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Portada - Comentarios - El emprendimiento no causa la crisis

22/11/2008 - Fernando Herrera

El emprendimiento no causa la crisis

Según la doctrina oficial, una de las causas de la crisis económica tiene que ver con la avaricia desmedida de los bancos, por cuyas acciones una problemática local y localizada, cual eran las famosas hipotecas subprime en Estados Unidos, se ha extendido sin control por todo el sistema financiero, contaminando todo tipo de productos y entidades que eran ajenas a los manejos de aquellas arriesgadas hipotecas.

Este proceso se ha llevado a cabo mediante productos derivados de sofisticación creciente, en que de alguna forma se ocultaban los riesgos asociados a las hipotecas, para que parecieran algo que no eran, y así poder colocarlos a insospechados compradores. Es por ello por lo que ahora se aboga por incrementar el control sobre los productos financieros como algo necesario para evitar futuras crisis.

Es indiscutible que, en tal proceso de innovación, los emprendedores habrán tenido un papel destacado. Han sido los bancos más emprendedores los que originalmente han localizado esta oportunidad de negocio y se han arriesgado para ver si les salía bien. Cuando así haya sido, habrán incrementado sus beneficios por encima de lo normal, y habrán atraído la atención de nuevos agentes hacia esas prácticas, hasta llevar la tasa de beneficios otra vez a un nivel normal.

La pregunta que surge ante esta situación es inminente: entonces, ¿se equivocaron los emprendedores? ¿Sería necesario limitar la capacidad empresarial de los humanos para evitar que cosas así pasen en el futuro? ¿Por qué si lo que hacían iba a resultar en una catástrofe de estas dimensiones, ninguno era capaz de preverlo y seguían en esta línea de innovación?

La respuesta al interrogante la ofrece Kirzner en su teoría sobre la influencia de la regulación en el proceso de descubrimiento. Entre otras formas en las que la regulación altera el proceso de mercado, Kirzner habla del “wholly superfluous discovery market process” (proceso de descubrimiento del mercado completamente superfluo). Es este un proceso empresarial que se produce debido exclusivamente a la regulación, y que no se produciría sin ella.

La función empresarial llevada a cabo por los bancos para la re-colocación de sus hipotecas subprime a otros agentes es, posiblemente, uno de estos procesos superfluos, pero que sin embargo son capaces de alcanzar dimensiones brutales. Veamos a grandes rasgos, cómo se habría producido en el caso que nos ocupa, y espero que se me disculpen las incorrecciones técnicas.

Debido a la regulación, los bancos saben que pueden prestar una determinada cantidad de dinero en función de la liquidez de que disponen en cada momento (hablemos de un coeficiente de caja generalizado). En principio, cuando prestan dinero, por ejemplo, para una hipoteca subprime, se capacidad de préstamo se reduce. Pero si son capaces de obtener ingresos a partir de la misma, su posición de liquidez vuelve a aumentar, por lo que vuelven a poder prestar más dinero. Y un banco está en el negocio de prestar dinero, cuanto más presta, más gana.

No es de extrañar que se canalizaran ingentes esfuerzos de innovación a la recolocación de estos (y otros productos). Eventualmente, alguno de los agentes encontraría una fórmula de éxito (básicamente, algo que el regulador acepte como activo de liquidez para que puedas seguir prestando). El agente que lo encontró empezaría a obtener beneficios por encima de la media, por lo que automáticamente atraería la atención de sus competidores.

Y aquí es donde viene el aspecto probablemente más dramático de la cuestión. Los restantes competidores, lo quisieran o no, se vieron obligados a entrar en la dinámica. Aunque fueran conscientes de los riesgos de la situación, no les quedaba más remedio que seguir al pionero. En otro caso, los inversores les hubieran acusado de mala gestión, y hubieran comenzado a invertir en los otros bancos, por su mayor rentabilidad.

En otras palabras, una vez iniciado el proceso y aceptado por el regulador, era inevitable que todos los agentes del sistema financiero entraran en la misma dinámica como única forma para asegurar el sostenimiento de cada agente. ¿Cómo hubiera podido justificar el CEO ante sus accionistas una menor rentabilidad que sus competidores, simplemente por los elevados riesgos de seguir la conducta de los más rentables?

En definitiva, las fuerzas de la innovación humana son muy poderosas. Si se canalizan de forma adecuada, pueden producir beneficios incalculables en la sociedad. De la misma forma que si se hace de forma errónea, los daños pueden ser de una magnitud similar. ¿En quién confiaremos para su canalización: en el mercado o en la regulación? 

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

Fernando felicidades por tu articulo en la Mises Institute. Que al actuar el ser humano es falible esta incluido en su naturaleza. Que todas las acciones empresariales sean rentables la experiencia nos dice que no. Que haya estafadores, no solo con las hipotecas. Pera algo tengo claro, los empresarios no controlan el dinero, ni los tipos de interés, ni la legislación bancaria, ni los privilegios de los bancos, etc.
¿Por qué igualas entonces el mercado (función empresarial) con la regulación (coacción estatal)? Aunque si para ti es igual yo no confiaría en ello.

Fernando

Eugenio, gracias por el comentario.
Dios me libre de igualar la coacción estatal con la función de emprendedor. No es eso.
La tesis sostenida es que es precisamente la regulación la que empuja la función empresarial en una dirección errónea, que colabora a acelerar e intensificar la crisis.
En presencia de regulación, los emprendedores competitivos se ven obligados a actuar de forma que no lo harían sin la regulación, aunque sea para mantener la viabilidad de sus empresas.

Eugenio Martín Velázquez

Fernando, te entiendo perfectamente era una broma. Lo que ahora me dices me hace preguntarte si en un sistema intervenido no hay empresarios que actúen sin aprovecharse de la intervención…….

Fernando

Sí, los hay, y en el medio plazo se les pone cara de tontos. (como a mí cuando Gabriel nos contaba el otro día el chollo de las energias renovables).
Saludos.

Eugenio Martín Velázquez

Fernando si a mi tambien, si los que aman las renovables les dijeran lo que tienen que pagar por ello (8 y 10 veces mas) seguro que tambien se harían los tontos jajajajaj

Minaya

Discrepo en un punto. Dices que la regulación de los coeficientes de caja creó una oportunidad regulatoria de pervertirse para los banqueros: engañar a los reguladores (y a sus accionistas y depositarios, por el camino) creando instrumentos que simulasen solvencia donde no la había. Estoy de acuerdo en tu diagnóstico.

Ahora bien, siendo las personas seres morales, no hay nada de inevitable en que los bancos menos "innovadores" se contagiasen. El CEO podía haber explicado a sus accionistas la menor rentabilidad tirando de la manta y explicando públicamente las trampas del sistema.

Incluso en un sistema donde la perversión es lo habitual, se puede seguir siendo virtuoso y ganar dinero honradamente en el proceso. Pero eso requiere fuerza de voluntad e innovación en la comunicación.

Reconozco que es mucho más cómodo relajarse y disfrutar mientras dure. Pero Dios no nos ha puesto en este mundo para eso. Y quienes pagan el sueldo de los bancarios, tampoco.

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