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Portada - Comentarios - El derecho de secesión renace en EEUU

18/02/2009 - Manuel Llamas

El derecho de secesión renace en EEUU

Estados Unidos nació como resultado de una revolución secesionista de las colonias en contra del todopoderoso Imperio Británico. Como consecuencia, el nuevo país se fundó sobre el derecho del pueblo a abolir cualquier forma de gobierno que atente contra la libertad, la vida y la búsqueda de la felicidad, tal y como se expresa en la Declaración de Independencia de 1776 y en la propia Constitución norteamericana. Hoy renace este sentimiento.

La principal preocupación de los Padres Fundadores consistió en tratar de configurar un sistema político con los suficientes y firmes contrapesos como para poder limitar, en la medida de lo posible, la acción expansiva de un Estado central. El temor residía en la concentración del poder en pocas manos. De ahí que EEUU se fundara sobre el principio fundamental del derecho de secesión. De hecho, la Declaración de Independencia es en sí misma un documento secesionista.

Jefferson y Madison reclamaron firmemente dicho precepto como una garantía básica frente al poder estatal. Por ello, defendieron la posibilidad de que los ciudadanos se separaran de un gobierno y fundaran un nuevo siempre y cuando éste atentase contra la vida, la libertad y la legítima búsqueda de la felicidad. Derechos básicos y esenciales que recoge la Constitución de EEUU.

Además, tal y como explica Alexis de Tocqueville en La democracia en América, "la Unión se formó por el acuerdo voluntario de los Estados (antes constituidos en colonias) y al unirse no han perdido el derecho a su nacionalidad ni se han visto reducidos a la condición de un pueblo único e igual". De este modo, "si uno de los Estados elige retirarse del bloque, sería difícil refutar su derecho a hacerlo".

La secesión era un sentimiento en auge a mediados del siglo XIX. Por distintos motivos, muchos de ellos económicos, numerosos estados del sur aspiraban a recuperar su soberanía política en detrimento de las crecientes competencias que, poco a poco, iba adquiriendo Washington como centro del poder político del país. Fue, precisamente, la amenaza separatista, y no la abolición de la esclavitud, lo que provocó la guerra civil en 1861. Sin embargo, esta vez, triunfó el Estado central, y con él, dio comienzo el surgimiento del nuevo Imperio estadounidense.

Thomas J. DiLorenzo, en su obra El verdadero Lincoln, expone magníficamente los entresijos y causas reales del conflicto fratricida que enfrentó brutalmente a los estadounidenses. La victoria de los unionistas terminó imponiendo el denominado Sistema Americano defendido a ultranza por Hamilton, Clay y Lincoln, consistente en un fuerte proteccionismo económico, la nacionalización monetaria y bancaria, la Hacienda Pública, las subvenciones al fomento interno (capitalismo de Estado) y, cómo no, la centralización política.

Sin embargo, tras siglo y medio, parece renacer de nuevo el espíritu secesionista sobre el que se fundó EEUU. La intensa crisis económica y financiera que vive el país y algunos puntos polémicos del programa electoral de Obama están provocando las ansias de soberanía por parte de algunos congresistas estatales. Los rescates públicos y el creciente endeudamiento vienen acompañados de una nueva oleada intervencionista en el ámbito económico y, por lo tanto, es visto como una amenaza directa a los derechos fundamentales de todo individuo, tal y como defiende la Constitución.

En la actualidad, cerca de 20 estados estudian introducir resoluciones en el Congreso reclamando una mayor soberanía estatal frente a Washington. El último en adherirse ha sido New Hampshire, mediante un documento en el que reclama los derechos estatales de secesión en base a los más puros principios defendidos por Jefferson. Curiosamente, el actual presidente de EEUU, Barack Obama, se declara un ferviente admirador del centralista Lincoln. La noria de la historia siempre nos depara sorpresas.

 

Opinión de los lectores

Juan Marin

Precisamente son los conservadores americanos los que defienden a los gobiernos locales frente al gobierno federal, y es el partido democrata el mayor defensor del gobierno federal. En España nuestros "conservadores" no se enteran de nada.

hans

Cuidado con equiparar las apiraciones de más poder de los políticos y oligarcas de New Hampshire con los deseos reales de la población que puebla ese estado (1.309.000 habitantes y posición 41 lugar por PIB dentro de los 50 estados de EE.UU).

Un estado soberano más pequeño, no es sinónimo de más liberalismo.

En muchos casos, las mini-naciones son latifundios al servicio de las familias que detentan el poder local y, contemplan la posibilidad de maximizar dicho poder.

Y, en muchos otros, los políticos de esas mini-naciones tienen mucha mayor facilidad para desarrollar tramas intervencionistas de corrupción, prevaricación y, aplastamiento generalizado de derechos individuales de los ciudadanos.

Derecho de secesión, según cómo y según quiénes lo reclamen.

José Aranda

Las tesis del libro de Thomas J. DiLorenzo son bastante discutibles. La mejor biografía en español ha sido escrita por Cesar Vidal que, respecto de Lincoln y del secesionismo sureño comenta:

«Fue un defensor de la idea de que el sistema democrático necesita un soporte ético sin el cual no sobrevive»,

«Por ejemplo, frente a la tesis sureña del autogobierno, él sostuvo que los derechos humanos están por encima, que el autogobierno no puede implicar la discriminación de una parte de la sociedad».

Pedro

Manuel, suelo compartir tus apreciaciones, firme y consecuentemente liberales, con relación a la descentralización del poder público, y a la necesidad de su parcelación territorial, pero deberías tener cuidado: escribes de ello muchas veces. Como bien sabes (y, si no, te informo de ello) el liberalismo político se ha convertido ahora en España en una ideología-refugio del nacionalismo español. Los mismos que hoy se dicen liberales no tenían empacho en financiar el falangismo en otro tiempo. Te aseguro que los vascos liberales hemos visto a mucho liberal de mentirijillas. Entre nosotros, la vergonzosa historia de la derecha españolista lo demuestra. Y mucho tiene que trabajar el liberalismo, en mi país (radicalmente socializado) para quitarse el sambenito al que le llevaron esos impresentables \"liberales\". A los nacionalistas españoles no les gusta nada nada nada las cosas que dices. Les deja en evidencia. Y me temo que este mismo elogio les revolverá las tripas.
Felicidades por tu independencia de criterio. Pero cuidado: así como hay amores que matan, hay pseudoliberales que a punto de.

Luis

Es un tema muy complejo e interesante. El derecho de secesión implica soberania para decidir. ¿Quién la detenta? ¿Sería legítima la secesión de un pueblo o de un barrio? Los argumentos en cuanto a la búsqueda de la felicidad son igualmente aplicables y parece difícil sustentar razones de tipo etnico o identidad cultural tal y como se hace en España.

Fco. Ruiz

Hablando de pseudo-liberales y del derecho de secesión, como dice alguien arriba: "según cómo y según quiénes lo reclamen".

Evidentemente, es intervencionismo anti-liberal cualquier intento de secesión que se busque atentando contra los derechos individuales básicos: vida, libertad, propiedad e igualdad ante la ley.

Por cierto, al hilo de lo que debe ser un liberal "de verdad" y de su posicionamiento respecto del separatismo "totalitario", Dieter Brandau se ha desplazado a Lizarza con todo un equipo de Libertad Digital TV para ver cómo es el día a día de la alcaldesa Regina Otaola.

Regina es alcaldesa de una bella y pequeña localidad de 600 habitantes del País Vasco, ahora con un 25% menos de población respecto al inicio de la democracia (debido a la diáspora de ciudadanos fuera de la región por amenazas, extorsiones, secuestros y asesinatos del "autonómicamente consentido" terrorismo de ETA).

Afirmación de un desalmado adoctrinado sentimentalmente en contra de España: " son pseudo-liberales, fascistas, nacionalistas españoles,..."

Afirmación de una persona con valores éticos: "son personas de bien que defienden la vida, la libertad, la propiedad y la igualdad ante la ley."

Pedro

¡Lo sabía! Y acierto una vez más, sin hacer uso siquiera de mis superpodereeeeees!!!!
Euskadi liberala.

Castillejo

PROPAGANDA ANCAP Y SECESIONISMO:

Me temo debo calificar este comentario como pura PROPAGANDA ancap.

El título del comentario es tendencioso y pretende hacernos creer que la posición muy minoritaria en favor del secesionismo en los EE.UU. de Ron Paul (sempiterno presidenciable del partido libertario de EE.UU) y un puñado de políticos freakies de veinte estados, es un movimiento político importante en los EE.UU, cuando es absolutamente residual.

Técnicas marxistas, aplicadas a la promoción del separatismo como vía para conseguir una futura utopía ancap. ¡ Curioso planteamiento, si no fuese inmoral !

El iluminismo y la prepotencia de personas como Ud. que (sin datos fiables que sustenten sus tesis) basan nada menos que su ética en cuentos chinos mientras se permiten señalar al resto de los mortales como poco rigurosos me causa creciente estupefacción y repugnancia.

La megalomanía inherente al pensamiento 100% hoppeano, que dialécticamente comparte una creciente y minúscula parte de lo que se suele identificar como liberalismo, es sólo un desafío bravucón e insensato al liberalismo clásico.

No deja de ser un matriz del pensamiento liberal, así como un escupitajo irrelevante hacia el concepto de nación (ya sea una federación, autonomías o regiones).

La hostilidad hacia la arbitrariedad del Estado es algo que comparte cualquier liberal, eso sí: confundir socialismo con Estado (o con nación) es un salto intelectual en el vacío y, por mucho que el análisis contra el socialismo sea compartido, no comulgaré con que el secesionismo se ha de aplicar a toda forma de nación o de Estado.

Y, desde luego, creo que alguien que abogue por una nación (con su Estado mínimo o limitado) en donde los derechos y libertades individuales son respetados y protegidos o bien por una seguridad social progresiva y limitada, aporta mucho más al liberalismo que un tipo (Ron Paul) que afirma que hay que deshacer los Estados Unidos o que la seguridad social es incompatible con el espíritu de los Padres fundadores o "contrario a la ética".

Esos son malos argumentos que no llevan a ninguna parte más que a conferencias y ágapes con otros anarquistas que estarán encantados de darle a uno la razón siempre y cuando comulgue con su pensamiento 100%.

Irrelevante marginalidad.

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