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Portada - Comentarios - Desmontando algunos mitos de la democracia pura

12/06/2008 - Manuel Llamas

Desmontando algunos mitos de la democracia pura

Según diversos historiadores, podríamos ubicar el surgimiento de la democracia en Grecia como sistema político en torno al s. VI a.C. Pero ¿cómo vivían la Política aquellos primeros demócratas de la historia? Existen ciertas evidencias que nos permitirían afirmar que la vida política en Atenas difería en mucho con respecto a sus teóricos ideales y principios.

Si bien la polis clásica se caracterizaba, al menos en teoría, por su unidad, solidaridad y participación, no es menos cierto que contaba también con una ciudadanía sumamente restrictiva. El ámbito de la actividad e intervención públicas afectaba de manera intensa y profunda a la vida de los ciudadanos, puesto que la Asamblea se constituía como órgano soberano supremo, pero ésta incumbía única y exclusivamente a una pequeña proporción de la población total existente en la comunidad. Tan sólo los atenienses varones mayores de 20 años podían optar a la deseada ciudadanía.

Ni las mujeres, ni un gran número de residentes en Atenas, como por ejemplo los extranjeros o inmigrantes, disponían del derecho a participar en los procedimientos formales. Por supuesto, quedaban también excluidos los esclavos, que en la Atenas de Pericles conformaban un elevado porcentaje sobre la población total (al menos tres esclavos por cada dos ciudadanos libres).

Así pues, los ciudadanos no sólo se ocupaban de la Administración, el servicio militar, la formulación de leyes, la Justicia o las ceremonias religiosas, sino que también se encargaban de la supervisión y control de un gran número de personas, las cuales carecían de ciudadanía plena. Es decir, la democracia antigua se convertía así en un sistema de elitismo social, cuya práctica derivaba en una auténtica tiranía de los ciudadanos sobre la mayoría de la población.

Mientras, el ejercicio político, mediante la participación activa y multitudinaria en la Asamblea, dependía en gran medida de las habilidades oratorias de cada uno. Con toda probabilidad, la mayoría de discursos e intervenciones corrían a cargo de un número comparativamente pequeño de dirigentes, los cuales se configuraban como ciudadanos de arraigada reputación, excelente oratoria y liderazgo reconocido por el demos y que, por tanto, dispondrían de un auditorio atento.

Por otro lado, si bien la participación ciudadana en la Administración Pública era excepcionalmente intensa (al menos en Atenas), existen motivos para suponer que tan sólo una minoría bastante reducida asistía de hecho a las reuniones de la Asamblea, ya que los líderes procurarían que sus partidarios acudiesen en su apoyo, con lo que muy probablemente fueran sólo esos grupos de adeptos los que concurrieran de forma asidua a tales sesiones deliberativas. Además, como tales grupos consistían, sobre todo, en coaliciones basadas en parentesco y amistad, es muy probable que no asistiesen los ciudadanos más pobres o peor relacionados.

Al mismo tiempo, tal proceso se caracterizaba, en realidad, por el enfrentamiento existente entre grupos de líderes rivales, la existencia de redes informales de comunicación e intriga, y el surgimiento de facciones abiertamente opuestas que ejercían determinadas presiones para el logro de sus intereses y objetivos. Se trata, pues, de una contienda dura y difícil donde los problemas comunes a menudo quedaban subordinados a ambiciones e intereses personales y sectoriales.

Igualmente, resultacurioso que tanto la Asamblea como el Consejo (otro órgano central de Gobierno) tendieran a estar fundamentalmente dominados por ciudadanos de "alta cuna" o rango social elevado. Una elite de familias ricas y bien posicionadas socialmente que disponían del tiempo suficiente para cultivar sus contactos e influir políticamente en función del particular logro de sus intereses. Además, se originaban con relativa frecuencia batallas políticas de tinte personal que, normalmente, finalizaban con la eliminación física de los oponentes a través del ostracismo o la muerte.

En este sentido, los líderes políticos de las facciones llegaban incluso a apelar al ostracismo por votación en las asambleas para suprimir a sus adversarios por un período de diez años.

Además, el verdadero autogobierno, tal y como era concebido en la democracia ateniense, requería que el ciudadano se dedicara por completo al servicio público. En este sentido, el grado de implicación exigido en política era tan absorbente que llegó incluso a originar profundos desequilibrios y disfunciones en lo que respecta al modo de compaginar vida pública y privada. El ciudadano se entregaba por entero al Estado: le daba su sangre en la guerra y el tiempo en la paz. No tenía libertad siquiera para dejar aparte los negocios públicos para ocuparse de los propios.

Por ello, al tiempo que la democracia se perfeccionaba, más se empobrecían los ciudadanos, creándose así un círculo vicioso en el que para compensar la insuficiente producción de riqueza se hacía necesario confiscar un mayor número de recursos a la población gobernada, con el objetivo de resolver el acuciante problema económico a nivel estructural propio de la polis.

Por último,si bien es cierto que la democracia ateniense disfrutó de períodos relativamente largos de estabilidad política, tal estabilidad se debe probablemente más a su particular historia como victorioso "ente conquistador", y no tanto al funcionamiento interno de su sistema político.

El desarrollo de la democracia ateniense vino posibilitado por el éxito de sus campañas militares, ya que tales victorias suponían importantes beneficios materiales para casi todos los estratos de la ciudadanía de Atenas lo que, sin duda, contribuía a la formación de una base común entre ellos, base que debió de ser bastante sólida mientras los éxitos militares tuvieron vigencia.

La democracia ateniense perduraría así hasta que fue derrotada por el ejército macedonio en el año 322 a.C., y durante un siglo y medio de existencia mantuvo una cierta hegemonía comercial y militar en el Egeo, pero también tuvo que hacer frente a diversas crisis y cruentas reacciones oligárquicas a lo largo del siglo V a.C., la segunda de las cuales, el régimen de los "Treinta Tiranos" (404- 403 a.C.), acarreó el asesinato de no menos de mil quinientos ciudadanos.

 

Opinión de los lectores

alex

Sin duda el tema de atenas como cuna de la civilizacion, con la emision de su buen reporte, queda desccubierta al modo de demostrar que no habia toda la civilizacion que se esperaba, pero tambien nos da a entender que siempre un un país, un gobierno, requiere de fondos que si no son suficientes las alternativas bélicas son una opcion muy levadera. Estose ve en la vida real si siempre seguira siendo igual.

Bastiat

Reconozco que me quedé un poco “asin…” cuando leí este comentario.

¿Es un alegato en contra de la democracia?

¿Simplemente habla de los riesgos de la democracia?

¿Está en contra de la democracia directa o en contra de la democracia representativa?

Por eso, lamento decirlo, al final creo que no puedo llegar mas que al convencimiento de que aquella tan traída y manida frase: la “democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno” es condenadamente cierta.

Porque… Don Manuel ¿Cuál es la alternativa?

Porque el hablar de lo complicado que es lograr gobernarse democráticamente, como por ejemplo que entre dos lobos y un cordero, decidan cual va a ser el primer plato de la cena, evidentemente que no satisface ningún ansia, no ya de libertad, sino de sosiego… sobre todo si eres cordero, pero… ¿Cómo se administran, se toman las decisiones, sobre los asuntos comunales dentro de un grupo humano? ¿Qué alternativa hay?

¿Un Rey, es decir usando el concepto de la herencia para perpetuarse en el poder una determinada familia sin decisión alguna sobre ello de la ciudadanía?

¿Un dictador, es decir, usando la violencia para imponerse a los demás y que sea derribado con otro acto violento?

¿Qué alternativa hay?

Hombre, somos pecadores, cierto, pero si los liberales no tenemos claros cuales son nuestros principios y no estamos dispuestos a luchar por ellos de manera democrática… lo mismo deberíamos luchar por imponer nuestra voluntad de manera coactiva corriendo el riesgo que el elegido para llevar a cabo dicha tarea no se convierta en algo peor que el sistema democrático.

¿No?

¡¡huy!! He dicho “el elegido”… ¿y cómo se hace eso?

etrusk

Casi igual como en Andorra hoy día :-) donde el 70% de la población son inmigrantes que NO tienen derecho a voto pero sin duda tiene sus ventajas (si no, porque hay tantos inmigrantes? la gente no son tonta - votan con los pies).

En resumen la democracia es solo un instrumento para vivir bien no es un bien en si.

Jubal

Yo también me quedé un poco "asín" al leer este artículo. Creo en la necesidad de desmitificar la democracia, puesto que se ha olvidado que, en todo caso, debe ser considerada como un medio, pero no como un fin. Desgraciadamente, me temo que si de este artículo se pueden sacar conclusiones aplicables a la situación actual, estas no resultan evidentes para el lector. De todas formas, Bastiat, si me lo permites, responderé a una de las preguntas que planteas. O, mejor dicho, dejaré que el propio Benjamin Franklin lo haga, ya que la cita de los dos lobos y un cordero a la que aludes es suya y, para ser exactos, reza así:

"Democracy is two wolves and a lamb voting on what to have for lunch. Liberty is a well-armed lamb contesting the vote."

Traducción:
"Democracia es dos lobos y un cordero votando sobre qué tomar para comer. Libertad es un cordero bien armado impugnando el resultado."

Más allá de la cuestión de las armas, creo que deja bastante claro el meollo de la cuestión: la trampa de la democracia es que se llega a pensar que cualquier cosa puede someterse a votación; la clave de la libertad está en el respeto al derecho del individuo y la legitimidad que le ampara a la hora de defenderse (y defenderlos, esos derechos, correctamente entendidos).

Para que la defensa sea tal, debe seguir inmediatamente a la agresión: de nada servirá al cordero el "derecho al voto" cuatro años después de que se lo hayan comido. La defensa retardada no es defensa y solo sirve para que los lobos engorden a su antojo. Así pues, la cuestión es mucho menos la elección que la "DES-ELECCIÓN". Si queremos realizar una defensa efectiva de la libertad, tendremos que ver más allá de la democracia, las elecciones, los partidos políticos y la forma moderna de Estado, que ya es insoportablemente vieja. No tengo tiempo ahora para elaborar esta cuestión, pero espero que lo dicho tal vez sirva a alguien como invitación a la reflexión para intentar vislumbrar posibles formas de esa alternativa que nos permita salir victoriosos, de momento, en la guerra que desde el poder político se libra constantemente contra la libertad.

Bastiat

Jubal, evidentemente. He dicho ya por todos los medios posibles que quienes hablan de democracia, que si la democracia esto, que si aquello de la democracia, como mitificando la democracia, no están hablando mas que de algo que no conocen.

La democracia, es, insitito una vez mas, un método para tomar decisiones entre iguales sobre los asuntos que les competen.

Pero la cuestión, el quid de la cuestión, está en saber qué es lo que al común les compete y que no. Sobre todo, qué no le compete a los demás y qué hay que defender sobre todo para que los miembros y miembras de “el colectivo” tengan garantizados sus derechos individuales. Porque lo que no les compete al común son esos derechos individuales. Y esos derechos individuales han de tener garantizado su carácter de inviolabilidad.

Todo esto no se puede lograr más que gracias a una Constitución. Una Constitución que limite al Poder.

Desgraciadamente ahora estamos viendo como las izquierdas encuentran molesta la institución de la constitución porque están vendiendo la burra de que lo que cuenta son las mayorías y que una Constitución no puede estar en contra de la mayoría.

Por Dios, ¿alguien puede encontrar algo más deleznable que este articulo de El País ?

¿Y sabéis por qué pasa esto? Porque pensamos que nunca se puede cambiar lo que escrito está.

Jubal

Bastiat, preguntabas si había alternativa, dando por supuesto que no, con lo que nos quedamos encajonados en la perversa disyuntiva dictadura-o-democracia. Lo que intentaba decir es que es necesario ver más allá, vislumbrar otra alternativa. Los padres fundadores de Estados Unidos lo hicieron (para ellos, la palabra "democracia" era mal sonante, como se ve en la cita de Franklin y en alguna otra) y tuvieron un éxito efímero. Hoy en día, desgraciadamente, Estados Unidos es buen ejemplo para pocas cosas. Pero, como los visionarios que lo fundaron, tenemos que ser conscientes de la necesidad de buscar esa alternativa y estar más acertados en la respuesta, encontrando una mejor diseñada y más duradera.

Bastiat

“encontrando una mejor diseñada”

tsssdchcchc….

No sé si me entiendes Jubal.

Como liberal uno tiene como principio moral en cuanto a la acción humana el aceptar las instituciones naturales, es decir, sin creador consciente ni, por definición, impuestas por persona o grupo de personas. Y ahí ya tenemos un problema.

Por otro lado no creas que no estoy dispuesto ha hacer esa necesaria reflexión sobre qué sistema sería mas conveniente pero hemos de tener en cuenta que todo método tiene que ser aceptado por una mayoría mas que suficiente de individuos del grupo humano al que lo vayamos a aplicar y eso, el concepto de mayoría, ya nos impone otro problema, porque o lo acepta voluntariamente la mayoría, concepto indiscutiblemente unido al de democracia, o no hay ninguna posibilidad de éxito.

Por tanto lo que me parece mas conveniente y absolutamente necesario es tratar de hacer una ingente labor pedagógica y divulgativa, algo que el IJM hace y que deberíamos hacer todos los demás una vez aclarados todos esos despistes ideológicos que tenemos, y por otro el entender que la divulgación sin participación activa en la política, en el mercado del voto, nunca podrá ver reflejado el nivel de aceptación del mensaje liberal en la sociedad para alcanzar ese modelo, para mi indiscutiblemente democrático, en el que los derechos individuales estén defendidos y los asuntos comunes organizados. Porque sin dar respuesta a las necesidades del hecho comunal, si, al hecho social, nunca habrá alternativa política a lo que ahora hay.

Jubal

Instituciones naturales ¿"sin creador consciente"? Eso suena a "ultra-anarquismo", jeje. Yo también creo en el orden espontáneo, pero el intelecto humano también forma parte de la Naturaleza. No hay problema en "diseñar" un sistema si se hace respetando el Principio de No Agresión. Por definición, un sistema así "diseñado" no será impuesto.

¿Posibilidades de éxito? Sí, para eso hace falta conseguir la aceptación de la mayoría, pero esto no es un "concepto indiscutiblemente unido al de democracia". Toda élite gobernante es una minoría, que controla a la mayoría buscando un equilibrio entre la maximización de su poder sobre la misma y la minimización de la violencia explícita ejercida sobre ella. Para conseguir esto, siempre es preciso conseguir la aceptación de la mayoría de la población por medio de la propaganda y el control de lo que la gente piensa y lo que no piensa. Incluso los dictadores tienen un sustrato social que los apoya y reconoce (falsamente) su legitimidad. Así que, sí, la labor pedagógica es imprescindible, para que la mayoría acepte un sistema justo en lugar de uno injusto, defienda principios morales en lugar de inmorales y desee la libertad en lugar de la servidumbre. Pero hay que tener cuidado de no perder la visión clara de esos principios en la búsqueda del apoyo mayoritario. ¿Mercado del voto? No, no es un mercado aquel en el que se la casta política cosecha el refrendo ilegítimo para poderes que no le corresponden, no es un mercado el ritual en el que los derechos y libertades legítimos de las personas, mediante las artes del engaño y la corrupción, se sacrifican para la gloria y provecho de la casta cleptocrática. ¿Participación activa en la política, en un sistema trucado para el sometimiento de la población a la casta cleptocrática? No. Las aventuras de quienes intentar reformar el sistema desde dentro suelen terminar con el sistema reformando a los reformadores.

Hay que tener siempre presente que el éxito requiere de dos condiciones:
1) Fidelidad a los principios originales.
2) Adhesión de la mayoría.
Así pues, ¿participación política activa? Sí, pero en negarle a Leviatán el alimento material y espiritual que toma de nosotros. Participación activa sí, pero en la creación de un sistema alternativo que sustituya a Leviatán cuando este muera, víctima de su soberbio desafío a las leyes naturales de la economía y la ética. Participación activa, sí, creando una alternativa civilizada para que las personas despierten y se adhieran a ella. ¿Voto? Sí, es especialmente importante perfeccionar las posibilidades de votar con los pies, sin necesidad de marcharse de casa ni dejar de ser hijo de tu patria. Este será uno de los más efectivos mecanismos de limitación del poder político. Pero esta forma de voto es noticia por su rareza, como hecho estrambótico propio de sujetos un tanto "peculiares", dispuestos a vivir en una diminuta isla en condiciones inhóspitas. No, no se estila mucho en nuestros días, porque la mayoría está contenta votando como el dios de la Democracia manda. De lo que no se dan cuenta es de que si ese voto sirviese realmente para algo, ¿acaso nos dejarían votar, nos alentarían a votar? Leviatán está deseando que aceptemos sus reglas. Recordando de nuevo la cita de B. Franklin, ¿corderos inconscientes, sumisos e inermes? ¿O corderos conscientes de sus legítimos derechos, dispuestos a defenderlos?

Jubal

Como postdata: Un partido liberal, que demostrara una actitud hacia el poder político similar a la de Ciudadanos en Blanco, podría no ser mala idea como instrumento pedagógico. No obstante, podría enviar un mensaje confuso ("el medio es el mensaje") y, además, dudo que mantuviera este espíritu mucho tiempo (reformadores reformados por el sistema).

Bastiat

En tus comentarios, Jubal, se mezclan ideales anarquistas y deseos incontrolados… y alguna que otra contradicción. Si efectivamente los dictadores, reyes o cualquier poder impuesto de forma no democrática acaba teniendo parecido refrendo popular, por desistimiento, en la medida que apriete pero no ahogue… ¿no es lo mismo que si en democracia estamos como estamos?

¿Qué más da?

Claro que es posible que un partido reformista acabe siendo reformado por el sistema que quiere reformar. Por supuesto, pero es que la condición humana es la que es. Hay infinidad de ejemplos de gentes con ideales sanos y justos que han cambiado por completo en el momento en el que sus pies han pisado la moqueta del Poder. La condición humana es la que es. Y, por supuesto, que un partido liberal tiene que tener claros cuales son los principios que debe imperar en su ideario, cuales sean las cosas a cambiar y cual la forma de proponerlas. Y en eso se trabaja en lugares como el IJM aunque ya me gustaría a mi que hubiera mas propuestas de políticas liberales en áreas como las de la gestión de los bienes públicos tales como urbanismo, infraestructuras, energía, educación y sanidad universal, telecomunicaciones….

El que una pequeña isla de las Shetlands se declare independiente porque sea una comunidad pequeña en la que todos se conozcan y puedan tomar decisiones como esas de manera asamblearia, que en si no es sino otra forma de ejercer la democracia, no puede ser ejemplo para una ciudad, por ejemplo, como Madrid, con más de 3 millones de habitantes y rodeada de infinidad de pueblos y pequeñas ciudades íntimamente conexionadas con ella y ella con las demás sumando mas de seis millones de personas porque hemos de contar con las que de ella depende de incluso de fuera de lo que administrativa y torpemente hemos diseñado como su Comunidad Autónoma.

Por eso o reconocemos qué es la acción política, que no es sino la actividad de la ciudadanía para la gestión de las cosas del común dentro de la “Polis”, o simplemente estaremos haciendo románticos brindis al sol a la espera que el mundo mundial se caiga del guindo.

Es, en definitiva, el entender que la acción es precisa para hacer avanzar a la sociedad por el camino del ideario liberal, y que la mera existencia de una buena y abundante divulgación (que aún está por llegar a ser abundante sobre todo por que los medios de divulgación de masas no son especialmente proclives al ideario liberal) logre hacer el milagro.

Pero ¿podemos saber a ciencia cierta si el ideario cala en la sociedad si no lo puede votar? Creo que no me puedes negar que es algo imposible, sobre todo si el Leviatán de los partidos, que son hijos de este Leviatán del Poder, los primeros reformadores que reformaran serán aquellos que quieran alejarles del poder tal y como esta ahora concebido.

¿No es algo así lo que acaba de suceder en el PP???

Jubal

Bastiat, respondiendo a tu primera pregunta, respecto a un punto en el que entiendo que crees que caigo en una contradicción, pues, hombre, dictadura-monarquía y democracia, lo mismo lo mismo no son, pero la diferencia es mucho menor de lo que habitualmente se cree. Ni se debe caer el error de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, ni tampoco en el de que todo tiempo pasado fue peor. La democracia no otorga a la sociedad inmunidad contra los males que la acechan. Por citar dos ejemplos,
1) estamos ahora peor que en el siglo XIX (tanto monárquico como republicano) en lo que respecta a la cuestión del sistema monetario;
2) nuestro tiempo se parece de cada vez más a los del Imperio Romano (que fue la auténtica Edad Oscura, aunque la gente suela pensar en estos términos respecto a la Edad Media), con una sociedad en estado terminal, ahogada por la hipertrofia legislativa y la política de pan y circo.
A diferencia de otros sistemas, la democracia permite la alternancia pacífica en el poder de distintas facciones, sí, pero tanto con democracia como sin ella el pueblo consiente a la casta gobernante "por desistimiento, en la medida que apriete pero no ahogue" y también por falta de reflexión que le permita ver alternativas, factibles o no. Las personas son hijas de su tiempo. ¿Súbditos de una monarquía del siglo XIII imaginando una República sin rey, cuestionando no la legitimidad de un determinado monarca, sino la del sistema monárquico? Creo que no. ¿Súbditos del absolutismo democrático de nuestros días pensando en un futuro mejor con un sistema político diferente de la democracia (y monarquías, dictaduras, etc.)? Parece que tampoco.

La noticia del dueño (una comunidad pequeña, sin duda: un solo miembro) de Forvik declarándose independiente del gobierno británico la ponía como ejemplo de la necesidad de reclamar el derecho del individuo a decirle NO a la casta política, única forma efectiva de conseguir el ideal de limitación del poder político. Nótese que esta persona reconoce a la reina Isabel como Jefa de Estado. Estamos aceptando como normal que si eres ciudadano del país A, entonces tienes que aguantar que el gobierno de A haga de su capa un sayo y someterte a sus arbitrariedades. Eso, o te vas de A. Es decir, el ciudadano es en realidad súbdito y el cachito de nación (no lo digo en sentido geográfico, sino de "soberanía personal") que a esta persona le corresponde no le pertenece a ella, sino a su gobierno. El pueblo no es soberano. El gobierno lo es, enteramente. Para resolver este problema hay que ampliar la perspectiva.

Y para ampliar la perspectiva tengo que retroceder a las revoluciones liberales del siglo XVIII. Los Padres Fundadores de Estados Unidos aborrecían la idea de la monarquía absolutista, así que idearon una República, híbrido de monarquía (el presidente), aristocracia (el senado) y democracia (el congreso), que funcionara con un equilibrio de poderes y la supuesta separación de los mismos. Funcionó relativamente bien durante un tiempo, pero, a pesar de tener una constitución más que aceptable, terminó sucumbiendo al mal de la expansión del poder político. Los Padres Fundadores cometieron un error: sustituyeron una monocracia (la monarquía absolutista) por otra (la república). En la siguiente rEVOLución liberal no se debe caer en el mismo error. La separación de poderes en una monocracia es una ilusión que no tarda en desvanecerse. Un sistema judicial dependiente del Estado monocrático tanto en su financiación como en las leyes que aplica no puede proteger al ciudadano de los abusos del Poder. Ejemplo, la asignatura de Educación para el Zapaterismo. Aunque suelo discrepar de Iracundo tanto en el fondo como en las formas, éste realizó una observación acertada al respecto: no cabe la objeción de conciencia; si una ley es injusta debe recurrirse judicialmente. Cierto. Si una ley es justa, no cabe objeción de conciencia. Si es injusta, debe recurrirse y que sea anulada. El problema es que en el actual estado de cosas, la objeción de conciencia es el único resquicio que queda, puesto que esperar que la Administración de Justicia te proteja ante los abusos del poder sí que es hacer un brindis al sol. Puedes tener suerte en el casino judicial (aunque hay que tener presente que la casa no permite a nadie que sea ganador neto... de una forma o de otra, el juego siempre está trucado), pero, en general, dicha administración es juez (no mucho) y parte.

Para que la Justicia proteja al ciudadano ante los abusos de la casta política, aquella debe ser un poder completamente independiente, no una "rama separada" como Montesquieu y Madison propugnaban. Cuando se habla de descentralización, concepto que se considera propio del liberalismo, suele pensarse en la descentralización geográfica y suele pensarse en ello como en una verdad de aplicación general. En Estados Unidos puede ser así, pues es el gobierno Federal el que sustrae poder tanto a los Estados como a los ciudadanos; pero España es, desgraciadamente, buen ejemplo de lo contrario, en el que los gobiernos autonómicos sustraen con voracidad poder tanto de la administración central (preexistente) como de los ciudadanos (en todos los casos, el individuo siempre sale perdiendo). De hecho, un gobierno con una jurisdicción pequeña puede ser más asfixiante, pues tiene que controlar un territorio y una población menores. Como decía antes, hay que ampliar la perspectiva. La descentralización que más importa es aquella de la que nunca se habla: la funcional. Distintas funciones públicas, distintas instituciones, completamente independientes. El problema es la monocracia. El error en el que cayeron los liberales del pasado fue no pensar en términos distintos al de la monocracia. ¿Darse cuenta de esto es "mezclar ideales anarquistas con deseos incontrolados"? Bueno, está claro que mi deseo de explicarme, a juzgar por la extensión de este mensaje, comienza a ser incontrolado; pero ya dije que no creo que la abolición de la coacción agresiva como medio de organización política implique la desaparición del Estado, sino su transformación radical.

A ese nuevo ideal, si ha de convertirse en una realidad, deberá sumarse libremente una gran mayoría, sí; pero dicha transformación no la promoverá esa mayoría. No son las mayorías las que hacen las revoluciones, sino minorías debidamente motivadas e ilustradas (sí, el mundo tendrá que caerse del guindo y darse cuenta de esto es ser realista; no en vano se dice que un pesimista es un realista bien informado). Hay que distinguir la acción política de después de la rEVOLución de la de la propia rEVOLución. La acción política del después estará articulada por las nuevas instituciones que surjan, como por ejemplo los bancos comunitarios que ya apunté en algún comentario anterior y que podrían ser uno de los tipos de instituciones de la policracia resultante. Pero la acción política de ahora nos enfrenta a un problema estratégico al que es imprescindible dar una respuesta correcta. Tenemos un ejército de disciplinada infantería inglesa enfrente y aquí un heterogéneo grupo de milicianos irregulares sin formación militar. ¿Aceptamos las reglas de las casacas rojas de Leviatán y nos inmolamos como carne de cañón para esa inhumana maquinaria de matar? ¿O planteamos una estrategia que tenga en cuenta nuestros puntos fuertes y débiles, como sería la de las guerrillas en esta metáfora? ¿Qué es menos difícil: reunir once millones de corderos para ganar una encuesta nacionalizada y trucada; o reunir a dos millones de corderos para que se planten a la Gandhi en defensa de sus derechos (correctamente entendidos)? ¿Acaso esos dos millones defendiendo lo que en justicia les corresponde tendrán menos legitimidad que los once millones participando en el ritual que intenta legitimar el mal actual? Antes de reclutar a una mayoría será necesario reclutar a una minoría que les muestre el camino y las verdades que todavía no ven.

Amigo Bastiat, a buen seguro que caeré en contradicciones y pecaré de albergar ideales utópicos (que seguirán siendo utópicos mientras no se forme una masa crítica de personas que deje de creer que ideales así son utópicos), pues soy humano, con limitaciones y defectos, pero aun a riesgo de tener que recurrir a esta viñeta (es broma), terminaré señalando la contradicción en la que caes al final de tu mensaje. Al decir que los políticos, a los primeros que "reformarán" (¿por el método Stalin tal vez?) será a los reformadores que "quieran alejarles del poder tal y como está ahora concebido" estás reconociendo que tengo razón. Ellos saben que éstos son los únicos que pueden entrañar algún peligro. Saben que los que siguen la vía de reformar el sistema desde dentro se marcan solos...

Bastiat

Estimado Jubal… me he permitido el lujo de proclamarme como “Ancap en Prácticas”, para mofa y befa del inefable e insultador Señor de la Ira y el … no sé como decirlo, de los que se consideran verdaderos Ancaps y portadores de la verdad, sobre todo cuando manifesté que había suspendido las oposiciones. La utopía es necesaria, la realidad es la que es.

Si me permites yo ya tengo mas o menos descrito por ahí, un modelo de estado, descentralizado, el poder, y libre por definición. Si el poder no es uno si no que hay varios y verdaderamente independientes pero sometidos y controlados todos a la vez se puede lograr dicha libertad. Y ahí está el quid de la cuestión. El problema es el diseño, el problema es hacer un Juego de Rol en el que unos cuantos personajes compitan por llevar su papel hacia delante y poder ver en la sala de los War Games de la Política Ficción los pros y los contras de todo sistema. Sería apasionante pero si nos ponemos a ello.

Otra cosa es, como digo, la realidad. Somos una minoría. Cierto. Somos ilustrados, creo que también es cierto, pero los cambios sociales no se logran desde la minoría, que si, que la promueve, sino por la aceptación de la mayoría. Y si logramos articular una rEVOLución consistente estaremos avanzando ya hacia algún sitio. Por tanto, la primera rEVOLución que tenemos que hacer los liberales es saber qué proponemos a la sociedad para que esta nos crea. Ron Paul lo tiene fácil. Es la patria dónde los Padres Fundadores jugaron a diseñar un Estado y, con sus fallos, triunfaron durante el tiempo necesario para dejar impreso en el inconsciente colectivo de muchos de sus conciudadanos la idea de que vivían en el país de los hombres libres.

En España, en Europa no tenemos esa suerte. En Europa, en la Europa continental, se cortó la cabeza de un Rey pero no un concepto de Estado. Y es ese concepto el que hay que derrotar. Y para ello o tomamos las armas a riesgo de ser pasados a bayoneta mientras suena el himno de Riego o aceptamos la realidad del juego de la política tomando para nosotros en primer lugar las garantías suficientes para no permitir cambiarnos en el carácter propio del liberalismo. Eso es el principal problema. Vivir de los demás, ya lo decía el verdadero Bastiat, es el sueño de todo aquel que piensa en el Estado. Y una vez articulada la propuesta liberal el ofrecerla a la sociedad tanto de manera didáctica como política es el siguiente paso.

Juguemos a diseñar políticas públicas de carácter liberal. Pero claro, no podemos partir de que la única política pública aceptable es la que no existe. NO es realista. Juguemos a diseñar sistemas políticos liberales, pero claro… o aceptamos que el hecho social impone la necesidad de aceptar la gestión de “lo común” mediante políticas públicas o simplemente estaremos haciendo “Châteaux en Espagne”.

Jubal

Y dale... Me agotas, Bastiat. Ya es un poco tarde para contestar aquí, pero no he tenido tiempo de hacerlo hasta ahora y, la verdad, aunque tener que dar respuesta a la nada constructiva "falacia del hombre de paja" una y otra vez es pesado, es, también, necesario. El planteamiento de disyuntivas que soslayan a las bravas una propuesta, como si dicha opción fuera obviamente descartable (pues obviamente la descartas, así, sin más, Bastiat) tampoco es constructivo. O intentamos debatir razonadamente, con fair play, aunque haya discrepancias además de puntos de acuerdo, o de lo contrario flaco favor hacemos a la causa de la libertad y la convivencia civilizada (y, por qué no decirlo, la de la amistad, aunque sea virtual). El mejor lugar para empezar a dar ejemplo puede ser este, por ejemplo.

Veamos. La cultura política de Estados Unidos es distinta de la de Europa, cierto, y eso le allana un poco el camino a Ron Paul, cierto. Pero esa no es toda la verdad relevante. Tanto allí como aquí, son verdades evidentes que todos los hombres son iguales ante la ley, que todos tienen derechos fundamentales como la Vida y la Libertad, que si un Gobierno puede actuar legítimamente en la defensa de tales derechos, sus poderes derivarán del consentimiento de los gobernados y, por tanto, es evidente que los gobernados tienen el derecho a retirar tal consentimiento. Aunque en el momento que escribo estas líneas sea 4 de julio, es preciso recordar que la Libertad es una dama que no habla solo inglés con acento virginiano, sino todas las lenguas de la Humanidad.

No vale decir que como esto no es Estados Unidos, nuestras únicas opciones son "tomar las armas a riesgo de ser pasados a bayoneta" o "aceptar la realidad del juego de la política", es decir, las reglas de Leviatán, que como el espectador de esta discusión podrá apreciar, en su discurso, Bastiat suele vincular al término "realidad" (esto merecería un comentario sobre la resistencia a abandonar viejas creencias, sobre la confusión entre creencias y realidad; pero intentaré ceñirme al tema). No, Bastiat, no vale plantear tal disyuntiva cuando he propuesto explícitamente una rEVOLución pacífica (no escribo "rEVOLución" tanto por hacer referencia a Ron Paul como por hacer referencia a LOVE), con Gandhi como inspiración (y, añado ahora, Thoureau). Yo menciono a Gandhi y ¿tú me vienes con "tomar las armas y ser pasados a bayoneta"? ¿Qué es lo que se intenta insinuar aquí de forma tan burda? ¿Que Jubal es un energúmeno pirado cuasi-terrorista y Bastiat es la voz de la sensatez, en forma de participación siguiendo las reglas de Leviatán? Por favor... Dilemas tramposos no, gracias. Un poco de respeto por las cosas que he dicho y que excluyen explícitamente las que falsa y burdamente tratan de atribuírseme sería bienvenido.

(Además, ¿no me preguntabas si democracia y dictadura/monarquía no eran lo mismo si se aceptaban algunas cosas que yo decía? Pues aquí hay un ejemplo de que no, puesto que mientras se mantenga la fachada de "gobierno (tiránico) de las buenas intenciones" y de "gobierno por el pueblo y para el pueblo", permanece abierta (no por mucho tiempo, me temo) la ventana de oportunidad para una rEVOLución pacífica, que en otras circunstancias políticas sería imposible o casi imposible.)

Pero la cosa no termina aquí. Luego viene eso de que "no podemos partir de que la única política pública aceptable es la que no existe", seguido de la inexorable cita con la apostilla "NO es realista". ¿Y esto a qué viene? ¿Voy a tener que volver a poner el vínculo al artículo de Paul Birch? ¿Es que no está claro que estoy hablando de restituir al sufrido contribuyente lo que se le ha robado mediante impuestos e inflación, haciéndole propietario de los bienes públicos, que serían gestionados por instituciones de las que será accionista (o no, si así lo decide libremente)? ¿No he dicho "distintas funciones públicas, distintas instituciones, completamente independientes"? ¿No está evidentísimamente implícito en esta frase el reconocimiento de la necesidad de gestionar "lo común"? ¿Servirá de algo si hago referencia al magnífico artículo de Francisco Moreno sobre la common law, para ilustrar mi convencimiento de la necesidad de una Justicia completamente independiente? No, supongo que no, puesto que parece que no digo las cosas que digo sino las que otros quieren que se imagine que digo, aunque no se parezcan en nada a lo que en realidad he dicho.

Dos cosillas breves para terminar:
1) No, no juguemos a diseñar políticas. La libertad es cosa seria. Con la libertad no se juega. Con las personas (en el mal sentido), tampoco.
2) Responder a cosas que realmente no se han dicho, sino que se atribuyen falsamente... no, no es realista. Es, más bien, como construir castillos en el aire.


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