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Portada - Comentarios - Los contribuyentes acuden al rescate de las inmobiliarias

08/08/2008 - Manuel Llamas

Los contribuyentes acuden al rescate de las inmobiliarias

En un momento de crisis económica como es el actual, muchos ciudadanos contemplan boquiabiertos el desesperado intento del Gobierno por tratar de rescatar a las empresas que se ven abocadas a la quiebra, en concreto aquellas que pertenecen al sector de la construcción. No deberían extrañarse tanto. A poco que conozcan cómo funciona en realidad el negocio inmobiliario en España, se percatarían de inmediato que la corrupción y el pago de favores son los ejes esenciales que dominan las relaciones existentes entres promotores y autoridades locales, autonómicas e, incluso, estatales.

El elevado grado de intervencionismo público que reina en el ámbito urbanístico es la causa esencial de la podredumbre y el mal olor que desprenden los lazos político-inmobiliarios en este país. Y es que, todo proyecto, obra pública, edificio residencial o reforma inmobiliaria ha de pasar, obligatoriamente, por el despacho administrativo de turno. Es decir, por la aprobación de la autoridad política pertinente.

Tras más de diez años de crecimiento exponencial, el negocio del ladrillo en España ha generado suculentos beneficios económicos para ambas partes. Los promotores se han enriquecido hasta niveles exorbitantes gracias a la burbuja inmobiliaria, al tiempo que los ayuntamientos y los gobiernos regionales se frotaban las manos viendo el caudal de ingresos fiscales proveniente de la venta, transmisión y construcción de pisos y suelo (tanto urbano como rural).

Y eso ciñéndonos exclusivamente a la vía legal. Es decir, sin contar los sobres y maletines que se intercambiaban diariamente en el seno de los despachos públicos, a cambio del ansiado permiso o concesión que permitiera la recalificación de un terreno que, hasta ese momento, tan sólo podía emplearse a modo de patatal.

Sin embargo, la fiesta del ladrillo ha llegado a su fin tras el pinchazo de la burbuja crediticia. El sector de la construcción se derrumba a nuestro alrededor. Ante esto, la Administración Pública ha acudido al SOS lanzado por el sector aprobando todo un paquete de medidas destinadas a rescatar a sus socios y amigos. Sin embargo, será usted quien, finalmente, pague la factura de este particular Plan Marshall made in Spain.

En este sentido, la Administración Central prevé inyectar, por el momento, cerca de 25.000 millones de euros (2,5 por ciento del PIB) en el mercado residencial, a través de avales crediticios otorgados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), para la concesión de hipotecas destinadas a VPO y préstamos a los promotores de vivienda protegida. A ello, se suman, como mínimo, otros 12.000 millones de euros extra para impulsar obra pública.

Y ello, sin contar los planes específicos de rescate que han puesto en marcha la mayoría de gobiernos regionales. El último caso es el de Castilla-La Mancha. En concreto, la Junta se ha comprometido a comprar el stock de pisos que acumulan las inmobiliarias que no sean vendidas antes de un año. Tal barbaridad se traducirá, sin duda, en un abultado coste para las arcas regionales, cuya cuantificación será difícil de precisar. Cómo no, los principales promotores manchegos aplauden la propuesta. ¿Será casualidad que muchas de estas empresas participan activamente en el accionariado de algunos grupos de comunicación a nivel regional? No sean ustedes mal pensados. La Junta lo hace por el bien de la economía autonómica. La única pega es que, además de tener que cumplir puntualmente con el pago de sus hipotecas, serán los contribuyentes manchegos e, incluso, los hijos de éstos, quienes, finalmente engordarán las cuentas corrientes de los constructores gracias a sus impuestos. Qué poca vergüenza, qué gran despilfarro...

 

Opinión de los lectores

Demian

Es el primer artículo que leo en una web defensora del capitalismo que critica los llamados "intereses" de un sector empresarial determinado, que no tienen nada que ver con los intereses reales de los ciudadanos.

Muchos de los que se hacen llamar liberales ahora claman porque el estado les ayude a sufragar su pésima gestión de sus empresas o simplemente los movimientos naturales del mercado.

Le felicito sr. Llamas por su ejercicio de coherencia ideológica tan escasa en estos tiempos

Pit

La medida tomada por Castilla-La Mancha ¿no supone el establecimiento de precios mínimos de la vivienda? ¿no es esto lo mas antisocial que se pueda hacer? por otra parte, si los constructores venden las promociones al precio deseado, para ellos los beneficios, y sino, lo compra la CCAA. ¿no es eso beneficios privados y riesgos publicos? ¡es el socialismo de los ricos! o Robin Hood al reves, robar a los pobres para darlo a los ricos.

Mirko

Demian: Corporativismo, capitalismo y liberalismo son cosas muy distintas. Y el liberalismo defiende sobre todo que no haya políticos capaces de cambiar las reglas de juego a título personal ya que esto abre puertas para que se les compre mediante lobbies o directamente mediante maletines bajo la mesa.
Aquello de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas es directamente antiliberal.

Jose Antonio Baonza Díaz

Perspicaz resumen de la situación, Manolo.
Lo que más me llama la atención es como los socialistas del PSOE (los del PP funcionan de otra manera dentro de este marco intervencionista) han pasado en cuestión de un año de criminalizar a toda una clase empresarial cuando aprobaron su disparatada reforma de la ley del suelo, a urdir planes para salvar las cuentas de resultados de los constructores que ellos elijan con el dinero que quitan a todos los demás. Prodiigiosa cambiada sobre la que los medios de comunicación dominantes no llaman la atención. ¡Esto merecería una campaña de insumisión fiscal!

Bastiat

No sólo es la cuestión de lo que se esta haciendo para salvar a los empresarios en Castilla-La Mancha, es que la relación entre el poder político y éstos es tal que no hace falta mas que ver la publicidad que llevan los equipos punteros de la región en balonmano, como el C. Real y en la capital el Lábaro Toledo para comprender que esa relación es tan intensa que las amistades se llevan hasta el punto de beneficiar a equipos del deporte preferido del presidente regional, jugó de joven en C. Real, haciendo triste realidad lo de las repúblicas bananeras.

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