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Portada - Comentarios - Del liberalismo al utilitarismo pasando por Hiroshima

18/08/2008 - Albert Esplugas Boter

Del liberalismo al utilitarismo pasando por Hiroshima

El pasado día 6 de agosto fue el 63 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. La decisión de Truman suscita opiniones encontradas y acalorados debates, también en los círculos liberales.

Hay una tendencia a considerar inevitable aquello que ha sucedido, quizás porque cuesta visualizar un futurible y pensamos que si la historia se ha desarrollado de esta manera por alguna buena razón será. En el caso de Hiroshima y Nagasaki, el discurso de la "necesidad" del lanzamiento de las bombas atómicas resuena con fuerza. Pero los hechos no parecen apuntar tan claramente en esa dirección a pesar de todo y, lo más importante, cuando exploramos las posibles alternativas nos damos cuenta de que el liberal tiene que abandonar sus premisas o poner en suspenso sus principios si quiere secundar la "necesidad" de esa decisión.

Consideremos, por ejemplo, el asunto de la rendición incondicional. Los japoneses estaban derrotados desde antes de Hiroshima, no podían causar ningún daño en territorio americano y su rendición era cuestión de tiempo, sobre todo después de que los soviéticos empezaran a avanzar en Manchuria. Japón estaba militar y económicamente exhausto, y buscaba unos términos de rendición "aceptables", que incluyeran el mantenimiento del emperador. Estados Unidos, a través de la Declaración de Postdam, dio a entender implícitamente que el sistema imperial sería desmantelado y el emperador sería juzgado por crímenes de guerra, algo inaceptable para los japoneses.

Llegados a este punto, la pregunta es: ¿valía la defenestración del emperador el precio de lanzar dos bombas atómicas sobre población civil? Una posible respuesta es: "sí, el emperador era como Hitler, ¿deberían haber aceptado los aliados una rendición en la que se mantuviera a Hitler en el poder?" Pero esta clase de respuesta únicamente tiene en cuenta la moralidad de dejar impune a un criminal de guerra, no evalúa los costes y beneficios, no considera los trade-off de una decisión de esta magnitud.

Es verdad que hubiera sido sumamente injusto dejar a Hitler o a Hirohito impunes, ¿pero justifica su impunidad la masacre de decenas de miles de personas? En cualquier otro contexto el trade-off lo hacemos a favor de las víctimas: preferimos dejar impune a un criminal que encerrar a 10 inocentes, y en este sentido somos partidarios de una fuerte presunción de inocencia.

Sea como fuere, la realidad posterior a la rendición hace estéril esta discusión: Estados Unidos acabó respetado al emperador. De hecho trabajó para limpiar su nombre y descargarle de responsabilidad en las atrocidades que cometió el Imperio japonés. En 1975 Hirohito fue recibido en la Casa Blanca por Gerald Ford como un jefe de Estado cualquiera. En 1989 George Bush asistió a su funeral. Si Estados Unidos hubiera manifestado su intención de no tocar al emperador existe la posibilidad de que los japoneses se hubieran rendido.

Hay varias cosas que Estados Unidos podría haber hecho antes de lanzar las bombas y que no hizo. A lo mejor no hubieran alterado la determinación japonesa a continuar la guerra en el contexto de una rendición incondicional. A lo mejor sí. Nunca lo sabremos.

Los japoneses podrían haber sido advertidos de que iban a ser víctimas del arma más mortífera jamás inventada y, tal y como pidieron algunos científicos que participaron en el proyecto atómico, podría haberse mostrado el poder de la bomba en alguna zona deshabitada o evacuada. Tampoco se informó a los japoneses de que la Unión Soviética iba a declarar la guerra a Japón, algo que como señala Ralph Raico hubiera conmocionado a Tokio más que las bombas.

Luego viene la guerra de cifras, donde liberales que de normal rechazan y desprecian los argumentos utilitaristas suscriben alegremente la máxima de que el fin justifica los medios. Matar inocentes se vuelve justo y defendible porque se evita un mal mayor. Las bombas salvaron la vida de aquellos soldados y civiles que hubieran muerto en una invasión por tierra (o sirvieron para atemorizar a los soviéticos y poner freno a sus ambiciones). Dejando a un lado que había informes que pronosticaban una cifra de víctimas bastante inferior al popularizado millón de muertos, la idea de que es lícito matar a Juan porque eso salvará la vida de Miguel es difícil de cuadrar con una ética que acostumbra a condenar las agresiones contra personas, en particular el asesinato de una persona inocente con independencia de la motivación del crimen. Por qué cuando en lugar de Juan y Miguel hablamos de decenas de miles de soldados americanos y civiles japoneses la conclusión es distinta es un misterio.

Muchos liberales que apoyan la decisión de Truman responden a los intervencionistas que la redistribución es injusta porque implica agredir a unos para beneficiar a otros, con independencia de que los beneficiados puedan ser más o que vaya a haber ganancias en "utilidad". Pero tan pronto como hablamos de guerras, o del lanzamiento de las bombas, estos liberales empiezan a usar los mismos argumentos que utilizaban los intervencionistas y que ellos desechaban.

Otro argumento es que para Truman las vidas de los soldados americanos eran lógicamente más valiosas que las vidas de los civiles japoneses. Pero esto no es un argumento, es una descripción de la realidad y de las motivaciones de Truman. Que uno valore más la vida de un familiar suyo que la de un desconocido no significa que el desconocido tenga menos derechos. Podemos poner más ejemplos con Juan y Miguel. Habrá a quien le parezca insólito que juzguemos la decisión de Truman como liberales y no como si fuéramos el propio Truman, pero eso es exactamente lo que hacemos en tantos otros casos: juzgar las acciones de los políticos de acuerdo con unos determinados principios, aunque ellos los ignoren o repudien.

En última instancia, aunque Japón no fuera a rendirse hay otra alternativa a las bombas y a la invasión, y es el dar por terminada la contienda sin más. Coger los bártulos e irse a casa. ¿No es realista? Claramente no lo es. Tampoco lo es defender la privatización de la educación o la prohibición de las drogas. Pero la ausencia de un contexto propicio para la implementación de estas políticas, la ausencia de una mentalidad que aceptara terminar la guerra sin más, no implica que sea una opción indefendible. Japón empezó la guerra y es natural que los agredidos busquen justicia. Pero Japón estaba técnicamente derrotada, no podía infringir ningún daño en territorio americano, y causar la muerte de miles de personas inocentes para juzgar a unos cuantos militares no se acerca a mi idea de justicia. No me importa que esta opinión choque con la convención de que las guerras deben terminarse o de que "los buenos deben ganar". Si no nos preocupa ir a contracorriente en otros temas, no sé por qué tendría que importarnos en este caso.

 

Opinión de los lectores

Anónimus

Estoy totalmente de acuerdo con tu artículo, Albert. Es una canallada afirmar, como bien dices, que el lanzamiento de bombas se hizo para evitar un mal mayor. ¿Y eso quién lo puede saber a ciencia cierta? Los liberales no somos videntes. Ningún ser humano lo es. Juzgamos el pasado y el presente; el futuro es desconocido. Precisamente esa providencia de actuar preventivamente para "evitar males mayores" es la que ha llevado a los mayores crímenes de la historia.

Otra cosa que me asombra de muchos liberales es el poco respeto por la vida humana que, en el tema de la guerra, adoptan muchos liberales. Si Juan me roba y, con el pretexto de recuperar mi posesión, entro a su casa y me cargo a su familia, soy un criminal; si lo hace el Estado, en cambio, pueden que sean daños colaterales o, más finamente, "las consecuencias inevitables de toda guerra". En fin, como decía Lew Rockwell y tú recordabas en un artículo, si el Estado actúa desastrosamente en el interior, ¿qué nos hace pensar que será diligente fuera de nuestras fronteras? El caso de Hiroshima y Nagasaki lo demuestra.

Antonio Jesús

Siguiendo tu argumento al extremo. No es legítimo ningún ataque defensivo ya que puede que mueran inocentes. Así si un país empieza a bombardearnos con aviones en los que hay (y lo sabemos) un inocente secuestrado por cada avión nosotros no podemos derribar los aviones ya que supondría cargarse al inocente.

No siempre es viable la teoría

CLD

Comparto totalmente tu opinión. Soy muy americanófilo, pero Hiroshima y Nagasaki siempre me han parecido unos crímenes absolutamente indefendibles. Jamás deberían haberse lanzado esas bombas.

Eso no debe hacernos olvidar, para no perder la perspectiva, que en el siglo XX quienes han causado más muertes por conflictos bélicos o represión política -con diferencia- han sido los europeos y los asiáticos, no los americanos.

Marcelo J F

Albert: se agadece la honestidad inetelctual; más vale renunciar a la simpatía de algunos (aunque sean mayoría) que a la verdad.
Disculpa, donde dice "prohibición de las drogas", ¿es posible que hayas querido decir "despenalización de las drogas"?

Lord Hinkel

No estoy de acuerdo. Japón estaba derrotada desde hace tiempo pero su honor y sentido militar le hacían resistir de manera absurda, y esta por ver si probar la bomba atómica en un lugar deshabitado les hubiese tirado atrás y tenido el efecto que tuvo en Hiroshima.

Pero sobretodo creo que a Truman hay que juzgarlo como a Truman, despues de Iwo Jima y Okinawa, como norteamericano, no podíaa permitir un muerto más.

Un presidente esta para defender los intereses y las vidas de los suyos y no a la inversa. Todas las vidas de japon no valen las de un americano.

O asi lo veo yo.

Fabricio Tedel

"Japón estaba derrotada desde hace tiempo pero su honor y sentido militar le hacían resistir de manera absurda"

Resistir dentro de qué fronteras??, rodeado por las potencias aliadas, y en gran retroceso Japón, no se de de resistir qué se habla... de qué no entren en su país??

Tenía entendido además que un libertario ve individuos no patrias.

Anónumus

Este artículo es sumamente interesante: http://www.lewrockwell.com/gregory/gregory72.html

Antonio Jesús: por supuestísimo que en el caso que comentas estoy plenamente legitimado para atacar, aun a expensas de que el secuestrado muera. Se llama instinto de supervivencia: matar o dejarme matar. La víctima inocente no sería mi víctima: sus familiares deberían pedir resarcimiento al secuestrador, su verdadero agresor.

En el caso de Hiroshima y Nagasaky, nada indicaba que Japón iba a atacar suelo americano. Su derrota era cuestión de tiempo. O quizá no. En cualquier caso, ¿acaso tal incertidumbre justifica la muerte de miles de inocentes?

Debemos ser cuidadosos con esto. Todas las guerras podrucen muertes inocentes. Ello no implica permanecer pasivos si somos atacados, pero sí que nos opongamos, a priori, a ellas.

Elcano

Una duda: fuese o no necesario tirar la bomba y sus implicaciones éticas, si Japón estaba derrotado, ¿cómo es que esperó a una segunda bomba para hacerlo?

Caporal

Japón se rindió después y no antes de las bombas. Esa es la única realidad. Eso de estar derrotado se ve fácil ahora, pero había que verlo en aquel momento. No escapa esta afirmación al debate principal, que es el de si el fin justifica o no los medios. Creo a pies juntillas que no fueron necesarios los bombardeos sobre Dresde ni las bombas a Japón en el devenir de la guerra. La guerra se ganó en batallas como Iwo Jima, Guadalcanal o en el desembarco. Los bombardeos a población civil no fueron más que la demostración de fuerza de ambos contendientes, por ello han sido tan injustos. Los soldados no matan civiles, sólo la guerra total nos ha enseñado hasta dónde el hombre puede llegar en su lógica suicida. La lógica utilitaria no debería servirnos, y los grandes estrategas nunca la han utilizado. Eso si, lo de marcharnos para casa... es un poco el cuento de la srta Pepis. Las guerras son guerras y hay que acabarlas. Pero acabarlas no significa matar a todo el mundo, significa lograr el objetivo que te has planteado, que es el de derrrotar al enemigo. El error fue confundir al enemigo (el ejército imperial) con la población, Los enemigos eran los soldados japoneses, no los japoneses. Ahí está la clave. Y si había que desembarcar en la bahía de Tokio pues hay que joderse y pelear, eso de borrar del mapa una ciudad fue y será siempre una canallada.

Marzo

>Pero esto no es un argumento, es una descripción de la realidad

Esto, a contrariis, es una confesión. Pero estaría bien haber avisado de que este artículo es un argumento, no algo que tenga que ver con la realidad.

Por cierto, lo de que no puede conocerse el futuro es aplicable tanto a quienes están en desacuerdo con uno como a quienes están de acuerdo, e incluso (glups) a uno mismo.

Jubal

Caporal:
La realidad es que en Mayo de 1945 el gobierno de Japón hizo saber al estadounidense que estaban dispuestos a rendirse con la única condición de que no tocaran al emperador. La realidad es que Truman se mantuvo firme en la exigencia de rendición incondicional hasta lanzar las bombas. Después de eso no tuvo problema en dejar al emperador en su trono y convertirlo en un fiel amigo, lo que viene a demostrar que la verdadera razón de tal exigencia fue dar tiempo para poder utilizar las bombas y que las verdaderas razones de la utilización de las bombas fueron otras, diferentes de la excusa, publicitada posteriormente, de conseguir una rendición que, en realidad, ya tenían desde tres meses antes.

Albert Esplugas

Marzo,

Debe entenderse: "Pero esto no es un argumento de por qué esas vidas son éticamente más valiosas/merecen más respeto, es una descripción de la realidad y de las motivaciones de Truman". Creo que se entiende a la luz de lo que digo luego en el párrafo. Me parece que los dos conocemos también la diferencia entre describir la realidad y justificarla.

Un saludo

Caporal

Jubal:

Si todo el argumento es el conspiranoico-anti-todo del Mises Institute y cia. pues ya está, nada que decir. Nada chico, que la bomba la tiraron porque Truman era muy malo y los Japos muy buenos. Yo no defiendo esa opción, como he dicho en mi comentario, así que no me acuses de ello. Japón no estaba derrotado porque, simplemente, no lo estaba. Punto. El resto son especulaciones. También he leído teorías consparanoicas del Mises según las cuales los americanos llevaron a Pearl Harbor los barcos a propósito para que los bombardearan los japoneses y así poder declararle la guerra al imperio y aumentar el gasto público y... todo el rollo Ancap de siempre. Pero la realidad se impone por muchas vendas que quieran poner. Japón se rindió después, y no antes de las bombas, aunque, insisto, no creo que esa fuera la única ni la mejor ni la moralmente más aceptable de las situaciones, pero de lo que no hay duda es de que lo harían sólo después de que les demostraran que estaban vencidos. Completamente derrotados. La forma de hacerlo es lo que se discute.

Jubal

Caporal, no te acuso de nada. Solo intento aportar unos datos históricos que son poco conocidos y que también forman parte de la realidad, que, me temo, es más compleja de lo que dices. Por cierto, Allen Dulles no era del Mises Institute. Y Gar Alperovitz, que yo sepa, tampoco. Y los almirantes King y Nimitz tampoco pertenecían al Mises Institute y, sin embargo, mire usted por donde, sí pensaban que Japón estaba derrotado antes de Hiroshima. El artículo que referí en mi mensaje anterior es muy interesante en mi opinión, y es mejor leérselo que desecharlo de buenas a primeras porque esté en tal o cual sitio web.

nopopei

Para analizar las decisiones que se toman en un momento histórico , hay que tener en cuenta los datos con los que contaban las personas que actuaron en dichos momentos.

A posteriori, sabiendo lo que pasó, es muy facil hablar.

Pero TRUMAN tomo su decisión des pues de cuatro año sde una guerra salvaje, con Okinawa e Iwo Jima aún recientes...

Además, en ese momento, la BOMBA A, de la cual los americanos tenían muy poco ejemplares no había demostrado su efectividad...y el Japón Imperial no parecía precisamente dispuesto a rendirse despues de haber puesto en liza el arma kamikaze...

Yo hubiese hecho lo mismo que TRUMAN...

Por otro lado, el liberalismo no funciona en guerra...Si estuviesemos metido sen una conflagración como la segunda guerra mundial, ni Misses, ni Hayeck tienen mucho que aportar...en la guerra el liberalismo NO FUNCIONA

Chandler Bing

Me extraña que nadie lo diga:

Lo de exhibir el poder nuclear a la URSS no tuvo nada que ver en Hiroshima & Nagasaki?

Y que Japón se rindiera cuanto antes para evitar que la URSS se quedase con parte del país, como en Europa del Este?

Excelente artículo, muy honesto intelectualmente como se ha dicho ya. Sin embargo el asunto de las cifras me parece que no está respondido. Si se supiera a ciencia cierta que con las bombas se salvaban un millón de vidas americanas, y cientos de miles de japonesas, entonces tampoco estaría justificado?

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