Las malas alternativas al oro
En los dos anteriores artículos tratamos de explicar cuáles han de ser las propiedades que debe cumplir todo buen dinero y por qué el oro es, hasta el momento, el bien que las cumple de una manera óptima.
A lo largo de la historia, sin embargo, también ha habido otros materiales que han desempeñado el papel de dinero, pese a que con el tiempo hayan terminado sucumbiendo ante el oro. Asimismo, son hoy comunes los argumentos que despachan al oro como un culto irracional y ridículo para proponer patrones monetarios alternativos. En este artículo analizaremos por qué otros materiales no cumplen de manera adecuada las propiedades del dinero, razón por la cual han fracasado o fracasarán en el mercado frente al oro.
- Ganado: Uno de los primeros tipos de dinero (en latín era pecus y a la moneda se la llamaba pecunia). El ganado tenía la gran ventaja de poder trasladarse a grandes distancias, lo que facilitaba el transporte de grandes unidades de valor para el intercambio. Sin embargo, tiene grandes inconvenientes: no existen un patrón homogéneo de ganado (la salud, el tamaño o la fuerza de las reses es diferente), es cara de almacenar (hay que alimentarlo), carece prácticamente de atesorabilidad estricta (el ganado muere y por tanto es un pésimo depósito de valor) y de desatesorabilidad (si queremos realizar transacciones de poco valor tendríamos que trocear la res para venderla por partes, pero es probable que así destruyéramos la mayoría de su valor: una res con tres patas no se vende demasiado bien) y, por último, la proporción stock-flujo es muy baja (en un par de generaciones puede duplicarse o triplicarse la cabaña ganadera si fuese necesario).
- Sal: Convivió con el ganado como dinero (de ahí la palabra salario) para tratar de suplir sus carencias como depósito de valor. Su gran demanda no monetaria previa como conservante, su relativa homogeneidad y, sobre todo, su fácil desatesorabilidad la hicieron muy adecuada para ello. Sin embargo, se degrada fácilmente al absorber el agua y conforme se han ido abaratando las técnicas para producirla a gran escala, su valor unitario se ha derrumbado, lo que eleva enormemente los costes de atesoramiento (si tomamos el precio internacional del kilo de sal de 3 céntimos de dólar, necesitaríamos 30 millones de kilos de sal para conservar una fortuna de un millón de dólares).
- Conchas: También fueron utilizadas en la antigüedad como dinero en distintas partes del planeta. Sin embargo, en su estado natural no son homogéneas, se rompen con relativa facilidad y se corroen con numerosos ácidos.
- Productos agrícolas: El trigo, el maíz o el arroz han sido utilizado en momentos puntuales como dinero, pero de nuevo tienen ciertos inconvenientes importantes. Primero, se estropean con el paso del tiempo y les afectan numerosos agentes externos (como el agua o el fuego). Segundo, tienen un bajo valor unitario, lo que supone grandes costes de almacenamiento y transporte. Tercero, su proporción stock/flujo es bajísima: prácticamente cada año se renueva toda la producción del año anterior, de modo que las épocas de buenas o malas cosechas afectarían de manera muy significativa al valor del dinero y, por tanto, de los patrimonios.
- Papel: Aunque pueda parecer que hoy en día vivimos en un patrón papel, lo cierto es que el valor de los billetes está sustentado por los activos del banco central. En ausencia de este respaldo de facto, el papel es un muy mal dinero. Tiene un bajísimo valor unitario, lo que eleva enormemente los costes del transporte y de almacenamiento; se estropea al contactar con el agua; pueden destruirse por numerosas circunstancias, como un incendio; y sobre todo, puede elevarse su proporción stock/flujo de manera muy rápida. De hecho, el ejemplo más claro de cuando el papel se usa como patrón monetario son las hiperinflaciones.
- Petróleo: Los altos precios actuales del crudo han llevado a ciertas personas a defender la necesidad de un patrón petróleo. Sin embargo, hay varios factores que lo desaconsejan enormemente. El primero es que hasta hace relativamente poco tiempo carecía de demanda previa y por tanto no pudo desarrollarse como dinero. El segundo es que tiene un bajo valor unitario, lo que de nuevo dificulta su transporte y almacenamiento. Cada barril de petróleo está compuesto por 159 litros, de modo que grosso modo podemos decir que hoy un dólar equivale a un litro de petróleo. Dicho de otro modo, necesitaríamos atesorar mil millones de litros de petróleo para mantener una fortuna actual de mil millones de dólares. Tercero, un incendio puede destruir fácilmente toda una reserva de petróleo y, por tanto, un patrimonio individual.
- Inmuebles: La reciente burbuja financiera también dio pie a que muchas personas decidieran utilizar las viviendas como depósito de valor. Al fin y al cabo, los inmuebles tienen una demanda previa bastante fuerte, es resistente y su ratio stock/flujo no es demasiado bajo (por ejemplo, en España existen unos 25 millones de viviendas y en circunstancias normales pueden construirse 500.000 al año, lo que significa que se tardaría 50 años en doblarlo). Sin embargo, las viviendas no son homogéneas (el tamaño, la ubicación, los materiales o incluso el diseño modifican su valor) y adolecen de la propiedad esencial del desatesoramiento. La vivienda deriva buena parte de su valor del servicio de habitación que presta, pero los materiales que la forman no prestan una porción de servicio. Un ladrillo no tiene una fracción proporcional del valor de una vivienda, ya que su servicio no se puede dividir. Así pues, el desatesoramiento sólo puede realizarse vendiendo el inmueble, lo que genera siempre una pérdida significativa de valor (hay que renunciar al supuestamente buen dinero "vivienda" por otros dineros de calidad inferior para consumir sólo una porción del valor atesorado previamente).
- Diamantes: Aquellos que consideran que la cualidad dineraria del oro sólo procede de un apego irracional a su brillo y su belleza no dudan en sugerir otros patrones alternativos como los diamantes. No obstante, los diamantes tienen importantes defectos que los hacen inadecuados. Son muy duros (de hecho, el material más duro, un diamante sólo puede rayarse con otro diamante) lo que dificulta la inscripción y estandarización. Son, por el contrario, relativamente frágiles (poco resistentes a los golpes) y muy caros de reconstruir una vez se han roto. Tampoco existe un patrón homogéneo de diamante, sino que su valor varía por su tamaño, color y forma. Por esto mismo, tienen una muy baja desatesorabilidad, ya que dividir un diamante en partes más pequeñas genera importantes pérdidas en su valor. Por último, la gran concentración geográfica de sus yacimientos (India, Brasil, África y Australia básicamente) han dificultado que emergiera como un dinero universal.
En el próximo artículo nos centraremos en analizar el caso de metales alternativos al oro (como el cobre, la plata o el platino) y trataremos de mostrar por qué el oro también es muy superior a todos ellos.
Opinión de los lectores
Felicitaciones por la serie sobre el oro, me han sido muy instructivas a mí mismo y también para poderlo explicar a otros.
Gracias por compartir tus conocimientos con nosotros.
Buen resumen. Me gustaría adjuntar sobre este tema uno de los ensayo más conocidos de Carl Menger sobre el dinero, en castellano además:
Menger y el origen del dinero.
Excelentes artículos sobre la realidad del dinero. Justo en estos momentos se aprecia la volatibilidad e incertidumbre que causan los bancos centrales en su manipulación del dinero. Bueno me imagino que debes tener un gran porcentaje del patrimonio en oro y plata..!!! Gracias por tan buenos artículos.
Bueno, la función primordial del dinero es permitir el atesoramiento y desatesoramiento de riqueza a un coste prácticamente cero. Pero no es un activo rentable (salvo porque mantiene su valor frente a divisas que se deprecian). En ese sentido y pese a la crisis sigo confiando más en invertir en activos alternativos como la bolsa o incluso las materias primas.
Siempre distinguiendo, claro está, entre los saldos de caja (que deben conservarse en dinero, como el oro) y la inversión productiva.
Gran labor de divulgación!
El oro físico debe ser la reserva de valor, pero para el comercio hace falta una fácil transmisibilidad y estandarización que ni siquiera el oro puede suplir, pero gracias a las nuevas tecnologías eso ha cambiado... Juan Ramón te recomiendo que le eches un vistazo (wikipedia) a e-gold y a goldmoney.
Buen resúmen. Como crítica, indicarle que "puntual" (punto Productos Agrícolas) no es igual a aislado o excepcional, sino como "a su hora".
Esperamos con ansia la continuación del artículo.
Hola, como no se mucho de este tema y me interesa, me gustaría preguntaros algo:
Para que queremos poner un patrón a la moneda de cambio? ¿Por qué tiene que ser oro? Lo verdaderamente liberal no es que elijamos mediante acuerdos libres con que queremos cobrar o pagar?
No necesito que el banco de españa imprima monedas que valgan por una cantidad de oro, eso lo podría hacer el BBVA o el Santander, no? De hecho creo que antes era así, no?
Otra pregunta, el dinero de ahora cumple todas las funciones que el oro excepto una que es que el oro tiene un valor para las personas. Pero lo tiene por que se lo hemos dado de forma arbitraria. Al igual que le damos valor al euro, no veo cual es la diferencia! Es almacenable (en un ordenador cabe todo el dinero del mundo), es barato de producir (gratis), no arde ni deja de funcionar cuando lo mojamos... La diferencia es que hay más oro cuando descubrimos una mina y más euros cuando lo crea el gobierno.
Podeis decirme que el oro sirve para hacer anillos y pulseras pero no creo que sea del todo cierto, ya que la inmensa mayoría no lo utilizamos para eso, es simplemente cuestión de confianza.
Un saludo y gracias por adelantado,
Jaime,
Efectivamente, si hay un patrón oro, o cualquier otro patrón reconocido, podrían emitir instrumentos de pago respaldados cuanlquier banco.. no haría ninguna falta banco central. De hecho así ha sido durante mucho tiempo.
La diferencia de "hay más euros cuando los crea el gobierno" es MUY importante. El patrón oro impone una limitación real. Imagínate lo que pasaría con el sistema métrico si el gobierno puediese cambiar todos los años la longitud del metro... pues tanto o más importante es que tenga un valor o al menos una equivalencia objetiva la unidad monetaria.