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Comentarios

Portada - Comentarios - ¡Salvad a nuestros hijos del pegamento!

19/05/2009 - Pablo Carabias

¡Salvad a nuestros hijos del pegamento!

Cocaína, crack, marihuana, éxtasis, speed... sustancias abominables capaz de destrozar la vida de nuestros hijos, convirtiéndolos en yonkis, en delincuentes, en amenazas para la sociedad.

Bien hacen los gobiernos de todo el mundo en combatir esta lacra. No importa los miles de millones de euros y dólares gastados en luchar contra la droga. Agentes de policías, cuerpos especializados, lanchas patrulleras, helicópteros, satélites ¡Lo que haga falta! Todo por impedir que nuestros hijos caigan en las garras de la farlopa, del jaco...

A la vista está el gran resultado obtenido por dichas medidas, su éxito para impedir que la droga llegue a nuestros jóvenes...

Pero hay un enemigo latente, un enemigo que está ahí, inadvertido, pero dispuesto a destrozar el cerebro de los más jóvenes.

Es el pegamento industrial.

Una auténtica droga cuya inhalación produce pérdidas de memoria, alteraciones de comportamiento con tendencias agresivas, descoordinación muscular... incluso puede producir fallos respiratorios que acaban con la vida del consumidor.

¿Y qué hace el gobierno? ¡Nada! Asómbrense señores, ¡El pegamento industrial no está sujeto a ningún tipo de control! ¡Es un producto legal! En cualquier droguería, por una módica y ridícula cantidad, cualquier joven puede hacerse con todo el pegamento industrial que quiera, pudiendo drogarse a placer.

Esto no puede permitirse. Los pegamentos industriales han de retirarse del libre comercio. Han de ser tratados como lo que son, una droga muy peligrosa y altamente adictiva. Las medidas a tomar son claras. Prohibición de la venta libre, de forma que solo lo pudiesen comprar o fabricar empresas con un permiso especial gubernativo que demostrase de forma fehaciente que dicho pegamento no va a caer en manos de potenciales inhaladores.

Con ello se conseguiría lo que se ha conseguido con el resto de las sustancias consideradas drogas. Dichos potenciales inhaladores deberán acudir al mercado negro a conseguir su producto, el cual habrá disparado su precio. Esta subida de precio significaría dos cosas. En primer lugar, los beneficios para los traficantes de pegamento se multiplicarán de forma exponencial. En segundo lugar , el consumidor enganchado necesitará meterse en actividades ilegales para poder pagar los nuevos precios inflados por la prohibición.

Ante ello, veremos cómo en la puerta de los colegios camellos de pegamento regalarían pegamento a nuestros hijos para tratar de engancharlos. En las discotecas, distribuidores "enrollados" lo ofrecerían junto con lo último en pastillas. En las empresas que de forma legal producen el pegamento para dedicarlo a actividades industriales surgirían sobornos, desviaciones de producto, conductas delictivas para poder surtir dicho mercado negro.

Incluso desde otros países, empresas químicas en situación de ilegalidad, como los laboratorios clandestinos de coca, harían un producto específico para introducirlo en nuestro mercado. Con lanchas lanzaderas, con dobles fondos en camiones, con "mulas" que lo introducirían en nuestro país

En Barajas, los perros policía deberán ser entrenados en detectar este nuevo olor. Cuerpos especiales de policía anti-pegamento deberán ser desplegados. Nuevas campañas multimedia de concienciación ciudadana multimillonarias, "Pegamento no gracias", pagadas con dinero del contribuyente, se pondrían en marcha para combatir la adicción al pegamento industrial.

Los famosos, siempre solidarios, aportarían su granito de arena: "Di no al pegamento". En todas las comunidades autónomas, en todos los ayuntamientos surgirían agencias anti pegamento, con delegados anti pegamento, coordinadores, asistentes sociales...

En fin, que se resolvería el gravísimo problema que representa el pegamento industrial para la salud de nuestros hijos de la misma forma que se ha conseguido resolver el problema de las drogas.

Nota adicional: En el tercer mundo, miles de chavales en situación de pobreza extrema inhalan pegamento. Quizá la solución sea la mencionada antes, prohibir dicho pegamento. Aunque yo creo que el problema de estos pobres chicos no es el pegamento en sí, sino la pobreza generada por gobiernos corruptos e intervencionistas.

 

Opinión de los lectores

Antonio José

Excelente artículo. Muy didáctico sobre las consecuencias de la ilegalización de las drogas.

Daniel Ballesteros

Dos pequeñas preguntas... ¿el pegamento genera adicción? ¿tiene las mismas consecuencias estimulantes o depresivas que el consumo de cocaína o heroína respectivamente?

Por cierto, a ver si se acaba ya con la persecución del tráfico de explosivos y el de uranio, no se puede destinar tantos "agentes de policías, cuerpos especializados, lanchas patrulleras, helicópteros, satélites ¡Lo que haga falta!"

Es más, si no es lo mismo el salchichón que el alcohol que la cocaína, que el uranio... ¿por qué siempre se utilizan argumentos estándar para defender que el comercio de toda sustancia debe ser legal?

Va a ser que aquí hay un error bien gordo en los argumentos pro legalización.

farrulugo

Muy buena la ironia, sin duda hace falta un ZP progre para librarnos de la lacra del pegamento.
no es una droga muy habitual en españasin embargo, yo conozco mucha gente que lo ha probado en la adolescencia.
lo q no tengo tan claro es si bajaria mucho el precio de las drogas aunque se legalizasen.

Evidencio

Daniel, es muy sencillo: el uranio y los explosivos son sustancias potencialmente peligrosas para los que se encuentran alrededor y deben seguir un control.

Las drogas, sin embargo, sólo entrañan peligro para el que las consume.

castguer

¿Y todos esos productos son caro?
, ¿quien financia los grandes cargamentos?, ¿a quien interesa que se venda droga en España y por qué?

Federico

No, no amigo Pablo. Por mucha ronía que pongas no es comparable el uso del pegamento al de la cocaina. El pegamento no tiene apenas adeptos, no es una lacra social, tal vez porque todo lo que origina (a lo que parece) es un completo muermo, pero ninguna sensación placentera. La heroína o la cocaína sí son una lacra social, como lo es el raterismo, por lo que debe ser prohibido y perseguido

ddaa

Si no entiendo mal a Federico ("pero ninguna sensación placentera") lo que caracteriza a una "lacra social" es el placer. Por fin veo a alguien que se atreve a destacar que el fundamento de la prohibición de algunas drogas es que producen placer a algunos (y enormes beneficios a los bancos que blanquean el dinero)

enrique

federico, yo fumo porros soy una lacra social?, dios mio, que barbaridades, a mis 40 que todavia haya quien me diga que debo o no fumar, la libertad no es eso es hacer lo que te parece y ser responsable de lo que haces, si te drogas es tu vida, si me atropellas con el coche por estar drogado a la carcel, y si no lo estas tambien, el pegamento es mucho peor todavia porque produce efectos agravados por sustancias cancerigenas....cuanta demagogia

enrique

el problema es que lo mezclamos todo, vamos a ver el uranio deberia ser libre por supuesto, siempre que quien lo tenga respete un principio basico que olvidamos con frecuencia, que si lo tienes en tu pais es tu vida, pero si la radiacion me afecta a mi pagaras, punto y pelota, creo que es mucho mas sencillo, pero eso no interesa, porque usa puede tener uranio e iran no, es que un pais cuyo presidente era un alcoholico esta mas capacitado?, si yo quiero tener una escopeta solo debo cumplir una ley basica, o la uso para cazar o para defenderme pero no puedo ir matando gente por ahí, porque un policia(y conozco a uno que es un suicida, y por lo que me decia su mujer no era el unico, asique de que coño vamos, yo tengo licencia de caza por supuesto(que remedio) pero tambien la escopeta, porque si espero a que me defienda de algun albanocosovar la policia voy de culo

amando borge

Muy bueno. Respecto a la discusión abierta un par de cosas. Intentar comparar explosivos o uranio con la cocaina, el pegamento o la marihuana no es una tonteria, simplemente es una locura. Segundo, las drogas se encuentran igual de a mano que si estuvieran en cualquier tienda legal especializada, y partiendo de ahí hay que saber que los máximos beneficiados del tráfico de drogas son los traficantes y quienes les combaten. Con un mercado legal ninguno de ellos tiene razón de ser.

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