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Comentarios

Portada - Comentarios - Crisis, pensamiento económico y futuro

31/10/2008 - Ángel Martín Oro

Crisis, pensamiento económico y futuro

 

La historia del pensamiento económico se reescribe en cada generación.
Mark Blaug en Teoría Económica en Retrospección

 

La crisis económica actual, además de todo el daño que está causando y va a causar irremediablemente, está dando muchísimo que hablar, generando divisiones y debates muy interesantes entre distintas corrientes teóricas del pensamiento económico, surgiendo, como consecuencia, muy diferentes recetas para suavizar o solucionar la presente situación.

Es muy probable que estemos en un momento histórico muy importante en lo que se refiere a la batalla de las ideas en el mundo económico, donde varios paradigmas teóricos compiten entre sí. Tal y como sucediera en la década de los 30 con las discusiones acerca de las causas de la Gran Depresión y las medidas para salir de ella entre, principalmente las de Keynes y Hayek, podemos estar en un momento crítico para el futuro del pensamiento económico.

En aquella ocasión fueron las ideas de Keynes las que ganaron el debate sobre las del austriaco, independientemente de quién tuviera razón. Esto pudo producirse por varias razones. En primer lugar, en esos años de aguda crisis lo más probable es que la gente prefiriera oír la visión de Keynes, que ofrecía soluciones fáciles y mágicas a corto plazo (un fantástico ejemplo de medidas a las que Hazlitt dedicó su lección) frente a un Hayek que sonaba muy pesimista. En segundo lugar podríamos considerar la posible falta de astucia a la hora de vender sus ideas tanto al público como en el mismo debate contra Keynes, además de la incomprensión y falta de claridad que podía despertar en sus colegas, causadas no solo por la dificultad de sus obras sino también por la ignorancia de éstos hacia la teoría del capital austriaca, punto fundamental que faltaba en Keynes y, dicho sea de paso, en los economistas mainstream actuales. En tercer lugar, las propuestas del británico daban manga ancha a los aspirantes a planificadores para llevar a cabo sus experimentos sociales. No en vano, Keynes llegó a escribir que su teoría general "se adaptaría con más facilidad a las condiciones que se dan en un estado totalitario que [...] bajo condiciones de libre competencia y laissez-faire".

En el contexto actual, y siendo simplistas, podríamos clasificar las explicaciones teóricas acerca de la crisis en dos grandes grupos: los que creen, como Samuelson, que ha sido causada por el laissez-faire yanki y su simpatía hacia la desregulación bancaria y financiera (algo difícil de creer si se tiene en cuenta que EE.UU. está a años luz de algo parecido al laissez-faire) y los que piensan que ha sido todo lo contrario, es decir, causada por el intervencionismo en varias de sus manifestaciones.

Los primeros llaman a enterrar definitivamente el legado de liberales como Friedman y Hayek (fue Samuelson quien los puso en el mismo saco) y a introducir mayores regulaciones, mayor poder a autoridades públicas para supervisar, poner coto a la avaricia de los inversores y asegurar la transparencia del sistema financiero. En el plano más geopolítico, se hacen llamamientos a realizar planes de acción coordinados entre América, Europa y Asia. Dicho de otra manera, estamos vislumbrando peligrosamente los próximos pasos de gigante hacia un mayor poder estatal, quizás (aunque pueda sonar algo conspiranoico) poniendo unos cimientos más del futuro Gobierno mundial que algunos desean.

Esto último concuerda perfectamente con la teoría del Ratchet Effect de Robert Higgs, que se podría resumir en que las crisis, ya sean depresiones económicas como especialmente guerras, son el mejor aliado del crecimiento del Gobierno, tanto en su tamaño como en su alcance, debido a la gran capacidad de los gobernantes de aprovechar al máximo la la docilidad, el miedo y la incertidumbre de los ciudadanos en situaciones de crisis, prometiéndoles la falsa seguridad que ofrece el Estado a cambio de su libertad. Sin embargo, esto último no se suele mencionar y la alternativa de una mayor planificación se plantea como la única: "¡Tenemos que hacer algo!", claman los socialistas de medio mundo.

Muchas de las propuestas de los intervencionistas dan miedo. Pero el que nos adentremos unos grandes pasos más en el camino de servidumbre no es inevitable. Las crisis también pueden ser, aunque desgraciadamente pocas veces lo son, propicias para realizar reformas ambiciosas, como lo sería la necesaria reforma del sistema monetario y bancario. O para propiciar las primeras luces de un cambio de paradigma teórico. Y es que el aprender las correctas lecciones de la crisis actual puede tener implicaciones críticas para el futuro desarrollo del pensamiento económico, pero sobre todo y mucho más importante, para el presente y futuro bienestar y libertad de millones de personas, no solo en el mundo desarrollado, sino también en el Tercer Mundo.

Recordemos, para finalizar, las sabias palabras de Mises: "Todo se resuelve por la interpretación y explicación de los hechos, por las ideas y teorías [...] Sólo las ideas pueden vencer a las ideas, y sólo las ideas del Capitalismo y del Liberalismo pueden vencer al Socialismo."

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

Angel gracias por tu magnifico comentario. Mises(como economista), puede por ejemplo mostrar que el control de precios desembocará en una imprevista escasez de la oferta de bienes a los consumidores. ¿Pero como puede saber Mises que los estatistas partidarios del control de precios no desean precisamente esa escasez? Como por ejemplo socialistas que quieran aumentar el estado, igualitaristas que no quieran que los ricos compren más que los pobres, nihilistas que quieran ver la escasez, etc.
Que podría replicar Mises si la mayoría de los ciudadanos, tras haber considerado todas las consecuencias praxeologicas (dañinas para la mayoría) de mas intervención, la citada mayoría opta por un drástico incremento del estatismo, hay que “dejarles hacer”.
En relación a la crisis, ya tienen lo que han buscado con tanto ahínco, no se por que se desesperan si han recibido lo que pedían. El problema es que los que no lo pedíamos también nos toca la crisis. Somos los pelirrojos de Rothbard.

El intercambiador

Apañados estamos si las aceptación de las teorias económicas depende de la solltura comercial de aquellos que los postulan. Hemos llevado el marketing hasta extremos insospechados.

Basicamente creo que el triunfo de Keynes se debió a que su propuesta en general suponía entregar más poder en manos de los políticos y demás stablishment, especialmente la "banca aristocrática".

Al final yo creo que la banca como cualquier otro sector productivo tendrá que asumir sus propias responsabilidades y producir sus propios productos, no limitandose a servir las acuñaciones oficiales. Deberían de comenzar a emitir su propio dinero ya sea basado en oro, plation, coltan o en derechos sobre la luna. Que el público elija cual es el más fiable.

En general los ciudadanos deberíamos de comenzar a darle la espalda al sistema financiero tradicional y montar un escenario alternativo. Propuestas como partizipa que ponen directamente en contacto inversores y emprendedores son el camino a seguir.

Por cierto te colgé un post en mi blog

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