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Portada - Comentarios - Nuevos tiempos, nuevos pastores

24/06/2008 - María Blanco

Nuevos tiempos, nuevos pastores

A lo largo del siglo XX hemos vivido el intento de suplantación de la Iglesia por el Estado. Las tareas tradicionalmente atribuibles a la Iglesia por ser la institución en cuyas manos Dios ha delegado parte de su labor de pastoreo fueron objeto del intrusismo "profesional" de los mandatarios y gobernantes.

Por ejemplo, el conocimiento era un don divino y por ello el alumno de las universidades medievales no pagaba por recibirlo. Ahora el Estado asegura una educación gratuita para todos. El matiz es que gratuito ahora significa cobrado anticipadamente vía impuestos. El cuidado de los enfermos, dar cobijo al que no tiene techo, vigilar la moral de los parroquianos... poco a poco esas funciones han sido usurpadas por el Estado que se ha convertido en el objeto de una nueva religión.

Y como sucede en la religión católica, muchos son los llamados pero pocos los elegidos. Sólo que en este caso todos son los llamados a pagar y pocos los elegidos para recibir. Tiene usted que pertenecer a una congregación (o lobby) cercana al poder del nuevo Papa (el gobernante de turno): jóvenes, mujeres, inmigrantes... en una palabra, potenciales votantes. Si es usted mayor de cuarenta, hombre, divorciado y no comulga con ruedas de molino, está usted fuera de juego. Esa es la nueva igualdad.

Pero esta situación ha ido evolucionando con el cambio de siglo. En primer lugar, en lugar de pretender configurarse como una nueva religión "a la antigua", nuestros gobernantes se han convertido en predicadores de película, a la americana. Obsérvense si no los mítines en grandes estadios, los mensajes al más puro estilo Warren Sánchez, el personaje de Les Luthiers. ¿Quién va a un mitin pensando que le van a decir la verdad? ¿Qué director de campaña, redactor de discursos, asesor de comunicación, pone su empeño en otra cosa que no sea la obtención de votos, financiación o ambas cosas? ¿Qué mayor logro que la captura de incautos votantes, a ser posible convencidos del mensaje?

De la misma manera que para un predicador de tres al cuarto, para conservar a los adeptos el mayor tiempo posible se imponen cada vez más conductas sectarias. Y me refiero a la definición amplia: un conjunto de tendencias internas subyacentes en todo grupo humano que gira alrededor de un concepto aglutinante y que tienden a provocar la separación y/o división del grupo "madre" generando subgrupos que tienden a aislarse de su contexto socio-cultural reivindicando la exclusividad de la verdad. Los partidos políticos en el poder cumplen las características definitorias de las sectas de acuerdo con la conclusión de la Jonhson Foundations Winspread Conference Center, reunida en 1985 en Racine (EE.UU.):

  1. La adscripción de personas totalmente dependientes de las ideas de un líder y de las doctrinas del grupo.
  2. Puede presentarse bajo la forma de identidad religiosa, asociación cultural, centro científico o grupo terapéutico.
  3. Utiliza las técnicas de control mental y persuasión coercitiva para que todos los miembros dependan de la dinámica del grupo y pierdan su estructura de pensamiento individual en favor de la idea colectiva y del grupo, creándose muchas veces un fenómeno de epidemia psíquica y un fenómeno de pensamiento colectivo, sin que tenga que ver la personalidad propia del individuo.

En el ámbito de los gobernantes del siglo XXI, cada vez más se prioriza el seguimiento del líder frente al objetivo principal: la política está al servicio del ciudadano, el líder es secundario. Y como sucede en estas religiones de masas, siempre surgen divisiones, nuevos líderes que cuestionan el status quo. Las soluciones pueden ser la escisión o la comunión. O se crea un nuevo partido que opta a imponerse o se integran a los discrepantes. ¿Les suena?

Sin embargo, y contra todo pronóstico, la cosa va a peor, y quienes detentan el poder estatal no solamente actúan como una secta multitudinaria como las descritas, sino que ahora predican doctrinas de autoayuda llevadas a la política. Las recetas de Zapatero para combatir la crisis parecen sacadas del best-seller Aprenda a gobernar mientras espera el ascensor (si no está escrito, alguien debería hacerlo). Las consignas ministeriales se parecen cada vez más a las páginas en las que gurús de pacotilla te enseñan todo tipo de tácticas para lo de siempre: "Diez trucos para acabar con la celulitis en diez minutos", "Como conservar la templanza cuando su jefe le toca las narices" o "Cómo pasar del sedentarismo a correr en cinco pasos". Los argumentos aportados son tan peregrinos como los títulos: diviértete mientras corres, cálmate para no enfadarte, bebe agua para que la piel esté hidratada...

De forma similar, nuestros renovados pastores nos ofrecen soluciones vacías, insultantemente vacías, para solucionar temas serios, y nos llevan a situaciones notoriamente peores a las iniciales. Incluso los candidatos a gobernantes muestran sus habilidades y montan congresos multitudinarios con líderes y disidentes, palabras huecas y tópicos al uso.

¿Por qué siguen saliendo elegidos entre aclamaciones y vítores? Bueno... para eso sirve la manipulación. Por más que parezca que el centro político está superpoblado, en realidad, en el centro no hay nada. Y como la nada no es nada, puede ser cualquier cosa.

 

Opinión de los lectores

Daniel Ballesteros

La religión del Estado tiene dos rostros: la ley del poder y la retórica de las buenas intenciones. Se educa a los individuos en lo que deben creer para ser aceptados y si no, son condenados al ostracismo social. Da lo mismo la coherencia o la veracidad de tus posturas, porque casi todos ceden ante el actual poder omnímodo del Dios Estado.

Hace unos días presentaba mi trabajo de investigación en la universidad. Hubo polémica y en la discusión subsiguiente le planteé a un beligerante profesor si consideraba que quitarle un piso a un individuo que tiene veinte para entregárselo a uno que no tiene ninguno es un robo... él respondió que no, que incluso hacían falta más robin hood que hicieran cosas así... al instante comprendí qué religión profesaba: la de la esclavitud, la mentira y la mediocridad.

A veces me pregunto si todo lo que hacemos sirve de algo, para a continuación advertir que si no sirve, al menos hacemos aquello que amamos y nos servimos a nosotros mismos, tenemos nuestro propio pensamiento y nuestra voluntad, no lo prostituimos al Estado o al poder.

Jubal

Daniel, espero que a ese profesor le respondieras que tú también creías que hacían falta más Robin Hoods, puesto que erróneamente se suele decir que Robin Hood "robaba a los ricos para dárselo a los pobres", lo que obvia el por qué esos ricos eran ricos. Robin Hood "robaba" a los recaudadores de impuestos y a sus señores, y devolvía las propiedades por éstos robadas a sus legítimos dueños. Es decir, Robin Hood no es el santo patrón de la "redistribución de la riqueza" que la religión del culto al Estado nos quiere presentar, sino que, lejos de dedicarse a tal "negocio", su causa era la de la justa restitución de los perjuicios causados por dicha "redistribución de la riqueza."

Daniel Ballesteros

Quedé tan sorprendido por su respuesta que entendí que se calificaba a sí mismo con una salida tan sorprendente infantil.
En todo caso, sí se atrevió a calificar de mero juicio de valor mis observaciones sobre el carácter socialista de la Ley falangista del Suelo del 1956, el ataque directo a la propiedad privada que supusieron las desamortizaciones o la reforma agraria... la constitución republicana o incluso la actual. Todo lo que debiera resultar evidente en sí mismo era sólo un juicio de valor, sólo porque existía otro punto de vista, supuestamente igual de válido pero realmente erróneo que, por supuesto, es el suyo.

No creo que a mi postura en este caso le podamos llamar fanatismo, ni que debamos negar que existen verdades evidentes por temor a ser denominados fanáticos. Esto solo es la defensa de una verdad objetiva, y con ella de unos principios, de una moralidad, de una forma de ver el mundo que ni transige con la mentira ni se acomoda a las corrientes del pensamiento de moda. Sostener la verdad frente a la mentira, la libertad del individuo frente a la tiranía del Estado y la opresión de la masa, cuando es en algo tan evidente, es un ejercicio de genuina libertad y que proporciona verdadero orgullo a pesar de tener que pagar el precio de la soledad, de tener que ser un incomprendido entre tus propios colegas de profesión.

Fco. Moreno

Daniel, tiene muy buena pinta tu trabajo de investigación ¿se ha publicado en algún sitio?
No sé si estamos tan solos ante el prodominio de la religión del Estado que denunciaba María. Falta alcanzar la masa crítica necesaria entre individuos (a base de información veraz) para que el paradigma cambie de rumbo; en eso estamos los liberales...
Me hubiese gustado haber asistido a esa discusión académica que tuviste. A los defensores de regulaciones político-urbanas acérrimas y de la función social de la propiedad les tengo mucha ganas... Un abrazo.

Daniel Ballesteros

Las líneas fundamentales se presentaron en una breve ponencia que realicé en el I Congreso de Economía Austríaca del IJM en Santiago de Compostela; el trabajo en sí se presentará en septiembre, creo que su lectura resultará sumamente enriquecedora, pero, francamente, no espero una acogida calurosa entre mi público.

Puede que entonces solo unos pocos estéis presentes, pero me alegra saber que, como se demostró en Santiago, o en la cena, o en la Universidad de Verano, no somos versos sueltos. Un abrazo a todos y gracias María por este artículo y también por el anterior. Sigamos adelante.

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