2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - La justicia y sus suburbios

26/05/2009 - María Blanco

La justicia y sus suburbios

Anthony de Jasay es un gran desconocido para la mayoría de los ciudadanos de a pie. Para los miembros y simpatizantes del Instituto Juan de Mariana ya no: es nuestro homenajeado de este año.

Reconozco haber leído solamente dos de sus libros y alguno de sus artículos. Pero también puedo decir, con toda humildad, que de cada párrafo leído he aprendido mucho más de lo esperable y cada vez que retomo alguno de sus escritos sigo sacando lecciones.

En La Justicia y sus Alrededores afirma que es más importante fomentar el pensamiento claro que los buenos principios, ya que cuando uno tiene claridad de pensamiento y es riguroso, los buenos principios se defienden por sí solos. Esta es una de las grandes lecciones.

Probablemente es más difícil y menos lucido de cara al respetable proclamar y enseñar a pensar con claridad y rigor, pero en nuestros días es mucho más importante que cualquier otra cosa, dada la confusión en la que vivimos desde hace demasiado tiempo. Ya no importa la etiqueta con que uno se defina porque se pervierte el lenguaje y todos son cualquier cosa, no importa la teoría económica que analices porque hay una para cada partido político, no importan los partidos políticos en los que pongas tu confianza porque hay uno por cada categoría de "clientes" dispuestos a recibir una subvención a costa de los demás...

Por eso quiero hacer caso de Anthony de Jasay y me voy a centrar en aclarar una sola idea siguiendo su lógica: la justicia y lo que no es la justicia en el intercambio.

El Estado, la redistribución de la riqueza y la renta, los beneficios y las cargas entre aquellos que toman decisiones colectivas y quienes se someten a ellas, el diseño de las instituciones económicas y sociales para conseguir que se ajusten a una única ideología y el problema de la libertad individual. Estas son las áreas cercanas por empatía a la justicia, que no son la justicia propiamente dicha. Lo que De Jasay pone de manifiesto es que quienes claman por la defensa de la justicia lo hacen desde estos alrededores (que a veces son suburbios) y en su nombre.

Uno de los aspectos que más me gusta releer, y que De Jasay avanza desde la misma introducción, es el que se refiere a la justicia del mercado. ¿Deben las autoridades corregir los desajustes generados por la injusta distribución del mercado? Si es verdad que el mercado crea desigualdades injustas, parece claro que "alguien", el encargado de gestionar eso de la justicia, tiene algo que decir y que hacer.

Pero esa falacia carece de fundamento ya que el mercado no redistribuye realmente, no es en esencia un mecanismo redistribuidor (¡al contrario de lo que yo misma he afirmado en varias ocasiones!). La redistribución de rentas que sucede en el mercado es el resultado no intencionado de innumerables transacciones bilaterales determinadas, a su vez, por las capacidades y las necesidades de los individuos. Estos intercambios ni son justos, ni injustos, ni se pueden agregar considerándolos como un todo coherente.

Es más, si tenemos en cuenta que estos intercambios son fruto del ejercicio de la libertad y de los derechos individuales, podemos concluir que si se permite el ejercicio de estos derechos y libertades individuales la distribución generada será justa y, en caso contrario será injusta. Por tanto, impedir que cada cual desarrolle su esfuerzo y sus capacidades como le plazca e intercambie libremente en el mercado conduce a una distribución de la riqueza injusta. No se trata tanto de que el resultado sea igualitario como de que se ejerza en libertad. Y si el intercambio no da lugar a un resultado igualitario y a alguien le parece mal, no se trata de un problema de justicia, deberá reclamar en otra ventanilla.

Pero ¿en cuál? Para responder a esta pregunta, De Jasay expone dos conceptos de justicia excluyentes que dominan nuestra cultura. La justicia asociada a la responsabilidad y aquella en la que no hay culpables. La mayoría de las injusticias distributivas se deben a ésta última: no hay culpables de las diferencias en la inteligencia, la estatura, el don de gentes, la fuerza física, la memoria... excepto la madre naturaleza. Y, si hay que compensar sus errores ¿hay que remunerar los aciertos? ¿Premia el hombre a la naturaleza cuando es "justa"? Esta reflexión cargada de sarcasmo encierra la clave de una de las falacias más graves y dañinas de nuestra decadente época.

Y si asumimos que sí hay responsables y que es la agencia humana la causante de resultados desiguales en el intercambio, entonces el resultado es peor. Dado que los intercambios bilaterales son la base del mercado, las correcciones implican negar la libertad de una parte de las personas que participan en el mercado, de manera que la máxima "todo el mundo puede usar sus capacidades y esfuerzos e intercambiarlos como quiera" se ve limitada por un "excepto usted que quiere acceder a mejor sanidad pagando más", "excepto usted que está dispuesta a cobrar menos del salario que me parece 'digno' por su esfuerzo en esta empresa", "excepto usted que ha conseguido una ganancia que provoca envidias"... y así podríamos seguir.

Si la desigualdad es un problema, no es un problema de injusticia, es de otra índole. Tal vez el problema es la dificultad para algunos de asumir que no somos iguales. Apelar a la justicia para imponer el igualitarismo es liberticida y además, da lugar a una redistribución injusta.

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

María excelente comentario. Te envío una frase de Jasay que a mi me gusta mucho. “If we cannot trust rational individuals to keep their agreements, why should we trust the state to exercise its job of enforcement as rational actors intend? The agents of the state are themselves self-interested actors, no more altruistic than anyone else.”

Víctor L.

El hecho de que no exista un aparato deliberado de distribución central no significa que el mercado no distribuya la riqueza: es evidente que lo hace. En el mercado la riqueza va a parar a distintas manos que en la economía soviética, es decir, se distribuye de forma distinta. Independientemente de que sea más o menos injusto.

Por otro lado, yo sí considero un buen grado de igualdad como deseable; y unas grandes disparidades entre ricos y pobres como indeseables. En muchos casos la diferencia entre la autoridad coercitiva y la autoridad no coercitiva es sutil, y un pobre dependiente de su patrón y a quien el mercado no tiene muy en cuenta sus demandas puede sentirse tanto o más oprimido que un contribuyente.

Dicho esto, creo que caes en el error socialdemócrata de confundir lo que sucede en el mercado con lo que sucede a causa del mercado. Las desigualdades son en buena medida producto del intercambio desigual promovido por el Estado, del privilegio o del robo. El hecho de que no podamos restituir esas fortunas que en un libre mercado no hubiesen sido amasadas no es óbice para que las consideremos totalmente injustificadas.

El libre mercado radical tiene un gran potencial igualitario muy grande, no lo jodamos justificando el capitalismo estatal actualmente existente.

Un saludo.

carolus

Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama El Gran Juego, de C. Martín Pérez.

http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_GRAN_JUEGO.pdf

Se trata de un libro de estrategia, ya sea política, militar o de marketing, pues inclusive en la actualidad se dice que emplea en las carreras de empresariales o derecho. Con lo que veas se puede practicar mucho sobre estrategias, autocontrol, PNL, lenguaje verbal y corporal, liderazgo, seducción, manipulación, persuasión y lucha por el poder.


Saludos.

María Blanco

Victor, no sé de dónde sacas que justifico el capitalismo estatista. En primer lugar expongo alguna de las ideas de De Jasay, y es segundo, de ninguna manera se justifica el capitalismo estatista (¿socialismo de mercado?) reinante... o no era esa la intención. Simplemente se trata de delimitar qué es un problema de justicia y qué no.

Bastiat

Creo que tu último párrafo es meridianamente claro en lo que expones por lo que la crítica de Víctor es incomprensible.

Por cierto... Creo que Frédéric dice algo muy parecido en "La Ley"

Daniel-Valencia

Soy un seguidor de tus comentarios y de tus intervenciones en Intereconomia radio,ydeseo expresarte mi admiracion por tu claridad y por tu postura de la realidad economica que vivimos.
Sigue asi,que no te cambien

© 2005-2010. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.