliam

No conozco a esta señora Cortina pero si lo que comenta usted en este artículo es cierto, pues entonces ya se que tipo de filósofa es. Lo que tengo claro que nos la pondrán hasta en la sopa, no por su pensamiento, sino por el hecho de ser mujer, lo cual hace un flaco favor a todas las mujeres filósofas y pensadoras. Ya sabemos como funciona esto, sólo son mujeres, "sus" mujeres.

Rafa Garay

Totalmente de acuerdo.
Es descorazonador el poco respeto (por decirlo de alguna manera) por la libertad individual que en general se lee en los medios de comunicación por gente supuestamente preparada e intelectualmente ejemplar.
¡Y luego dicen del omnipresente pensamiento único neoliberal!

Iván Moreno

Creo que el problema es que la visión de Adela sobre el bien no es aislada, sino que forma parte de la sociedad.

El bien se define en nuestra sociedad como separado de todo fin, y sin finalidad, el bien como concepto es puramente hueco y ,sobre todo, indiscutible.

Como realidad indefinible el bien queda preso de la tradición y lo "políticamente correcto". Se aleja de la realidad, de la utilidad, de la finalidad, para alojarse en la moda.

Y es obvio que ell debate sobre moda nunca será racional, sino superficial, sectario y especialmente discriminador: o estás en la onda o estás sólo.

Un saludo




Mikimoss

"no entiende que la sociedad es un orden espontáneo complejo que no se planifica conscientemente y que permite la coordinación de múltiples proyectos individuales sin necesidad de metas comunes"

Me parece que quien no entiende a Cortina es usted. Precisamente la ética en cuanto tal, como construcción racional que se despliega en el seno de la Historia, pretende conducir ese dinamismo social ciego y desbocado para que tome conciencia de su propia existencia, asuma el control ejecutivo de sus actividades y dirija su propio destino en función de un proyecto de convivencia universalizable.

"¿Qué hacemos? ¿Encarcelamos a los ofensores? ¿Y si los insultos son merecidos?"

Si usted piensa que hay insultos merecidos entonces es que carece de la más mínima noción de lo que es el proyecto ético de autoconstituírnos como una especie dotada de dignidad.

Bastiat

Lleva ya un tiempo pensando si es verdaderamente posible objetiva algo parecido a una ética, entendida ésta como fundamento de la sociedad, y mucho menos me parece que puede haber algo parecido a algo que pretenda conducir ese dinamismo social ciego y desbocado para que tome conciencia de su propia existencia, asuma el control ejecutivo de sus actividades y dirija su propio destino en función de un proyecto de convivencia universalizable.

Eso, Sr. Mikimoss, lo que Ud. pretende que tiene o que debe hacer la ética que esta señora proclama, no es mas que una moral mas. Una moral con fundamentos colectivictas, una moral con formas y pretensiones totalitarias.

Las éticas que voy leyendo por ahí no son mas que morales disfrazadas de racionalismo y con la pretensión inequívoca en muchas de ellas en ser la dominante y en imponerse a las demás sobre todo cuando iluminan el actuar de grupos políticos que hacen de la ocupación del poder el medio para lograr esa imposición.

La moral, sin embargo, que existe y existirá siempre, porque es fundamental, como explica Angel Martín en su comentario sobre la incertidumbre en este mismo sitio, ni tiene por qué ser impuesta ni tiene por qué ser teledirigida por nadie en concreto. Surge del interactuar cotidiano en el que se modula y procesa para lograr una convivencia más acorde con lo que los actores de ese momento y ese lugar determinado entienden como bueno.

Por tanto, la pretensión de esta señora de dictar el cómo hacer las cosas para lograr lo que ella piensa que deben ser los objetivos de la sociedad no sólo no es ética, por su evidente carga subjetiva, sino que, al querer tomarla como ciencia y, por tanto pretendidamente cierta, verdadera, lograr desde esos postulados su imposición, hacen de ella una ideología más.

Desde ya le digo que no. Ni es ética ni es legítima su imposición.

Mikimoss

Bastiat, es que el dinamismo de la creación ética es la fuerza innovadora más poderosa que conocemos. La propia razón es una creación ética, que surge con la necesidad de justificar los comportamientos ante la tribu para que los demás los acepten como propios por convencimiento, no por coacción. Explicar estas cosas a un liberal es extremadamente complicado, porque siempre ponéis el carro delante de los bueyes admitiendo la preexistencia de la razón, la libertad y otros proyectos de la inteligencii humana que se desarrolla en sociedad, y en ellos fundais vuestras endebles morales economicistas.

Bastiat

A mi me parece Mikimoss que no has entendido nada de lo que te he comentado. La ética, tal y como la explica la señora esta y tu mismo no es mas que otra moral. La moral que parte de la creencia de que es capaz de racionalizar el comportamiento humano de manera que se logre el objetivo social. La propia idea de que haya un objetivo social es ya una pretensión moral y moralista.

Fíjate en lo que dices La propia razón es una creación ética… no digo mas.

que surge con la necesidad de justificar los comportamientos ante la tribu para que los demás los acepten como propios por convencimiento, no por coacción. En el momento en el que la razón… surge como creación ética… ¿qué es la razón? ¿Previa a la ética o posterior a la ética? Si es lo segundo ¿Cuál es el fundamento de la ética? Al parecer lo que el fundamento de la ética acaba siendo es el convenio social. Con lo cual la ética es la moral. Es decir, dejémonos de tonterías y llamemos a las opiniones sobre cómo debe ser el comportamiento adecuado de los hombres en la sociedad simple y llanamente MORAL.

La razón no preexiste. Cierto. La razón no es un ente aparte del comportamiento humano. Cierto. La razón es un mecanismo humano para lograr la comprensión de lo que nos rodea. Como todo mecanismo está sujeto a uso, por tanto todo lo que surja de la razón estará sujeto a poner en duda sus resultados continuamente. Pero no es una creación ética. Permíteme pero no se sostiene.

Pero sí existe la libertad. No entendida como resultado de las acciones, si son libres o no, sino como intrínsecamente potencial a la acción humana que puede verse cumplida o no. La libertad SI existe. Es intrínsecamente humana. Tan humana como cualquier moral. Porque insisto, lo que tu y esta señora defendéis no es la ética. No es la culminación de un proceso de estudio sobre el comportamiento humano. Es simple y llanamente otra moral. Vuestra moral.

Dices que no se impone, pero si se pretende desde la superioridad “científica”, desde la pretendida “superioridad científica”, la justificación de determinados comportamientos para que los demás los acepten, si o si, como propios por convencimiento, (¿y al que no le convenza qué?) sin que haya coacción… pretendidamente. Lo cierto es que se usa la potencia del Estado para lograr dicha imposición y, por su puesto, mediante la coacción.

No me mola mucho vuestra moral ni vuestras formas.

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