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Portada - Comentarios - Suicidio y eutanasia

15/07/2008 - Albert Esplugas Boter

Suicidio y eutanasia

El derecho a suicidarnos es una extensión lógica de nuestro derecho de auto-propiedad o derecho a decidir sobre nuestro cuerpo.

Negar el derecho de auto-propiedad (negar que tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo) plantea irresolubles preguntas y absurdas conclusiones a un liberal: ¿Cómo se fundamenta el derecho de propiedad privada sin el derecho de auto-propiedad? ¿Cómo se justifica el derecho a la autodefensa sin el derecho de propiedad sobre nuestro cuerpo? ¿Tenemos derecho a drogarnos, a emborracharnos, a tomar un cigarrillo etc. o tenemos que esperar a que un tercero nos dé permiso? Más interesante aún: si nosotros no tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, ¿quién lo tiene?

Los detractores del derecho al suicidio a menudo argumentan que el suicidio no debe ser permitido por sus graves consecuencias, a saber, su irreversibilidad. Pero lo cierto es que hay numerosas decisiones en la vida que tienen consecuencias irreversibles muy graves. No creo que ello sea un motivo para impedir por ley que la persona tome esas decisiones. ¿Puede arrepentirse en el futuro? Sí. Pero también puede no hacerlo, y de hecho la asunción detrás de la defensa de la libertad individual (al menos por parte de los liberales) es que nosotros sabemos mejor lo que nos conviene que los demás, y en particular mejor que el Estado.

El derecho al suicidio asistido se sigue del derecho al suicidio. La persona que nos asiste a morir es el medio de nuestra voluntad, como podría serlo una pastilla o una pistola. Si tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo también tenemos derecho a decidir cómo queremos quitarnos la vida, a través de qué medios, y terceras personas igualmente tienen derecho a decidir si van a ayudarnos o no.

La diferencia entre quitarle la vida a una persona sin su consentimiento (asesinato) y quitarle la vida con su consentimiento (suicidio asistido) es la misma que hay entre quitarle 50 euros sin su consentimiento (robo) y tomarlos con su consentimiento (donación). El consentimiento con respecto a la propiedad de uno mismo es la clave.

Los que se oponen al derecho asistido por la presencia de una tercera persona, ¿qué argumentarán en un hipotético futuro en el que existan robots que ejecuten nuestras órdenes mentales y sean éstos los que nos ayuden a morir? ¿También alegarán que se ha cometido un asesinato, por parte de una máquina, de una mera herramienta que obedece nuestras órdenes?

Algunos utilizan el ejemplo de Holanda para argumentar en contra de la eutanasia en general, incluido el suicidio asistido con consentimiento expreso del paciente. Pero el ejemplo de Holanda no es en realidad un argumento para prohibir cualquier tipo de eutanasia, voluntaria o no, es en todo caso un argumento para permitir el suicidio asistido y prohibir/perseguir/penalizar duramente la eutanasia involuntaria.

Quienes equiparan eutanasia involuntaria con asesinato lo hacen en base a una asunción que normalmente no explicitan. Es verdad que el paciente no ha expresado su consentimiento, pero ni en un sentido ni en otro. En este tipo de casos el paciente suele estar incapacitado para expresarse. Luego solo podemos asumir, intentar adivinar, cuál hubiera sido su elección. Los detractores de la eutanasia involuntaria asumen sin más que si no existe un consentimiento expreso formalizado el individuo hubiera elegido vivir. ¿Pero es razonable hacer esta asunción en todos y cada uno de los casos en los que no existe consentimiento expreso?

Creo que es válido asumir en general que el paciente quiere vivir si no se ha pronunciado, pero también pienso que hay que dejar la puerta abierta a la posibilidad de que esa asunción quede invalidada en casos particulares si se aportan pruebas o indicios suficientes que sugieren que la persona hubiera preferido morir. Es decir, la carga de la prueba recae en quienes piensan que el paciente hubiera elegido morir, pero no debe estar vedada esa posibilidad.

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Opinión de los lectores

Daniel Ballesteros Calderón

Buenas Albert:
El debate está desenfocado y me explico. Aparte de que el suicidio es algo intrínsecamente malo; desde una óptica religiosa, el suicidio también es malo porque viola la Ley de Dios. Ahora bien, ya adoptando una óptica no religiosa, es malo y no es legal porque su reconocimiento lleva a un orden social degenerado en que la muerte voluntaria es considerada aceptable por el común de los individuos solo porque otro lo ha decidido. Esto no tendría mayor problema de no ser porque la voluntad de quien decide puede ser alterada sin posibilidad de vuelta atrás una vez se ha llevado a cabo la decisión.

El terrible panorama que se abre ante nuestros ojos es el que nos ha mostrado el informe Remmelink respecto a la eutanasia en Holanda. La muerte es la forma fácil y aparentemente óptima de escapar del dolor, los problemas, las dificultades, las responsabilidades, convirtiéndose finalmente en el destino a que se induce a aquellos que no son productivos para el conjunto social.

Este es uno de esos dilemas en los que hemos de elegir entre el respeto estricto de la libertad y la propiedad privada sobre uno mismo hoy y ese mismo respeto estricto en el seno de una sociedad (individuo tras individuo) que calla ante el suicidio sin sentir el remordimiento de haber tratado de ayudar, solo porque esa persona creía que debía hacer aquello y no otra cosa.

Dado que los sistemas socialistas tienden a emplear cuñas para conseguir progresivamente sus objetivos de planificación social (véase la Ley del aborto o también las leyes de inmersión lingüística...) podemos imaginar en qué tipo de sociedad recalaríamos dentro de 30 años si esta visión política sobre la libertad, la vida y la muerte triunfa.

No sé si me explico, pero como ser humano solo imaginarlo me dan escalofríos; como católico me aterra.

javiac

El suicidio asistido, en caso de que no se este incapacitado, no debería ser legal. Por que si una persona quiere morir pero no tiene el valor de hacerlo sola, es que realmente no lo desea.
Pero para el caso de incapacitación física, totalmente de acuerdo; también para todo auto suicidio de los mayores de edad.

En cuanto a lo del contrato de esclavitud, es uno de esos casos en los que el estado no debe proteger su cumplimiento. Tampoco tendría por que respetarse un contrato, fruto del cual se lograra el monopolio en un sector determinado.

Antonio Jesús

Su planteamiento del derecho sobre ti mismo tendría sentido si vivieses aislado en mitad de una isla. En el momento que tienes una madre que te ha parido y alimentado, un padre que ha trabajado para darte de comer, alguien (padre estado quien sea) que ha invertido recursos para darte una educación, un amigo que te llama te visita etc... Hay mucha gente que ha hecho muchas cosas por ti a cambio sólo de que existas, tu no tienes derecho a quitarte la vida, porque le estarías "robando" algo a esa gente

Pelepatatas

Antonio Jesús, lo que han hecho esas personas por ti ha sido porque libremente así lo han decidido, por lo cual no deja de invalidar el "argumento donativo".

Allá cada uno con sus dilemas morales, pero la existencia es un "regalo", no una obligación.

Saludos

Raul Barral Tamayo

Totalmente de acuerdo contigo Albert.

Eso de que el suicidio viola la Ley de Dios, supongo que hablas de tu Dios, un Dios que si utilizas tu libertad para hacer algo que a el no le mola pues te manda al infierno, bonita libertad la que se supone que nos concedio tu Dios.

El artículo lo deja muy clarito pero parece que nadie sabe contrargumentarle, si uno mismo no es dueño de si mismo para lo bueno y para lo malo, para tomar ese tipo de decisiones, ¿quien lo es?, ¿alguien que dice que habla en nombre de Dios?, ¿tus padres?, ¿esperas a que tus padres se mueran o se suiciden para poder suicidarte tu?, por favor.

Enhorabuena por el artículo Albert, bueno, bonito y breve :), y deja en evidencia la vacuidad del argumentativo en contra.

raul

javiac

Antonio Jesús, la vida es un regalo, y los regalos se caracterizan por ser algo que recibes sin que se espere nada a cambio. Si tú le regalas a alguien una botella de vino, y no le gusta, no puedes obligarle a beberla. La persona que quiere suicidarse, no ha recibido suficiente de sus padres y la sociedad (no le han enseñado a darle un sentido a su vida), y lo que a recibido, lo a recibido sin condiciones.

La sociedad puede ofrecer asistencia psicológica a los suicidas, pero no tiene derecho a encadenarles a la vida.

Marcelo J F

Como siempre, Albert, claro y directo al grano. Lo único que no me cierra es aquello de la asunción de un mayor conocimiento individual como fundamento liberal. Creo que pesa más el reclamo de libertad en base a nuestra responsabilidad que en base a nuestro conocimiento (de lo contrario abrimos la puerta a cierto tipo de intervención estatal).
Me despido recomendándote un libro que viene al caso, si es que no lo haz leído: "La teología de la medicina", de Thomas Szasz.

Hayek

ABORTO, EUTANASIA, DESIGUALDAD

http://revista.libertaddigital.com/aborto-eutanasia-desigualdad-1276235129.html

Creo interesante introducir aquí el anterior link del artículo del Sr. Horacio Vázquez Rial; publicado ayer en el suplemento IDEAS de Libertad Digital.

Dicho artículo acota perfectamente los riesgos de la EUTANASIA y, lo ridículo de promover dicha "libertad individual" cuando el debate deja abierta su legislación, su control y su ejercicio en manos de políticos intervencionsitas y de funcionarios de la Administración del Estado:

"Todos somos tan responsables de nuestra propia muerte como lo somos de nuestra propia vida, ni más ni menos."

"Claro, que si uno entrega su vida al Estado, que es lo que prefiere hacer la mayoría, también le entrega su muerte, su entierro, su cremación, o su destino de carnaza para estudiantes de Medicina que, en un futuro no muy lejano, probablemente aprendan lo necesario para acelerar el final con la excusa de la sedación terminal o sin ella."

"Ya era peligroso, pero, una vez aprobada la dichosa ley, ingresar en un hospital habrá dejado de asegurarnos que un equipo de profesionales se ocupe de mantenernos vivos dentro de lo posible: igual les parecemos demasiado deteriorados para semejante esfuerzo, porque hemos cometido el pecado mortal de fumar o beber, o las dos cosas; o consideran que nuestro ciclo está completo y ya vale de incordiar a la Seguridad Social. Vamos, que nos darán el pasaporte a la mínima que estorbemos."

"Eso, sin contar con la posibilidad de la corrupción, el soborno por parte de unos herederos con prisa a un doctor poderoso, depositario de la llave de la puerta del otro mundo."

"Mi muerte no pertenece al Estado, como no le puede pertenecer mi vida."


Daniel Ballesteros Calderón

Tamayo, no se trata de contraargumentar a Albert sino de argumentar por qué la aceptación del suicidio o la eutanasia no es legítima ni debe ser legal. Estos comentarios no pretenden ser una competición de gallos para saber quien es más hábil argumentando.
Trata simplemente de leerlo primero y entenderlo después, creo que quedan muy claros los motivos que expongo.

euribe

Interesante, como siempre el artículo de Albert. Me gustaría aportar dos reflexiones.

1. Si asumimos que el suicidio es un derecho, ¿por qué ante la visión de alguien que se quiere suicidar nuestro primer impulso es siempre evitarlo? ¿Deberíamos entonces dejar a alguien que se tire por el viaducto sin intentar hacer nada para convencerlo?

2. Respecto de la asistencia, entiendo que la penalización se basa en que la persona que asiste puede no tener una intención "honrada", es decir, puede estar induciendo o animando al supuesto suicida. Creo que en estos casos es imprescindible que conste una de forma que ésa es la voluntad del suicida (beber voluntariamente la cicuta).

ÁNGEL FERNÁNDEZ

El problema principal con la eutanasia (sobre el Derecho a la Vida) es su regulación por parte del Estado, igual que cuando se intenta intervenir sobre otros derechos individuales.

Los derechos a la vida y a la libertad se verán seriamente afectados si dejamos que el Estado intervenga legislativamente; más allá de la mera creación de un TESTAMENTO VITAL, firmado ante un notario y en plenitud de facultades mentales.

Sólo el individuo puede decidir. Tratándose del DERECHO A LA VIDA, absolutamente nadie tiene que decidir (porqué, cuándo y cómo) en lugar del individuo.

Y, menos aún, deben decidir el Estado por medio de sus políticos y funcionarios (médicos, jueces,....) y/o terceras personas relacionadas con el afectado (herederos, cuidadores,...).

Albert Esplugas

Gracias por vuestros comentarios y referencias.

He publicado una versión larga de este artículo en Liberalismo.org y en mi blog (aquellos que no sepais que acabo de estrenar uno).

Marcelo, tendría que haber escrito "la asunción detrás de la defensa de la libertad individual (al menos por parte de los liberales) es que en general nosotros sabemos mejor lo que nos conviene que los demás"

Un saludo

Eugenio Martín Velázquez

Albert un articulo fenomenal. Que pena que no lo lean con atención; es nada mas y nada menos, que la opinión de un liberal y pedimos el mismo respeto y consecuentemente la libertad para actuar en la forma que tu indicas para nosotros los libertarios ya que nosotros, los libertarios, dejamos que actúen con su cuerpo, los que piensan diferente a nosotros, de la forma que consideren ellos mas oportuno.

Marcelo J F

euribe: reconocer el derecho al suicidio no implica simpatía con el acto de suicidarse.

Ian Curtis

Yo creo que éste es un tema donde se ve clara y rápidamente quién es liberal y quién dice serlo (y no hablemos de carnets, por favor).
Como dice Albert, al negar el derecho de suicidio se caen en contradicciones demasiado grandes, desde un punto de vista liberal.

Alfonso c.

Buenos días,

Podría estar de acuerdo con casi todo, o no. Pero en el último párrafo encuentro la respuesta a mis dudas.

Quizá si dejamos la puerta abierta, se pueden colar casos oscuros. Familiares que, compinchados con el médico de turno den el "boleto" a ese viejo que estorba. A mi este hecho, egoístamente pues seré viejo algún día, me aterra. Y me aterra pensar que médicos, o no, sin excrúpulos puedan hacer de esto un negocio. Casos recientes de clínicas de aborto.

Pues el consentimiento es lo que no se puede garantizar para el ciento por cien de los casos.

Gracias por hacerme pensarlo, al menos una vez más.

Hernan Geller

Buenas tardes. Desde mi humilde opinion, creo que la decision de una persona, siempre y cuando se encuentre dotada de sus facultades mentales, es inviolable en tanto no dañe la esfera de terceros.
Por ende llevando esa premisa al debate en cuestion, creo que es un derecho el suicidio asistido. Y me parece que enrolar teorias religiosas es un golpe bajo, ya que se obliga a encacillar a la moral desde una optica y a partir de ahi los que no la compartimos nos transformamos automaticamente en inmorales.
El rol del estado, a mi leal entender, en todo este asunto se tiene que acotar a proveer, a quien se encuentra al limite de la decision de seguir o no viviendo, un servicio de ayuda, ya sea telefonico, o en un centro comunitario etc.
Pero insisto, siempre que tengamos enfrente un problema, ya sea eutanasia, aborto, etc, dejemos las posturas religiosas fuera de la esfera de la legislacion ya que la religion busca el bien comun de la gente desde lo que un dios dijo alguna vez que era bueno. Pero deja afuera la opinion de los que estamos hoy en este mundo y pensamos por nuestra cuenta.

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