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Portada - Comentarios - El simplismo de lo políticamente corrupto: los preservativos en África

08/05/2009 - Ángel Martín Oro

El simplismo de lo políticamente corrupto: los preservativos en África

El pensamiento políticamente correcto está lleno de recomendaciones políticas simplistas para resolver problemas complejos. Curiosamente, estas propuestas casi siempre acarrean una mayor coacción política y no una mayor libertad individual. Se confía en la mano santa y eficaz de unos pocos superhombres (burócratas), y no en la de cientos de miles de individuos (sociedad).

Dentro del gran conjunto de simplezas de lo políticamente corrupto, el campo del subdesarrollo y de la cura de la pobreza puede que se lleve la palma. Y lo peor es que este tipo de creencias e ideas ostentan el monopolio de la sensibilidad sobre los más pobres de la tierra, y en particular sobre África. Las ideas y mentalidad de intelectuales tipo Jeffrey Sachs todavía vencen holgadamente en popularidad a las de economistas tipo William Easterly.

¿Cuestión de marketing de las ideas, del atractivo popular de las propias ideas? El primero se codea con personajes mediáticos como Bono, y escribe libros con títulos como El fin de la pobreza, en el que afirma poder acabar con la pobreza antes de 2025 desde el mismo Occidente. Easterly posee una visión menos optimista de lo que se puede conseguir desde el mundo desarrollado, y sus títulos resultan menos atractivos: En busca del crecimiento o La carga del hombre blanco: Porqué los esfuerzos de ayuda de Occidente han hecho tanto daño y tan poco bien.

La tesis de Sachs apela directamente a los sentimientos y emociones, a la acción inmediata y masiva de gobiernos y organizaciones de ayuda. ¿No les suena esto a cierto plan de estímulo gubernamental del paraíso del laissez-faire? Son maestros de la retórica. Desgraciadamente, la idea de que el gobierno no haga nada más aterra a los ciudadanos, ya sea para salir antes de la crisis o para paliar problemas sociales de distinta índole. José Carlos Rodríguez lo llamaba sociedad subvencionada y domeñada.

Relacionado con las propuestas simplistas está la de distribuir preservativos en África para resolver el problema de la expansión del Sida. El debate se ha puesto de nuevo encima de la mesa por la absurda polémica que levantaron unas palabras de Benedicto XVI. Para algunos miembros de la progresía, decir cosas como que el flagelo del Sida no se puede resolver sólo con la distribución de preservativos, y que esto podría aumentar el problema, es una barbaridad que debe ser condenada desde el Congreso. Y lo que es todavía más retrógrado y cavernícola: ¡hizo un llamamiento a la "humanización de la sexualidad"! El diagnóstico de éstos parece claro: el líder católico vive enjaulado en sus prejuicios religiosos y puritanos, que no le permiten ver la tragedia de la realidad del Sida en África.

Pues bien, quienes más parecen dejarse llevar por sus prejuicios son ellos: los que opinan que los preservativos son imprescindibles para resolver el problema, y que sin ellos, la enfermedad se extenderá sin piedad. La evidencia empírica no les acompaña. Edward C. Green, director del Proyecto de Investigación para la Prevención del Sida del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Escuela de Salud Pública de Harvard, publicaba un artículo en el que repasaba los estudios realizados sobre la relación entre distribución de preservativos y la difusión de la enfermedad. Su conclusión, a pesar de su postura "liberal" en temas sociales, era que "el Papa puede estar en lo cierto", y que la "evidencia empírica actual le apoya".

Las razones las expone Green, y en el artículo que dedicó The Lancet (prestigiosa revista médica) a desvelar los diez mitos sobre la epidemia del VIH las resumía en que: "a mucha gente no les gusta usarlos (especialmente en relaciones regulares), la protección es imperfecta, el uso es frecuentemente irregular, y los condones parecen fomentar la desinhibición, con lo que la gente tendrá relaciones sexuales arriesgadas, bien con condones o con la intención de usarlos".

La solución al problema no pasa por inundar África de preservativos, ni reprimir la libertad de expresión de Benedicto XVI, sino por un cambio de conducta hacia prácticas sexuales más responsables y monogámicas.

Además de esto, el de Harvard se refiere implícitamente a lo que algunos han denominado ‘la dictadura de lo políticamente correcto’. Afirma que, quienes como él trabajan en este campo, "tomamos riesgos profesionales terribles si nos ponemos de lado del papa en un tema polémico como éste. El condón se ha convertido en un símbolo de libertad y de la emancipación femenina, así que quienes cuestionan la ortodoxia del condón son acusados de estar en contra de estas causas". Y ofrece un ejemplo revelador de cómo se las gasta la ONU y sus derivados. Unos investigadores llevaron a cabo un estudio sobre la efectividad de los preservativos para el programa contra el Sida de la ONU (UNAIDS). Como no encontraron evidencia de que éstos estuvieran previniendo las infecciones, este organismo tranquilamente rechazó la publicación del estudio.

Y es que, como en el caso de la pobreza estructural, ésta no se cura enviando millones de dólares en ayuda externa (ya sea en efectivo o en otros conceptos), ni el problema de la educación se resuelve simplemente con programas presupuestarios elevados ni construyendo escuelas públicas. Ni tampoco el problema del ahogamiento de la deuda de los gobiernos africanos (contraída con países desarrollados) y sus negativos efectos, se solucionaba simplemente condonando la deuda, ni la elevada tasa de natalidad de estas sociedades se reduce significativamente distribuyendo preservativos (como dice Easterly, el propio desarrollo es el mejor anticonceptivo).

Prescribir propuestas simplistas como éstas es más fácil, y quizás más intuitivo a primera vista, que analizar los incentivos a los que se enfrentan estos individuos y sus patrones culturales de conducta. Será más sencillo, pero nunca más adecuado para ganar una comprensión de las causas reales de los problemas, y poder atisbar algunas soluciones, que no sean ni irrealistas ni poco eficaces.

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

No tenemos que solo reproducirnos, ahora podemos reproducirnos solo si queremos. Ni Dios proveerá, ni los hijos que Dios me mande. Me gusta más la libertad de elegir, no que elijan por mí. Pero respeto que cada secta o tribu haga lo que le manden sus jefes.

spartan

Pues habrá que redoblar los esfuerzos para ir demostrándole a gente que la izquierda se puede equivocar. Ya no digo que se equivoque directamente, me conformo con que mucha gente admitiera que hay gente que no piensa (pensamos) diferente al monodiscurso de lo políticamente correcto, y que nuestras ideas muchas veces son acertadas.

Pero como parece que el muecín Rajoy no toca a arrebato, algún otro tendrá que hacerlo.

¿No os parece alucinante que el único partido que cuestiona muchos de los dogmas de la política española venga de la izquierda? Hasta en eso nos dan betún.

Sam Nord

Recientemente, en el blog de Albert Esplugas, he mantenido un debate (http://www.albertesplugas.com/blog/2009/05/los-preservativos-reducen-el-sida-en-%C3%A1frica.html#comments) acerca de este tema con el propio Esplugas y con Iván Moreno. Sobre todo, discutimos el incentivo del sexo riesgoso que suponen los preservativos, y el grado de eficacia del profiláctico.

Dado que los condones no resultan 100% seguros pero aun así estimulan la actividad sexual de riesgo, Esplugas y Moreno señalaban que las ventajas de su implantación resultaban en verdad nulas. En mi opinión, este razonamiento, si bien podría ser cierto , requiere que se cumplan unas condiciones poco probables para demostrarse cierto en la realidad.



Supongamos que en un país cualquiera que no tiene acceso a los preservativos, existe un porcentaje considerable de la población que practica sexo de riesgo sin protección. Cuando una campaña garantiza el suministro de condones, otro porcentaje significativo que anteriormente prefería abstenerse de tener sexo riesgoso decide comenzar a experimentarlo poniéndose el profiláctico.

Ahora comparemos el riesgo total [para toda la población] de contagio con y sin preservativos, sabiendo que la eficacia de éstos es del 90%. Antes de que la población pudiera utilizar protección, un alto número de personas tenía sexo de riesgo exponiéndose a una altísima probabilidad de contagio del sida. Una vez que se implanta el uso del profiláctico, un número todavía mayor de individuos practica sexo riesgoso con protección, siendo la posibilidad de contagio mucho menor (10%). Como podemos concluir, es necesario que el preservativo incentive descomunalmente el sexo riesgoso para que la probabilidad de contagio poniéndose preservativo (10%) contrarrestre el fuerte descenso de contagios que supone que todos aquellos que no se ponían condón empiecen a hacerlo.

Ciertamente, existen más opciones para luchar contra el sida, pero el preservativo parece una de las más recomendables.

lro

"...por un cambio de conducta hacia prácticas sexuales más responsables y monogámicas"


Quizá yo* sea ácrata, pero decirle a la gente lo que debe de hacer no es muy liberal que digamos. principalmente porque la responsabilidad individual está "aparejada" a la libertad.


*La razón objetiva

Daniel Rodríguez Herrera

Exactamente igual de liberal que no decírselo. Claro que les puedes decir a los demás lo que deben hacer... lo que no puedes hacer es imponérselo.

AngelM

Iro,
"La solución al problema [del sida en Africa pasa] por un cambio de conducta hacia prácticas sexuales más responsables y monogámicas."

No estoy diciendo a nadie lo que debe hacer. Simplemente parece que ese cambio de conducta sería la mejor 'medida' para reducir las infecciones y el problema del Sida. Y si lo anterior es cierto, es obvio que me gustaría que se diera ese cambio de conducta.

Sam Nord,
Es cierto lo que comentas, pero quizás haya otras cuestiones a tener en cuenta. Puede que la eficacia sea del 90%, pero aunque la población tenga los medios, puede que no los utilice (por varios motivos..), o que los utilice mal. O que en esos países, dadas las condiciones de pobreza, sea difícil mantenerlos en buen estado, con la consecuente pérdida de eficacia...

El mismo Edward Green comentaba que los preservativos sí funcionaron en algunos países fuera de África, "where most HIV is transmitted through commercial sex and where it has been possible to enforce a 100 percent condom use policy in brothels (but not outside of them). In theory, condom promotions ought to work everywhere. And intuitively, some condom use ought to be better than no use. But that's not what the research in Africa shows. "

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