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Portada - Comentarios - La economía liberal en la universidad: E pur è buona

16/09/2008 - María Blanco

La economía liberal en la universidad: E pur è buona

Corría el año 1844, cuando el Comité Mimerel propuso destituir a los profesores de Economía Política y suspender sus cátedras en Francia. Mimerel era un empresario textil, líder de la patronal de entonces y un intervencionista converso. Defendió la libertad comercial hasta que se dio cuenta de que su negocio era más próspero al amparo del paraguas proteccionista, a golpe de privilegio, y por solidaridad decidió que toda la industria francesa debía ser protegida como medio de aumentar su "riqueza" (al menos la aparente). Una de sus batallas fue la mantenida contra los profesores liberales de su país Jean-Baptiste Say, Blanqui, Rossi y Garnier, quienes defendían el librecambio contra viento y marea.

Como no podía ser menos, uno de los activistas defensores del mantenimiento de las cátedras de Economía Política fue Frédéric Bastiat, en concreto, en su artículo Guerre aux chaires d’économie politique (Guerra a las cátedras de Economía Política). En esta publicación, cargada del sarcasmo acostumbrado, Bastiat ofrece una serie de supuestos argumentos de los proteccionistas para acabar con la enseñanza de la economía en Francia excepto si se adoctrinaba a los universitarios en la "santa" doctrina intervencionista.

Explica Bastiat emulando a sus oponentes cómo los hombres estamos dotados de una tendencia a vivir de los demás y despojar al prójimo de sus bienes y su trabajo, y que los tres principales medios para conseguirlo han sido la guerra, la esclavitud y, finalmente, la protección. Por tanto es una locura acabar con estas tres instituciones, y luchar contra ellas ha traído más mal que bien. Pero de todas ellas, la alternativa de la protección es la mejor, entre otras cosas porque el nombre confunde, esconde lo pernicioso de esa práctica.

Se pregunta (siempre sarcásticamente, como si fuera miembro del Comité Mimerel), para qué sirven los sabios sino para "hacer" ciencia, y en consecuencia, qué impide a los científicos inventar una teoría económica a medida para ellos, los proteccionistas. Y sugiere que los economistas liberales se arrodillen como hizo Galileo, y declaren públicamente que la libertad no vale nada, aunque al levantarse murmuren E pur è buona.

Y, dado que se define la economía como la ciencia que enseña al trabajador a conservar lo que le pertenece, lo mejor sería proscribir y eliminar las cátedras de economía que aún subsistan, para evitar las funestas consecuencias de la libertad comercial.

Leyendo estos párrafos, con la inauguración del curso académico a la vuelta de la esquina, no puedo evitar traer a nuestros días las reflexiones de Bastiat y preguntarme cuál es el estado de nuestra enseñanza universitaria de economía. No será una sorpresa para nadie si digo que está como todo lo demás, hecho un desastre.

Lo que enseñamos en las facultades de economía y administración de empresas son básicamente teorías keynesianas obsoletas y un poco de monetarismo para tener algo que haga de diana. Se enseña la justificación económica de la socialdemocracia, y las maravillas del Estado del Bienestar. Como en los cómics de Astérix hay un pequeño grupito que se resiste, a pesar de ser bastante heterogéneo, y que se centra en explicar por qué las teorías keynesianas son una falacia, por qué la Escuela de Salamanca es tan rica, por qué la Escuela Austriaca de Economía a pesar de ser heterodoxia ofrece mucho más que las demás escuelas a la ciencia económica, y qué explica que la libertad económica es el único camino para salir de la pobreza de manera sólida (no con "tiritas" de quita y pon, como son las medidas estatales).

Pero, en general, y desde los manuales infectos de Economía de Bachillerato, lo que se enseña es lo que defendía el Comité Mimerel, las ideas que denostaba Bastiat y que tanto daño han hecho en el pasado siglo XX. No es de extrañar que ante la crisis actual, la solución keynesiana es la que a muchos estudiantes les parece "la natural", a pesar de ser al revés, como Juan Ramón Rallo y otros autores se empeñan en seguir demostrando. Ni es sorprendente que en la remodelación de los planes de estudios que se implementará en pocos años, el tufillo político cuente mucho más que la racionalidad. Efectivamente se puede hacer una pseudo-ciencia a medida del político, de cualquier político. Se puede demostrar "científicamente" que el Sol gira alrededor de la Tierra, y no al revés, y que si inyectas dinero en la economía la gente tiene más para gastar y la economía "mejora". Se ha olvidado eso de que la economía enseña al trabajador a conservar o a hacer lo que quiera con lo que le pertenece, hemos delegado la capacidad de decidir sobre lo individual en unos gobernantes que han dinamitado el sistema educativo para ganar votantes. El precio es la poca calidad del trabajador del mañana, la inmadurez de la población adulta del futuro, y la degradación a que nos conduce esta ciudadanía en actitud permanente de brazos caídos.

Si Bastiat levantara la cabeza...

 

Opinión de los lectores

Daniel Ballesteros

María, ¿qué se puede decir al respecto? Ayer presenté mi trabajo de investigación en la Universidad de Oviedo. Al parecer Huerta tendrá que aprender economía neoclásica porque no sabe de lo que habla y los demás nos tendremos que replantear el concepto de socialismo porque estamos equivocados.

Esto son solo algunos exabruptos que cayeron en un clima de extraordinaria agresividad y ordinariez...

Mi experiencia personal muestra que es prácticamente un suicidio luchar contra la inanidad intelectual, el bajísimo nivel cultural y el desconocimiento académico de posturas heterodoxas que hacen posible la asunción del acientífico dogma neoclásico... y es que si luchas contra esto, prácticamente solo (he de reconocer la ayuda de la gente de AcDP y del estímulo que representa Joaquín Santiago), afrontas un aislamiento aún más profundo.

Puedo decir, y es lamentable, que a pesar de obtener un notable, doy prácticamente por finalizada mi trayectoria investigadora en Asturias porque aquí nadie quiere dirigir un austríaco y compartir su destino en el ámbito académico. Probaré suerte fuera, pero lo más desolador de lo acontecido queda dentro de uno mismo.

César

Siempre quedarán las "Rocollosas"... como decía mi versión del Atlas Shrugged de Rand.

Ijon Tichy

Te has debido de equivocar María. "Rallo y otros autores" no existen.

Anteayer escuché en Radio Nacional (de España) a una mandataria sociata (no sé quien era) proclamar que "hasta los economistas más de derechas están de acuerdo en que los males de la crisis actual son fruto de los excesos de libertad de los mercados". Añadiendo que "es importante que esto lo sepa la gente" (en ello están).

Es decir, han ido un paso más allá. No pretenden solo tener razón. Pretenden hacer creer que nadie pone en duda sus milongas. Y gracias a su dominio total de los medios (con excepciones marginales), lo están consiguiendo.

En cualquier caso, gracias por perseverar, lo vuestro supera al famoso Alcoyano...

Francisco d'Anconia

Montañas Rocallosas para ser exactos, César. Ojalá existiera una Quebrada de Galt en la realidad... Gran artículo María.

Ignacio

Te linko, aunque sales muy fea en esa foto

María Blanco

Daniel, la universidad está tomada por lo peor de la ortodoxia, desde luego. Yo soy de las que opino que el deber moral de un investigador es difundir las ideas que considera correctas. Tal vez no puedas en las aulas (o sí) pero hay que seguir mandando artículos a las revistas ortodoxas,sacando doctorados, teniendo presencia en las universidades... etc.

Ijon Tichy, esa persona no tiene ni idea de economía, como muchos de los que divulgan explicaciones facilonas a las crisis. El caso es que la burra triple de Naomi Klein vende en VIPS y quien sabe más,no vende tanto.

Ignacio es la foto "oficial" del trabajo. Gracias,en cualquier caso.

S. Murcia

Yo tenía pensado empezar unos cursos de doctorado en economía pública pero me he informado sobre el sectarismo intervencionista de algunos profesores y la verdad es que me dan ganas de no matricularme. Incluso he visto alguno de sus libros y su desprecio hacia el liberalismo es absoluto.

Veo muy difícil que pueda defender tesis liberales y tener cierto éxito... Parece que puede ser un camino tortuoso.

El panorama está complicado.

Saludos

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