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Portada - Comentarios - Estado, Iglesia y coacción

19/12/2008 - Joaquín Santiago Rubio

Estado, Iglesia y coacción

El paradigma austriaco se caracteriza, entre otros rasgos, por explicar la actividad económica echando mano de las causas endógenas del mercado y de la cadena de consecuencias que se producen cuando un agente externo, el Estado, interviene en él. La eficiencia dinámica que la función empresarial produce es alterada por el poder coactivo del Estado cuando interviene restringiendo la libertad e impidiendo que se genere la coordinación propia del empresario y que la consiguiente información llegue a los demás miembros de la sociedad.

El modelo teórico austriaco explica con precisión y realismo los procesos de mercado y las crisis que le sobrevienen cuando el Estado interfiere. Es quizá por eso que las generaciones sucesivas de teóricos austriacos han ido extrayendo la conclusión de que un ente tan perjudicial para la eficiente autorregulación de la sociedad sólo puede llegar a ser prescindible.

Así, L. Von Mises y F. A. Hayek, no quisieron dar el imprescindible paso a la supresión del Estado en sus propuestas. En sus análisis teóricos y sus presupuestos consideran al Estado como un obstruccionista del progreso económico y de toda idea de libertad pero al llegar a plantear su existencia la justificaban en torno a los consabidos papeles de suministrador de justicia y seguridad.

Es así que no quisieron aplicar su praxeología y su teoría de los procesos espontáneos a la provisión de seguridad y defensa, por ejemplo, de manera inexplicable. Si el mercado, en el sentido dinámico que los austriacos refieren, es el mejor proveedor de aquello que demandan los consumidores y es, por ende, capaz de satisfacer toda necesidad humana de manera dinámicamente eficiente, ¿por qué habría de ser la seguridad o la justicia excepciones a ello?

Una ulterior generación de discípulos de ambos, especialmente de Mises, sí han dado el paso necesario de prescindir del Estado. Rothbard, Hermann Hoppe y, en Europa, Huerta de Soto, lo han hecho en plena coherencia con el modelo teórico originario. Lo que traigo a cocimiento con este largo preámbulo es que, en condiciones de no-estado es necesario algo más que la mera confianza en los procesos espontáneos para configurar instituciones, proveer utilidades y sostener, a la vez, un derecho natural a la libertad.

El profesor Huerta define muy bien en sus artículos acerca de la eficiencia dinámica (ver la revista Procesos de mercado) cuando a la aportación sobre el evolucionismo espontáneo y el utilitarismo de las recetas austriacas es necesario insertar un componente ético iusnaturalista. Pero esta triple aportación (evolucionista, utilitarista y iusnaturalista) debe acompañársele de un mecanismo institucional que dé arraigo social a la ética de los derechos naturales a la libertad. Sin las líneas rojas que aportan los derechos naturales, la evolución espontánea puede deteriorar la libertad aunque siempre sea más lentamente que cuando lo hace el Estado. Además, sin ellas, un utilitarismo de corto plazo, de elevada preferencia temporal, puede aún en mayor medida, ser liberticida. Y, aquí está lo decisivo, no hay posibilidad alguna que nadie respete consistentemente el natural derecho a la libertad definida como autopropiedad y ausencia de violencia o de su amenaza sin unos incentivos y unas disuasiones.

El Estado entorpece el progreso material, como demuestra la praxeología y la teoría de los procesos espontáneos. También es un inexorable depravador moral desde el momento en que, para lograr el respeto a la propiedad, la conculca, para evitar los abusos, los produce y para lograr proveer unos servicios, impide que se generen otros. El Estado es, pues, una gran mentira, pero, ¿cómo asegurar la libertad natural en caso de poder limitarlo realmente? ¿Cómo incentivar el respeto a la libertad y disuadir de su vulneración en una minimización del estado y en la transición a esta situación? ¿Cómo aportar a los tribunales y a la jusrisprudencia libertarias una guía estable de interpretación jurídica libertaria?

La solución no viene de la imaginación constructivista, ni mucho menos, sino de la más antigua y civilizadora de las grandes instituciones históricas: la religión. Sólo si se sustituye la coacción violenta por la coacción incruenta o llamémoslo "el conjunto de incentivos y disuasiones" que proporciona la religión, con su anclaje sobrenatural y con sus valores y costumbres reiteradas aún sin ser totalmente comprendidas, puede la libertad sobrevivir.

Y cuando hablo de religión no me refiero a cualquiera, sino a aquella bajo cuya influencia se configuró la más completa idea de libertad: la religión cristiana y su institución más prestigiosa, la Iglesia Católica. Soy creyente, lo confieso, pero el argumento que aquí aporto en favor de una hegemonía cristiana como marco cultural para asentar el modelo austriaco de liberalismo tiene una lógica entendible por cualquiera.

La religión cristiana no es ajena a la evolución histórica, no obstruye esencialmente los procesos de mercado y aporta un fundamente ético de la libertad no presente en otras culturas o religiones. Cierto es que aún se deben depurar los dogmas cristianos relativos a la sociedad pero no cabe duda de que, con la teoría austriaca de la acción humana (vistas sus raíces profundas en el pensamiento católico hispano de los siglos XVI y XVII) y determinados documentos papales (la Encíclica Centessimus Annus) es más posible que imposible.

Por otra parte, la posibilidad de que haya un libertarismo legitimado socialmente en una ideología consciente y puramente racionalista, es una quimera. Como todos deberíamos ya saber, el racionalismo extremo y soberbio justifica cualquier cosa.

 

Opinión de los lectores

ANCAP

Estimado Joaquín,

DICES: "Y cuando hablo de religión no me refiero a cualquiera, sino a aquella bajo cuya influencia se configuró la más completa idea de libertad: la religión cristiana y su institución más prestigiosa, la Iglesia Católica"

También soy cristiano, austriaco y libertariano, pero tu propuesta tiene varios problemas en coherencia con las tres posiciones:

1) Todo poder hegemónico, sea civil o religioso (incluido el cristianismo) termina derivando en absolutismo, prácticas irracionales, y deseos de mantener y sostener el poder a toda costa.

2) Dicho lo anterior, la Iglesia Católica lo ha demostrado a lo largo de la historia en sus escritos teórico-teológicos, y en su ignorancia en materia social (hasta nuestros días).

3) La tradición católica está viciada de incorrectas interpretaciones teológicas, sociales y económicas, y que se niegan a corregir dado que atenta contra su propio espíritu hegemónico.

4) Está basada en la creencia de un vicario de Dios, humano, representante divino en la tierra... ¿qué argumentos aceptará la Iglesia, siendo responsable de impartir justicia y defensa, contra quienes no acepten e incluso contradigan sus mandatos? ¿qué necesidad tiene un vicario de Dios de justificar sus leyes o procedimientos?

5) La inmensa estructura jerárquica y burocrática de la Iglesia Católica sería incapaz de ser eficiente en materia de gobierno social.

La Iglesia Católica aún tiene que demostrar que es liberal (más allá de la tradición teórica escolástica en materia económica) como para comprender y aceptar un mundo sin coacción.

PD: Por cierto el Centessimus Annus defiende una economía mixta, confusa y contradictoria.

flavio G

Reconosco que me entusiasme con el anarcocapitalismo pero no puedo negar que tiene sus puntos flacos.
Por empezar el estado en cierta forma no deja de ser un orden espontaneo ¿Buscar suprimir unorden espontaneo no es una forma de constructivismo?
Por otro lado las ventajas que señala el anarcocapitalismo sobre la seguridad y justicia privadas son ciertas.
La solución podrá ser una solución intermedia entre estado mínimo y el anarcocapitalismo. A flata de un nombre,l lamemosle Estado marginalista.
La mayor parte de la justicia y seguridad sería producida por el mercado, dejando al estado como eventual productor de ultima instancia para aquellos que no pueden acceder al mercado para la obtención de seguridad y justicia.
Ejemplo: Si un indigente aparece muerto en una sociedad anarcocapitalista, quien iniciara la investigación del crimen y buscara que se imponga la sanción correspondiente?
Otro problema que puede presentar el anarcocpitalismo aplicado in totum es el tema de la circulación de bienes y personas. Se depende en demasía de la voluntad contractual, pues las calles erán privadas, hipoteticamente ello puede presentar problemas.

flavio G

En cuanto al tema de la la religión, reconosco que está sirve para el ejercicio de un libertad responsable. Algo parecido habrían dicho Lord Acton y Alexis de Tocqueville.

Joaquín Santiago

Comento:
1. Escribí esto \"Cierto es que aún se deben depurar los dogmas cristianos relativos a la sociedad pero no cabe duda de que, con la teoría austriaca de la acción humana (vistas sus raíces profundas en el pensamiento católico hispano de los siglos XVI y XVII) y determinados documentos papales (la Encíclica Centessimus Annus) es más posible que imposible\".
2. Sin guías iusnaturalistas no hay sillares suficientes para una minimización estable del Estado.
3.La Iglesia tiene las bases de una religión donde la razón deja fuera la adoración a un dios caprichoso e inasequible, tal lo presenta el islam o el calvinismo protestante. Buena base para la autorregulación del poder.

Mónica

Ya lo ha dicho el profesor Huerta de Soto: el cristianismo es el piloto automático de la libertad. Quienes, no por imposición sino por convicción (inculcada por la familia, en la más absoluta libertad) tenemos ciertos valores, no podremos tener más que comportamientos adaptativos y decentes con la propiedad y la libertad ajenas.

Carlos Castro

Me gusta que haya Joaquinlandias con hegemonía cristiana, pero no me apetecería nada vivir allí. Prefiero haceros alguna visita desde Carloslandia de vez en cuando. En mi mundo de Yupi, tampoco habría instituciones estatales, de ésas que van de angelitos por la vida, y la hegemonía de los valores se ganaría de una manera más natural: en el mercado. Yo pienso que los valores tienen mucha lógica, y no tienen por qué rodearse de ningún halo de misterio para que se acaten mejor. La hegemonía católica no tiene por qué existir porque, bueno, al fin y al cabo, no lo han hecho tan mal, o porque el concepto de libertad está más arraigado que en las demás religiones…

Yo prefiero que el que quiera ser hegemónico en el terreno de los valores, que se lo curre; que lance sus ideas en Institutos Juan de Mariana de turno, para que buitres carroñeros se dediquen a buscarle tres pies al gato, y a cuestionar por qué tal o cual valor son incuestionables. En ese contexto, sería más difícil aceptar 'paquetes de valores', donde o te quedas con el paquete o nada.

En Carloslandia nos gustaría atraer y retener a muchos de entre vosotros, y si no creamos unas reglas de juego donde recriminemos a mentirosos, a ladrones, o a los que incumplan su palabra, os vais a escapar todos a la competencia. Se ponderarían más unos valores que otros, y el ‘precio’ de los valores vendría dictado por el mercado; preferiría que nuestros jueces miraran allí, y no en ninguna guía estable aportada por ninguna religión. ¿Alguno se apunta?

Mario García

Hola Joaquín,

Tu artículo peca de cometer una serie de apriorismos inexplicables. Por ejemplo, sería interesante que alguien se dignase a detallar cuáles son esos derechos naturales que no estarían respaldados de ninguna clase de fuerza coactiva. Si los propios anarcocapitalistas no pueden ponerse de acuerdo sobre cuáles son y qué alcance tienen, ¿cómo van a ser garantizados en un orden anarquista? De ahí no cabe más que deducir que vuestros "derechos naturales" no son más que un lista de principios morales. No creo que sea necesario recordarte que estás cometiendo es error común conocido como la falacia iusnaturalista, es decir, el salto lógico imposible de pasar del "ser" al "deber ser". ¿Cómo es posible deducir una norma prescriptiva de una realidad descriptiva?

Por otra parte, no es posible un orden jurídico sin normas positivas. ¿Cómo si no va a evitar el pretendido orden jurídico anarquista que los disidentes violen los derechos naturales, si no es con coacción postdelictual? Pero en ese caso, ¿cómo justificará un anarquista que se le aplique a un sujeto una norma jurídica a la que no ha decidido libremente obligarse? O mejor aún, ¿quién juzga al criminal? ¿La parte agraviada? Eso genera dos problemas; uno de justicia sustantiva: no habría juez imparcial; y otro de imposibilidad fáctica de persecución del delito: ¿quién persigue al que mata a un huérfano o a un bebé, o a una persona sin familia? Otra opción es que le juzgue una empresa jurídica contratada por el agraviado, pero entonces, ¿no sigue fallando en los mismo lugares? El juzgador seguiría siendo parcial (hacia su cliente) y el criminal no tiene porqué haberse obligado a cumplir esas normas jurídicas.

Pensemos en algo tan común como la transmisión de la propiedad en la compraventa. En España, la compraventa no transmite la propiedad, sino que simplmente origina la obligación de transmitir la propiedad; en Francia, sin embargo, el mero acuerdo de voluntades sí transmite la propiedad. Esa diferencia aparentemente mínima, es capital en casos de doble venta o en los de venta de cosa ajena. ¿Cómo hará el orden anarquista para conjugar los conflictos surgidos por cosas así? ¿Y si una empresa jurídica de una parte interpreta las normas de la manera A y la empresa jurídica de la otra parte las interpreta de la manera B?

El conflicto es similar al que existe en el derecho internacional --público y privado-- para conjugar las normas de las distintas naciones, y no puedo más que señalarte se su resolución es extremadamente compleja. Imagínate un conflicto de sistemas jurídicos todos los días, para cada cosa diaria: tener que preguntarle al tendero por qué sistema civil se rige, para saber si el sistema jurídico de la empresa jurídica propia es compatible con el de él en caso de conflicto.

No hay solución, Joaquín.

Un saludo desde Avilés.

Mario García

Y añado, con todo el respeto, que el cristianismo dista mucho de ser de ninguna manera el garante o el fundamentador de la libertad. Decir tal cosa es desconocer profundamente qué sucedió en el Vaticano antes del Concilio Vaticano II, y qué sucede hoy en día, por ejemplo, desde que el Papa, en el discurso de Ratisbona, iniciase un claro acercamiento al islam, para combatir la secularización de Europa.

ANCAP

Mónica,

También soy "Huertista".... pero entender que el cristianismo es el piloto automático de la libertad para pasar a afirmar que la Iglesia Católica debe ser la institución que asegure justicia y defesa es inadmisible en términos teológicos, liberalles y económicos.

En primer lugar ser cristiano no implica necesariamente ser católico.

En segundo lugar, aún hoy, ni católicos, ni protestantes han comprendido el sentido, fundamento y mecanismos plenos de la libertad en el ámbito social, sino sólo en el individual (incluso, casi exclusivamente en el ámbito moral).

En tercer lugar, los católicos han tenido, tan sólo, una tradición de pensamiento preocupada por el ámbito social y económico (siempre desde lo moral), que aunque extraordinaria, insuficiente. Mientras que los protestantes, sin ese fundamento teórico han aprendido a comportarse en el ámbito social e individual más acordes a la filosofía de la libertad.

En cuarto lugar, así como reconoce Joaquín, antes la Iglesia Católica debería depurar (yo diría cambiar drásticamente) varias de sus posiciones. Joaquín lo ve "más posible que imposible", yo, conociendo la tradición católica, su "espíritu" hegemónico y totalitarista, creo que no tardarían mucho en cometer una nueva "fatal arrogancia", por lo que lo veo más imposible que posible.

Por último, el iusnaturalismo, el derecho natural, la filosofía de la libertad, etc., etc., son principios universales, inviolables, inmutables, etc. que están por encima de cualquier religión, incluída el cristianismo.

Es cierto, y hablo como cristiano, que el cristianismo es "ideal" para comprender el sentido de la no coacción en el ámbito social, pero repito, ni católicos, ni protestantes (me refiero a las distintas instituciones religiosas) lo han comprendido aún. Tan sólo algunos individuos cristianos (de unos y otros) lo perciben. Y, yo creo que es así porque toda institución humana termina por buscar el sostenimiento y expansión de su institución, igual que el estado (sea ésta civil, religiosa o atea).

Sin embargo, sigo creyendo que un verdadero cristiano debe ser liberal, y un verdadero liberal debe ser libertariano.

Respeto y me alegra escuchar propuetas teóricas a una sociedad anarcocapitalista, después de todo mientras mayor inquietud individual sobre este asunto, mayor desarrollo y posibilidad se habren para el futuro de nuestros hijos, ñietos o tatarañietos.

PD: Una pregunta para los lectores ¿Conocéis a un no-católico que se reconozca en la posición de Joaquín? (no hablo de reconocer el valor de la religión, sino de que la Iglesia Católica es, por tradición e institución, la responsable de asegurar justicia y defensa?

ANCAP

Estimados Flavio y Mario,

Que los anarcocapitalistas no nos pongamos de acuerdo respecto del "ideal" no significa que sea imposible una sociedad sin Estado. Por otro lado, las normas positivas no son incompatibles con una sociedad sin Estado. Y por último, una sociedad sin Estado no significa que sea perfecta, sino que siempre será perfectible, y sufriría cambios continuamente, por lo que no hace falta acuerdo absoluto, ni normas positivas innamovibles, ni la elección de un ente regulador en materia de justicia y defensa como la Iglesia Católica como única posible.

Flavio, el Estado no es un orden espontáneo, sino una organización coactiva (es decir, todo lo contrario), y como tal es posible una racionalización de sus funciones, métodos y eficiencia. Reconozco que la "estatolatría" es el principal problema humano. Pero pretender cambiarla por un "catolicismo mínimo", por todo lo que comente en mis anteriores post, es más de lo mismo (incluso, terminaría siendo, creo, peor en términos morales y eficientes).

El punto principal es comprender que los principios de JUSTICIA, que a su vez determinan la DEFENSA legítima, son universales, y no pueden depender de una religión concreta... sino que, incluso, están por encima de las religiones (me refiero a las instituciones religiosas).

En otras palabras, la DEFENSA debe estar supeditada a la JUSTICIA independientemente de quién o quienes la ejerzan. Por lo que, en este caso, no veo problemas en su privatización (me refiero a la defensa).

El problema siempre termina siendo, como más o menos apunta Mario, la JUSTICIA. Ésta no se puede privatizar en el sentido técnico de la palabra, porque no puede "pertenecer" a nadie. La posesión de la justicia, salvo que sea en manos de un ser perfecto moralmente (humanamente imposible) es una farsa. Por tanto, la solución está en reconocer los principios elementales de justicia (comenzando quizá, por los principios generales del derecho), reconocerla como una institución evolutiva en términos positivos pero esencialista respecto de su universalidad, y que estructuras judiciales privadas (en el sentido de ofrecer todos los servicios que la rodean) la apliquen de la forma más descentralizada posible.

En pocas palabras, la descentralización de los servicios judiciales en manos privadas, de aplicación positiva y evolutiva, bajo un código de leyes universales e inviolables, me parece un sistema adecuado en una sociedad sin Estado.

No pretendo solucionar aquí el problema del "ideal anarcopitalista" (tampoco presumo de tener "la solución"), pero insisto en que no veo la lógica y legitimidad de quitar a los que están (estado actual) y poner a otros (la Iglesia Católica), sino en una sociedad coherente a los derechos inalienables del individuo.

Hayek

CIENTISMO DE-CONSTRUCCIONISTA

1. LA RELIGIÓN CRISTIANA

Hayek termina el último libro que escribió (La Fatal Arrogancia), nombrando a la religión cristiana como GUARDIAN DE LA TRADICIÓN.

En ese mismo libro, explica como la religión (cristiana) permitió la lenta EVOLUCIÓN SOCIO CULTURAL que dió origen a las INSTITUCIONES MORALES (patrones de comportamiento adquiridos) como el respeto por la vida, por la familia, por por la propiedad, por el dinero,...

Y explica como esas instituciones morales (que surgen "a medio camino" entre lo racional y lo irracional) generan (y son generadas) la SOCIEDAD CIVILIZADA como orden expontáneo, extenso y complejo que permite maximizar la colaboración social entre millones de seres humanos.

También previene contra el uso del RACIONALISMO. En mi opinión tan preligroso es el racionalismo constructivista (comunismo, nazismo, nacionalismo) como el de-constructivista (anarquismo).

Por tanto, estoy completamente de acuerdo cuando afirmas:

"La religión cristiana no es ajena a la evolución histórica, no obstruye esencialmente los procesos de mercado y aporta un fundamente ético de la libertad no presente en otras culturas o religiones."

2. EL ANARQUISMO CIENTISTA

También aciertas cuando comentas como: "L. Von Mises y F. A. Hayek, no quisieron dar el imprescindible paso a la supresión del Estado en sus propuestas." Pero debemos quedarnos con esa frase bien grabada en nuestras neuronas.

Si estos sabios no dieron el paso teórico hacia la supresión del Estado, si esos pensadores tan brillantes no cruzaron la línea hacia el anarcoliberalismo, algunos aspectos negativos observarían ya que temerían caer el el cientismo (de-construccionista).

Por tanto, de acuerdo con tu seguimiento de las ideas de Von Mises y de su discípulo Hayek.

Ahora bien, mucho CUIDADO al leer el racionalismo de-construccionista (de salón) de académicos como Rothbard, Hoppe, o Huerta de Soto. Pueden ser brillantes sus escritos o su oratoria, pero cuidado con no analizar sus ideas con mentalidad abierta y, sin embargo, crítica.

Estimo muy necesario realizar una lectura crítica, sin confiar ciegamente en sus tesis (revolucionarias), ya que (si lograsen imponerse en un futuro en algún país) pueden guiar hacia un nuevo cientismo, como la mayoría de las revoluciones cuando obvian la lenta evolución socio cultural descrita por Friedrich A. Hayek.

Somalia es un ejemplo de como es difícil controlar la anarquía, ya que conduce directamente al recorte de libertades, al hambre, la muerte y la destrucción. Es cierto que allí el islamismo está jugando un papel importante, pero, el cristianismo (organizado en comunidades o pueblos anarquistas de mercado) caería también siervo de eñores de la guerra y de las dictaduras que controlasen cada territorio dentro de la ANARQUÍA.

Joaquín Santiago

Hola, Mario:
Sobre tu primer párrafo:
Los apriorismos que busco son irrefutables. Te remito al planteamiento argumentativo de los derechos de propiedad como derecho natural inalienable. Según él sí es posible afirmar, sin juicios valorativos, sin moralismo, objetivamente, que el derecho a la propiedad es un derecho natural. Quien lo condiciona o lo niega, niega la posibilidad misma de argumentar. Ya tenemos un derecho natural reconocido por el mismo actuar argumentativo de cualquier sujeto. Del derecho a la autopropiedad nacen los demás derechos naturales libertarios siempre y cuando éstos sean deducción necesaria del originario.


Sobre tu segundo párrafo:
Te puedo remitir a toda la concepción clásica, no actual del common law y el rule of law anglosajones, así como el derecho de los jurisconsultos romanos, todos ellos al margen de los caprichos estatutarios de los emperadores y los reyes. Además, olvidas que yo no niego la existencia y necesidad de coacción, lo que ocurre es que ésta no debe ser de tipo estatal, es decir, compulsiva y preventiva, ni poner la violencia al servicio de la compulsión ni de la prevención. Sí a favor de las cárceles y las penas. Lee algo de Bruno Leoni, sobre justicia no estatutaria o sobre la autodefensa, la adscripción previa a tribunales y tantos mecanismos inventados por los hombres para aplicar la justicia. Y, después de todo, ¿es tu Estado protector y bienamado, imparcial en los juicios?. Vives en la mística del Estado neutral.

Sobre tus párrafos tercero y cuarto:
Sólo en el delirio de los iuspositivistas puede concebirse no reversible la propiedad adquirida por robo, fraude o transmitida por un ilegítima poseedor. El derecho romano (nacido de una profesión liberal y no estatal que era la de jurisconsulto) lo tenía más claro y no necesitaba ni las bendiciones napoleónicas al ulterior propietario ni el agujero por donde colar reparos tras el compromiso de venta. Ocurre a muchos lo que a los patitos al salir del huevo: han visto al Estado que se arroga las garantías que son propias del derecho privado y mercantil y se creen que son su origen y su mejor valedor. Ni lo uno, ni lo otro.

Ah, y tu “no hay solución” sí que es un apriorismo inexplicable..e inexplicado.

Mario García

Hola Joaquín,

Ante todo gracias por tu respuesta. El problema sigue siendo tu argumentación apriorística sobre el "derecho natural inalienable a la propiedad". "Ser capaz de poseer" no significa que exista un "derecho a poseer", de la misma manera que "ser capaz de matar" no significa que exista un "derecho a matar". Por lo tanto, ese presunto derecho a la propiedad no es más que un principio moral, que puede ser reflejado o no en las normas positivas, pero que en ningún caso supone un derecho último y universal, intangible para la mano humana. Lo mismo sucede con lo que dices de la "deducción de necesaria" de los demás derechos. Ello nos conduciría a un orndenamiento estático, que deriva de dogmas ideológicos considerados necesarios para la existencia misma del derecho natural.

El siguiente problema surge por la indeterminación a la hora de plantear la estructura de un orden jurídico anarquista. Me hablas de los jurisconsultos romanos, figuras esenciales a la hora de analizar el derecho romano, pero que en la práctica, sus opiniones sólo alcanzaban relevancia jurídica cuando sus interpretaciones jurídicas eran asumidas por los tribunales públicos.

Me dices que vivo en la mística del Estado neutral. Lo cierto es que debe hacerse una advertencia esencial: los jueces nunca jamás van a ser totalmente imparciales. Es imposible que una persona pueda despegarse totalmente de su bagaje personal a la hora de enjuiciar un caso. Pero existe una diferencia capital entre el orden jurídico actual y que propones como alternativa: El sistema actual trata de desincentivar la parcialidad, consiguendo en la mayoría de los casos reducirla al mínimo, mientras que el sistema que tú propones la asume como aceptable y tolerable.

La adscripción previa a un tribunal puede tener sentido en un orden jurídico donde tal adscripción sea obligatoria, y su incumplimiento sancionado con la obligación de subyugarse a lo ordenado por otro tribunal. Sin la obligación de aceptar coactivamente una norma, aun no aceptada personalmente, el orden social se resquebraja, puesto que las nromas que ordenan la sociedad sólo serían observadas por aquellos que asumen su acatamiento, situándose estos en clara desventaja frente a los que van a incumplirlas.

La autodefensa sigue sin ser una buena manera de garantizar la libertad y la seguridad de las personas. Quien tenga capacidad económica para proveerse de un buen equipo defensivo, puede que la tenga asegurada, pero quien sólo pueda subsistir, se verá obligado a quedarse sin defensa o vincularse a un adinerado que se la provea. ¿Debo recordar que esta clase de vínculos se parecen peligrosamente a lo que llamamos "feudalismo"?

Por último, no respondes a la problemática de la compraventa. La disyuntiva es clara: en ausencia de norma jurídica estatal y obligatoria para todos que lo señale, ¿tiene la compraventa efectos reales o meramente obligaciones? Repito que la diferencia es capital a efectos prácticos, porque (por ejemplo), determina la acción que debe ejercerse contra el vendedor, y el plazo existente para ejercerla.

De nuevo, un saludo de un exalumno.

Acrata

Ancap por favor deja de usar la palabra "libertariana", libertarian tiene una sola traducción al español: libertario.

Si en tal caso quisieras ser más específico podrías usar liberal-libertario, peroes una chillido visual leer palabras inexistentes en el español.

Fuera de eso, los sigo leyendo aunque me reservo aun mi opinión.

Saludos anarquistas de un "ateo occidental" que le perece interesante el tema.

ANCAP

Ácrata,

1) La palabra que usé no es "libertariana", sino "libertariano" (aunque acepto que es la misma raíz inexistente para ti, pero que sabes conjugar perfectamente a pesar de su inexistencia).

2) Que no exista en el diccionario no quiere decir que no pueda usarla, aunque entiendo, también, que no sea de tu agrado (de todas formas deberías, quizá, plantearte la posibilidad no sólo de usar sino de invetar términos, es divertido, y hasta útil).

3) El sistema de pensamiento de un libertario es el "libertarismo".

Los integrantes del sistema de pensamiento del "libertarianismo" (que aunque no esté en el diccionario, se utiliza, y todos sabemos a qué se refiere) deberían llamarse, "libertarianos" y "libertarianas". Ojo!, cuando digo "deberían", siempre lo digo desde mi puto de vista (algo obvio, pero que creo necesario aclararlo para no ser juzgado de querer "imponer" mi criterio sobre la lengua castellana...)

4) Y finalmente, aunque te produzca un "chillido visual", veo que me has entendido perfectamente cuando dices que podría reemplazarlo por "liberal-libertario" (aspecto este fundamental en la comunicación de ideas, y que legitima aún más su uso)... eso sí, "liberal-libertario" me suena redundante, y poco clarificador.

PD: Ya sé que las 7000 referencias a "libertariano", en Google, son "nada" comparado con las 800.000 de "libertario"... pero quién sabe, si lo usamos, y se acepta, quizá termine por legitimarse, y luego incorporarse en el diccionario. : )

RAPH

Quiero felicitar, en general, a todos los que participan con sus comentarios al excelente artículo de Joaquín Santiago. Verdaderamente es un debate de gran nivel, y es una lástima que las ideas aquí vertidas no lleguen a formar parte de libros de texto que se estudien en Educación Secundaria. Prefiero que un joven de bachillerato lea y se interese por estos debates, que pierda su tiempo estudiando asignaturas como la dichosa Educación para la Ciudadanía.

Pedro

Ruego contesten el comentario sobre la religión y sobre el cientismo (de-construccionista) realizado por HAYEK arriba.

Igual que él, pienso que Rothbard, Hoppe, o Huerta de Soto caen de lleno en el constructivismo racionalista (cientismo) al pretender alcanzar una utopía ANCAP de un modo "rupturista" y sin tener en cuenta la lenta evolución socio cultural.

Al alejarse de la tradición austriaca de Von Mises y de su discípulo Hayek, caen de lleno en el CIENTISMO (de-constructivista).

En mi opinión estos pensadores sólo pretenden tener ideas originales que impulsen su carrera académica, sin darse cuenta que su "revolución" ANCAP socaba los cimientos del liberalismo clásico ante las críticas socialistas y, engaña a alguna gente con escasa capacidad crítica y ganas de realizar actos de fé (ancap).

Al igual que ocurre con otros cientismos, estos anarquistas de mercado, pretendiendo hacer el bien, generan caos y destrucción en cualquier país donde se instale la ANARQUÍA (vease Somalia) ya que las fuerzas sociales quedan incontrolables y degeneran en menos libertad individual, hambre, bandalismo, guerras y muertes al albitrio de los Señores de la Guerra o de las Dictaduras que controlen cada territorio.

Propongo que estos anarquistas de mercado pasen sus vacaciones en Somalia.

Si quieren ser empíricos, allí pueden experimentar y, podrán reunirse con los Señores de la Guerra y explicarles la existencia de empresas privadas de seguridad (http://www.blackwaterusa.com/), de seguro (http://www.lr.org) y, de jueces (¿?).

Su demostración práctica de las ideas ANCAP sería científicamente muy loable, ya que pasarían de la teoría a la práctica y realizarían un intento ANCAP de convencer a los Señores de la Guerra y a los dictadores locales que reinan en la ANARQUÍA de Somalia. Me temo el experimento acabaría en una refutación empírica de la ideología ancap.

Supongo que el difunto Rothbard no se atrevió, ni Hoppe, ni se atreverá nunca Huerta de Soto y, con ello, se pasaría de la torre de marfil teórica a la práctica cientista. Y me temo hacen bien, porque dicho experimento ANCAP (cientista) tiene una elevadísima probabilidad de acabar con los promotores extorsionados, secuestrados, torturados o muertos.

¡ Feliz Navidad !

Eugenio Martín Velázquez

Joaquín felicidades por tu articulo, por fin un pensador no espontáneo y ordenado. La otra parte del artículo siento ser Hayekiano y por lo tanto agnóstico.

Joaquín Santiago

Para Mario y los que cuestionan el papel de la Iglesia como estructuradora social.

Mario:
La Ley Natural se asienta en sí misma de tal manera que, si no es respetada, se niega el derecho de su mismo conculcador. Cierto es que muchos teóricos de los derechos naturales se empantanaron y siguen haciéndolo en la imposible transición entre el “ser” y el “deber ser”. Como te dije en mi anterior respuesta y te saltaste por lo que sea, el derecho natural a la propiedad se deriva, aquí por ejemplo, en tu capacidad para argumentar, imposible si no te “autoposeyeras”. Igualmente, la simple intuición de que todo ser humano debe mantenerse como tal ser vivo y para eso es imprescindible la posesión de los medios necesarios, aporta la segunda línea a favor del derecho natural a la propiedad (institución jurídica que da forma social a la posesión originaria aunque la diversidad de interacciones sociales no las haga coincidir simpre).

Si a estas dos argumentaciones añadimos la de que toda ley natural sólo es admisible como tal si es generalizable a todos los seres humanos (aquí sucede como con la lógica, que impide que haya una argumentación honesta si no hay unas reglas lógica sválidas para todos los casos iguales y para todos los intervinientes). Esto es la Ley natural, no un deber ser, sino un “ser” de manera que el que lo viole viola su propio derecho (¿te fijas en las consecuencias que tiene en lo relativo al consentimiento hacia el poder).

Tu crítica al sistema romano es débil, a mi juicio. Débil porque no sirve para asentar el actual sistema iuspositivista que defiendes. El sólo hecho de que los tribunales públicos romanos confirmaran lo que los jurisconsultos sentenciaban revela la supeditación de “lo público” a lo privado y el papel mínimo del derecho estatutario, promulgado por el poder, frente al derecho descubierto por el juez. También es débil porque, en el momento de exigir una fuerza violenta que lo respalde optas por una solución de las posibles y, sin duda no la mejor.

Un rasgo del Derecho es la coercibilidad, como sabes, pero tal rasgo no define que la coacción, concepto diferente, haya de ser ejercida por el Estado, es decir, ese ente formado por humanos que pretender ser más que humanos en virtud de una mística que hace que sus actos sean diferentes y mejores que los de los demás. En un sistema de mercado libre, también los tribunales son agencias de seguridad con su propia fuerza coactiva y quienes no se adscriban a alguna agencia de este tipo (jurídico-policial) quedarían excluidos de los intercambios entre gentes responsables. No me extenderé más en esto, aunque hay todo un campo de la praxeología y del concepto evolutivo de las instituciones que estaría enriquecido con el derecho natural. La dinámica de la compraventa se subsume en esta explicación.

Sobre el Estado actual me decanto por confirmar el fracaso del llamado “estado liberal” en sus pretensiones liberales. Claro que este estado es apetecible para la derechona y para la izquierda que le gusta utilizarlo contra los demás. Pero el estado neutral liberal, está muert desde los años 30 del siglo XX y con precedentes en el siglo XIX. ¿Hay quien pueda hablar de “rule of law” acaso?. La moderna ciencia política constata, con alborozo de sus catedráticos, que el poder legislativo no está ni en el parlamento siquiera, sino en los gobiernos. El aparato judicial está cada vez más intervenido por la ley escrita. El derecho “legislativo”, estatutario desborda todo concepto de justicia como algo que debe ser descubierto de entre la maraña de relaciones sociales y principios naturales. Ha dado paso al capricho del legislador gobernante donde impuestos y regulaciones invaden la vida social y económica. Lo dicho, un fracaso.

Sobre la autodefensa y los pobres sólo te digo que las situaciones de mercado libre, que no necesitan ángeles para aplicarse pero que no son fruto exclusivo de demonios como pretenden los estatistas, han solucionado en el pasado los breves episodios de autorregulación de los seres humanos en su actuar (Irlanda, ferias de la Champaña, la Hansa y todos los ámbitos de mercado libre del siglo XIX donde no sólo el estado era mínimo, sino, a veces, inexistente.

Para los que dudan de la religión como reguladora:

Cierto es que la Iglesia ha adoptado comportamientos muy poco compatibles con la libertad en el pasado. Pero es cierto también lo contrario, que ha sido una salvaguarda contra el poder del estado. Su férula, al tener esencialmente una legitimidad espiritual e ideológica, ha sido, en los casos de confrontación con el estado, muy cercana al “laissez faire”. Ya he dicho que la Iglesia aún debe depurar su visión de la sociedad pero es cierto también que si eso aún no ha ocurrido es por la presencia imponente del estado que impide que cualquier organización de gran calado se aleje del planteamiento dominante. Es todo una cuestión de empujar y evolucionar.
No defiendo para la Iglesia un papel sustitutivo del Estado sino de suministrador del fundamento ideológico-espiritual del orden libre. Un orden así sería, además de más próspero, más ético que el actual.

ANCAP

Estimado Joaquín Santiago,

Creo que estamos de acuerdo en el plano teórico del asunto.

Mi crítica, vuelvo a insistir, está en la solución Católica que tu propones como la responsable de “suministrar el fundamento ideológico-espiritual del orden libre”.

Debemos reconocer, primero, que el Derecho Romano fue el verdadero portador de los derechos naturales; y segundo, que el Derecho Canónico fusionado con el primero trajo confusión y ambigüedad (HASTA HOY). Los Padres de la Iglesia cometieron graves interpretaciones económicas (basadas en errores teológicos, muchos de ellos influenciados por la filosofía griega) que hoy siguen en pie, por ejemplo, en la Encíclica Centessimus Annus, que tu citas paradójicamente como referente de la “más posible que imposible” solución Católica. No hace falta que recuerde la terrible distorsión e influencia del “turpe lucrum”, “Justum Premium” y prohibición de la usura.

En este punto, debemos comprender que la raíz del problema católico como solución, radica en una nueva comprensión del fundamento social, que a su vez requiere INDEFECTIBLEMENTE un cambio TEOLÓGICO que han mantenido desde siempre. ¡En este sentido, es más fácil que cambie de parecer el Gobierno Cubano, que la Iglesia Católica!

Transcribo a continuación un pié de pagina de mi tesis doctoral (en elaboración), que aunque no versa sobre este tema, lo he tocado tangencialmente. Este es mi fundamento de porqué es “más imposible que posible” la solución católica:

“Aunque algunos autores procuren querer encontrar armonía, lógica o justificación, a los escritos de los Padres de la Iglesia, de los diferentes cánones eclesiásticos, así como a sus posiciones actuales, lo cierto es que la confusión, relativos a estos temas económicos, es lo único que ha prevalecido a lo largo de la historia de la Iglesia Católica. Un ejemplo de dicha confusión actual puede constatarse en la encíclica del Centesimus annus que Juan Pablo II dio en Roma, el día 1 de mayo del año 1991. Algunos entienden que en dicha encíclica la Iglesia “comparte la tensa ambivalencia del intervensionismo económico” (ver “Tensión económica en la Centesimus Annus” de Carlos Rodríguez Braun, publicado en “Empresa y Humanismo”, Vol. II, Nº 2/00, 2000, Págs. 473-479), mientras que otros, también liberales, entienden que sigue existiendo “compatibilidad entre la doctrina de la Iglesia y el liberalismo económico” (Ver “La economía de mercado y la doctrina de la Iglesia Católica” de Rafael Termes, publicado en “Empresa y Humanismo”, Nº2/00. Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra, Julio 2000).
Lo cierto es que estas diferentes interpretaciones, no son más que un reflejo de la confusa postura económica de la Iglesia Católica, y del contenido de dicha encíclica, donde se dice, por ejemplo que: “Estas iniciativas tratan, en general, de mantener los mecanismos de libre mercado, asegurando, mediante la estabilidad monetaria y la seguridad de las relaciones sociales, las condiciones para un crecimiento económico estable y sano, dentro del cual los hombres, gracias a su trabajo, puedan construirse un futuro mejor para sí y para sus hijos. Al mismo tiempo, se trata de evitar que los mecanismos de mercado sean el único punto de referencia de la vida social y tienden a someterlos a un control público que haga valer el principio del destino común de los bienes de la tierra. Una cierta abundancia de ofertas de trabajo, un sólido sistema de seguridad social y de capacitación profesional, la libertad de asociación y la acción incisiva del sindicato, la previsión social en caso de desempleo, los instrumentos de participación democrática en la vida social, dentro de este contexto deberían preservar el trabajo de la condición de «mercancía» y garantizar la posibilidad de realizarlo dignamente”.
Cuando uno lee íntegramente el Centesimus annus, se hace evidente e innegable, que la posición de la Iglesia Católica es intervensionista y defensora de la economía mixta, por no haber podido comprender, aún, la íntima relación entre economía y ética.
Otras muestras de permanencia de dichas doctrinas, dentro de la Iglesia Católica, se percibe en su actual posición frente a la usura:
“(En italiano) A los miembros de la Consulta nacional italiana de las fundaciones contra la usura los exhortó a seguir combatiendo con empeño "esa despiadada explotación de las necesidades de los demás. La usura es una difundida plaga social y resulta muy necesario salir al encuentro de cuantos se hallan envueltos en esa red de injusticia y de graves sufrimientos. Deseo de corazón que, en el marco del Año jubilar, con la contribución de todos, se puedan dar pasos concretos para eliminar este gran azote social" Juan Pablo II, Audiencia General, Miércoles 22 de noviembre 2000;
“El séptimo mandamiento (...) prohíbe igualmente la usura, la corrupción, el abuso privado de bienes sociales, los trabajos culpablemente mal realizados y el despilfarro” Catecismo de la Iglesia Católica“. ¿Qué prohíbe el séptimo mandamiento?”, Librería Editrice Vaticana, 2005;
“El centro de esta fidelidad a la palabra divina consiste en una opción fundamental, es decir, la caridad con los pobres y necesitados: `Dichoso el que se apiada y presta (...) Reparte limosna a los pobres´ (vv 5.9). Por consiguiente, el fiel es generoso: respetando la norma bíblica, concede préstamos a los hermanos que pasan necesidad, sin intereses (cf. Dt. 15, 7-11) y sin caer en la infamia de la usura, que arruina la vida de los pobres” Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles 2 de noviembre de 2005, Librería Editrice Vaticana.
“(A los representantes de la Consulta nacional contra la usura) Vuestra numerosa presencia me ofrece la oportunidad de manifestar mi aprecio por la valiente y generosa obra que realizáis a favor de familias y personas afectadas por la deplorable plaga social de la usura. Os deseo que muchos se pongan de vuestro lado para sostener vuestro encomiable empeño en el plano de la prevención, de la solidaridad y de la educación en la legalidad” Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles 23 de noviembre de 2005, Librería Editrice Vaticana;
“La tradición profética estigmatiza las estafas, la usura, la explotación, las injusticias evidentes, especialmente con respecto a los más pobres (...) Si en la actividad económica y financiera la búsqueda de un justo beneficio es aceptable, el recurso a la usura está moralmente condenado: `Los traficantes cuyas prácticas usurarias y mercantiles provocan el hambre y la muerte de sus hermanos los hombres, cometen indirectamente un homicidio. Este les es imputable. Esta condena se extiende también a las relaciones económicas internacionales, especialmente en lo que se refiere a la situación de los países menos desarrollados, a los que no se pueden aplicar «sistemas financieros abusivos, si no usurarios». El Magisterio reciente ha usado palabras fuertes y claras a propósito de esta práctica todavía dramáticamente difundida: «La usura, delito que también en nuestros días es una infame realidad, capaz de estrangular la vida de muchas personas»´” Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, A Juan Pablo II Maestro de doctrina social testigo evangélico de Justicia y de Paz, Capítulo Séptimo, “La vida Económica”, Librería Editrice Vaticana, 2005.
En esta última cita se percibe cómo, aún hoy, se relaciona a la usura como un turpe lucrum (beneficios vergonzosos y pecaminosos) en relación directa con el “justo beneficio aceptable” (justum pretium)”.
Por último, Joaquín, no es difícil comprender que la defensa de la libertad por parte de la Iglesia Católica contra el Estado, tuvo, a lo largo de la historia, la finalidad clara, y demostrada de querer someter al gobierno a SUS designios. Y vuelvo a repetir, una institución que se levanta como poseedora exclusiva del derecho natural, y que además posee al único y legítimo vicario de Dios en la tierra (con todo lo que esto implica, y la mayoría desconoce) no puede, por principio, teoría y ejemplos históricos, defender realmente la libertad individual.

PD: a todo esto hay que sumarle mis otras argumentaciones anteriores.

Javier

He tenido la suerte de entrar en esta web y leer este artículo y el buen debate que se ha generado. Aquí mi granito de arena.

A mí me cuesta un poco ver la falta de necesidad del Estado, a nivel de administración del país y de moderación de la actividad económica. Soy cada vez más consciente de lo limitado que el Estado debe estar para no coartar las libertades individuales, a nivel económico y social.

En relación a la Iglesia, solamente puntualizar, o proponer para el debate, que quizás los fallos que históricamente han ido dándose en el ámbito económico y social desde la Iglesia católica proceden más de interpretaciones coyunturales y, también muchas veces, estructurales, ...y no tanto de fundamentos teológicos. Ésto puede haber provocado las variaciones históricas de criterio respecto, por ejemplo, a los intereses (la usura como interés abusivo) o respecto al liberalismo económico y político.

A ese nivel teológico o de definición de principios subyacentes puede ser muy defendible la postura de Hayek y de Joaquín Santiago. A ese nivel teológico creo que muchas religiones pueden suscribir estos argumentos, y especialmente los cristianos.

La realidad nos presenta históricamente que la doctrina social ha ido evolucionando, y no siempre ha acertado, en detrimento de la libertad a nivel económico y social. Por las razones expuestas en el debate de “entidad Hegemónica”, poder o, por qué no…ignorancia. Por suerte, históricamente los papas y las inteligencias de la iglesia no parecen haber errado en temas de fé y moral fundamental, pero sí ha habido equivocaciones flagrantes a nivel económico y político, con consecuencias que aún sufrimos. No obstante, aun dentro de las equivocaciones a nivel económico, parece que la evolución ha llevado a las posturas sociales de la Iglesia hacia postulados cada día más acordes con el liberalismo económico.

Muchas gracias.

Joaquín Santiago

Estimado “Hayek”:

No cabe duda de que el constructivismo cientista es un riesgo, y muy grave, en que podemos caer. Lo que mantengo, en síntesis, es:
1. El iusnaturalismo concebido al modo de Rothbard, como una serie de desarrollos a partir de una premisa básica y concibiendo de modo absoluto la aplicación de sus conclusiones, puede caer en el constructivismo y en el “fiat iustitia, pereat mundus”.
2. No obstante, el paradigma austriaco cae en autocontradicción si no avanza más allá del modelo liberal clásico. Que ni Mises ni Hayek hayan cuestionado el papel del Estado como proveedores de justicia y de seguridad no implica que éstas no puedan ser suministradas de forma privada. Ni uno ni otro dan razones de su miniarquismo. Porque sí. Considerar a ambos como sabios terminales es demasiado para la mente y más para el propio paradigma austriaco.
3. Es así que, uniendo la refutación esencial que hace del Estado el modelo austriaco con la necesidad de seguir de cerca el devenir evolutivo, propongo que sea una institución de larga tradición reguladora, y no ajena al concepto de libertad, la que aporte el ambiente mental y moral en que ha de desarrollarse un mundo sin el abuso del Estado violento.
4. Respeto, pues, enormemente, la exposición hayekiana sobre la evolución de las sociedades y la generación espontánea de instituciones. Y, por tanto respetar esa visión, me retraigo de quien sistemáticamente la viola: el Estado.
5. El profesor Huerta de Soto, en contra de lo que parece que das a entender, ha aportado una visión metodológica triple en el que evolucionismo histórico, el utilitarismo y el iusnaturalismo aportan cada uno su necesario enfoque a la investigación y, por ende, a las propuestas austriacas.

Joaquín Santiago

Estimado ANCAP:
Lamento que tengas esa visión tan sesgada de la Iglesia Católica. Más de dos milenios de existencia dieron para una oferta de proposiciones económicas y políticas mucho más variadas que las que extraes en tu tesis.
Es tan prolijo lo que aquí sería necesario decir que sería mejor que te dieras un tiempo para leer todas las aportaciones al mercado, a los derechos humanos, a la libertad, a la teoría monetaria, a la de los precios, a la de la banca, a la evolución del concepto de usura (que nunca fue único, ni sorteable) de la Iglesia y de los católicos influidos por ella en sus actuaciones.
Fue tan diferente el papel de la Iglesia, cuando gobernó sin restricciones áreas importantes de Europa, que el de los reyes que configuraron las monarquías autoritarias y absolutistas, que no cabe reducirlo a los tópicos antirreligiosos. No me queda más que pensar que estás pensando en una variante de cristianismo no católico con lo que también habría de discrepar contigo.

Javier

Estoy plenamente de acuerdo con lo comentado por Joaquín Santiago:

- Más de dos milenios de existencia dieron para una oferta de proposiciones económicas y políticas muy variadas: aportaciones al mercado, a los derechos humanos, a la libertad, a la teoría monetaria, a la de los precios, a la de la banca, a la evolución del concepto de usura (que nunca fue único, ni sorteable).
- Fue tan diferente el papel de la Iglesia, cuando gobernó sin restricciones áreas importantes de Europa, que el de los reyes que configuraron las monarquías autoritarias y absolutistas, que no cabe reducirlo a los tópicos antirreligiosos.

En esencia es un poco lo que he querido comentar antes. En el cristianismo (y concretando en el catolicismo) son proposiciones (en este caso no dogmas de tipo teológico) que han ido evolucionando, y que también han tenido ejemplos concretos. Las interpretaciones también han provocado desencuentros muy fuertes: tanto a nivel de comportamientos antirreligiosos como, por el contrario, a nivel de interpretaciones forzadas. Las interpretaciones son objeto de crítica constructiva.

En cambio, los fundamentos de tipo teológico-moral subyacen, se mantienen (también están sujetos a la profundización) y por lo general han ido ayudando a la defensa de unas libertades individuales dentro de las sociedades en que se han vivido. Este puede ser el componente ético iusnaturalista. Componente que estructura al cristianismo de forma muy diversa a otras religiones, y que históricamente ha sido una defensa contra el totalitarismo económico y político (aunque a veces por “propagandas” pueda parecer otra cosa).


Por otra parte, me gustaría plantear: ¿hasta qué punto puede definirse como “anarquía” esta ausencia del Estado? El que exista un Estado que intervenga lo justo en materia económica y social….incluso que se pueda prescindir del mismo a un nivel teórico ¿No puede llevar más bien a focalizar esa labor de garantía y defensa de esas libertades individuales? Humanamente nos encontramos con esa tendencia fuerte hacia el poder por sí mismo y hacia regulaciones abusivas, y esto hace que sea necesario que un sistema de libertades individuales, a nivel de mercado y a nivel de política necesite una garantía, una defensa.

ANCAP

Estimado Joaquín:

Yo reconozco, absolutamente y sin peros, todos los aportes al pensamiento económico liberal que hizo la Iglesia Católica (entre ellos los que comentas). Pero también reconozco que NUNCA fue, ni lo es hoy (y esto es fundamental), lo suficientemente liberal (si cabe esta expresión) como para pensar en ella como la responsable de “suministrar el fundamento ideológico-espiritual del orden libre”.

Como comenté, mi cita es sólo un pié de página que hace referencia a la AMBIGUA, Y CONTRADICTORIA posición católica que HOY sigue sosteniendo la Iglesia, y que NUNCA cambio (para entender esto se debe hacer un repaso del comportamiento institucional de la IC, y comprender sus contextos. Otra cosa, muy distinta es el pensamiento de individuos católicos, que buscaron y consiguieron con menor o mayor influencia cambiar la posición institucional, pero NUNCA lo suficiente. Yo aplaudo a todos ellos). Lo cierto es que dicho repaso histórico que dices que quizá deba hacer, lo he hecho (aunque no soy historiadod), y la AMBIGUEDAD Y CONTRADICCIÓN se sostiene en el tiempo.

Sin embargo, también acepto y reconozco la tesis de Weber (y, por lo que he dicho, evidentemente, no en términos exclusivos). Creo que en la práctica, el comportamiento pautado de la tradición evangélica tuvo sus gratas consecuencias al pensamiento capitalista y libral, como también al "cristianismo individualista" (si también aceptas mi invenciones terminalógicas).

También, por último, reconozco la influencia del judaísmo. Que tiene más de los dos milenios católicos, y que incluso han sabido vivir sin estado y por intermediaciones judiciales. Sin olvidarnos, si también conoces esa parte de la historia, que la más pura ley natural, pese al católico que le pese, es de tradición judía (tradición que el propio Jesucristo respetaba, no sin denunciar y advertir sus, no pocas, perversiones, también, institucionalizadas).

Un liberal no puede ser, sin contradecirse, individualista en lo político-económico, y absolutista en lo religioso. Y un cristiano, menos. Sé que tu propuesta no busca reemplazar el Estado por la Iglesia, y por tanto no te identificarías con mi expresión "absolutismo religioso", pero otorgas a ésta última un privilegio, que unido a la esencia de su teología, derivaría indefectiblemente en un absolutismo tan peligroso, al menos, como el del propio Estado. Insisto en su aspecto TEOLÓGICO porque, para mí, es clave. Así como mucha gente ignora los verdaderos fundamentos económicos (a pesar de la tradición del meanstream), muchos ignoran (y en grados mayores) los verdaderos fundamentos teológicos del cristianismo.

Sí es cierto, quizá habríamos de debatir y discreptar largo y tendido, porque s fundamentos no son judíos, ni católico, ni evangélico, ni protestante, ni sectarios de ningún tipo. Cuando hablo sobre este tema prienso en el cristianismo y en el liberalismo, no en instituciones (en el sentido tradicional o común-vulgar del término).

En términos teóricos institucionalización del poder coactivo civil (Estado) es prescindible, y institucionalismo del poder coactivo de la conciencia (Iglesia) también. Si en el Estado hay INDIVIDUOS, en la Iglesia también.

PD: reconozco y acepto la teoría de las instituciones de Hayek, aceptando entre ellas a la religión, pero no así a la institucionalización deliberada de la Iglesia Católica Romana.

Bastiat

Tras leer este edificante hilo, instructivo y cargado de sentido común y emociones, lo que al final creo que subyace es el sinsentido de buscar una norma vital inmutable que nos permita vivir de forma lo mas libre posible. Y digo que es un sinsentido porque es en si contradictorio. El caso de ejemplificar en el Catolicismo, o simplemente en el cristianismo, como garante de esa norma vital nos trae a la razón de dicho sinsentido. Una cosa es el componente moral y otra muy distinta la norma y la realización efectiva de dicha norma. Como diría un castizo una cosa es predicar y otra dar trigo.

La religión cristiana, fundamentada en una reflexión sobre el judaísmo, religión que busca y sigue buscando razonar la relación entre el hombre y Dios, nos acerca a los principios de individualidad y libertad que sólo pueden expresar esa verdadera relación con Dios en la medida que la salvación es un acto individual. Y sólo será una verdadera salvación en el momento en el que el hombre actúa libremente, es decir, convencido, absolutamente convencido, de que su relación, que la búsqueda de esa relación con Dios es sincera y verdadera. Para ello la libertad es el aspecto fundamental, la libertad del individuo. A partir de ahí se puede empezar a escalar en la relación con Dios y, a su vez, en la relación con los demás hombres. El problema viene con el dar trigo.

Si, como bien nos recuerda Ancap, el propio judaísmo tiene contradicciones e instituciones perversas que atacan esa esencia de libertad individual, incluso a pesar de haber carecido de Estado durante casi dos mil años, qué decir de la Iglesia Católica, o la anglicana, religión del Estado de la Gran Bretaña, en el momento que confunden a Dios con el César. El problema, como digo, es dar trigo. Entonces, en esencia, la idea de la religión como garante de una máxima libertad choca ineludiblemente con la esencia de la realidad que es el armonizar las conductas individuales dentro de una sociedad.

Y es que, aunque pueda parecer más una cuestión de incapacidad de comprensión, que no lo es, se nos hace muy difícil entender la existencia de una Sociedad en la que no haya normas. Si, ya sé que en una sociedad anarquista habrá normas, pero lo que no habrá es un Estado. Bueno.

Pero es que eso no es así. Las normas tienen la necesidad imperiosa de tener al mismo tiempo capacidad de organizar la sociedad como la de imponer medidas coactivas para hacer efectiva dicha organización. Pero sobre todo, toda norma se basa y se fundamenta en que es la expresión misma de esa sociedad en el momento en el que todos los individuos participan, más directamente o menos directamente, en la elaboración de dichas normas. Por lo tanto, toda estructura que surja dentro de esa sociedad, evolutiva, espontánea, será acomodable a los principios anarquistas e igualmente formaran parte del cuerpo normativo y administrativo con el que esa sociedad se dote. Será, por tanto, expresión de la suma de individuos y será igualmente… un Estado.

Un estado que se organiza en el dominio, dependiendo de las particularidades que cada sociedad tenga o le caracterice, sobre personas, bienes muebles… y, si se me permite, sobre bienes inmuebles, mas concretamente sobre el territorio. Toda norma que no tiene un ámbito de aplicación territorial es, en esencia, inútil.

Por tanto nos llegamos aquí a una contradicción. ¿Qué es o cómo se define una sociedad anarquista? ¿Dónde y cómo se delimita el territorio en el que dicha sociedad anarquista se desarrolla? ¿Cómo se establece la pertenencia a dicha sociedad anarquista? ¿Se pertenece por nacimiento, por compra de tierras, por la firma de algún acuerdo de integración? ¿En qué consistiría ese acuerdo de existir? Y de Existir… ¿sería de obligado cumplimiento? ¿Quién lo haría efectivo? Es más, si tenemos en cuenta lo dicho anteriormente… ¿no es en esencia un oxímoron el juntar sociedad y anarquismo?

Responder a estas preguntas implica en que surjan muchas más, pero desde mi equiparación del Estado con una Comunidad de Vecinos, me resulta difícil encontrar quién las responda. Y es que no se trata sólo de denunciar los defectos de las sociedades con Estado sino de proponer alternativas viables y consistentes, que sean capaces de encontrar respuestas a la realidad de los hechos. Si ya he dejado dicho que el propio ejemplo de la Iglesia como guía y garante de los principios liberales sirve sólo como ejemplo, la aplicación práctica estará siempre sujeta a la realidad del cómo se aplican esos principios. Y dicha aplicación se ha de hacer de alguna manera y para ello existen mecanismos, muchos ha habido a lo largo de la historia y sólo uno encontramos que sea lo suficientemente menos malo que todos los demás: la democracia.

El problema, por tanto, no está en encontrar una estabilización dogmática sino en saber hacer evolucionar las ideas de la sociedad hacia la defensa de mayores cotas de libertad. La sociedad es la que se dota de los mecanismos para su funcionamiento. Si tenemos una sociedad en la que triunfa el estatalismo no es porque en si exista el Estado sino porque la suma de individuos que desean más Estado es mayor que aquellos que queremos menos estado. ¿Que los primeros aceptan perder libertad? Lo mismo es que la valoran menos que la seguridad.

Y no hemos de olvidar la propia evolución de la realidad social de la Iglesia. Cada día menos sacerdotes, menos monjes y monjas, menos juventud en las iglesias… Y sin embargo todos los cristianos tienen conciencia de la verdad del mensaje de Cristo. Y si lo llevamos al plano político entendemos la coincidencia con los planteamientos liberales si es que no es origen de los mismos. Pero la realidad social es la que se escribe cada día y no es algo estático sino dinámico. Podemos entender que hay principios inamovibles. Lo interesante es defenderlos cada día. Y eso se hace mediante la política aplicada dentro de la realidad del día a día.

Gustavo Lino

Como veo al personal algo despistado en torno a la relación de la Iglesia con respecto al liberalismo (incluído el más pernicioso que es el austriaco) lo aclaro pero ya adelanto que está condenado incluído el económico aunque el fallecido banquero Termes no se quisiera enterar, por razones obvias (me refiero a que era banquero).

La herejía dentro de la Iglesia es el mayor pecado posible porque del pecado contra la Fe según Sto Tomas, porque contra la revelación que hace Dios de sí mismo, se derivan los restantes males.

Entre esos pecados contra la fe esta las herejías como la horrible mixtura entre catolicismo y neoliberalismo austracistas con vuestras innumerables subdivisiones a cada una más irracional por utópica y que resulta muy parecida a aquella infiltración marxista que fue la teoría de la liberación como antigua mezcla de agua y aceite entre marxismo y catolicismo, de infausto recuerdo y hoy felizmenrte condenada por la Congregación de la doctrina de la Fe. A vuestra neo-teoría ya le llegará su San Martín (como sois poco relevantes en cargos eclesiásticos la Congregación no actúa).

También por entonces debido al gran auge del marxismo soviético había quienes lo querían introducir en la Iglesia. De igual modo después de la caída del muro en 1989 hemos asistido a la infiltración liberal dentro de la Iglesia. Sois las modas que pasais y el humo del mundo mientras la Iglesia permanece.

Ahora bien, antes de entrar en materia deberías reflexionar los liberales y vuestras recientes e innumerables divisiones si no os estará pasando como a los marxistas de fines de los 70 cuando surgió una pléyada de "diferentes" escuelas indistinguibles como antesala del colapso de su ideología.

Como buenos liberales popperianos no compartireis las ideas de Khun sobre la crisis del paradigma científico pero uno de sus rasgos cuando dicho paradigma ya no da más de sí es la multiplicación de pseudo-escuelas con teorías peregrinas. Los evolucionistas para gran regocijo personal se encuentran en esta fase. Me alegro al manifestaros que vosotros entrasteis de lleno en ella cuando se agotó el último gran incremento de productividad de las tecnologías de la información y el rollo neoliberal no da para más.

Pero al toro que no se diga que rehuyo la cuestión: El problema del liberalismo y el rollo este de la libertad individual ya lo indica la falsificación de la palabra. Mientras antiguamente la palabra liberal se usaba para distinguir a un hombre pródigo y generoso, los liberales falsificaron su auténtico significado y se cometio el crimen semántico de que uno se liberalizaba contra la imposición de alguien, y entre otros vuestros particulares demonios particularmente el Estado y antigualmente la Iglesia. Como con la Iglesia vuestros abuelos hicieron un gran trabajo hoy os concentraís en acabar con el Estado.

Luego para darle un poco más de presentabilidad al tema le volvisteis a cambiar el significado al término y pasó a ser ya la defensa de los derechos individuales, la libertad etc, etc.

Pero al toro. El liberalismo es una ideología, una mentira más, que nace con Lutero. El liberalimo teológico de Lutero que afirma la libertad individual para interpretar las escrituras frente a las imposiciones colegiadas del Papa con sus obispos y asistido por la curia y sobre todo por el Espíritu Santo. Resultado: El liberalismo teológico ha degenerado en un montón de sectas herejes protestantes que han introducido el desorden al no aceptar una autoridad legítima que IMPONGA qué temas son susceptibles de discusión teológica (degeneración que se extiende al monton de sectas herejes económicas de la que los austriacos sois una más).

Si hay un orden en la escala ontológica del saber, entendiendo orden como sujeción, el liberalismo se dedica a liberalizar -independiar dicho orden atacando los vínculos de sujeción.

El orden dice que la economía debe estar sujeto a lo social que debe estar sujeto a lo político que debe estar sujeto a lo jurídico que debe estar sujeto a lo filosófico que debe estar sujeto a lo teológico.

Lutero rompió la sujeción de lo filosófico a lo teológico iniciando un proceso que dura hasta hoy. Hay un liberalimos teológico con Lutero. Hay un liberalismo filosófico. Hay un liberalismo jurídico. Hay un liberalismo político. Y hay un liberalismo económico con Adam Smith, Stuart Mill y sus epígonos que sois vosotros mis queridos.

Os ahorro los pasos intermedios y vayamos al económico. Ya sea en su reformulación basta de Smith ya sea en la reformulación refinada de Mises (incluído Juanito de Mariana) el liberalimo económico independiza la intervención de la esfera jerárquica superior sociopolítica en el campo económico y para ello impone el dogma de que cualquier intervención acaba resultado peor que el Dios mercado. Lo mismo que Lutero y sus acólitos que siguen proclamando la libertad de escoger en la cuestión religiosa sin que haya una autoridad superior que ordene el campo de las creencias legítimas. Claro que por ese camino hemos terminado en que las gentes crean en las chakras, las energías positivas, la quiromancia, y el horóscopo. Por el camino neoliberal hemos llegado a esas batiburrillo de escuelas de "pensamiento" económico neoliberales. Sois incorregibles.

La prueba que creís en el dios mercado como un dogma es que como loritos todos decís lo mismo. Y es "que la crisis actual es debida al intervencionismo de la Reserva Federal". Es igual. Venga la crisis que venga no vais a cuestionaros nunca el dogma. Da igual que otros neocones vengan ya de vuelta o vivan instalados en la esquizofrenia.

Lógicamente cualquier persona que se sepa un poquito de la biografía de Mises sabría que en su periplo americano fue amiguito de Ayn Rand y su objetivismo archicondenado por la Iglesia Católica pero no vamos a estas alturas a pedir coherencia a un católico liberal.

Pues finalizar. Todo eso es rollo patatero. Los hombres no tienen derechos. Lo que tienen son deberes. Lo que vosotros llamais derecho no es más que Dios permite que no cumplanos con nuestros deberes.

Atesorar en el cielo. No aquí que con la polilla no llegareis muy lejos.

Daniel Rodríguez Herrera

Lino, nunca había visto un comentario más largo y estúpido en esta web. Es un conjunto de exabruptos y prejuicios personales del que resulta imposible extraer una sola idea. Vale, te parece mal el liberalismo. Vale, te inventas "hombres de paja" porque eres incapaz de contestar argumentos con razonamientos, ya que pareces carecer de ellos. Pero todo eso es habitual en algunos comentarios en esta web. Lo que no es normal es que semejantes chorradas se extiendan tanto. Para no decir nada, al menos hazlo más brevemente.

ximo brotons

intentaré ser muy breve.

un mecanismo institucional que arraigue la ética de la libertad es el Estado, al menos en el bien entendido de la idea de un Estado político (o sociedad libre) según el racionalismo práctico (y científico para las cuestiones de la pura naturaleza) de Spinoza, más liberal que los franceses e incluso libertario si lo comparamos con el liberal Locke.

como dice Spinoza, precisamente el Estado no sería necesario si todo el mundo se comportara racionalmente. y si bien la religión cristiana juega un papel en esto que tú llamas hábitos civilizados, en cuestiones de política, incluida la economía, para mantener una comunidad civilizada entre gente desconocida y no siempre perfectamente cabal, el Estado y el juego de los partidos políticos, la participación política, etc., juega un papel fundamental. la educación liberal.

en otro caso no hay democracia y difícilmente una economía liberal sostenible a largo plazo. claro está, hablo de un Estado no separado de la comunidad que lo ha instituido.

he mencionado a la religión cristiana, que tú reduces a su versión católica, lo cual me parece tu segundo error. de hecho, deberíamos hablar de judeocristianismo en todas sus variantes.

la escuela austríaca no está arraigada en el pensamiento católico español, porque de hecho las teorías de Mariana tienen antecedentes en Oresme, Buridano, etc., los primeros renacentistas, y es que de hecho el pensamiento de Mariana no es "católico-español" como la monarquía imperial fracasada, con la que por cierto Mariana tuvo serios problemas (tanto con los jesuitas como con la inquisición y el rey). el colapso y cerrazón de la monarquía católica española impidió que aquí hubiera una revolución científica -y todo lo demás- de primera calidad, como había habido un Renacimiento de primera calidad a pesar de nuestra excéntrica edad media.

finalmente, no se puede seguir apelando al cristianismo sin saber que no surge de la nada, sino del humus helenístico de la Grecia antigua en una provincia, Judea, del imperio romano. sin lo grecorromano, y sin lo judío, no se entiende el cristianismo más genuino.

los griegos inventaron la democracia y la economía distinguiendo muy bien entre lo "trascendente" y lo terrenal, por así decir. entre lo que luego Spinoza llamó filosofía y teología. está claro que el cristianismo, vía Roma, popularizó sui generis si no la democracia, ciertos hábitos heredados de Grecia y Roma y Judea, pero la democracia y la economía modernas vuelven a nacer contra esa separación de "lo trascendente", que es precisamente lo que convierte a cierta idea del Estado como sustituto de la Iglesia en una idea tan monstruosa.

saludos.

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