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Portada - Comentarios - Biopolítica y liberalismo

01/09/2008 - Antonio Gimeno

Biopolítica y liberalismo

Tenía razón Peter Singer cuando afirmaba que ser ciego a la realidad de la naturaleza humana es arriesgarse al desastre. Por ese motivo proponía a sus correligionarios izquierdistas la renovación de las premisas, de los medios y de los fines que, constreñidos a esa realidad, pudiera asumir una renaciente izquierda, una izquierda darwinista que, en cualquier caso, debería ser fiel a sus valores tradicionales de defensa de los débiles, pobres y oprimidos.

Hay que recordar que el propio Stalin se encargó de que los darwinistas soviéticos acabaran sus días en el Gulag y que científicos izquierdistas como Gould, Lewontin, Rose y otros no tuvieron empacho en escarnecer a colegas suyos como E.O. Wilson, por el pecado de defender la existencia de una naturaleza humana desde postulados evolucionistas. Así, reivindicando tal condición, Singer liberaría a la izquierda de la carcunda marxista, advirtiendo a los iluminados de que no es posible pasar por encima del ser humano para transformar la sociedad. En lo sucesivo, la izquierda darwinista, según Singer, debería abstenerse de, por supuesto, negar la existencia de dicha naturaleza y de suponerla infinitamente maleable; lo que, en consecuencia, supone abandonar la idea de que todos los conflictos terminarán mediante la revolución o una mejor (y progresista) educación o de que todas las desigualdades son producto de la discriminación y de la opresión.

Pero, entonces, ¿qué queda de la izquierda? La cooperación. La solidaridad. La esperanza de que en el largo plazo nuestra razón "pueda llevarnos más allá de las limitaciones darwinianas convencionales sobre el grado de altruismo que una sociedad puede fomentar". En el tablero de las ideologías la izquierda de Singer se enroca; su darwinismo es oportunista, espera el momento para recuperar fines más ambiciosos. Volver a lo de siempre, tal vez al horror profiláctico de un Mundo Feliz o al que imaginara Houellebecq en Las partículas elementales, un mundo confiado al Gobierno y a la ciencia. Singer:

Por primera vez desde que la vida emergió de la sopa primitiva, hay seres que comprenden cómo han llegado a ser lo que son. Para aquellos que temen sumar el poder del Gobierno y el del estamento científico, esto puede parecer más un peligro que una fuente de libertad. En un futuro distante que apenas podemos vislumbrar, esto puede ser el prerrequisito para una nueva clase de libertad.

Como nos recuerda Larry Arnhart, antes que Singer, un anarquista, Bakunin, advirtió de que la marxista dictadura del proletariado se convertiría en un gobierno despótico, afirmando que quien lo dudara (Marx, por supuesto) desconocía la naturaleza humana.

Precisamente Arnhart ha publicado un extenso artículo en el que desarrolla un marco teórico para una ciencia biopolítica, esto es, una ciencia para el estudio de animales políticos. Como resume Eduardo Robredo en La Revolución Naturalista:

Arnhart propone una metodología pluralista; la historia política evolucionista debe envolver la historia natural [de las especies], la historia cultural [del grupo] y la historia individual [de quienes conforman dicho grupo]. Éste esquema serviría para intentar explicar la historia de la Proclamación de la Emancipación, incluyendo en este caso la historia de la cooperación natural de la especie humana, la historia cultural de la esclavitud en Norteamérica, y la historia individual de Lincoln.

"Si queremos comprender la naturaleza humana de la política", nos dice Arnhart, "debemos entender la unidad de los universales políticos, la diversidad de las culturas políticas y la individualidad de los juicios políticos", tres niveles de estudio que es posible identificar en el comportamiento (político) del ser humano.

Creo que el trabajo de Arnhart ofrece una buena oportunidad para elaborar una defensa del Estado mínimo, una forma de organización social más cercana al anarcocapitalismo que al moderno Estado del Bienestar. Es necesario que, al igual que hizo Singer con la izquierda, se exponga la forma en que el liberalismo del siglo XXI es, de hecho, "compatible" con la naturaleza humana. El socialismo, la izquierda, no es ni será un estrategia evolutiva estable. El liberalismo puede serlo.

 

Opinión de los lectores

Eduardo

Bueno, se podrá decir que el planteamiento de Arnhart está lejos del "estado del bienestar" o del socialismo....pero que está "cerca" (o "más cerca") del anarcocapitalismo es una concesión fuera de lugar. De hecho, Arnhart ha criticado explícitamente el planteaminto del "anarquismo utópico" de Rothbard o Spencer, que considera incompatibles con su biopolítica darwiniana. En fín, no se puede estar de ninguna manera "cerca" del anarquismo de mercado cuando se hace una defensa tan nítida y poco acomplejada del estado.

Bastiat

Después de leer los comentarios habidos en el blog de Eduardo, pero sobre todo en los seis puntos de la biopolítica Darviniana, lo que me pregunto es lo siguiente: ¿se trata de averiguar cómo funciona el hecho social de la política para dominar al grupo o por el contrario se trata de buscar una base científica para apuntalar una determinada teoría política como es tu caso?

Evidentemente la primera parte de la pregunta tiene sentido porque en el momento en el que se pudiera secuenciar de manera fidedigna la toma de decisiones políticas de todo grupo humano se puede tener un instrumento terrible para el dominio del mismo y conseguir de esa manera la dictadura perfecta. Eso si, al modo de “Un Mundo Feliz”, en el cual sólo unos cuantos serían conscientes de lo que representa tal grado de dominio y eso gracias a que pertenece a una clase ilustrada, la propia clase dirigente, que libre de las ataduras biopsicológicas impuestas a los demás en su desarrollo fetal dentro del bote, tenía la capacidad innata de preguntarse aquello tan humano y tan desconcertante del de dónde vengo o el a dónde voy.

Pero si lo que se pretende es encontrar justificación científica a una determinada teoría política, en este caso la defensa del Estado mínimo, creo a mi entender que estamos haciendo un pan con dos tortas. No porque no crea yo en el Estado mínimo, sino porque la justificación científica del mismo es imposible de comprobar salvo que se logre establecer el mímico común a toda teoría política como es el que dicha teoría sea abrazada por el mayor numero de personas dentro de un grupo capaces de imponer sus teorías al mismo. Y no hemos de olvidar que dicha teoría implica el que el Estado esté continuamente vigilado en sus funciones mínimas para que no crezca y acabe por devorar a los miembros de esa sociedad por muy minarquistas que fuera en el momento de implantarla.

Es decir el hecho político depende, no puede ser científico pues, del hecho humano. Otra cosa es que se oriente y surjan distintas teorías políticas que tengan mas calado dentro de la sociedad y logren imponerse a las demás… con lo cual, si se pretende encontrar el mecanismo adecuado para ganarse las mentes de la mayoría, estamos en la primera parte de la pregunta.

Por tanto, si se me permite, estamos ante un pequeño lío que se podrían resumir en o conseguimos elaborar un programa político adecuado para limitar al estado, en el caso de los que pensemos en el Estado mínimo, o de hecho cualquier teoría política, o simplemente estaremos haciendo dibujos en el agua.

Pero realmente son las dos cosas al mismo tiempo… no?

Francisco

No obstante lo anterior, don Antonio, me falta saber cual es la concepción, y definición, de naturaleza humana que tiene el liberalismo o que el liberalismo debiera adoptar.

Antonio

Eduardo,
No digo que Arnhart defienda una cosa o la otra. Sé que no simpatiza con lo anarco, se hace evidente en cualquiera de sus libros o en este mismo ensayo. Sin embargo no creo que le resulte antipática la república que pretendieron los Padres Fundadores, que no era anarquista desde luego, pero que no tenía por que conducir necesariamente a Lincoln (ay) o a Roosevelt ... un éxito escaso, ciertamente, pero esperanzador (por cierto que yo digo que es una oportunidad para elaborar una defensa del estado mínimo no del anarcocap, ni mucho menos afirmo que esa fuera la voluntad de Arnhart) Tampoco pretendo, Bastiat, justificar una doctriana apelando a la biología, a la biopolítica, si no plantear que, al contrario de lo que algunos asumen para descalificar al liberalismo que defiende la reducción del estado, este (el liberalismo) no es incompatible con la naturaleza humana. En fin, volar moviendo los brazos es socialismo, la aeronáutica liberalismo. Valga la metáfora. Al fin y al cabo la libertad es una invención reciente que, probablemente se alumbró, siguiendo el hilo que lanza el ensayó, al calor de la tensión que se da entre nuestro rechazo a ser dominados y debilidad por la dominación ... en fin. Se trata de un marco y mi idea no pretende ser ni original ni la hipótesis de Rienmman de la politología, je, ni yo quien la cierre.

Isidoro

La mención al anarcocapitalismo, como señala Eduardo Robredo, es forzada: ya basta de ese platonismo descarado de que debe tenderse a la anarquía. Y es que si la anarquía es imposible y además nefasta debe condenarse y no tratar de llegar a ella.

Por otra parte el liberalismo si aspira a ser digno de tal nombre debe adoptar para sus prescripciones la concepción de la naturaleza humana que determine la ciencia. Tal concepción, obviamente, descarta el anarcocapitalismo por entero y claramente deja en mal lugar al socialismo y sus promesas. El anarquismo que se propugna generalmente en esta página, sin embargo, echa mano de una naturaleza humana a la carta en la que el ser humano sería algo así como bueno por naturaleza.

Bastiat

Hombre... Antonio... yo no he dicho tal cosa.

Lo que digo es que estando de acuerdo en el fondo, en lo que creo que es el fondo de lo que quieres decir, es que aceptando que el minarquismo es la forma en la que se puede desarrollar un auténtico darwinismo político, ya que en el máximo de libertad se puede optar por las distintas formas organizativas dentro de los grupos humanos, lo cierto es que para que eso ocurra, para poder llegar a una situación minarquista hay que lograr que una gran mayoría de ciudadanos, de miembros de un grupo humano, esté dispuesta a defender dicha forma de organización.

Pero al mismo tiempo digo que para que eso perdure hay que tener una actitud vigilante, impositiva incluso, paar evitar que tal situación revierta en un crecimiento del Estado que acabe con el ideal que ha dado a luz a dicho entorno de máxima libertad y por tanto, de progreso evolutivo de la sociedad, ya que, por definición, hay que limitar el principal elemento distorsinador de dicho entorno como es el Estado.

¿Si se da eso estaríamos realmente en un entorno darwinista?

Ciertamente creo que no puesto que hay formas de organización que hay que... directamente... prohibir... paradójicamente.

Por tanto, todo queda reducido al devenir diario de la mayoría conforme a se acepten unos u otros criterios, a uno u otro ideario. Es decir, todo lo que podamos pensar siempre queda reducido al devenir de la mayoría.

Eso sé que no nos gusta, que no gusta al liberal y, sobre todo, al anarcocapitalista, pero para lograr un verdadero anarcocapitalismo hay que lograr definir qué es y el cómo se organiza una sociedad en la que no se pueda imponer a otro un parecer mayoritario. Si en ese parecer mayoritario está el poder, por ejemplo, actuar en defensa de un agredido sin media contrato estaríamos aceptando que hay un acuerdo, un consenso, que se puede imponer a todos independientemente de los contratos o situaciones particulares que se puedan dar entre distintos ciudadanos. De igual manera si se da una situación anarquista se tiene que entender que cualquier grupo humano puede optar por tener normas internas que discrepen de las de la mayoría incluso poniendo en duda la propia existencia del entorno anarquista. Se podría en ese entorno distinto al mayoritario, sin posibilidad de intervención por parte legítima de nadie, el agredir, explotar o vejar a negros o mujeres. Eso conllevaría no sólo la fractura de hecho del ideario mayoritario sino que provocaría la división territorial de ese espacio que anteriormente se llamaría, por ejemplo, nación Ancap. Es decir, se llegaría a la disolución del ideario anarquista por definición propia de anarquía.

¿A dónde quiero llegar con ello? A que la ciencia no va a legitimar ninguna forma de gobierno o de organización política y social. Lo que la va a legitimar es que sea mayoritariamente aceptada dentro de un grupo humano. El darwinismo es una idea bonita pero igual de ilusoria respeto a la realidad de los grupos sociales si no tiene en cuenta que la sociedad es la suma de todas y cada una de las voluntades individuales. Y si alguna forma o ideario político lograra encontrar la forma de dominar a una sociedad de manera científica no sería mas que otra forma mas de dictadura.

Hector1564

Recomiendo la lectura del último post de Larry Arnahrt y como contrarreplica las réplicas que le han hecho a su paper (algunas ya esbozadas aquí).

A reseñar especialmente la contrarréplica a Richard:

(...)Because moral and political life is so irreducibly complex, it cannot be fully explained in its historical particularity through simplified scientific models(...)

Por tanto nadie habla de ingeniería social ni de modelos con los que diseñar de forma trivial políticas.

Aqui más y mejor:

http://darwinianconservatism.blogspot.com/2008/09/responses-to-dan-smail-and-richard.html

Marcelo J F

Bastiat: no se trata de buscar legitimidad (eso no concierne al método científico), sino de apelar al método científico para establecer si tal o cual forma de organización es o no factible, si puede o no perdurar y prosperar.
La democracia también fue hipótesis, alguna vez.

Francisco

Sigo sin respuesta. A saber: ¿Qué es el hombre para el liberalismo?

Por un lado se dice que el liberalismo tiene la concepción de naturaleza humana que la ciencia adopte. Eso es "olvidar", de forma artera, que la política es una ciencia, y un arte.

La voluntad general no legitima nada, y menos científicamente. ¿Qué tal si sometemos a referendum, v.g, el principio de incertidumbre de Heissenberg?

El ser humano como ser trascendente, creatura portador de un alma inmortal; el principio de subsidiariedad; los cuerpos intermedios como control del poder político que evita el absolutismo; y una moral objetiva que rompe el positivismo leguleyo es lo que algunos mal llaman anarcocapitalismo; eso no es más que el régimen de Cristiandad que fue aniquilado por los principios liberales que tras bellas palabras están vacíos de contenido.

Antonio

Francisco (perdona pero he tenido poco tiempo)
Respecto a la naturaleza humana, la de Paco Capella me parece una buena definición y a ella te remito (http://intelib.com/Naturaleza_humana.htm)
No digo que el liberalismo tenga que adoptar la concepción de la naturaleza humana que dicte la ciencia. Al menos no en los términos en los que ésta lo trata.. Además, de qué ciencia estamos hablando. Porque desde el punto de vista de la química su concepción del hombre no resulta muy estimulante, no al menos para hablar de según que asunto.
Lo que no puede permitirse el liberalismo es dar la espalda a la naturaleza humana, tal y como hace el marxismo, por ejemplo, y pretender que todos somos ovejas, dóciles y blanditas o en cualquier caso sacrificables.
Planteas temas interesantes, introduciendo referencias a la Quadragesimo Anno (entiendo que comentario sobre la subsidiariedad tiene más que ver con la doctrina social de la Iglesia que con Proudhom ...), positivismo, etc ... pero creo que tus críticas al liberalismo tienen sobre todo que ver con su defensa del individuo, del individualismo y con su florecimiento que va de la mano con la revolución industrial.

(Bastiat, luego contesto)

Francisco

Gracias, don Antonio. La definición de Capella me parece buena, si estuviéramos en el siglo V antes de Cristo o quisiéramos emular a Descartes y partir de una tábula rasa de conocimiento. En toda la definición me falta el componente anímico y la definición clásica de las pontencias del alma: entendimiento, memoria y voluntad. Desalmar al hombre es desposeerlo de su naturaleza, no sólo individual, sino social y, por tanto, política.
La ciencia política es per se, y su patrón superior es la teología, no las otras ciencias del saber humano. No podemos renuncir a nuestro patrón cultural, que en definitiva, es lo que hacemos al seguir obviando la metafísica. Para mí deberíamos centrar la discusión (en sentido sajón de discusión) en dos frentes bien definidos. Por un lado el punto de vista del filósofo político (especulativo en cuanto al fin general): Puramente especulativo y abstracto (mejor gobierno simpliciter); especulativo en cuanto al modo (el mejor régimen per se); práctico en cuanto al modo (el régimen ideal y el menos malo).

Por otro lado el punto de vista del legislador (puramente práctico y particular): El mejor régimen ad hoc (para determinada nación); el régimen mejor posible de hecho para esa nación.

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