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Comentarios

Portada - Comentarios - Rajoy, el rojo

30/10/2008 - Manuel Llamas

Rajoy, el rojo

España se enfrenta a la mayor crisis económica de los últimos 40 años. La destrucción de empleo, el creciente desequilibrio presupuestario y la intensa recesión económica acaban de dar comienzo y, por desgracia, contamos con un Gobierno que, además de mirar para otro lado, amenaza con subir los impuestos y disparar la deuda pública. Sin embargo, lo más preocupante es que carecemos de una oposición capacitada para afrontar el duro ajuste que sufrirán millones de españoles.

Resulta sorprendente y, sobre todo, triste, observar la escasa capacidad que muestra el Partido Popular a la hora de proponer alternativas realmente eficaces para atenuar los efectos de la crisis que se nos viene encima. Es indudable la desconfianza que inspira a todo liberal un Gobierno socialista al frente de una situación de estas características. Pero lo peor es que, hoy por hoy, no existe una alternativa real con el suficiente arrojo y valentía como para liderar desde el ámbito político los grandes retos y desafíos a los que se tendrá que enfrentar la economía nacional durante los próximos años.

Por citar tan sólo algunos ejemplos, España es uno de los países más vulnerables a la restricción de crédito internacional (credit crunch). Además, la banca del país y, sobre todo, las cajas de ahorro, precisarán recapitalizar sus balances conforme vaya aumentando la morosidad hasta niveles récord, debido a la elevada exposición de sus balances al desplome de la burbuja inmobiliaria. Por si ello fuera poco, nuestro mercado laboral es uno de los más rígidos del planeta, con lo que el incremento del paro está asegurado a medio plazo.

Nuestra alta necesidad de financiación exterior (déficit por cuenta corriente) y la escasa productividad e innovación propia de nuestra estructura productiva, junto al elevadísimo endeudamiento de empresas, familias, y ahora también Administraciones Públicas, colocan a España en una posición mucho más delicada que otros países de nuestro entorno.

Pese a ello, las medidas propuestas por el principal partido de la oposición, la formación de "centro reformista" que lidera Mariano Rajoy, no arrojan ninguna esperanza en cuanto a la aprobación de las reformas estructurales que, con gran urgencia, precisaría la economía del país para evitar, en la medida de lo posible, la sangría que está a punto de acontecer. Y es que, España, al igual que Estados Unidos, corre el riesgo de sufrir, no sólo una dura y prolongada recesión (al menos 12 meses, con tasas de crecimiento negativas), sino un largo estancamiento económico al estilo de Japón. Es decir, 10 años con avances del PIB próximos a cero.

¿Y qué hace el PP mientras tanto? Criticar la gestión del Gobierno, lo cual nunca está de más, pero ¿dónde está la alternativa? El PP acaba de proponer como medida estrella limitar el aumento del gasto público a poco más del 1,4% del PIB en los Presupuestos Generales del Estado para 2009. Un ahorro próximo a los 2.000 millones de euros respecto al proyecto presentado por el ministro Solbes.

En un momento en el que los distintos gobiernos aplican inmensos rescates financieros e industriales de cientos de miles de millones de euros a cargo de los bolsillos de los contribuyentes, un ahorro presupuestario de 2.000 millones para las arcas públicas resulta, como mínimo, irrisorio, por no decir vergonzoso. Ni una palabra sobre la acuciante necesidad de reformar el mercado laboral para proceder a su total y completa liberalización, ni una reforma sustancial de la política fiscal con el fin de atraer capital extranjero y facilitar la creación de empresas y, por supuesto, no apostar en voz alta por la energía nuclear con el fin de reducir nuestra elevada dependencia energética.

Aunque eso sí. Ni una sola crítica oficial al paradigma del cambio climático no vaya a ser que los populares pierdan algún voto entre sus amplias filas ecologistas, ¿verdad? Siempre he considerado que en tiempos de crisis, como el actual, también surgen importantes oportunidades, no sólo a nivel económico sino también político. Pero el PP parece no enterarse, y prefiere esconderse bajo el abrigo de lo políticamente correcto.

Desde mi punto de vista, el inicio del fin del PP, tuvo lugar cuando el Gobierno de José María Aznar decidió dar marcha atrás al denominado decretazo que, lejos de cumplir los ideales puramente liberales, al menos apostaba por flexibilizar el pétreo ámbito laboral español.

Ha llegado, pues, el momento de posicionarse con claridad. Resulta más necesario que nunca apostar firmemente, y con convicción (cosa de lo que carecen los líderes populares debido a sus profundos complejos ideológicos), por la energía nuclear, la liberalización total del mercado de trabajo, una reducción histórica y sin precedentes a nivel fiscal (similar a la de Irlanda, aunque sería necesario ir más allá), una drástica disminución del gasto público mediante la privatización de la mayoría de los servicios (incluyendo la educación y la Seguridad Social), entre otras muchas medidas, como la liberalización del suelo y las reformas penales necesarias para garantizar la propiedad privada.

Por supuesto, nada de esto va a ocurrir. Es triste, puesto que asistimos a una nueva oleada de intervencionismo y proteccionismo económico que, en gran medida, amenaza con recuperar estructuras propias de un pasado oscuro y tenebroso, propio de bloques puramente socialistas. Por ello, apostar hoy en día más que nunca por el libre mercado, e, incluso, por qué no, por la instauración de un paraíso fiscal en la Península, dotaría a nuestro país de una ventaja competitiva respecto al ámbito internacional única en la historia de nuestra joven democracia. Sin embargo, mientras Rajoy, el centrista rojo, lidere la oposición, España seguirá careciendo de una alternativa política real capaz de facilitar la vida a los ciudadanos y la actividad económica a las empresas de este país.

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

Felicitaciones Manuel, un artículo valiente, serio y libertario. Los amantes de la libertad conocemos las consecuencias de las leyes económicas deducidas a priori, pero los amantes del Estado son los que nos mandan hoy y por desgracia tendremos que apechugar todos con sus decisiones aunque ni siquiera ellos saben el alcance de las mismas.

Bastiat

No puedo estar más de acuerdo con este comentario.

Pero no hemos de olvidar que para que lo que denuncias pueda ser llevado a cabo no hay más remedio que insistir en la formación de un partido verdaderamente liberal. Entiendo, llevo mucho tiempo entendiéndolo, que los liberales casan mal con una estructura de partido rígida. Sería algo así como pretender ser luz y sombra a la vez, pero no podemos olvidar la realidad actual que está constituida en la existencia de un Estado democrático, con todas las rémoras que queramos sacar a relucir, por el que los ciudadanos libremente eligen a quienes nos gobiernan y son los que imponen las acciones a llevar a cabo tanto para la creación de la burbuja como para su solución. Dentro del espectro político, nadie defiende de manera clara y contundente el ideario liberal.

Quienes critican la formación de un partido liberal claman contra la idea porque sería como pasar a formar parte del entramado sociopolíticomafiosocoactivo que representa la actual estructura estatal. Pero sinceramente, y aunque en alguna medida puedo estar de acuerdo con ese temor, no hay alternativa posible si queremos que mediante la libertad, y no mediante la tragedia o la imposición, más contradictorio aún, el pueblo elija liberalismo en vez de mas y mas socialismo cada día. Si no entendemos que para que la libertad avance hemos de participar en el mercado de las ideas políticas que se celebra cada cuatro años no entenderemos que no hay otra manera de avanzar.

Por tanto la hacer un pequeño esfuerzo en el diseño de un programa político en una estructura de partido e, incluso, en una estructura administrativa y territorial alternativa a la actual, sería necesario para empezar a andar hacia esa alternativa liberal. Una alternativa liberal que ni tiene porqué estructurarse dentro de un programa político meramente posibilista encaminado a la rápida obtención del poder, lo que nos haría dejarnos demasiados pelos en la gatera, ni participar de manera inequívocamente antisistema. El liberal ni es antisistema ni es posibilista, el liberal debe ser ante todo realista sin olvidar su propia utopía. Es decir, la acción de un parido político liberal, a mi entender, debería ir encaminada tanto a denunciar las incongruencias e incumplimientos de los programas de los partidos políticos llamados “de gobierno” como el denunciar todas y cada una de las medias que limitan la libertad de los ciudadanos y las empresas y como consecuencia el tratar de hacer propuestas lo más realistas posibles para que los ciudadanos puedan comparar lo que significa mas y mas estado y lo que significa avanzar en la libertad. Si gracias a ello los ciudadnos nos dieran su confianza como para formar gobierno entonces sería el momento de las reformas. Entonces sí avanzaríamos en el liberalismo.

Para terminar no puedo mas que alegrarme de que nos vayamos dando cuenta de la incongruencia que supone el intentar animar al PP a que busque políticas liberales como el que a consecuencia de ello se asuma la participación política como forma de avanzar hacia mas y mas libertad.

Javier

Un partido liberal como propone Bastiat, que por cierto alguno me suena haber visto en las papeletas esas raras que hay en los colegios electorales, sería tumbado en media hora con la gran mayoría de la ciudadanía inmersa en el pensamiento único, puesto que incluso una gran parte de los votantes del PP lo son por consideraciones ajenas a las posiciones económicas teóricamente más liberales de este partido. Vamos, que no hay 10M de liberales en España ni soñando.
Hace falta una pedagogía social para aprovechar precisamente que los partidos mayoritarios se venden rapidamente a las ideas que puedan calar en la población, y los votantes vayan demandando.
Capítulos como "desarrollo sostenible", "inversión en I+D+I", "construcción de tropecientas VPO", son ejemplo de políticas (por llamarles de alguna forma) a las que todos los partidos se apuntan porque la masa votante lo percibe como bueno. Pero "privatizar!!!" es malo malísimo, los que lo propongan abiertamente no pueden ser sino ambiciosos especuladores que quieren forrarse a costa de la "clase trabajadora". Pepe Blanco lo tendría "a huevo".
En definitiva, que si poco a poco la gente se persuade de las bondades de la flexibilidad laboral, privatización de servicios, reducción fiscal, etc.. no hará falta ni crear partidos, los que hay se apuntarán al carro!
De todas formas, supongo que habrá que esperar algunas generaciones más para ello.

pombal

de acuerdo con el articulo, y con los comentarios posteriores.... no obstante es curioso observar como a traves de la historia democratica siempre. repito siempre el gobierno es optimista, la oposicion es pesimista, el gobierno todo lo ve bien... bastante bien... muy bien......la oposicion lo ve todo mal muy mal fatal... ecatombe... desastre... y casi en todo, lo economico lo social, el futuro fatal........ por que que sera que aunque el mudo mejora lo unico que no mejora es nuestra vision del mundo ?

Bastiat

Javier dices: “Hace falta una pedagogía social para aprovechar precisamente que los partidos mayoritarios se venden rapidamente a las ideas que puedan calar en la población, y los votantes vayan demandando.”

Con todo lo que dices estoy bastante de acuerdo pero respecto a lo que destaco mi pregunta es: ¿quién va a hacer esa pedagogía? ¿Por qué medios? ¿Cómo se verían reflejados los resultados en la realidad democrática?

La gente del IJM hace una labor estupenda, y yo les animo a seguir adelante. Ciertamente si leemos algún comunicado o algún ideario de los muchos partidos que se apellidan liberal es para echarse a temblar. Igualmente en el PP liberales hay cuatro y algunos de ellos con sospechas…

La cuestión al final es… o nos dedicamos a ir puerta a puerta como si fuéramos testigos de Jehová o nos resignamos a no ser nada. Bueno, nada nada no, unos estupendos críticos del sistema, unos discutidores y debatientes alucinantes y con unos argumentos... que qué argumentos¡¡¡¡

Eso sí. Lo mismo con esta debacle económica, logramos una debacle social y los ciudadanos gracias a nuestra labor pedagógica en la red que leen cuatro se levantan un día y dicen…: Seamos liberales… ala.

Soñar es gratis.

javier castuera

Si se mantiene una visión de la estrutura politica como la existente, la critica a la inactividad del PP no tiene sentido alguno. Los partidos politicos, que son estatales , no puden estar, aunque lo aparenten, fuera de la intención ultima del regimen, que no es otra que mantener ese regimen. Si en cambio, observaramos una estrutura politica en la que los partidos politicos surgen de la sociedad civil y estarían en el parlamento para la defensa de los intereses de los votantes que los eligieron y responderian directamente ante ellos. De forma que desde ese planteamiento solo hay una lectura y desde luego no es la que haces de cuestionarte por qué el PP no actúa como debiera. El PP, como partido estatal sigue las consignas marcadas por la oligarquia politico monarquica y esa es la realidad. habria que ir dandole a entender a la ciudadania que ese regimen politico no es una democracia. Claro en ese caso tu forma de exponer debería cambiar completamente. Un saludo.

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