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Portada - Comentarios - Lincoln, la construcción de un mito

10/12/2008 - Fernando Díaz Villanueva

Lincoln, la construcción de un mito

De las cuatro decenas largas de presidentes de los Estados Unidos de América, el más celebrado de todos ellos es Abraham Lincoln. A diferencia de Washington, Jefferson, e incluso Reagan, que disfrutaron de largas y no siempre serenas magistraturas, Lincoln gobernó sólo cuatro años, exactamente los mismos en los que se desarrolló la guerra de secesión, severo trauma que desangró la todavía jovencísima Norteamérica entre 1861 y 1865. Ha pasado a la historia como justiciero libertador de esclavos, impenitente demócrata que luchó por la unidad de su país y como compendio de todo lo bueno y justo que aquella gran nación ha dado al mundo.

Pocos, sin embargo, saben que, en el país de la libertad de prensa, cerró más de 300 periódicos, o que era despótico en la forma y racista en el fondo, o que se lo comía la ambición por el poder. Casi nadie conoce que el hombre que dictó la Proclamación de Emancipación de los esclavos negros se significó públicamente a favor del esclavismo. Nada de esto se sabe porque el Abraham Lincoln que ha llegado hasta nuestros días y hasta nuestros ojos es un personaje histórico edulcorado y esculpido a la medida de los muchos panegiristas con los que ha contado a lo largo de último siglo y medio. El Lincoln que hoy todos conocemos –o creemos conocer– es, en definitiva, un mito, una imagen idealizada que, de manoseada que está, no se parece en nada al personaje real, al que vivió, gobernó y fue asesinado en un teatro en el recién nacido Washington de mediados del siglo XIX.

Quizá sea en el modo en que Lincoln dejó este mundo la piedra primera sobre la que se edificaría el mito posterior. Fue el primero del siglo XX, a pesar de morir 35 años antes de que éste empezase, y el modelo sobre el que se edificaron después las más variopintas leyendas personales post mortem de los líderes carismáticos de un siglo que, como el pasado, fue pródigo en ellos. Lincoln, que en vida había sido un ser humano mezquino y un presidente mediocre tirando a malo, se convirtió tras su muerte en el emblema de los nuevos Estados Unidos nacidos tras la confrontación civil. Los aduladores del momento le pintaron como el heredero natural de los Padres Fundadores y como el punto de inflexión necesario que precisaba entonces la República. No en vano, la historia de Estados Unidos se dibuja en dos anchos trazos en cuyo centro se encuentra la providencial presidencia de Lincoln.

Esta parcial e interesadísima apreciación histórica sería el principio de una presidencia inventada, de un presidente que nunca existió y el fundamento sobre el que edificar una unión renacida, sí, pero que poco tenía que ver con la visión de los que habían parido la nación más libre de la Historia tan sólo un siglo antes. Aquí radica la construcción del mito, es decir, la transformación de un oportunista en un visionario cuya figura habrían de recordar las generaciones venideras.

Con Lincoln nació, por ejemplo, la iconización de los prohombres públicos. Los avances tecnológicos de la época, como la fotografía, y la difusión de la prensa diaria lo hicieron posible. No es extraño que hoy en día el rostro de Lincoln sea el más fácilmente identificable de todos los presidentes de Estados Unidos, incluso para americanos sin instrucción y para extranjeros de cualquier parte del mundo. A esto no se ha llegado por casualidad. Todos los norteamericanos de 1865 pudieron mirar a los ojos de su malogrado presidente. Fue el primero que, en vida, inspiró una suerte de culto a la personalidad. Un juego de niños en comparación con lo que habría de venir, pero suficiente como para ser pionero en algo que, por aquellos, años, casi ningún político hacía. Tras su asesinato, su cadáver fue trasladado hasta Illinois en un aparatoso tren fúnebre preparado para la ocasión, presidido por un gran retrato del fallecido. Millones de personas asistieron al espectáculo conmovidas por la magnificencia de un poder político que nunca antes en los Estados Unidos había sido tanto para tantos.

Construida la imagen del libertador de barba geométrica y semblante adusto, se fue cimentando el mito poco a poco, con la lentitud que estos procesos conllevan en las sociedades libres. Se le atribuyeron cualidades que no poseía, se suavizaron sus más sonados defectos y mutaron en virtudes algunos de sus peores vicios. A los treinta años de su asesinato, Abraham Lincoln había dejado de ser un hábil político del medio oeste que había llegado a presidente, para convertirse en el refundador de Estados Unidos, en el "Gran Emancipador". Evidentemente no se lo merecía, pero para entonces ya no le importaba a nadie, el mito estaba listo para perpetuarse. Y se ha perpetuado.

El problema que tenemos cuando nos encontramos ante un personaje mitificado, es decir, de cartón piedra, es que no lo detectamos ni a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Por lo general no lo detectamos nunca a no ser que vayamos sobre aviso. No lo hacemos porque tenemos una tendencia innata a creernos lo que nos cuentan si, en esa narración, todos o casi todos coinciden. Este es el peligro principal de los mitos en la Historia: llegado a un punto, pasan completamente desapercibidos hasta para los más desconfiados.

Para levantar la manta tejida pacientemente durante 150 años son necesarias ciertas dosis de curiosidad, de amor a la verdad y, sobre todo, estar dispuesto a estropear una excelente historia que almohadilla parte del presente, una parte mollar y confortable sobre la que sestea la conciencia de América. Lincoln no fue un dictador en el sentido estricto de la palabra, y al lado de los tiranos que la humanidad padeció en el siglo XX, bien puede representar la cara de la libertad. Pero como de lo que se trata es de saber la verdad, y sólo la verdad, porque de eso se alimenta el saber histórico, libros como El verdadero Lincoln no sólo son una buena excusa para clarificar episodios del pasado, sino una necesidad para explicarnos porque la primera potencia del mundo que es, a la par, la patria espiritual de todos los hombres libres, es mucho más estatista y borrega de lo que los amigos de la libertad desearíamos.

La clave y justificación de todo, la causa por la cual se construyó el mito de Lincoln reside ahí. DiLorenzo lo muestra tal cual, con la crudeza y precisión que estilan los historiadores norteamericanos. No emancipó a los esclavos del sur por convicción sino por oportunidad política. Dio comienzo a una guerra innecesaria que se llevó por delante más de medio millón de vidas y puso los cimientos del que acaso sea su legado más perdurable: la elefantiásica, todopoderosa, ingobernable y corrupta administración federal de Norteamérica. El resto es fábula, manipulación y una biografía cuidadosamente retocada, o, lo que es lo mismo, mito.

El verdadero Lincoln, de Thomas Di Lorenzo, está disponible en la tienda del Instituto Juan de Mariana a 26 euros, 18 para nuestros patrocinadores.

 

Opinión de los lectores

Julian

La verdad que los artículos de estos "liberales" son increíbles, ven solo lo malo y todo lo malo en los personajes históricos que han hecho cosas muy buenas y nobles para la humanidad, sea como hayan sido, hicieron algo importante, que a veces, en nuestra propias familias y en la sociedad, la gente que sufre lo pide a gritos, da ese paso hacia adelante: deja las drogas, deja de maltratarme, vuelve a tus estudios y deja de ser un vago, perdóname, rechaza la violencia, rechaza el terrorismo, el racismo. De eso se trata, de dar ese paso hacia adelante, de mejorar cada día mas como personas, o que prefieres tu?. No mejor no, vamos a ver si eres capaz de responderme a estas preguntas: ¿Qué hubiera sido de Estados Unidos si no hubiera abolido la esclavitud?, ¿no valió la pena?, ¿seria Estados Unidos un mejor país si no hubiera existido Lincoln?, ¿Era mas importante la libertad de expresión de los sureños racistas que la libertad, la sana y humilde libertad de ser libres sin vivir encadenaos y trabajando en los campos de algodón (ya se que suena de película, pero lamentablemente en parte fue así) de los negros?, aunque fuera legal, ¿te parece moralmente aceptable marcar a personas negras con hierros al rojo vivo como se hace con el ganado?, pues en esa época era una practica común y LEGAL (ya que todo lo que sea legal para ustedes es bonito y armonioso con el extraño concepto de libertad que venden).

Es obvio que Lincoln no era un ser humano virtuoso y perfecto, pero ese gran paso que dio, así fuera por sed de poder o aumentar su ego, tuvo maravillosas consecuencias para la humanidad: ningún ser humano debe ser esclavizado nunca, NUNCA, PERO NUNCA, YA SEA NEGRO, GAY, DISMINUIDO PSIQUICO, YA SEA EN UN ESTADO DE DERECHO O NO, (A VECES PARECE QUE TODO LOS QUE SE HACE EN NOMBRE DEL ESTADO DE DERECHO ES MORALMENTE ACEPTABLE).

Yo a estos liberales les recomendaría que dejaran esa obsesión enfermiza con el derecho, como si todo lo que se ha hecho en nombre de este fuera bueno. Porque el derecho jamás velara por la idea de justicia, de eso se encarga la filosofía, eso hay que tenerlo muy claro, y si una guerra hay que hacer para impartir justicia, pues se hace.

Y mira una cosa chico, a pesar de que yo no soy de izquierdas ni de derechas, te digo que me parece ya cansino y estupido el revisionismo de personajes históricos, porque es el colmo, que monten un tribunal de la inquisición contra Lincoln, porque tu yo sabemos muy bien que a personajes de esta talla no deben hacérsele paralelismos con personajes como el Che y la Menchú, pues estos si que fueron y son iconos actuales inventados por la izquierda.


Ah, y me gustaría que alguna vez hicieran un articulo revisionista y sincero acerca de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero, ustedes dirían que gracias a ellos, ya no existe la temible URSS, y en consecuencia habría que perdonarles todo lo malo que hayan podido hacer. Pero si no es así (como me lo espero), entonces confirmare que los liberales sufren el mismo mal que la izquierda: el sectarismo más duro y reaccionario.


Albert Esplugas

Hola Julian,

Preguntas por "opiniones revisionistas" de Reagan y Thatcher, supongo que refiriéndote a opiniones críticas por parte de liberales. Te enlazo unas cuantas.

Murray Rothbard sobre Reagan:

The Real Reaganomics

Ronald Reagan: An Autopsy

The Two Faces of Ronald Reagan

Sean Gabb, director del Libertarian Alliance londinense sobre el lado oscuro del gobierno de Thatcher:

The Full Coercive Apparatus of a Police State:
Thoughts on the Dark Side of the Thatcher Decade


En mi opinión, la retórica de Reagan era buena pero sus políticas fueron mayormente estatistas, en la línea de sus antecesores (con el mal añadido de que su retórica trajo falsas esperanzas y reforzó el statu quo al contribuir a labrar el mito de que el Estado se redujo). No creo que merezca la fama de liberal que tiene, aunque puede que sus intenciones fueran buenas. Thatcher no era liberal (no creo que ella misma se tenga por tal) aunque aplicó algunas reformas económicas que el Reino Unido necesitaba en aquel momento.

Mi impresión es que Licoln fue un Presidente muy represivo y su cruzada, cuya necesidad y moralidad es discutible, no estaba motivada tanto por el deseo de liberar a los negros como por la ambición nacionalista de mantener unido el país a toda costa. No he leído el libro de DiLorenzo pero sí he leído este otro sobre la Guerra Civil americana que tampoco deja a Licoln en buen lugar: Emancipating Slaves, Enslaving Free Men: A History of the American Civil War

Un saludo

CARLOS SIEMENS

FDV, me parece muy interesante tu artículo. Sin embargo discrepo en algunas de tus apreciaciones. Comentas que fueron sus aduladores los que le equiparan a los padres fundadores. Me parece que se admite que el hecho que lograra convertir la indisolubilidad de la Union en un dogma le convierte de facto en uno de ellos. El hecho que cuando el país corría el riesgo de dejar de existir el lo "refundara", aunque fuera a la fuerza, le situa en un plano muy cercano a aquellos.

También dices en el último párrafo que "dio comienzo a una guerra innecesaria". Creo que eso es muy discutible. Defendió el modelo de Estado recogido en la constitución por la fuerza de las armas. Pero no olvidemos que los EEUU han seguido siendo el faro de la libertad para muchas personas despues del conflicto. Nunca sabremos si el crisol de mini naciones que habrían resultado de las sucesivas escisiones habrían tenido el mismo efecto inspirador que los actuales EEUU (sin hablar de su proverbial intervención en las guerras mundiales).

En fin, que me leere el libro, aunque creo que has sido un pelin duro con Lincoln. No niego su mediocridad e inoperancia, ya que la guerra podría haber durado mucho menos. Pero tengamos presente que vivió circunstancias extremas.

un saludo

Gonzalo Melián

Magnífico artículo Fernando. Me voy a regalar el libro de Di Lorenzo estas navidades. Ya comentaremos.

un fuerte abrazo y felices fiestas
Gonzalo

Stewie Griffin

Julian:

Esta muy bien que digas lo de Reagan y Thatcher.
Te paso un enlace a otro texto de 1969 menos sistematico, para que veas que la oposición de Rothbard (padre del anarco-capitalismo) al reaganismo autoritario viene de atrás.

http://kill-lois.blogspot.com/2008/07/el-parque-del-pueblo-la-apropiacin.html

Además, en el mismo texto, mira tú que casualidad, escribe Karl Hess sobre el asunto del sur y la esclavitud:

"Simplemente se ha dejado a los esclavos libres, en un mundo que sigue siendo propiedad de sus amos. Obviamente, es una injusticia histórica. (Los libertarianos sostenemos que el Sur se debería haber podido secesionar de manera que los esclavos, junto con sus amigos del Norte, podrían haber construido un movimiento revolucionario de liberación, derrocado a los capitanes, y, por lo tanto, logrando la reparación en forma de revolución.)"

Creo que es digno de mencionar que Karl Hess (el que fuera jefe de discursos de campaña de Barry Goldwater) se unio a los panteras negras, y, por aquel entonces asistía socialmente a comunidades afroamericanas pobres. Vamos que era una persona que estaba implicada directamente con los negros.

Saludos

Blog de Pio Moa

REFUTACIÓN DEL LIBRO CITADO EN EL BLOG DE PIO MOA:

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/no-fue-lincoln-un-heroe-4290/

"¿NO FUE LINCLON UN HÉROE?"
11 de Enero de 2009 - 10:29:23 - Pío Moa


"No existe un héroe perfecto, tampoco un bellaco. La biografía de cada cual se compone de aciertos y errores, de maldades y bondades, de cálculos inteligentes y de estupideces, de actos de valor y cobardías… Y en la historia, ya lo indicó Huizinga, se encuentra de todo y por eso todo se puede justificar o condenar, según convenga. Sin embargo ello no es del todo así: de los bienes y los males cabe extraer un balance.

Así, parece que Lincoln atacó seriamente algunos principios liberales y democráticos, pero no se puede decir que convirtiera a Usa en una dictadura mientras que, por el contrario, impuso la abolición de la esclavitud en todo el país, aun si creía inferiores a los negros. Creo que en el balance esto pesa mucho más que sus ocasionales opiniones particulares o sus trampas y abusos electorales.


Aquí encontramos otro problema, el de la valoración de los hechos. Por ejemplo: para quienes conceden un gran valor al mantenimiento de la unidad useña, ese punto pesa decisivamente en la balanza; para quienes le conceden poco o ningún valor y defienden ante todo el “derecho a la secesión”, la unidad conseguida es más bien un crimen de Lincoln.


Cabe decir que la historia de Usa y del mundo habría sido seguramente muy distinta si hubieran triunfado los partidarios del “derecho a la secesión”. La separación del sur podría haber inducido un proceso disgregador más general, y en cualquier caso el país no habría conseguido su potencia posterior ni se habría extendido como lo hizo. Esto último, desde el punto de vista español, no es muy agradable, pues gran parte de esa expansión se efectuó sobre territorios antes hispánicos, pero desde un punto de vista más general ha permitido el triunfo y la expansión de los ideales democráticos. De otro modo quizá en Europa viviríamos hoy bajo regímenes parecidos al nazi o al comunista.


Estos problemas del análisis históricos los encontramos a cada paso. En relación con Israel, por ejemplo; o con la valoración de Negrín, o la de Franco. Para los apologistas de Negrín, el hecho de que se opusiera a Franco basta para justificar o dejar en segundo plano su supeditación a Stalin, su inmensa corrupción, sus expolios, destrucciones y brutalidades. Aún podríamos tolerarlo si no incluyeran una falsificación fundamental identificándolo con los intereses de la república y de la libertad."



Madriles

No estoy de acuerdo con su análisis sesgado de la historia:

1. Los que hemos vivido en los Estados Unidos sabemos el cariño que el pueblo norteamericano profesa a Lincoln, posiblemente su presidente más querido. Sinceramente creo que fue un gran hombre; se oponía a la esclavitud y en 1837 fue uno de los dos miembros de la cámara baja de su Estado que firmó una protesta contra élla. Elegido miembro del Congreso federal en 1846, destacó por sus abiertas críticas a la guerra contra México y por la formulación de un plan para la emancipación gradual en el distrito federal de Columbia. Sin embargo, no fue abolicionista. Respetando el derecho de los estados a resolver sus propios asuntos, se dedicó simplemente a evitar que se difundiera la esclavitud.

2. Abraham Lincoln fue uno de los primeros políticos que anunció públicamente su apoyo al derecho limitado de sufragio para los negros -en Luisiana-, lo que le costaría la vida: John Wilkes Booth, un famoso actor, disparó a Lincoln en el Ford's Theatre de la ciudad de Washington el 14 de abril de 1865. El presidente murió al día siguiente.

3. Su personalidad humanitaria, sus brillantes discursos y su habilidad política garantizaron la salvación de la Unión. El hecho de que se hiciera famoso también como el 'Gran Emancipador' se debe en gran medida a su excelente sentido para elegir el momento adecuado para llevar a cabo la abolición de la esclavitud y aplicar una política de Reconstrucción que concebía una concesión gradual de derechos políticos y sufragio a los antiguos esclavos negros. Fue un hombre honrado, compasivo y de gran fortaleza de espíritu, un modelo para cualquier político.

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