2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Educar en casa

12/11/2008 - Joaquín Santiago Rubio

Educar en casa

Es la alternativa más apropiada para determinado tipo de personas: las que piensan que la educación oficial impartida en los centros que el gobierno controla, es decir, los públicos y los concertados, es adoctrinadora; o mediocre; o uniformadora; o progre; o retro. Educar en casa es la medida más fiel de la capacidad del ser humano para hacerse a sí mismo sin someterse a la propensión monocromática del Estado. No es la única alternativa que desde la confianza en sí mismo  se puede tomar, pero sí es la única que en el estado actual de omnipresencia educativa gubernamental, con acusados rasgos coactivos, se puede tomar.
 
El homeschooling no será nunca una opción mayoritaria. La división del trabajo, fruto de la innata división del conocimiento da como resultado una sociedad abierta y cooperativa en la que la variedad de opciones es poco menos que infinita. Cuando menos, incalculable porque, habida cuenta de la innata creatividad humana, las posibilidades que se ofrecen para educar y ser educado, aprender y ser enseñado, investigar y conocer o inventar medios para ello queda fuera de toda previsión.
 
No obstante, los obstáculos que los gobiernos oponen a que los individuos y  las familias se eduquen son tantos que las posibilidades creativas están severamente limitadas y penalizadas. Hoy día no es posible crear un colegio sin pasar por el aro de la normalización de sus programas. Sólo cabe mantener un grado estimable de independencia si el colegio en cuestión es enteramente privado, no subvencionado. Siendo así las opciones complementarias para definir las creencias o ideas son bastante más altas que en otros centros.
 
Los padres que apuesten por ese tipo de enseñanza, la privada, tienen el mérito de valorar el ideario escogido y la posibilidad de desarrollo coherente en grado suficiente como para pagar por él el precio libre establecido, sabiendo que más cerca de su casa hay centros que ofrecen un  producto educativo a precios cercanos a cero euros. Eso sí, la diferencia de calidad puede, en principio, estar en relación con la de precio. Pero, sea como sea, pagan doblemente la educación. Una vez, por la de sus hijos, haciendo uso bastante eficiente de su dinero. Otra, la de los hijos de los que utilizan el sistema subvencionado o público, por la vía tributaria, de la que no es posible librarse, haciendo un uso improductivo de él.
 
Sucede, empero, que el número de centros enteramente privados es muy pequeño porque la capacidad de ese ámbito de mercado libre está enormemente restringida por el macro-desarrollo del sector gubernamental. La competitividad en el sector verdaderamente privado es mínima y, a pesar de su financiación autónoma, no está exenta de regulación. Los planes de estudio están intervenidos y vigilados y la LOGSE-LOE también les afecta.
 
Es por todo ello que el ámbito de libertad, la acción libre que burle al sistema y huya de sus ineficiencias queda casi exclusivamente en el área de la escuela en casa. Una familia con fuertes convicciones de cualquier tipo, muy probablemente religiosas, o meramente libertarias, o con un ideal científico, o de calidad, sólo puede educar a sus hijos de manera que abran antes éstos un campo de creatividad, descubrimiento del mundo y apertura a áreas vedadas a los "hijos del gobierno" si lo hacen en su casa. No es tan difícil. Puede hacerse. Sólo hay que aprovechar cierto vacío legal de la legislación española y cuidar que lo que enseñan a sus hijos en casa es, al menos, análogo a lo que los currículos oficiales prescriben.
 
Sobre este requisito de nivel no existe problema básicamente, porque unos padres responsables pueden, practicando el homeschooling, sobrepasar el nivel de instrucción de los escolarizados en el sistema estatal sin despeinar al niño o a la niña. Los niveles de aprovechamiento de una educación personalizada como la que ofrece la educación en el hogar son siempre mayores que los de un aula donde las familias han abandonado sus responsabilidades a unos profesores que, si no están perpetuamente cansados de su tarea, están mediatizados por unas exigencias formales y de contenido que alientan la mediocridad.
 
Piénselo y practique el homeschooling. Además de unos hijos abiertos al conocimiento y de ánimo libre, crecerá en usted una sensación sólida de orgullo por su aportación.

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

Joaquín no olvides que el Estado es dueño de nuestros hijos y tienen que asistir obligatoriamente a la escuela. Y además esto lo vendía Leviatán como una meta a conseguir. Menos mal que ya no serán esclavos de la mili obligatoria. Ves una de cal y otra de arena…….

Paco

En educación primaria quizás sería posible. Pero a partir de la ESO ningún adulto tiene conocimientos para abarcar todo el plan de estudios. La idea es muy romántica pero yo no soy tan temerario como creerme con esa capacidad y jugar con el futuro de mis hijos. Además, las aulas no son sólo un lugar para adquirir conocimientos sino también para aprender a convivir aunque en algunos centros esto sea complicado.

Joaquín Santiago

Hola, disculpad la tardanza en responder, si es que la hubo:
1. A Eugenio: En España el secuestro no es absoluto. Hay resquicios legales por donde es posible huir de la educación estatal. Unos 4.000 niños españoles se educan en casa. Hay denuncias vecinales o de los propios colegios (tiempos tenebrosos que aún no terminan) que llegan a hacer detener a los “homeschoolers” por la policía. Cuando los padres demuestran que no están abandonando la enseñanza, reculan. Existe una sentencia del TC que, si bien expresa la primacía de la prestación pública, al hablar de la enseñanza como prestación permite que ésta sea rechazada, omo cualquier otra prestación. Hay presión inquisitorial pero es posible resistirse a ella. Quizá sean restos de lo poco de liberal que le queda al Estado moderno.
2. A Paco. Cierto que es necesario preparación. Hoy por hoy, no obstante, hay una población con suficiente preparación para niveles básicos. Sólo falta el requisito de sacrificar bienes presentes por bienes futuros, es decir, un sueldo o medio de uno de los padres para atender a las criaturas. En el caso de que la preparación de los padres no alcance cierto nivel en cualquiera de las fases del desarrollo del niño, existen asociaciones, cooperativas y recursos con que cubrir el hueco. No planteo que los “hmeschoolers” se queden solos ante el peligro. Creo en carácter cooperativo de la acción humana. Y otra cosa: el homeschooling no es una solución universal. Es la apertura posible de una alternativa al sistema monoestatalizado que nos envuelve. Es más, hay más esperanza en el movimiento de “homeschoolers” que en la reforma política del sistema en línea con su privatización total, con nula intervención estatal. De entre las webs que podéis visitar os ofrezco éstas: http://apoyohs.blogspot.com/, http://www.hazteoir.org/educarencasa/?page_id=5 y http://www.educacionlibre.org/inicimarc.htm.
Un saludo

Juan Miguel

En educación primaria quizás sería posible. Pero a partir de la ESO ningún adulto tiene conocimientos para abarcar todo el plan de estudios. La idea es
muy romántica pero yo no soy tan temerario como creerme con esa capacidad y jugar con el futuro de mis hijos. Además, las aulas no son sólo un lugar para
adquirir conocimientos sino también para aprender a convivir aunque en algunos centros esto sea complicado.
Pero es que, precisamente, en el artículo se está haciendo mención de la primaria, todo el ciclo que va hasta la universidad.
A los críos, antes de llegar a los estudios especializados les han enseñado 4 cosas, y en su mayoría, las han aprendido mal. En realidad no tendría por qué limitarse a la primaria.
La mayoría de los currículae universitarios está mal diseñado, me refiero a lo público, y si se dejara libertad para que los centros privados pudieran establecer las asignaturas que consideren oportunas para cada curso académicos estas lo harían mucho mejor de lo que se hace en la actualidad.
Pero como muy bien se dice en el artículo, todo está encorsetado, restringido por lo que el político de turno establece que debe ser bueno, aunque él luego lleve a sus hijos a lo privado, y casos de socialistas los hay a miles, por no decir que todo político, en realidad, es un socialista en alguna medida.
En cuanto a que en los colegios no sólo se va a aprender conocimientos académicos y que los niños aprenden a socializarse, como broma está bien, pero como argumento es pobrísimo.
Los niños adquieren comportamientos sociales, obviamente, conociendo a otras personas, sean de su edad o no, pero esto no es necesario que sea en colegios públicos ni, incluso, aconsejable. Cuando llevamos a nuestros hijos a los parques, cuando éstos salen a la calle y se integran con otros niños etc etc.
Ese pensamiento demuestra una total invasión de las ideas socialistas en el ámbito privado, y una sumisión a los políticos, que como vemos a diario, son lo peor de la sociedad.

Duane

Es una mala idea, y además hipócrita. Yo también pienso que la educación oficial es todo que usted apunta, pero los beneficios de acudir a una escuela son infinitamente mayores, salvo rarísimas excepciones. Para empezar, es donde los niños se hacen personas, y eso es insustituible. El debate viene ahora que no nos gusta (a mí tampoco) el programa que nos imponen los socialistas, porque dudo mucho de que usted levantara la voz cuando la religión era obligatoria, e incluso transversal en casi todos los colegios, privados o no. Si alguien entonces hubiera querido educar a sus hijos en casa, lo hubiera tachado de raro, hippie, poco civilizado, anacoreta o irresponsable.

César

Duane: reflexiona sobre esto que dices: "Para empezar, es donde los niños se hacen personas, y eso es insustituible."

Suena a revelación divina o a realidad unidimensional. Cierto es que hoy día lo normal es que cuando se nos evoca al niño de 10 años, nos lo imaginemos en la escuela rodeado de chicos de su edad. Pero precisamente lo que plantea Joaquín o el homeschooling en general es otro "mundo". Otra dimensión que desconocemos. La socialización entre iguales no se da sólo en la escuela, y precisamente, quizás si empezará a caer el mito de la escolarización obligatoria en centro como única posibilidad a la enseñanza, empezaríamos a descubrir que otra socialización entre iguales es posible. Sin ir más lejos, así a bote pronto, habría que ver en cuánto tiempo se puede condensar el mismo contenido que los chicos dan en 6 horas, y veríamos cuantas horas más quedarían dedicables a la socialización entre iguales.

Como apunte reflexivo: digno de ver, escuchar y digerir, la percepción general que tienen del homeschooling los alumnos y profesores dentro del ámbito pedagógico. Debe ser que se asocia multiplicación de escuelas a lo largo de nuestro siglo XX español con "desarrollo cultural" y todo lo que sea sacar al niño de eso que tanto bien hizo es un craso error.

Ciertamente curioso.

Pablo el herrero

Formidable artículo Joaquín. Ayer mismo escribía en Red Liberal en línea con tu misma postura a un post de Albert Esplugas. Y tal vez en textos como el tuyo, su importancia no esté tanto en la defensa de la “Educación en Casa”, como (ante el contraste), en la denuncia de la educación estatal. Claro, que a los responsables de esta última les importa muy poco su permanente y ascendente fracaso. Es más, dicho fracaso es utilizado perversamente para legitimar el insaciable aumento de recursos que hemos de pagar todos los ciudadanos para saber por anticipado que anualmente será peor el resultado. ¿Cuándo les vamos a cobrar a los políticos por el fracaso de sus políticas?

Yo estoy más a favor de la “Educación Diferenciada” que de la “Educación en Casa”; pero que duda cabe, que sin la existencia de esta última difícil sería la existencia de dicha “Educación Diferenciada”. Pero no toca hablar ahora de ésta, sino de la “Educación en Casa”.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad los hijos han sido educados por sus padres. Sólo con la llegada hace trescientos escasos años de la industrialización, y para dar respuesta a sus necesidades, la educación (al igual que el trabajo), salió masivamente del ámbito doméstico para ser realizadas ambas actividades en las empresas y en las escuelas.

Sin embargo, nos guste o no, la industrialización está terminando y en los países más avanzados la sociedad postindustrial ya es una realidad imparable. Entre otras características de ésta, sin lugar a dudas la más significativa sea la salida del trabajo de las empresas en paralelo al ascendente aumento de las nuevas formas de trabajo (trabajo itinerante, a distancia, teletrabajo, etc.). Las nuevas formas de laborar ya no serán las clásicas de la industrialización (masificadas, centralizadas, homogenizadas, burocratizadas que dirían autores como Alvin Toffler). Ante esta realidad difícilmente es sostenible un concepto “industrializado” de la educación e igualmente masificado, centralizado, homogenizado, burocratizado, etc.

Por mucho que en la ya actual postindustrialización nos lo quieran negar nuestros actuales políticos, hoy podemos estudiar en las mejores universidades del mundo desde nuestras casas; podemos enriquecer nuestras relaciones y amistades a través de las “redes sociales” que nos ofrece internet; podemos estar a la última de los avances de nuestra especialidad si a través de ellas estamos en contacto con quienes los generan, incluso antes de que dichas informaciones lleguen a las diversas facultades universitarias.

El problema de la “Educación en Casa”, Joaquín, no está para nada en el ámbito de lo pedagógico, sino en el ámbito de lo político. El gran fracaso de la educación estatal, es directamente proporcional al uso ideologizador de las estructuras de la enseñanza (desde primaria a la universidad, ahí está actualmente el casoi de la EpC)... y los políticos más ideologizados saben que con modelos pedagógicos como el de la “Educación en Casa” o parecidos, les es enormemente difícil manejar a las sociedades que gobiernan.

Por eso defiendo, entre otras opciones similares (como es el caso de la “Educación Diferenciada”), la “Educación en Casa”, y por eso afirmo que quien ataca a esta última, en la misma proporción rebela la perversión de la ideología que defiende. En concreto en el caso de España, la ideología que actualmente nos gobierna y la (o)posición que le apoya.

Recibe un cordial saludo Joaquín

Pablo el herrero

Joaquín Santiago

Respuesta general:
Algunos partís de que el homeschooling es solución universalizable. Sólo es adecuada para ciertas familias y para definir cuáles nadie más que ellas mismas son competentes. Muchos argumentos críticos con el homeschooling se basan en que o es solución general o que no es solución para nadie. Falso. La libertad de oferta de soluciones y demanda de las mismas es el planteamiento correcto y su resultado es una gran variedad, sin modelo general.
Lo de socuializarse es un mal argumento porque se formula "a posteriori" de las verdaderas razones de la existencia de una educación pública y en aulas con muchos alumnos. Esa palabra, sostiene, en realidad, un determinado concepto de socialización, es deicr, aquél que fuerza a los individuos y a las familias a relacionarse con quien no quieren, fruto del uniformismo social imperante. A calificativos gratuitos y juicios de intenciones sobre mi no puedo responder, habría de hacerlo con otros del mismo nivel y me niego a rebajar el debate. Por último, una educación LOCE NO es mejor que una LOE. Puede ser más exigente y elevar los resultados nacionales en instrucción medidos con criterios OCDE. No creo en éstos y sí en la libertad completa de elección entre centros totalmente privados con derecho de admisión, en elhomeschooling y en toda la variedad de posibilidades que la función empresarial innata en el ser humano pueda generar en un ámbito de libertad.
Un saludo.
Joaquín Santiago

Isidoro

El apoyo al homeschooling forma parte de un programa político netamente importado de la derecha cristiana estadounidense. En España no inquieta ni importa absolutamente a nadie. Aquí, por unas razones o por otras, la alternativa a la educación pública fue el analfabetismo de amplios colectivos. Hoy sigue siendo así y sigue pareciendo así.

La educación fuera de casa es una vía de escape para los jóvenes: que tienen la oportunidad de enfrentarse a sus propias vidas bajo otro esquema de valores que el obligado por la familia. La familia es algo bueno en sí mismo pero puede derivar en cosas no tan buenas: si esto no se asume mal vamos.

La mediocridad de un sistema educativo concreto no es óbice para proclamar la inutilidad del sistema (máxime cuando uno puede enviar a sus hijos a una escuela privada si tiene dinero para ello). Es como tantas otras cosas: hay quien piensa que como la policía no resuelve una serie de delitos es la hora de abolir la ley y cada uno tomarse la ley por su mano... Mala idea: mentiras.

A la luz de mi propia experiencia le puedo asegurar que un número importante de personas hacen sus más importantes amistades durante la educación secundaria. Si los padres pudiesen retener a sus hijos y no enviarlos al instituto o colegio es probable que algunos desarrollasen una actitud sociable normal, como tantas veces se apunta desde los sectores partidarios del homeschooling, pero habría una gran cantidad (los más, probablemente) que desarrollarían un pobre carácter y no tendrían amistades: con todo lo que eso significa para un joven. Hablamos además de unos jóvenes que no se habrían enfrentado a los desafíos que el inevitable tribalismo humano depara a cualquiera que no sea cuidadoso. La habilidad social que puede proporcionar el relacionarse con toda clase de gente (incluso pequeños criminales) es insustituíble por un mundo de mimos y clases dogmáticas en casa. Tal sistema generará una casta de cobardes, una cohorte de inútiles para la vida pública y de fracasados en potencia para la vida privada.

José Carlos Rodríguez

Yo defiendo el derecho de educar en casa. Lo he hecho ya en varias ocasiones. Pero creo que educar en casa es como tener tu propio huerto, un paso atrás en la división del trabajo.

Insisto, me parece perfectamente legítimo y una opción defensiva adecuada, o una opción más para ciertas situaciones. Pero es también un paso atrás.

agolmar

El problema es, ¿quién se ocupa de educar a los niños, es decir, quién deja su trabajo? Veo que la foto del instituto muestra a una mujer, claro. El homeschooling es un lujo que sólo unos pocos se pueden permitir. Además, desde hace siglos hay colegios y el mundo no acabó por ello.

Joaquín Santiago

Hola a todos. Gracias tanto por presentar objeciones como por coincidir
1. Una decisión libre tomada al margen del Estado nunca es una decisión criticable en términos de formales. Si a alguien no le convence, simplemente no la sigue. El homschooling (HS) es, pues, siempre, libertad. Como dije no es la única opción de libertad educativa, pero sí es constitutivamente libre.
2. Si hay alguien que renuncia a media jornada laboral, o a una completa para educar en casa en absoluto altera la división del trabajo existente. Si, además, es más eficiente con su hijo de lo que lo sería en su trabajo abandonado hay un aumento de la riqueza que, como no puede ser de otra manera, es subjetivamente percibida.
3. El fenómeno postindustrial que Pablo “el herrero” cita –enhorabuena- es determinante para facilitar las alternativas a la enseñanza centralizada y normalizada. El HS es una opción más. Incluso, entre el colegio formal y el HS se desarrollarán soluciones intermedias con semiescolarizaciones y apoyo en el hogar en grados diversos. La existencia de colegios no estará desvinculada a los nuevos fenómenos de educación a la carta. Todo consistirá en que la crisis de la enseñanza estatalizada se acreciente y que los ciudadanos respondan creativamente.
4. Sobre juicios de valor gratuitos (dogmático, mimos, etc) como absurdos. en el debate. El mínimo para debatir lo marco en mantenerse por encima de gracietas. Y sobre el mivimiento evangélico, mantengo su derecho a que no se les secuestre el hijo para que se les eduque como ellos no quieren. ¿Tiene alguien el monopolio de lo educable?. ¿Estaríamos aquí si eso estuviera resuelto?.
Saludos.

Una madre que educa en casa

Muchas gracias por su interesante artículo.

Como madre "homeschooler" con seis niños ahora a mi cargo, puedo decirles que es cierto que no es tan difícil, hace falta una buena razón, responsabilidad y entregarse a ello con ilusión. Los niños aprenden con nuestra ayuda, no somos nosotros los maestros, todos aprendemos, con buenos recursos, y con la capacidad e interés natural que muestran los hijos. Socializan mejor al estar mejor educados, al no traer a casa tanto mal hábito del patio del colegio, son menos agresivos y tienen mucho más tiempo para leer, pintar, música, o simplemente estar en familia.

Creo que es interesante que se de a conocer bien esta opción en España, no desde el prejuicio adeverso, y usted hace una contribución valiosa. Un saludo.

Ewa Wysocka

Estimados Señores,
Soy periodista extranjera, polaca, corresponsal de medios polacos en España. Junto con otros correspnsales estamos preparando un reportaje sobre la enseñanza en casa. En Polonia la ley contampla esta posibilidad y cada vez está mas de moda. Me interesa mucgho poder hablar y con padres y con profesores que optaron por esta vía para sus hijos.
Les mando un cordial saludo
Ewa

A.L.

Pues ni es tan extraño ni tan difícil, como dice Don Joaquín.

Y si no, piensen que acutalmente en los EEUU son dos millones los niños que estudian en casa con notables resultados académicos.

Es la única opción libre que nos queda a algunos padres, cuando el art. 27.3 de la Constitución si no, quedaría en papel mojado.

No todos podemos pagar un colegio que nos de total confianza. Y en la educación de nuestros hijos, necesitamos esa confianza y tener un mismo objetivo.

Serpina

Soy una madre que educa en casa a sus dos hijos de 13 y 11 años. No han ido nunca a la guardería, ni al colegio. Sin embargo se han desarrollado correctamente hasta ahora desde todos los puntos de vista - y me refiero a TODOS - con lo cual la falsa teoría de que "para ser personas hay que ir al cole" cae por completo. Es más, hay estudios sobre el homeschooling y su manera de producirse - el más destacado y exhaustivo es el de Paula Rothermel, profesora en la Universidad de Durham, Inglaterra, que estudió 400 familias homeschooler - donde se demuestra que los niños educados en casa son igual de "normales" que los demás... casi diría más "normales" que los escolarizados (!).
Lo que nuestra sociedad no acaba de entender es que esta opción educativa no es ni mejor ni peor que otras, se trata simplemente de la libertad de los padres de elegir la mejor educación para sus hijos. El 99% de los padres elige la escuela porque le parece que es lo mejor para sus hijos, y me parece maravilloso que tengan la libertad de hacerlo sin que nadie cuestione su decisión. Pedimos lo mismo para otras opciones educativas, ya que se hacen desde la responsabilidad y la reflexión profunda. Nadie educa a sus hijos en casa pensando que van a ser unos inadaptados o fracasados sociales o profesionales. Realmente, los padres que practicamos el homeschooling con nuestros hijos lo hacemos desde el convencimiento que es lo mejor para ellos. Además no nos olvidemos que es una opción educativa muy aceptada y reconocida en nuestro entorno socio-económico-cultural: la Unión Europea. Si nos fijamos más resulta que también se da en otros continentes y que lleva miles de años practicándose en todo el mundo (la escuela, tal como la conocemos hoy en día nació "anteayer") - por lo tanto está claro que es una opción educativa que FUNCIONA de mil maravillas a pesar de que la practique sólo una minoría. Y si la practica una minoría no es porque sea elitista o sectaria; no nos engañemos, es porque exige un grado de responsabilidad enorme por parte de los padres y es cierto que no todos estamos dispuestos a comprometernos tanto.
La cuestión no es si la enseñanza en casa funciona - porque está claro que sí - sino aceptar y reconocer derechos básicos de los padres - derechos recogidos por otro lado en la Constitución Española y otros tratados internacionales firmados por España. Todos los ciudadanos de nuestro estado tienen el derecho a acceder a la educación y todos tienen el deber de adquirirla... pero la vía de adquirirla debe ser responsabilidad y elección del que aprende, tenga la edad que tenga, con ayuda o guía por parte de personas más experimentadas si es necesario.
El estado no es dueño de ningún hijo (el estado no es una persona y además dueño de mi hijo sólo será mi hijo y nadie más, ni los padres, ni el estado, ni otra institución o persona porque mi hijo no es un objeto o un animal o un esclavo, que quede claro); el estado es el último garante de la educación de los niños, pero los padres son los primeros responsables de la educación de los niños, por lo tanto son los que deciden qué tipo de educación es el más adecuado para ellos, ya que los niños, mientras sean menores, no tienen siempre el criterio adecuado para decidirlo. Aún así, en casa, la educación que reciben los niños sí se decide por los padres, pero siempre en función de los intereses y capacidades y talentos individuales de los hijos.
En cuanto a la socialización, les recuerdo que "socializar" significa "adquisición e identificación con el sistema de normas y pautas de comportamiento de la sociedad" - esto se ha hecho durante milenios en el seno de la familia, la célula base de la sociedad. Es obvio que treinta chiquillos de la misma edad que mi hijo difícilmente le pueden enseñar "normas y pautas de comportamiento de la sociedad"; y es igual de obvio que unos profesores que sólo están preparados para enseñar unos conocimientos académicos no tendrán ni tiempo, ni preparación, ni ganas, a veces, de enseñarle cómo comportarse. Esto, una vez más, se aprende en familia, sea del tipo que sea, lo que importa es el grado de compromiso que tiene esta familia con sus hijos.
No nos equivoquemos: la escuela no ejerce el control social del que tanto se habla - por desgracia, todos los delincuentes que conocemos hoy en día, sean del tipo que sean, han ido al colegio o han sido absentistas escolares. Y no fue hace tanto tiempo cuando se preparó la mayor matanza del siglo XX en congresos nazis a los que asistían doctores y titulados académicos que habían ido a las mejores escuelas de Alemania; allí y con ayuda de estos titulados se organizó lo que fue el exterminio más sangriento del III Reich. Siento decirlo, pero la escuela no es garantía de que mi hijo vaya a ser "persona". De hecho, hoy en día, la escuela no me garantiza ni la integridad física de mi hijo, ya ni hablo de otras garantías.
No quiero decir con eso que los que eligen la escuela para sus hijos se equivoquen porque no dudo de que hicieron la elección después de una profunda reflexión; lo que quiero decir es que, en un estado democrático, cada ciudadano debe tener la libertad de reflexionar y elegir el sistema educativo más idóneo para sus hijos sin el miedo de que se le juzgue o se le obligue a utilizar uno porque algunos piensan que es mejor. ¡Que cada uno juzgue cuál es el mejor en función de sus propias necesidades, no las de otros!
Tiene que quedar claro que se necesita a gritos un cambio en la escuela de ahora y, por otro lado, una ampliación de ofertas educativas; y la enseñanza en casa es una de estas ofertas.
En definitiva, se trata de una apertura del panorama educativo español actual hacia otras opciones educativas que se desarrollen en paralelo con la escuela, hay montones de sistemas educativos que funcionan (no sólo el homeschooling), es cuestión de poder elegir el que mejor se adapta a las necesidades educativas específicas de los niños.
Pero da la casualidad que la enseñanza en casa no es un fenómeno espontáneo de unas pocas familias españolas, sino una opción educativa que data del neolítico y que ha venido practicándose desde entonces de forma ininterrumpida hasta hoy en día, si bien ahora no es la opción de la mayoría. Es una opción más junto a otras. Seamos serios y apoyemos la educación, provenga de donde provenga y sea del tipo que sea, si está demostrado que funciona.

Serpina

Soy una madre que educa en casa a sus dos hijos de 13 y 11 años. No han ido nunca a la guardería, ni al colegio. Sin embargo se han desarrollado correctamente hasta ahora desde todos los puntos de vista - y me refiero a TODOS - con lo cual la falsa teoría de que \\"para ser personas hay que ir al cole\\" cae por completo. Es más, hay estudios sobre el homeschooling y su manera de producirse - el más destacado y exhaustivo es el de Paula Rothermel, profesora en la Universidad de Durham, Inglaterra, que estudió 400 familias homeschooler - donde se demuestra que los niños educados en casa son igual de \\"normales\\" que los demás... casi diría más \\"normales\\" que los escolarizados (!).
Lo que nuestra sociedad no acaba de entender es que esta opción educativa no es ni mejor ni peor que otras, se trata simplemente de la libertad de los padres de elegir la mejor educación para sus hijos. El 99% de los padres elige la escuela porque le parece que es lo mejor para sus hijos, y me parece maravilloso que tengan la libertad de hacerlo sin que nadie cuestione su decisión. Pedimos lo mismo para otras opciones educativas, ya que se hacen desde la responsabilidad y la reflexión profunda. Nadie educa a sus hijos en casa pensando que van a ser unos inadaptados o fracasados sociales o profesionales. Realmente, los padres que practicamos el homeschooling con nuestros hijos lo hacemos desde el convencimiento que es lo mejor para ellos. Además no nos olvidemos que es una opción educativa muy aceptada y reconocida en nuestro entorno socio-económico-cultural: la Unión Europea. Si nos fijamos más resulta que también se da en otros continentes y que lleva miles de años practicándose en todo el mundo (la escuela, tal como la conocemos hoy en día nació \\"anteayer\\") - por lo tanto está claro que es una opción educativa que FUNCIONA de mil maravillas a pesar de que la practique sólo una minoría. Y si la practica una minoría no es porque sea elitista o sectaria; no nos engañemos, es porque exige un grado de responsabilidad enorme por parte de los padres y es cierto que no todos estamos dispuestos a comprometernos tanto.
La cuestión no es si la enseñanza en casa funciona - porque está claro que sí - sino aceptar y reconocer derechos básicos de los padres - derechos recogidos por otro lado en la Constitución Española y otros tratados internacionales firmados por España. Todos los ciudadanos de nuestro estado tienen el derecho a acceder a la educación y todos tienen el deber de adquirirla... pero la vía de adquirirla debe ser responsabilidad y elección del que aprende, tenga la edad que tenga, con ayuda o guía por parte de personas más experimentadas si es necesario.
El estado no es dueño de ningún hijo (el estado no es una persona y además dueño de mi hijo sólo será mi hijo y nadie más, ni los padres, ni el estado, ni otra institución o persona porque mi hijo no es un objeto o un animal o un esclavo, que quede claro); el estado es el último garante de la educación de los niños, pero los padres son los primeros responsables de la educación de los niños, por lo tanto son los que deciden qué tipo de educación es el más adecuado para ellos, ya que los niños, mientras sean menores, no tienen siempre el criterio adecuado para decidirlo. Aún así, en casa, la educación que reciben los niños sí se decide por los padres, pero siempre en función de los intereses y capacidades y talentos individuales de los hijos.
En cuanto a la socialización, les recuerdo que \\"socializar\\" significa \\"adquisición e identificación con el sistema de normas y pautas de comportamiento de la sociedad\\" - esto se ha hecho durante milenios en el seno de la familia, la célula base de la sociedad. Es obvio que treinta chiquillos de la misma edad que mi hijo difícilmente le pueden enseñar \\"normas y pautas de comportamiento de la sociedad\\"; y es igual de obvio que unos profesores que sólo están preparados para enseñar unos conocimientos académicos no tendrán ni tiempo, ni preparación, ni ganas, a veces, de enseñarle cómo comportarse. Esto, una vez más, se aprende en familia, sea del tipo que sea, lo que importa es el grado de compromiso que tiene esta familia con sus hijos.
No nos equivoquemos: la escuela no ejerce el control social del que tanto se habla - por desgracia, todos los delincuentes que conocemos hoy en día, sean del tipo que sean, han ido al colegio o han sido absentistas escolares. Y no fue hace tanto tiempo cuando se preparó la mayor matanza del siglo XX en congresos nazis a los que asistían doctores y titulados académicos que habían ido a las mejores escuelas de Alemania; allí y con ayuda de estos titulados se organizó lo que fue el exterminio más sangriento del III Reich. Siento decirlo, pero la escuela no es garantía de que mi hijo vaya a ser \\"persona\\". De hecho, hoy en día, la escuela no me garantiza ni la integridad física de mi hijo, ya ni hablo de otras garantías.
No quiero decir con eso que los que eligen la escuela para sus hijos se equivoquen porque no dudo de que hicieron la elección después de una profunda reflexión; lo que quiero decir es que, en un estado democrático, cada ciudadano debe tener la libertad de reflexionar y elegir el sistema educativo más idóneo para sus hijos sin el miedo de que se le juzgue o se le obligue a utilizar uno porque algunos piensan que es mejor. ¡Que cada uno juzgue cuál es el mejor en función de sus propias necesidades, no las de otros!
Tiene que quedar claro que se necesita a gritos un cambio en la escuela de ahora y, por otro lado, una ampliación de ofertas educativas; y la enseñanza en casa es una de estas ofertas.
En definitiva, se trata de una apertura del panorama educativo español actual hacia otras opciones educativas que se desarrollen en paralelo con la escuela, hay montones de sistemas educativos que funcionan (no sólo el homeschooling), es cuestión de poder elegir el que mejor se adapta a las necesidades educativas específicas de los niños.
Pero da la casualidad que la enseñanza en casa no es un fenómeno espontáneo de unas pocas familias españolas, sino una opción educativa que data del neolítico y que ha venido practicándose desde entonces de forma ininterrumpida hasta hoy en día, si bien ahora no es la opción de la mayoría. Es una opción más junto a otras. Seamos serios y apoyemos la educación, provenga de donde provenga y sea del tipo que sea, si está demostrado que funciona.

© 2005-2010. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.