2005 Instituto Juan de Mariana
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Allons enfants de la sharia

04/06/2008 - Antonio José Chinchetru

Allons enfants de la sharia

Malas noticias al norte de los Pirineos. La República Francesa, ese régimen que presume de laico, ha dado carta de legalidad a uno de los aspectos más retrógrados y machistas de la sharia. Haciendo una pirueta para hacerlo pasar por una aplicación de la legislación civil gala, un tribunal de Lille ha anulado un matrimonio civil por el increíble motivo de que la esposa no llegó virgen a la noche de bodas. La sentencia no lo dice así, claro. El fallo judicial alega que la mujer había mentido a su futuro marido sobre algo esencial, lo que justifica la anulación.

Sin embargo, la supuesta mentira no es la clave. Eso lo dejó claro el padre del marido a la hora de "devolver" a la joven a su familia: "No es virgen. La repudiamos. El matrimonio no es válido". Los tribunales han cedido ante el derecho islámico, que debería (como toda legislación religiosa) estar separado de la legislación civil, máxime cuando en este caso el matrimonio en cuestión no se había celebrado según el rito musulmán sino por lo civil. La denuncia de la presidenta de la asociación Ni Putas Ni Sumisas, formada por francesas musulmanas que no quieren verse sometidas a la sharia, de que se trata de una "fatua contra la libertad de las mujeres" no es del todo cierta debido a que este tipo de dictámenes jurídicos sólo pueden ser emitidos por especialistas en derecho islámico. Pero tiene también su parte de verdad.

No es la primera vez que en Francia se cede a la presión islamista (no resulta creíble el argumento del marido de que él es un musulmán moderado). Algunas piscinas municipales han impuesto horarios separados para hombres y mujeres. Autoridades locales y ministros atacaron sin piedad al filósofo Robert Redeker después de que una fatua le condenara a muerte por denunciar el islamismo en Francia. Son sólo un par de ejemplos. La necesaria separación entre Estado e Iglesia, en especial en cuestiones de derecho, se pierde ante el miedo a la presión de quienes tienen una visión del islam más radical y contraria a la libertad individual.

En el caso de este matrimonio no habría nada que objetar si hubiera un acuerdo previo en el que las partes contemplaran la nulidad en el caso de que ella no llegara virgen a la noche de bodas. Sería igual de retrógrado, pero aceptado de forma libre y sin intromisión de poderes coactivos. De hecho, el Estado debería mantenerse al margen del matrimonio. La Administración no debería inmiscuirse en lo que en realidad debería ser un contrato privado entre dos personas, en el cual las partes ponen las condiciones del mismo. Si esto fuera así, los contrayentes podrían ceñirse si lo desearan a las normas católicas, calvinistas, judías, musulmanas o de la religión que desearan. O podrían, si fuera su deseo, incluir cláusulas que no tuvieran nada que ver con ellas.

Pero los Estados no respetan esa parcela de la libertad de los ciudadanos. Mientras eso sea así, la ley debe ser igual para todos, lo que imposibilita que se ajuste a las normas de una religión concreta.

 

Opinión de los lectores

Lucilio

Antonio José,

En general estoy de acuerdo con sus posiciones. Pero, hoy, lamento decirle que esta Usted errando. Mucho.

Dice Usted que la supuesta mentira no es la clave del juicio. Es un error : este juicio condenado por Usted esta precisamente basado en el articulo 180 del código civil francés dónde se explica claramente que la mentira que vicia el libre consentimiento para casarse es causa de anulación de un matrimonio.

Cual es el caso juzgado por el tribunal de primera instancia de Lille: Tenemos a un hombre que ante de casarse siempre dejó claro ante su novia que la virginidad de su futura esposa era un factor determinante de su consentimiento para casarse con ella. Tenemos una novia que reconoce que sabía perfectamente que esa “cualidad” era de suma importancia para su novio. Tenemos esta misma mujer mintiendo sabiendo todo eso y ocultando a su futuro esposo que ella había tenido une relación con otro hombre antes. Tenemos a este hombre que pide la anulación del matrimonio porque su consentimiento libre fue sorprendido por una mentira previa al matrimonio. Tenemos todavía a esa mujer reconociendo delante del juez, durante el juicio, que sin esa mentira este hombre nunca se habría casado con ella y ella estando de acuerdo para anular este matrimonio. Y tenemos un procurador de la república que no ve ninguna objeción a la demanda de anulación del matrimonio del hombre, aceptada por la mujer que, más encima, rehúsa la apelación del juicio ordenada por la Ministra de Justicia francesa. En conclusión, tenemos un juez que anula un matrimonio viciado por una mentira de uno de los dos esposos sobre une cualidad esencial determinante para el libre consentimiento del otro.

Tal vez podremos pensar que esta exigencia del futuro marido – de que su futura esposa nunca hubiera conocido bíblicamente ningún otro hombre antes – sea retrógrada, ridícula, insensata o impracticable, eso no impide que un hombre (o una mujer) tiene perfectamente el derecho de elegir libremente cuales son las cualidades que quiere ver en su futura pareja, sin que el Estado (que otra vez, no es la solución, sino el problema) se permite de censurarlo. Así, en Francia, son casi 2.000 matrimonios que son anulados al año por varios motivos: las clásicas “bodas blancas” con inmigrantes en vista de obtener papeles permitiendo la residencia; pero también matrimonios anulados sobre la base de mentiras que ocultaron o une dependencia a la droga, o une antigua actividad de prostitución, o una impotencia sexual, o una confesión religiosa, etc.

Todo eso por decir que la posición liberal delante este asunto se encuentra en el respaldo de la decisión de justicia del tribunal de primera instancia de Lille quien aplicó correctamente el derecho y la justicia en el caso.

Para más información, le recomiendo leer el articulo del excelentísimo abogado conocido bajo el seudónimo de Maître Eolas:

http://www.maitre-eolas.fr/2008/05/30/969-n-y-a-t-il-que-les-vierges-qui-puissent-se-marier

Bastiat

Antonio, a parte de que me has hecho entren en una página de El País, algo no fácil para quien quiere tener la mente sana y liberal, he de decirte que no creo que sea correcta la queja que manifiestas y que, sobre todo, el asunto es de mucho mas calado que el del que hablas.

Pensemos un poco en plan liberal… radical: el Estado no debe intervenir en una relación privada como es el matrimonio y la vida sexual, moral y religiosa de las personas. Si partimos de ese principio los contratos privados de convivencia sentimental con implicaciones económicas, que es lo que son los matrimonios, son actos privados no sometidos a la intervención del Estado. Existe la posibilidad de que éstos estén regulados de manera privada, es decir, no realizada y alterada por el derecho público en la medida de que el Estado permite los contratos privados mientras que no afecten a los derechos individuales. Por tanto, la virginidad puede ser considerada como fundamental para la realización de un matrimonio conforme a las creencias de un determinado grupo humano. Si no se ha cumplido tal requisito están en su perfecto derecho a revertir o declarar nulo dicho contrato.

Me dirás… el matrimonio se ha realizado conforme a la legislación civil. Ya no estamos en el caso anterior, cierto, pero si la ley francesa acepta como causa de nulidad la mentira, independientemente sobre qué aspecto se mienta, al reconocerlo la mujer no hay mas que aceptar la sentencia tal y como se ha producido.

Otra cosa es que consideremos como derecho humano fundamental la libertad sexual y que no pueda haber dentro de un estado liberal radical ninguna norma o cláusula contractual particular que pueda poner en juicio o limitar dicho derecho. Si ya es mucho suponer que el estado pueda garantizar la libertad sexual hasta ese punto, el de perder la virginidad independientemente de norma moral o religiosa alguna que pueda afectar a la posible resolución de contratos maritales…ciertamente es defender la libertad pero… ¿no choca con la libertad religiosa y moral? Pero es que no se está hablando de libertad sino de mentir. Se está haciendo un contrato sobre una cosa que no es cierta. Seguimos en el mismo caso que antes.

¿Puede el estado impedir el que exista una norma privada que impida a las desvirgadas contraer matrimonio independientemente de la religión que profesen? Si soy liberal radical… NO

Entre otras cosas porque a nadie se le obliga a aceptar condiciones impuestas en un contrato. Y el marido puede aceptar libremente el contraer matrimonio fuera de las normas que lo obligaran al repudio dentro de su religión.

Y eso sí que lo defendería el Estado Liberal Radical.

amdg

Como dicen en los comentarios, no hay nada liberalmente reprochable en la sentencia del juez, sino en la conducta del estado francés que la ha recurrido una sentencia conforme a norma.

Más aún, esto demuestra que Francia no acepta la Saría, contra los que se afirma en el artículo.

E. R

Vamos...
En todo esto no se ha analizado un punto fundamental, que es la discriminación a la mujer. Por una cuestión fisiológica sólo la mujer puede "probar" su virginidad. Así las cosas el hombre tiene libertar sexual en todo caso, pero la mujer podría estar obligada a mentir precisamente por esta condición física.

Así que lo recurrido por el abogado del esposo de la "falta de algo esencial" sólo se puede reprochar en la mujer, con lo cual se crea una clara discriminación por cuestión de género. Diferente serían las mentiras por las otras cuestiones que se recurren, por ejemplo la nacionalidad, porque en este aspecto, cualquiera de los contrayentes podría mentir y salir la verdad. Pero en el caso de la virginidad sólo se puede probar en la mujer.

Yo no tendría ninguna objección en la virginidad, si él marido también pudiera probar su castidad. Lo más probable en este caso es que él no haya llegado casto al matrimonio, así que ¿cómo exige lo que no puede dar?

Lucilio

“Yo no tendría ninguna objección en la virginidad, si él marido también pudiera probar su castidad.”

E. R, desde una posición liberal, este punto de vista es irrelevante. En efecto, es SU punto de vista sobre el asunto, al exigir una virginidad reciproca de los novios. Pero ningún liberal puede pretender imponer su punto de vista a otra persona en este tipo de asunto sumamente privado (cosa que parecen haberse olvidado los que se escandalizan del juicio del tribunal de Lille). En el caso que nos ocupa, fue el marido quien consideraba que la virginidad de su novia era cosa determinante. No hay constancia que la novia exigió lo mismo de su novio. No se trata de discriminación, sino de elección libre. Porque fue libremente que la novia se casó con un hombre que tenía criterios muy estrictamente definidos sobre su virginidad sin que ella pudiera o quisiera pedir lo mismo de su novio.

Sino, hay que recordar otra vez que la no virginidad de la novia no fue la causa de la anulación del matrimonio, sino la mentira. A prueba: el juez no ordenó ninguna pericia para verificar el estado del himen de la novia, sino registró simplemente que la novia reconocía haber mentido sobre une aspecto de su persona considerado importante para su novio y saber perfectamente que este nunca se hubiera casado con ella al conocer la verdad. Por eso fue anulado el matrimonio: por trampa que vició el libre consentimiento de uno de los futuros esposos, no por la ausencia de virginidad. De misma manera son anulados matrimonios dónde uno de los novios mintió u ocultó una dependencia a la droga, una impotencia sexual, una pertenencia a una secta religiosa, una antigua actividad de prostitución, etc. sin que esas anulaciones significan que la dependencia a la droga, la impotencia sexual, la pertenencia a una secta religiosa, la prostitución son causas para anular un matrimonio.

Bastiat

E.R. que no… que no estamos apoyando una determinada moral o costumbre. Lo que estamos diciendo es que la sentencia es correcta porque se ha mentido.

Sinceramente, si el marido, el esposo, el novio o el ultrajado al darse en matrimonio una mujer “estropeada” se hubiera querido casar por amor y no le hubiera importado la vida anterior de su ya esposa cuando descubrió que no era virgen… no pasa nada y todos tan contentos. Pero es que se le engañó.

¿Le preguntó la novia al novio si era igualmente virgen y lo puso como condición previa? No lo sabemos. ¿Es relevante para el caso? No… porque el matrimonio se hizo bajo la premisa de que era virgen, y se ocultó la verdad. El contrato marital no es válido. El repudio, la formula legal válida en Francia, ley civil, es correcto porque se mintió. No importa sobre qué.

Ahora bien, si lo que pretendemos es que la ausencia de virginidad no puede ser causa de repudio para eso se tiene que hacer una ley. ¿Lo harán? No lo sabemos, no parece la intención. Pero ¿sería liberal entrometerse en los contratos privados que es lo que son los matrimonios en cuanto a las cláusulas que cada uno libremente pueda aceptar? Me da que no.

© 2005-2008. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.